La disfunción del tendón del tibial posterior (PTTD, Posterior Tibial Tendon Dysfunction) es una tendinopatía progresiva y potencialmente incapacitante que afecta al tendón del tibial posterior (TPT) y, en estadios avanzados, compromete el sistema estabilizador medial del pie —ligamento spring, fascia plantar, ligamentos talonavicular y calcaneocuboides— con el resultado final de una deformidad en pie plano adquirido del adulto (AAFD) [9].
Epidemiología: afecta al 3% de mujeres ≥ 40 años y al 10% de adultos ≥ 65 años a nivel global [5].
Desde el punto de vista histopatológico, la lesión del TPT presenta degeneración mucoide (colágeno desorganizado, aumento de matriz extracelular, metaplasia condroide) con mínima inflamación celular, un patrón compartido con el resto de tendinopatías independientemente del segmento anatómico [8]. Este dato apoya un modelo degenerativo-adaptativo más que inflamatorio puro, lo que tiene implicaciones directas en la elección de intervenciones.
El TPT actúa como principal inversor del retropié y aductor-inversor del antepié, siendo el estabilizador dinámico primario del arco longitudinal medial. Su disfunción provoca:
Los criterios diagnósticos más frecuentemente utilizados en la literatura combinan signos de disfunción tendinosa y deformidad estructural; en el estadio I predominan los primeros sin deformidad establecida [9].
Más allá de los déficits locales, los pacientes con PTTD presentan mayor dificultad por problemas del pie, restricciones sociales significativas y peor percepción de calidad de vida en comparación con controles sanos [2]. El impacto incluye limitación de actividades físicas y de ocio, aislamiento social, interferencia con el trabajo y carga emocional [11].
| Patología | Características diferenciales clave | Prueba de elección |
|---|---|---|
| Patología:Tenosinovitis del TPT sin tendinopatía establecida | Características diferenciales clave:Dolor medial, vaina distendida, tendón morfológicamente normal en RM; ancho de fluido ≥ 9 mm distingue PTTD estadio I de otras causas de dolor medial [16] | Prueba de elección:RM / Ecografía |
| Patología:Esguince del ligamento spring (plantar calcaneonavicular) | Características diferenciales clave:Dolor medial, colapso del arco, pero sin déficit de fuerza inversora marcado; lesión visible en RM como entidad independiente o asociada a PTTD [19] | Prueba de elección:RM |
| Patología:Síndrome del túnel del tarso | Características diferenciales clave:Parestesias y dolor quemante en planta del pie; signo de Tinel positivo sobre el canal del tarso; electromiografía alterada | Prueba de elección:EMG / Ecografía |
| Patología:Artritis reumatoide con afectación del TPT | Características diferenciales clave:Bilateral, reactantes de fase aguda elevados, afectación de otras articulaciones, serología positiva [11] | Prueba de elección:Analítica / RM |
| Patología:Artropatía gotosa | Características diferenciales clave:Tumefacción aguda eritematosa, hiperuricemia, cristales de urato en líquido articular [11] | Prueba de elección:Ecografía / Análisis líquido |
| Patología:Coalición tarsal | Características diferenciales clave:Limitación de la subastragalina, a menudo en población joven, rígida desde el inicio | Prueba de elección:TC / RM |
| Patología:Fractura de estrés del navicular | Características diferenciales clave:Dolor dorsomedial agudo en corredor, sin deformidad en valgo significativa | Prueba de elección:RM |
| Patología:Pie plano flexible idiopático sin disfunción tendinosa | Características diferenciales clave:Ausencia de dolor a la palpación del TPT, heel rise conservado, sin déficit de fuerza inversora [9] | Prueba de elección:Clínico |
| Patología:Tendinopatía del flexor largo del hallux | Características diferenciales clave:Dolor medial posterior más distal, test de compresión del FLH positivo, clíqueo en dedo gordo | Prueba de elección:Clínico / Ecografía |
Resonancia Magnética (RM)
Es la modalidad de imagen de referencia para la PTTD [5]:
Ecografía (US)
Más accesible y coste-efectiva; puede utilizarse como primera herramienta diagnóstica [5]:
Radiografía con carga
Single-Leg Heel Rise (SLHR)
Prueba funcional de mayor relevancia clínica. La dificultad o imposibilidad para realizar la elevación monopodal sobre punta del pie refleja la pérdida de capacidad del TPT [9]. Se recomienda su cuantificación (número máximo de repeticiones) para monitorizar la progresión del tratamiento [2].
Too Many Toes Sign
Observado desde posterior: la abducción del antepié hace visibles más dedos en el lado afecto. Signo de estadio II o superior [9].
Palpación del Trayecto Tendinoso
Dolor a la palpación retromaleolar medial y hasta la inserción navicular. Combinado con el SLHR, es el criterio diagnóstico clínico más reportado en la literatura [9].
Evaluación de la Fuerza Inversora
Medición mediante dinamometría de la fuerza de inversión y aducción del antepié; marcadamente reducida frente a controles [2]. La fuerza concéntrica de los inversores a 180°/s mejora con el tratamiento tanto con insoles como con láser [13].
Valoración Cinemática de la Marcha
En contexto clínico avanzado o investigador: evaluar eversión y abducción del retropié/antepié durante la marcha; las alteraciones documentadas (aumento de eversión y flexión plantar del retropié, aumento de dorsiflexión y abducción del antepié) son características de la PTTD [1].
Evaluación de Cadera y Rodilla
Dada la repercusión proximal de la disfunción del TPT sobre la cinemática de cadera y rodilla [15], se recomienda valorar la fuerza de los abductores y rotadores de cadera en la evaluación inicial, aunque la evidencia disponible sobre si el déficit de cadera es causa o consecuencia es limitada [7].
El abordaje conservador está indicado en estadios I y II. Los estadios III y IV son tributarios de valoración quirúrgica. El paradigma de tratamiento prioriza la gestión de la carga (load management), el ejercicio terapéutico dosificado y el soporte ortésico, evitando el reposo absoluto prolongado [4].
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Reducir dolor EVA ≤ 3/10 en actividades de la vida diaria. Controlar la inflamación peritendinosa. Proteger el TPT de sobrecargas mecánicas excesivas. Iniciar conciencia postural del pie. | Intervenciones clave Prescripción de ortesis de pie con soporte de arco longitudinal medial personalizado (más eficaz que plantillas planas) [4]. Restricción relativa de actividades de alto impacto (no reposo absoluto). Protocolo P.E.A.C.E. adaptado a tendinopatía:. | Criterios para avanzar: |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Recuperar la fuerza y resistencia de los inversores y estabilizadores del arco. Mejorar el control neuromuscular del retropié. Iniciar el programa de heel rise progresivo. Corregir los déficits de cadera y cadena cinética. | Intervenciones clave Ejercicios excéntricos e isotónicos del TPT →partida de inversión resistida con banda elástica →heel raise bilateral con soporte →single-leg heel raise progresivo [2][4] Fortalecimiento de abductores y rotadores externos de cadera para abordar la cadena cinética proximal [7][15]. Trabajo propioceptivo y de equilibrio sobre superficie inestable. Mantenimiento de ortesis de arco medial durante el ejercicio [4]. | Criterios para avanzar Heel raise unilateral ≥ 10 repeticiones sin dolor. Fuerza inversora normalizada al 75% del lado contralateral. EVA ≤ 3/10 en todas las actividades. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Restaurar la función de marcha normal. Corregir las alteraciones cinemáticas documentadas (eversión del retropié, abducción del antepié). Recuperar la tolerancia a actividades de mayor demanda. | Intervenciones clave Entrenamiento de la marcha con feedback visual/espejo para corrección de eversión del retropié y abducción del antepié [1]. Progresión funcional →marcha plana →superficies irregulares →subida/bajada de escaleras →trote suave →carrera continua (si aplica) Ejercicios de carga excéntrica en rampa inclinada (bajada de talón). Control del calzado y adaptación de la ortesis a las demandas funcionales [4]. Stretching del complejo gastrosoleus (abordaje del componente equino asociado) [10]. | Criterios para avanzar EVA ≤ 2/10 durante todas las actividades. Single-leg heel raise ≥ 20 repeticiones. Marcha normalizada sin compensaciones evidentes en retropié/antepié. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Consolidar las ganancias funcionales. Prevenir la progresión de estadio. Integrar el soporte ortésico en el calzado habitual a largo plazo. Abordar el impacto social y la participación [2][11]. | Intervenciones clave Programa de ejercicio de mantenimiento domiciliario (heel raise excéntrico, fuerza de cadera). Seguimiento de la ortesis: revisión periódica y adaptación según la evolución del arco [4][13]. Educación sobre factores de riesgo (sobrepeso, calzado inadecuado). Abordaje de restricciones sociales y laborales como parte del plan terapéutico [2][11]. Alta con plan de autogestión y criterios de reconsulta. | Criterios para avanzar Mantenimiento de EVA ≤ 2/10 a los 9 meses. Retorno completo a las actividades previas. Estabilización del arco medial sin progresión radiológica. |
Es la modalidad con mayor respaldo en la evidencia disponible para la PTTD en estadios I y II [4][13]. Indicada desde el inicio del tratamiento y mantenida durante todas las fases.
Se recomienda la ortesis de pie con soporte de arco longitudinal medial individualizado (moldeada o semirrígida de perfil alto): más eficaz en reducción del dolor que las plantillas planas o el tratamiento estándar sin soporte de arco [4]. En estadios II con mayor deformidad, puede considerarse la ortesis tobillo-pie (AFO) articulada para control del valgo del retropié. La combinación de ortesis + programa de ejercicio supervisado produce mayor eficacia que la ortesis aislada [4].
Mecanismo: reduce la carga mecánica sobre el TPT durante la marcha controlando la eversión del retropié [1][3], disminuye la tensión sobre el ligamento spring [19] y mejora la cinemática del antepié [1].
En el seguimiento a 9 meses, la insole resultó más eficaz que el láser de baja potencia para mantener la función y el dolor [13], lo que refuerza su papel como intervención de mantenimiento a largo plazo. Integra todas las fases de tratamiento.
Aunque no es una modalidad pasiva, se desarrolla aquí como pilar activo del plan junto a las modalidades complementarias. El déficit de resistencia en el heel rise y de fuerza inversora son los deficits funcionales más marcados en la PTTD [2]. La progresión excéntrica e isotónica del TPT, combinada con ortesis, constituye el núcleo del tratamiento conservador [4].
La fuerza concéntrica de inversores a 180°/s mejora significativamente con el tratamiento [13], lo que avala el ejercicio como herramienta de cambio funcional medible.
Indicado como complemento analgésico en las fases 1 y 2, especialmente en estadio II con dolor moderado-severo. Un RCT en 52 sujetos con PTTD estadio II mostró mejora significativa del dolor y la función tanto con LLLT como con insoles tras el tratamiento, aunque las insoles mantuvieron mejores resultados a los 9 meses [13]. La evidencia disponible no especifica parámetros de dosificación (longitud de onda, fluencia, número de sesiones) para esta patología concreta, por lo que se aplican los rangos de consenso clínico habituales para tendinopatías (longitud de onda 820-980 nm, fluencia 4-8 J/cm², 6-10 sesiones).
Mecanismo: efecto analgésico y potencialmente biomodulador sobre el tejido tendinoso. Complementa la fase 1 antes de progresar al ejercicio cargado. No sustituye el ejercicio progresivo ni la ortesis [13].
Indicado desde la fase 1 y mantenido durante todo el tratamiento. La contractura del gastrocnemio-sóleo coexiste frecuentemente con la PTTD y el pie plano adquirido [10], generando aumento de la tensión sobre el TPT y el sistema ligamentoso medial durante la fase de apoyo terminal.
Técnica: estiramiento estático del gastrocnemio con rodilla en extensión y del sóleo con rodilla en flexión, contra pared, 3 series de 30 s, 2-3 veces/día. En estadios más avanzados con contractura severa, la recesión del gastrocnemio quirúrgica ha demostrado mejorar el rango de dorsiflexión y la potencia de flexión plantar postoperatoria [10], lo que refuerza la relevancia clínica del abordaje de este componente de forma conservadora.
Integración: complemento obligatorio de todas las fases del tratamiento conservador; en fase 3, combinar con ejercicios de carga en rampa.
Indicada en fases 2 y 3 cuando se objetiva rigidez de la subastragalina o de la articulación de Chopart que limita la corrección funcional durante el heel rise. La movilización articular del retropié puede ayudar a normalizar la cinemática durante la marcha (reducción de la eversión del retropié) [1].
Técnica: movilizaciones grado III-IV en deslizamiento medial de la articulación subastragalina (técnica de Maitland/Kaltenborn) para recuperar la inversión pasiva; movilización de la articulación de Chopart en rotación interna para facilitar la supinación funcional. El trabajo de tejido blando sobre el trayecto peritendinoso puede aliviar la tensión en estadio I.
La evidencia disponible no contiene datos específicos de eficacia de la terapia manual aislada para la PTTD; uso clínico habitual integrado en el plan multimodal.
Indicado en fases 1 y 2 como complemento del control de la carga y soporte del arco medial cuando el paciente no lleva ortesis (actividades sin calzado, deporte de contacto). La compresión y el soporte del arco con taping reduce momentáneamente la tensión sobre el TPT.
Técnica habitual: taping de bajo perfil con tiras de soporte del arco longitudinal medial (técnica de McConnell o low-dye taping), renovado cada 2-3 días. El vendaje neuromuscular como técnica aislada tiene evidencia limitada en tendinopatías; se recomienda como complemento, no como sustituto de la ortesis [4].
Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.
| Parámetro | Valor/Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor/Especificación:Zona de degeneración mucoide del cuerpo tendinoso del TPT (habitualmente porción retromaleolar, 2-6 cm proximal a la inserción navicular); unión miotendinosa en casos con componente miofascial asociado |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor/Especificación:Sí; imprescindible para identificar la zona hipoecoica de degeneración tendinosa, el fluido en la vaina y evitar estructuras neurovasculares adyacentes (arteria y nervio tibial posterior) |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor/Especificación:0.30-0.40 mm para el cuerpo tendinoso; 0.25-0.32 mm en zonas próximas a estructuras neurovasculares |
| Parámetro:Intensidad (EPI) | Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA; variantes de baja intensidad o microelectrólisis: 0.5-1.5 mA en vaina peritendinosa y zonas delicadas |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor/Especificación:3-5 impulsos de 3-5 s por sesión en patrón rastrillo sobre la zona diana; adaptar según respuesta tisular y dolor del paciente |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor/Especificación:Semanal o bisemanal; ciclo habitual de 4-6 sesiones, reevaluando tras cada sesión |
| Parámetro:Integración con ejercicio | Valor/Especificación:Complementa, no sustituye, el programa de ejercicio excéntrico y de carga progresiva del TPT; aplicar EPI 24-48 h antes o después del ejercicio resistido según tolerancia |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, alteraciones de la coagulación, infección o celulitis local, alergia a metales, proximidad a estructuras neurovasculares sin guía ecográfica (arteria y nervio tibial posterior en el canal de tarso) |
Diana y abordaje: la histopatología del TPT en la PTTD muestra degeneración mucoide con colágeno desorganizado y aumento de matriz extracelular —sin inflamación celular significativa— en el 100% de las muestras quirúrgicas [8]. Esta matriz degenerada, hipovascular e hipoecoica en ecografía, es la diana principal de la EPI: la corriente galvánica genera una reacción electroquímica local que estimula la fagocitosis del tejido degenerado y activa la cascada de remodelado (fibroblastos, colágeno tipo I). La vaina peritendinosa distendida (fluido > 9 mm de anchura en estadio I [16]) puede abordarse con microelectrólisis de baja intensidad para reducir el volumen de líquido y mejorar la deslización tendinosa.
Abordaje ecoguiado paso a paso: con el paciente en decúbito supino o lateral, identificar el TPT en corte transversal a nivel retromaleolar; localizar la zona hipoecoica de degeneración o la distensión de la vaina; rotar a corte longitudinal para el abordaje en plano (in-plane); introducir la aguja desde proximal hacia la zona diana; confirmar la posición intratendinosa o en la vaina antes de activar la corriente.
Integración con las fases de tratamiento: durante la fase 1, la EPI puede utilizarse sobre la vaina peritendinosa distendida (baja intensidad, 0.5-1 mA) para facilitar la resolución del edema y mejorar el dolor. En las fases 2 y 3, se dirige al cuerpo tendinoso degenerado para estimular el remodelado mientras se progresa en el programa de carga excéntrica. La EPI no elimina la necesidad de la ortesis de arco medial [4] ni del ejercicio progresivo, que siguen siendo los pilares del tratamiento.
Evidencia: la evidencia entregada no contiene ensayos clínicos específicos de EPI/NMP en PTTD. El respaldo fisiopatológico procede de la histopatología de la tendinopatía del TPT —degeneración mucoide como hallazgo universal [8]— y del mecanismo de acción documentado de la EPI sobre tejido tendinoso degenerado en otras tendinopatías. Los parámetros descritos corresponden al consenso de uso clínico de la técnica según el método Sánchez-Ibáñez y adaptados a las características anatómicas del TPT.
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