La tendinopatía rotuliana (TR) es un trastorno musculoesquelético degenerativo-reactivo del tendón rotuliano caracterizado por dolor anterior de rodilla localizado en el polo inferior de la rótula (origen tendinoso más frecuente), disfunción y deterioro de la capacidad deportiva [10]. Histológicamente, se caracteriza por desorganización del colágeno, neovascularización y ausencia del proceso inflamatorio clásico, configurando un patrón de tendinosis.
El tendón rotuliano actúa como transmisor de fuerzas entre el mecanismo extensor (cuádriceps) y la tibia. Durante actividades de salto, aterrizaje y desaceleración, se generan cargas de tracción repetitivas en la unión osteotendinosa proximal que, cuando superan la capacidad adaptativa del tejido, inducen una cascada degenerativa. La mecanotransducción alterada —con insuficiente síntesis de colágeno tipo I y predominio de colágeno tipo III— reduce la rigidez tisular y predispone a la propagación de la lesión [7].
Estudios de imagen con DECT han objetivado densidades de colágeno significativamente menores en tendones afectados frente a tendones sanos (23.7 ± 20.2 vs. 60.2 ± 29.6 HU; p < 0.001), con AUC comparable a la RMN (0.84 vs. 0.80) [17]. La ecografía también identifica anomalías estructurales (zona hipoecogénica, aumento del grosor anteroposterior proximal) como predictores de sintomatología futura: la presencia de anomalías ecográficas en tendones asintomáticos se asocia a un riesgo de desarrollo de TR de RR = 4.35 (IC 95%: 2.62–7.23) [19], y un grosor pretemporada ≥ 8 mm predice una probabilidad de consulta por sintomatología del 86% frente al 3.4% con 4 mm [16].
Prevalencia máxima en deportes de salto (voleibol, baloncesto, atletismo de saltos). Los factores de riesgo modificables con mayor soporte son: mayor volumen de actividad (d de Cohen = 0.22; IC 95%: 0.06–0.39), mayor peso corporal (d = 0.36; IC 95%: 0.17–0.55) y mayor altura en salto con contramovimiento (CMJ) (d = 0.31; IC 95%: 0.07–0.56). Con evidencia limitada o conflictiva: menor dorsiflexión de tobillo, menor flexibilidad de isquiotibiales y cuádriceps, y mayor número de sets de voleibol semanales [2].
Tras fisioterapia con manejo de la carga, educación y ejercicio terapéutico, el 76% de los atletas refiere recuperación subjetiva a 5 años, con mejora significativa del VISA-P (mediana: 57 → 82 puntos) y del dolor durante el deporte. El 71% retorna al deporte deseado, pero un 24% no se considera recuperado y un 9% abandona la práctica deportiva [15].
Las siguientes situaciones requieren derivación médica urgente o semipresencial y no deben manejarse de forma exclusivamente conservadora en fisioterapia:
| Entidad | Localización del dolor | Hallazgo diferencial clave | Prueba de elección |
|---|---|---|---|
| Entidad:Síndrome de dolor patelofemoral (SDF) | Localización del dolor:Peripatelar / retrorotuliano | Hallazgo diferencial clave:Dolor en escaleras, bipedestación prolongada; compresión rotuliana positiva | Prueba de elección:Valoración clínica funcional; RX axial de rótula |
| Entidad:Bursitis infrarrotuliana profunda | Localización del dolor:Polo inferior, profundo al tendón | Hallazgo diferencial clave:Inflamación focal palpable, dolor a la compresión lateral del tendón | Prueba de elección:Ecografía |
| Entidad:Síndrome de compresión de la almohadilla grasa de Hoffa (Hoffa) | Localización del dolor:Infrarrotuliano bilateral al tendón | Hallazgo diferencial clave:Dolor en hiperextensión, signo de Hoffa positivo | Prueba de elección:Ecografía / RMN |
| Entidad:Tendinitis cuadricipital | Localización del dolor:Polo superior de rótula | Hallazgo diferencial clave:Dolor en la inserción del cuádriceps, no en polo inferior | Prueba de elección:Palpación selectiva; ecografía |
| Entidad:Apofisite rotuliana (Sinding-Larsen-Johansson) | Localización del dolor:Polo inferior en adolescentes | Hallazgo diferencial clave:Adolescente en crecimiento, engrosamiento apofisario | Prueba de elección:RX lateral de rodilla |
| Entidad:Enfermedad de Osgood-Schlatter | Localización del dolor:Tuberosidad tibial | Hallazgo diferencial clave:Dolor e inflamación en tuberosidad anterior tibial | Prueba de elección:Clínica y RX |
| Entidad:Condropatía rotuliana | Localización del dolor:Retrorotuliano | Hallazgo diferencial clave:Derrame, crepitación, dolor en carga prolongada | Prueba de elección:RMN |
| Entidad:Inestabilidad patelofemoral | Localización del dolor:Perirotuliano con episodios de subluxación | Hallazgo diferencial clave:Apprehension test positivo; TT-TG aumentado (≥ 13.5 mm: Sn: 76%, Sp: 76%) [20] | Prueba de elección:RMN con medición TT-TG |
| Entidad:Fractura de estrés de rótula | Localización del dolor:Difuso/puntual sobre rótula | Hallazgo diferencial clave:Antecedente de alta carga acumulada, dolor nocturno | Prueba de elección:RMN / gammagrafía |
| Entidad:Síndrome de fricción PT-cóndilo femoral lateral (PTLFCFS) | Localización del dolor:Lateral al tendón rotuliano | Hallazgo diferencial clave:Ratio Insall-Salvati elevado; AUC 0.925 en RMN [22] | Prueba de elección:RMN cuantitativa |
Cuestionario de autoinforme para cribado de TR en poblaciones deportivas juveniles. Validado frente a evaluación clínica fisioterapéutica como referencia estándar en jugadores de baloncesto [18]:
Aplicabilidad práctica: herramienta de cribado masivo (epidemiológico / pretemporada). El score de severidad del OSTRC-P se correlaciona positivamente con el grado de dolor en la SLDS (β = 0.08; IC 95%: 0.03–0.12; p = .001) [18].
Test de provocación de carga excéntrica del tendón rotuliano. Reproduce el dolor de forma selectiva al incrementar la tensión en el polo inferior rotuliano [21].
No es un test diagnóstico de precisión aislado; el VISA-P negativo (scores altos) no predice ausencia de anomalías ecográficas en temporada (p = 0.60 para TLPT) [16]. Se utiliza como medida de seguimiento funcional y de respuesta al tratamiento [11][14][15].
El grosor anteroposterior del tendón proximal en pretemporada predice tendinopatía sintomática durante la temporada:
Herramienta cuantitativa emergente: AUC 0.84 frente a AUC 0.80 de la RMN. Detecta menor densidad de colágeno en tendón afectado (23.7 ± 20.2 vs. 60.2 ± 29.6 HU; p < 0.001) [17]. Actualmente con uso limitado a contextos de investigación o centros especializados.
Paradigma de referencia: manejo de la carga progresiva (load management) con ejercicio terapéutico como pilar fundamental [10][11][14]. La guía clínica holandesa recomienda iniciar con ejercicio terapéutico; tratamientos adicionales solo si no hay cambios clínicamente relevantes tras 12 semanas [10].
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Reducir dolor a EVA ≤ 3/10 en reposo. Educar al paciente sobre el modelo de carga-capacidad. Mantener capacidad neuromuscular sin provocación excesiva. | Intervenciones clave Educación sobre manejo de la carga: reducir o modificar (no suprimir) actividades provocadoras. Isométricos del cuádriceps (contracciones sostenidas 45 s a 70% MVC, 4–5 series, ≥ 2×/día) para analgesia inmediata y mantenimiento de masa muscular. Sin saltos ni excentrico en rampa en esta fase. | Criterios para avanzar EVA en reposo ≤ 3/10. Tolerancia a isométricos sin incremento de dolor post-ejercicio > 2 puntos EVA. VISA-P estable o en ascenso. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Aumentar rigidez y módulo del tendón mediante carga mecánica progresiva [7]. Mejorar función del mecanismo extensor. Alcanzar VISA-P ≥ 60/100. | Intervenciones clave Ejercicio de resistencia lenta (Heavy/Moderate Slow Resistance, HSR/MSR): sentadilla en prensa o squat bilateral/unilateral en rampa a 25°, 4 series × 8–15 reps, carga al 55–90% 1RM, 3×/semana (frecuencia inferior a diaria) [1][14]. Tanto HSR (90% 1RM) como MSR (55% 1RM) producen mejoras clínicas equivalentes [14]. Protocolo de ejercicio tendinoso progresivo (PTLE): superior al ejercicio excéntrico aislado (VISA-P +28 vs. +18 pts a 24 semanas; diferencia ajustada 9 pts, IC 95%: 1–16; p = 0.023) [11]. | Criterios para avanzar EVA durante ejercicio ≤ 4/10. VISA-P ≥ 60/100. Sentadilla unilateral sin compensaciones en cadena. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Integrar cargas de alta velocidad y almacenamiento de energía elástica. Alcanzar LSI (Limb Symmetry Index) ≥ 85% en tests de salto. Reintroducir gestualidad deportiva específica. | Intervenciones clave Progresión a ejercicios pliométricos de baja intensidad →media intensidad →saltos reactivos bilaterales →unilaterales Carrera progresiva →trote suave →carrera continua →cambios de ritmo →sprint al 80% →sprint máximo Entrenamiento de fuerza con velocidad (squat jump, step-up explosivo). Continuación de carga tendinosa pesada 2×/semana como mantenimiento [1]. | Criterios para avanzar EVA durante actividad deportiva ≤ 3/10. LSI en CMJ y SLH ≥ 85%. VISA-P ≥ 75/100. Tolerancia a 3 sesiones de deporte específico/semana. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Retorno pleno al deporte de competición. Mantener capacidad tendinosa a largo plazo. Minimizar riesgo de recaída. | Intervenciones clave Volumen deportivo completo con monitorización del dolor (NRS ≤ 2/10 durante y ≤ 0/10 al día siguiente). Mantenimiento de ejercicio resistido tendinoso con cargas externas (≥ 2×/semana no consecutivos) [1]. Estrategia de load management durante períodos de alta carga competitiva. VISA-P como herramienta de seguimiento: puntuaciones ≥ 82 se asocian a recuperación subjetiva a largo plazo [15]. | Criterios para avanzar VISA-P ≥ 80/100. EVA = 0/10 durante y después de competición. LSI ≥ 90% en tests de salto. Participación en 4 semanas de entrenamiento completo sin recaída. |
Aunque superado en eficacia por el protocolo PTLE [11], el ejercicio excéntrico en sentadilla unilateral sobre rampa a 25° sigue siendo una intervención de referencia por su amplio respaldo histórico y accesibilidad. Se aplica especialmente en la fase 2 cuando no se dispone de equipamiento para carga lenta progresiva completa. Protocolo estándar: 3 series × 15 repeticiones de sentadilla unilateral excéntrica sobre tabla a 25°, 2 veces/día, incrementando carga externa (mochila, chaleco) cuando el dolor EVA se mantiene < 3/10 [23]. Su mecanismo reside en la estimulación de la síntesis de colágeno mediante deformación tendinosa controlada. Evidencia de respaldo cualitativo [4][23]; el PTLE resulta superior a las 24 semanas [11], por lo que el EET se considera segunda opción dentro del continuum de carga.
Indicadas en las fases 1–2 como complemento del ejercicio para modular el dolor y mejorar la tolerancia a la carga. El masaje transverso profundo (Cyriax) sobre el polo inferior de la rótula y la unión osteotendinosa proximal puede aplicarse en sesiones de 3–5 min, con intensidad tolerable, antes de la sesión de ejercicio. La revisión sistemática con metaanálisis de Ragone et al. [24] incluye la combinación de técnicas manuales de tejido blando con ejercicio excéntrico, mostrando mejoría media de función (60% en VISA-P) y reducción de dolor (media 2 puntos en VAS) en el grupo experimental. Sin embargo, la mitad de los estudios no mostró diferencias significativas entre grupos, por lo que la recomendación es su uso como complemento —no sustituto— del ejercicio progresivo [24]. Integración con fases: complemento de la Fase 1 y principio de la Fase 2.
El estiramiento estático de cuádriceps antes y después del ejercicio de carga se incluye en protocolos combinados con electrólisis percutánea o punción seca con resultados favorables [24]. La evidencia disponible señala evidencia limitada o conflictiva sobre la flexibilidad de cuádriceps como factor de riesgo modificable [2], pero el estiramiento persiste como intervención de bajo riesgo con potencial beneficio sobre la tensión en el tendón durante la carga. Aplicación: 3–5 series de 30–60 s de estiramiento estático de cuádriceps en bipedestación o decúbito prono, integrado en el calentamiento y el retorno a la calma de la sesión de carga.
Indicadas como tratamiento complementario cuando el ejercicio terapéutico no produce cambios clínicamente relevantes tras 12 semanas [10]. La revisión sistemática de Korakakis et al. [9] proporciona evidencia de nivel moderado que indica que la ESWT focalizada no es superior al placebo-ESWT en el corto y medio plazo en TR. No obstante, evidencia de nivel bajo sugiere que la ESWT es superior al tratamiento conservador de control en el largo plazo para TR [9]. Parámetros habituales en la práctica clínica para TR: ESWT radial o focalizada, 1500–2000 impactos/sesión, 2000–4 bar (radial) o 0.08–0.25 mJ/mm² (focalizada), frecuencia 4–8 Hz, 3–5 sesiones con intervalo semanal. La ESWT no debe sustituir el ejercicio terapéutico progresivo; se integra como adyuvante en fase 2–3 cuando la respuesta al ejercicio es subóptima [9][10]. La evidencia es de calidad moderada-baja y los protocolos óptimos no están plenamente consolidados [9].
El taping patelar (taping de McConnell o Kinesiotaping infrarrotuliano) puede emplearse en fases 1–2 como estrategia de manejo sintomático durante la actividad. Reduce la carga compresiva relativa en el polo inferior y puede mejorar la tolerancia al ejercicio a corto plazo. La evidencia disponible en la bibliografía entregada no respalda directamente su eficacia en TR con estudios específicos; su uso se basa en consenso clínico y analogía con su aplicación en dolor patelofemoral [10][23]. Se recomienda como medida de apoyo temporal, no como intervención principal.
En atletas con factores de riesgo identificables (menor dorsiflexión de tobillo, mayor carga de entrenamiento), la corrección mediante plantillas con cuña de talón puede reducir la tensión en el tendón al disminuir el momento extensor de rodilla en actividades de salto. La limitación en dorsiflexión de tobillo figura como factor de riesgo potencialmente modificable con evidencia limitada [2]. Integración: valorar en fases 1–2 cuando exista restricción de dorsiflexión de tobillo < 35° en la prueba de lunge, como medida transitoria mientras se trabaja la movilidad.
Su uso como modalidad adyuvante para modular el proceso tisular en tendinopatía crónica es habitual en la práctica clínica. La evidencia disponible en las referencias entregadas no contiene estudios específicos sobre diatermia en TR. Su empleo como complemento previo al ejercicio (para mejorar la viscoelasticidad tisular y la tolerancia al estiramiento en fase 2) se apoya en consenso clínico. No debe sustituir el ejercicio progresivo. Si se emplea, combinar con la sesión de carga tendinosa como preparación tisular.
| Parámetro | Valor/Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor/Especificación:Zona hipovascular/hipoecoica del tendón rotuliano (polo inferior, inserción proximal) y puntos gatillo del vasto medial o recto femoral si coexisten |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor/Especificación:Recomendable para diana tendinosa; puede ser por palpación directa en músculo |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor/Especificación:0.25–0.32 mm × 40–50 mm |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor/Especificación:1–2 veces/semana, 8 semanas (combinada con ejercicio excéntrico) |
| Parámetro:Integración con ejercicio | Valor/Especificación:Siempre combinada con EE o PTLE; no se recomienda como monoterapia |
| Parámetro:Contraindicaciones | Valor/Especificación:Trastornos de coagulación, anticoagulación, gestación local, infección activa, alergia a metales |
La punción seca combinada con ejercicio excéntrico produjo mejoras significativas en VISA-P y EVA entre el pretest y posttest (p ≤ 0.05), sin diferencias estadísticamente significativas frente al grupo control (EE + aguja sham) ni frente al grupo PNE a 10 y 22 semanas [12]. El grupo DN mostró una mejora específica en potencia excéntrica de salto (p = 0.021) y correlación moderada entre mejora funcional (VISA-P) y mejora en fuerza concéntrica y potencia excéntrica en CMJ y SJ [25]. Estos resultados sugieren que la punción seca aporta valor complementario al ejercicio —particularmente en rendimiento neuromuscular— pero no es superior al ejercicio aislado como tratamiento del dolor y la discapacidad en TR [12][24][25].
Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.
| Parámetro | Valor/Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor/Especificación:Zona degenerativa/hipoecoica del tendón rotuliano en polo inferior (inserción osteotendinosa proximal); en caso de componente miofascial asociado, unión miotendinosa del recto femoral o vasto medial |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor/Especificación:Sí, obligatorio para diana tendinosa. Abordaje longitudinal o transversal con aguja visible en tiempo real en la zona hipoecoica. Para componente muscular (NMP), ecoguiado recomendable |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor/Especificación:0.30–0.40 mm × 40–60 mm para tendón rotuliano (estructura superficial-media); 0.25–0.30 mm para neuromodulación de ramas nerviosas periarticulares |
| Parámetro:Intensidad (EPI) | Valor/Especificación:EPI clásica en tendón: 3–6 mA, 3 aplicaciones de 3 s (protocolo 3:3:3). Variantes de baja intensidad para estructuras adyacentes (grasa de Hoffa, músculo): 1.5 mA, 3 s (protocolo 1.5:3:3) [27]. Neuromodulación percutánea: 1–2 mA continuo o en trenes de impulso |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor/Especificación:EPI tendón: 3 impulsos de 3 s por sesión en patrón de rastrillo sobre zona degenerativa [27]. Puede incrementarse a 5 impulsos en tendones con área hipoecoica extensa |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor/Especificación:1–2 veces/semana; ciclo de 4–8 sesiones según respuesta clínica [24][26] |
| Parámetro:Integración con ejercicio | Valor/Especificación:Complementa —no sustituye— el ejercicio excéntrico o PTLE. La sesión de EPI se realiza el mismo día o el día previo al ejercicio de carga; seguir con rehabilitación activa inmediata o diferida 24–48 h según tolerancia |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, alteraciones de la coagulación, anticoagulación, infección activa local, alergia a metales, neoplasia conocida en zona de aplicación |
La diana principal para la EPI en TR es la zona degenerativa del polo inferior rotuliano, identificable ecográficamente como área hipoecoica con posible señal Doppler (neovascularización). El mecanismo de acción propuesto es la inducción de una respuesta inflamatoria controlada por electrólisis galvánica que facilita la remodelación del colágeno patológico y la repoblación celular. Estudios in vitro en cadáver han descartado el efecto térmico como mecanismo de acción, incluso con protocolos de 3 mA durante 3 s en tendón rotuliano, grasa infrarrotuliana y músculo (no se encontraron cambios significativos de temperatura en ninguno de los tejidos) [27], lo que apoya un mecanismo electroquímico puro.
La revisión sistemática de Pirri et al. [26] concluye que la electrólisis percutánea (PE/EPI) es prometedora para reducir dolor y mejorar función en trastornos musculoesqueléticos, especialmente combinada con ejercicio, si bien los protocolos no están estandarizados y la evidencia presenta inconsistencias metodológicas. En TR específicamente, el RCT de López-Royo et al. [12] comparó PNE + EE frente a DN + EE y frente a EE + aguja sham: los tres grupos mostraron mejoras significativas en VISA-P y EVA (p ≤ 0.05), sin diferencias significativas entre grupos a 10 ni a 22 semanas. Los cambios clínicos no se asociaron a cambios estructurales ecográficos. Ragone et al. [24] incluyen la electrólisis percutánea entre las técnicas con perfil favorable al combinarla con ejercicio excéntrico (mejora media del 60% en VISA-P), con recomendación de 2 sesiones/semana durante 8 semanas.
En la práctica clínica, la EPI/PNE en TR se integra preferentemente en la Fase 2 (carga isotónica progresiva), aplicando el protocolo tendinoso ecoguiado en la zona hipoecoica antes o tras la sesión de ejercicio de carga, con monitorización del VISA-P cada 3–4 sesiones para ajustar la respuesta.
Metaanálisis 1. Pavlova AV, et al. Effect of resistance exercise dose components for tendinopathy management: a systematic review with meta-analysis. Br J Sports Med. 2023. PMID: 37169370 doi:10.1136/bjsports-2022-105754
Metaanálisis 2. Sprague AL, et al. Modifiable risk factors for patellar tendinopathy in athletes: a systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2018. PMID: 30054341 doi:10.1136/bjsports-2017-099000
Metaanálisis 3. Mouarbes D, et al. Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: A Systematic Review and Meta-analysis of Outcomes for Quadriceps Tendon Autograft Versus Bone-Patellar Tendon-Bone and Hamstring-Tendon Autografts. Am J Sports Med. 2019. PMID: 30790526 doi:10.1177/0363546518825340
Metaanálisis 4. Lopes AD, et al. Exercise for patellar tendinopathy. Cochrane Database Syst Rev. 2025. PMID: 40421598 doi:10.1002/14651858.CD013078.pub2
Metaanálisis 5. Dai W, et al. Quadriceps Tendon Autograft Versus Bone-Patellar Tendon-Bone and Hamstring Tendon Autografts for Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2022. PMID: 34494906 doi:10.1177/03635465211030259
Metaanálisis 6. Chen X, et al. The Efficacy of Platelet-Rich Plasma on Tendon and Ligament Healing: A Systematic Review and Meta-analysis With Bias Assessment. Am J Sports Med. 2018. PMID: 29268037 doi:10.1177/0363546517743746
Metaanálisis 7. Lazarczuk SL, et al. Mechanical, Material and Morphological Adaptations of Healthy Lower Limb Tendons to Mechanical Loading: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Med. 2022. PMID: 35657492 doi:10.1007/s40279-022-01695-y
Metaanálisis 8. Connors JP, et al. Return to Sport and Graft Failure Rates After Primary Anterior Cruciate Ligament Reconstruction With a Bone-Patellar Tendon-Bone Versus Hamstring Tendon Autograft: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2025. PMID: 39836368 doi:10.1177/03635465241295713
Revisión sistemática 9. Korakakis V, et al. The effectiveness of extracorporeal shockwave therapy in common lower limb conditions: a systematic review including quantification of patient-rated pain reduction. Br J Sports Med. 2018. PMID: 28954794 doi:10.1136/bjsports-2016-097347
Guía clínica 10. Ophey M, et al. Dutch multidisciplinary guideline on anterior knee pain: Patellofemoral pain and patellar tendinopathy. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2025. PMID: 39045713 doi:10.1002/ksa.12367
RCT 11. Breda SJ, et al. Effectiveness of progressive tendon-loading exercise therapy in patients with patellar tendinopathy: a randomised clinical trial. Br J Sports Med. 2021. PMID: 33219115 doi:10.1136/bjsports-2020-103403
RCT 12. López-Royo MP, et al. A Comparative Study of Treatment Interventions for Patellar Tendinopathy: A Randomized Controlled Trial. Arch Phys Med Rehabil. 2021. PMID: 33556350 doi:10.1016/j.apmr.2021.01.073
RCT 13. Cristiani R, et al. Autograft type affects muscle strength and hop performance after ACL reconstruction. A randomised controlled trial comparing patellar tendon and hamstring tendon autografts with standard or accelerated rehabilitation. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2021. PMID: 33128587 doi:10.1007/s00167-020-06334-5
RCT 14. Agergaard AS, et al. Clinical Outcomes, Structure, and Function Improve With Both Heavy and Moderate Loads in the Treatment of Patellar Tendinopathy: A Randomized Clinical Trial. Am J Sports Med. 2021. PMID: 33616456 doi:10.1177/0363546520988741
RCT 15. Deng J, et al. Long-term Prognosis of Athletes With Patellar Tendinopathy Receiving Physical Therapy: Patient-Reported Outcomes at 5-Year Follow-up. Am J Sports Med. 2025. PMID: 40356204 doi:10.1177/03635465251336466
Estudio observacional 16. Desai SS, et al. Preseason Patellar Tendon Thickness Predicts Symptomatic Patellar Tendinopathy in Male NCAA Division I Basketball Players. J Bone Joint Surg Am. 2025. PMID: 40100945 doi:10.2106/JBJS.24.00680
Estudio observacional 17. Diekhoff T, et al. Collagen-sensitive dual-energy-CT as a quantitative tool for tendinopathy assessment: a prospective diagnostic accuracy study. Skeletal Radiol. 2026. PMID: 41865099 doi:10.1007/s00256-026-05199-y
Estudio observacional 18. Owoeye OBA, et al. Diagnostic Accuracy of a Self-report Measure of Patellar Tendinopathy in Youth Basketball. J Orthop Sports Phys Ther. 2018. PMID: 29703124 doi:10.2519/jospt.2018.8088
Metaanálisis 19. McAuliffe S, et al. Can ultrasound imaging predict the development of Achilles and patellar tendinopathy? A systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2016. PMID: 27633025 doi:10.1136/bjsports-2016-096288
Estudio observacional 20. Mistovich RJ, et al. Patellar Tendon-Lateral Trochlear Ridge Distance: A Novel Measurement of Patellofemoral Instability. Am J Sports Med. 2018. PMID: 30427701 doi:10.1177/0363546518809982
Estudio observacional 21. Mendonça Lde M, et al. The Accuracy of the VISA-P Questionnaire, Single-Leg Decline Squat, and Tendon Pain History to Identify Patellar Tendon Abnormalities in Adult Athletes. J Orthop Sports Phys Ther. 2016. PMID: 27374017 doi:10.2519/jospt.2016.6192
Estudio observacional 22. Li J, et al. Quantitative magnetic resonance imaging in patellar tendon-lateral femoral condyle friction syndrome: relationship with subtle patellofemoral instability. Skeletal Radiol. 2019. PMID: 30715563 doi:10.1007/s00256-019-3163-1
Estudio observacional 23. Muaidi QI. Rehabilitation of patellar tendinopathy. J Musculoskelet Neuronal Interact. 2020. PMID: 33265081
Estudio observacional 24. Ragone F, et al. The Effects of Soft-Tissue Techniques and Exercise in the Treatment of Patellar Tendinopathy-Systematic Review and Meta-Analysis. Healthcare (Basel). 2024. PMID: 38391804 doi:10.3390/healthcare12040427
RCT 25. López-Royo MP, Bataller-Cervero AV. Functionality and jump performance in patellar tendinopathy with the application of three different treatments. J Sci Med Sport. 2024. PMID: 39097510 doi:10.1016/j.jsams.2024.06.006
Estudio observacional 26. Pirri C, et al. Percutaneous Electrolysis for Musculoskeletal Disorders Management in Rehabilitation Settings: A Systematic Review. Healthcare (Basel). 2025. PMID: 40805826 doi:10.3390/healthcare13151793
Estudio observacional 27. Borrella-Andrés S, et al. Application of Percutaneous Needle Electrolysis Does Not Elicit Temperature Changes: An In Vitro Cadaveric Study. Int J Environ Res Public Health. 2022. PMID: 36497812 doi:10.3390/ijerph192315738
¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?