El VPPB es el trastorno vestibular periférico más frecuente, caracterizado por episodios recurrentes de vértigo posicional desencadenados por cambios de posición cefálica [11]. La fisiopatología predominante es la canalolitiasis: otolitos (cristales de carbonato cálcico) desprendidos de la mácula utricular migran al interior de un canal semicircular, generando una deflexión inadecuada de la cúpula al moverse el endolinfa con el cambio posicional [11]. El canal semicircular posterior (CSP) es el afectado con mayor frecuencia; el canal semicircular lateral (CSL) representa la segunda variante en prevalencia [11]. Una variante menos común es la cupulolitiasis, en la que los otolitos quedan adheridos a la cúpula en lugar de flotar libremente, produciendo un patrón de nistag mo apogeotrófico sostenido en el CSL [11][18].
El VPPB afecta negativamente múltiples componentes del control postural: la percepción de verticalidad y la orientación sensorial se encuentran significativamente deterioradas (SMD = 0.73 y SMD = -1.66 respectivamente), con repercusión sobre la estabilidad en la marcha [1]. En pacientes de edad avanzada se observa además un deterioro de los límites de estabilidad que no recupera completamente tras las maniobras de reposicionamiento [1]. La prevalencia de BPPV entre personas con caídas alcanza el 22% [3], y el mareo —síntoma cardinal— constituye un predictor independiente de caídas futuras (OR = 1.63) [5].
¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?