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Tendinopatía del Tibial Posterior (PTTD)

Tobillo y Pie·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La disfunción del tendón tibial posterior (PTTD, Posterior Tibial Tendon Dysfunction) es una tendinopatía progresiva y potencialmente incapacitante que afecta al principal soporte dinámico del arco longitudinal medial. Epidemiológicamente predomina en mujeres de mediana edad con sobrepeso, y afecta al 3% de mujeres ≥ 40 años y al 10% de adultos ≥ 65 años [5].

Desde el punto de vista histopatológico, la PTTD comparte con otras tendinopatías el patrón de degeneración mucoide (colágeno desorganizado, aumento de matriz extracelular, metaplasia condroide) con inflamación mínima y neovascularización variable, lo que reconfigura la patología como un proceso degenerativo ligado al envejecimiento más que a una lesión inflamatoria aguda [8].

Clasificación clínica (estadificación)

La terminología más precisa es PTTD, reservando el término Adult Acquired Flatfoot Deformity (AAFD) como término paraguas para las deformidades adquiridas en adulto de cualquier etiología [9]:

  • Estadio I: Dolor y tumefacción a lo largo del tendón, sin deformidad estructural. La prueba de elevación monopodal en punta de pie es posible pero dolorosa.
  • Estadio II: Pie plano flexible. Incapacidad para el single leg heel rise. Deformidad reductible.
  • Estadio III/IV: Deformidad rígida. Indicación quirúrgica predominante [6].

Alteraciones biomecánicas durante la marcha

El metaanálisis de Wang et al. [1] caracterizó con mayor precisión los cambios cinemáticos en PTTD durante la fase de apoyo:

  • Antepié: aumento de la dorsiflexión y abducción.
  • Retropié: aumento de la plantarflexión y eversión.

Estos cambios se correlacionan con la pérdida de la capacidad inversora del tibial posterior, que normalmente actúa como freno de la eversión subtalar y soporte del arco medial [1].

La eversión del retropié es un factor cinemático común a múltiples tendinopatías del miembro inferior, siendo relevante tanto en PTTD como en el síndrome de la banda iliotibial y la tendinopatía rotuliana, lo que subraya la importancia de abordar la cadena cinética proximal en su manejo [3].

Desde la perspectiva proximal, el dolor experimental inducido en el músculo tibial posterior altera la cinemática de cadera y rodilla (reducción de la rotación interna de cadera al final de la fase de apoyo y disminución de los momentos externos de rotación de rodilla y cadera), sin modificar la cinemática de tobillo, lo que sugiere un mecanismo compensatorio articular precoz de cadena cinética superior [15].

Radiológicamente, un mayor ángulo de pronación calcánea se correlaciona de forma significativa con la presencia de tenosinovitis del tibial posterior y lesión del ligamento spring, lo que apoya el papel del valgo del retropié como factor predisponente y perpetuador de la sobrecarga del arco medial [19].

Cuadro Clínico y Síntomas

Síntomas locales

  • Dolor a lo largo del trayecto del tendón tibial posterior, desde la zona retromalear medial hasta la inserción en el navicular [9].
  • Tumefacción peritendinosa en la región maleolar medial [9].
  • Rigidez matutina significativamente mayor que en controles sanos (SMD 1.45, IC 95% 0.91–1.99) [2].

Déficits funcionales objetivables

  • Deterioro del single leg heel rise: es el hallazgo funcional más incapacitante y el criterio diagnóstico más frecuentemente reportado en la literatura (SMD -1.52, IC 95% -2.05 a -0.99 respecto a controles) [2][9].
  • Debilidad de la musculatura inversora-aductora del antepié (SMD -1.19, IC 95% -1.68 a -0.71 respecto a controles) [2].
  • Descenso del arco longitudinal medial con colapso progresivo (SMD -1.76, IC 95% -2.29 a -1.23 respecto a controles) [2].
  • Alteración del patrón de marcha con antepié abducido y retropié en eversión durante el apoyo [1].

Impacto funcional y social

  • Dificultades reportadas por problemas en el pie (SMD 1.42, IC 95% 0.52–2.33) [2].
  • Restricciones en la participación social (SMD 1.26, IC 95% 0.25–2.27) [2].
  • Los pacientes con PTTD refieren dolor como síntoma predominante, junto con limitación de actividades, aislamiento social, interferencia laboral y carga emocional [11].

Hallazgo radiológico precoz (Estadio I)

En estadio I con tendón macroscópicamente íntegro en RM, la distensión del receso sinovial peritendinoso (anchura máxima de fluido ≥ 9 mm) presenta una Sn: 84% y Sp: 85% para el diagnóstico de PTTD y puede ser el único signo diferenciador respecto a otras causas de dolor maleolar medial [16].

Banderas Rojas

  • Deformidad fija (rígida) del retropié en valgo y antepié en abducción: indica progresión a estadio III-IV con destrucción articular secundaria y pérdida de reductibilidad; criterio de derivación quirúrgica prioritaria [6][9].
  • Imposibilidad absoluta de single leg heel rise con deformidad estructural progresiva y rápida: sugiere rotura completa del tendón o desestructuración tendinosa grave que requiere evaluación ortopédica urgente [9].
  • Artritis subastragalina sintomática progresiva: complicación documentada asociada a correcciones quirúrgicas previas (LCL) y a la progresión natural de la PTTD avanzada [14].
  • Dolor maleolar medial sin mejora con tratamiento conservador bien dosificado (> 3-6 meses): requiere reevaluación diagnóstica con RM para descartar rotura parcial/completa, lesión del ligamento spring o patología articular asociada [5].
  • Aumento brusco del dolor, tumefacción rápida o cambio de coloración: descartar trombosis venosa profunda, artritis séptica o fractura de estrés del navicular, especialmente en deportistas de resistencia.
  • Signos neurológicos asociados (parestesias, déficit sensitivo en territorio tibial posterior): descartar síndrome del túnel del tarso coexistente.

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