La tendinopatía rotuliana (TR) es un trastorno degenerativo y doloroso del tendón rotuliano, con afectación predominante en su origen en el polo inferior de la rótula. Se caracteriza por dolor anterior de rodilla relacionado con la carga, disfunción tendinosa y alta prevalencia en deportistas que practican saltos explosivos y sprint repetitivos [4]. Histológicamente, el cuadro corresponde a una tendinosis — fracaso del proceso de remodelación colágena con áreas de degeneración mucoide, neovascularización y ausencia de infiltrado inflamatorio agudo — más que a una tendinitis clásica.
El tendón rotuliano transmite las fuerzas del mecanismo extensor desde el cuádriceps hasta la tuberosidad tibial. Durante los gestos de salto, recepción, aceleración y cambio de dirección, el tendón es sometido a cargas tensiles elevadas y repetidas. Cuando la carga acumulada supera la capacidad de adaptación tisular, se produce un desequilibrio entre daño y reparación [7]. La mecanotransducción —respuesta celular del tenocito a la carga mecánica— es el pilar fisiopatológico central: cargas submáximas dosificadas inducen adaptación, mientras que sobrecargas repetidas sin recuperación adecuada perpetúan la degeneración [7].
Los factores de riesgo modificables con mayor respaldo incluyen: mayor volumen de actividad (Cohen's d = 0.22, IC 95% 0.06–0.39, p = 0.008), mayor peso corporal (Cohen's d = 0.36, IC 95% 0.17–0.55, p < 0.001) y mayor altura en el salto con contramovimiento (countermovement jump, CMJ) (Cohen's d = 0.31, IC 95% 0.07–0.56, p = 0.01) [2]. También existe evidencia limitada o conflictiva para la reducción del rango de dorsiflexión de tobillo, la disminución de la flexibilidad del cuádriceps e isquiotibiales, y el mayor número de sets de voleibol semanales [2].
Las anomalías ecográficas (hipoecogenicidad, engrosamiento) en tendones asintomáticos se asocian a un riesgo relativo de 4.35 (IC 95% 2.62–7.23) de desarrollar tendinopatía rotuliana sintomática [21], lo que subraya el papel del sustrato tisular en la patogénesis.
El cuestionario VISA-P (Victorian Institute of Sports Assessment – Patellar Tendon) es el instrumento validado de referencia para cuantificar dolor, función y capacidad deportiva. Puntuaciones basales típicas en estudios clínicos: mediana 57 puntos (IQR 45–66) [15]. A los 5 años de tratamiento conservador, la mediana mejora a 82 puntos (IQR 74–97) [15].
El engrosamiento anteroposterior del tendón en ecografía pretemporada predice síntomas durante la temporada: a 8 mm de grosor, la probabilidad de requerir atención médica es del 86%, frente al 3.4% con 4 mm [16]. La ecografía también puede detectar regiones hipoecogénicas en el polo proximal [16]. Las anomalías ecográficas en tendones asintomáticos multiplican por 4.35 el riesgo de desarrollar síntomas [21].
A 5 años de seguimiento tras fisioterapia, el 76% de los atletas refieren recuperación subjetiva. El 71% retorna al deporte deseado (68% al nivel previo, 32% por debajo), el 21% practica otro deporte y el 9% cesa la actividad deportiva. El 24% restante no se considera recuperado [15].
Las siguientes situaciones requieren derivación médica urgente o evaluación diferencial antes de continuar el tratamiento fisioterapéutico:
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