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Tendinopatía del Supraespinoso

Hombro·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La tendinopatía del supraespinoso es una patología degenerativa-reactiva del tendón del músculo supraespinoso, componente del manguito rotador, caracterizada por dolor en el hombro, alteración funcional y cambios en la estructura del tendón (desorganización fibrilar, hipervascularización, cambios en la ecogenicidad y grosor tendinoso) [25]. Se engloba dentro de los trastornos del manguito rotador y constituye una de las causas más frecuentes de dolor de hombro en la población general y deportiva [12, 13].

Biomecánicamente, el supraespinoso actúa como depresor de la cabeza humeral y abductor del hombro en el plano escapular, siendo fundamental para la centralización glenohumeral durante los movimientos elevados del brazo. El espacio subacromial —comprendido entre el arco coracoacromial y la cara superior del tendón— es el nicho anatómico donde se produce el proceso de carga mecánica repetitiva. La combinación de:

  • Sobrecarga mecánica acumulada (compresión en el espacio subacromial, tracción en la inserción humeral)
  • Capacidad de reparación tisular comprometida (zona hipovascular crítica en el footprint humeral)
  • Alteración de la mecanotransducción en el tenocito

...da lugar a un proceso de degeneración tendinosa con o sin calcificación [2, 12]. El ángulo crítico del hombro (CSA) es un parámetro radiológico que refleja la geometría acromial y glenohumeral: valores superiores a 35° se asocian con mayor riesgo de rotura del manguito [17]. Las guías clínicas actuales encuadran esta patología dentro de un espectro continuo que incluye tendinopatía sin calcificación, tendinopatía calcificante y roturas parciales o de espesor total [12, 13].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica es variable en función del estadio y la cronicidad [12, 13]:

  • Dolor en la cara anterolateral del hombro, frecuentemente referido hacia el tercio proximal del brazo, que se exacerba con la elevación del brazo por encima del nivel del hombro y con actividades en carga overhead.
  • Arco doloroso de abducción entre aproximadamente 60° y 120°, relacionado con el compromiso del espacio subacromial durante la elevación activa [21].
  • Dolor nocturno, especialmente en decúbito lateral sobre el hombro afecto, que puede alterar el sueño y deteriorar la calidad de vida.
  • Pérdida de fuerza en abducción y rotación externa, proporcional al grado de afectación tendinosa; cuando hay rotura significativa puede objetivarse debilidad notable [16, 21].
  • Restricción de rango de movimiento activo, habitualmente más marcada en elevación y rotación interna. El ROM pasivo suele conservarse mejor que el activo en ausencia de patología articular asociada.
  • Sensibilidad a la palpación en la inserción del supraespinoso (tubérculo mayor) y en la porción crítica del tendón (zona hipovascular a 1-2 cm de la inserción).
  • Alteraciones ultrasonográficas: cambios en la ecogenicidad, aumento del grosor tendinoso e hipervascularización al Doppler [25].
  • En pacientes con tendinopatía calcificante, puede existir una fase aguda de dolor intenso y severa limitación funcional durante la reabsorción del calcio.

El perfil del paciente típico incluye adultos de mediana edad (40-60 años), trabajadores con demandas overhead, deportistas de lanzamiento o natación, y personas con sedentarismo o historia de sobrecarga repetitiva [12, 13, 15].

Banderas Rojas

Antes de iniciar el abordaje fisioterapéutico, es imperativo descartar las siguientes situaciones que requieren derivación médica urgente o prioritaria [7, 12, 13]:

  • Dolor de hombro de origen no mecánico (dolor constante, no modificable con el movimiento ni el reposo, sin postura de alivio): descartar patología visceral referida (cardíaca, diafragmática, pulmonar, hepática).
  • Historia de neoplasia conocida o sospechada: pérdida de peso no intencionada, dolor nocturno intenso no relacionado con el decúbito lateral, adenopatías regionales.
  • Traumatismo de alta energía reciente: descartar fractura o luxación glenohumeral, luxación acromioclavicular grado III o superior.
  • Signos neurológicos deficitarios (paresia, hipoestesia, alteración de reflejos osteotendinosos): descartar radiculopatía cervical, lesión del nervio supraescapular, síndrome de Parsonage-Turner (amiotrofia neurálgica).
  • Rotura masiva del manguito rotador con pseudoparálisis funcional (incapacidad para elevar activamente el brazo) que no responde al manejo conservador: considerar evaluación quirúrgica [4, 6].
  • Infección articular o periarticular: fiebre, calor local intenso, eritema, elevación de marcadores inflamatorios sistémicos.
  • Antecedente de inyección de corticosteroide reciente: mayor riesgo de rotura tendinosa; ajustar manejo.
  • Signos de rotura completa del supraespinoso: drop arm sign positivo con incapacidad absoluta de abducción activa contra resistencia mínima [16, 21].
  • Fracaso del tratamiento conservador supervisado durante 3-6 meses en rotura de espesor total: derivación para valoración quirúrgica [13].

Diagnóstico Diferencial

PatologíaHallazgos clave diferenciadoresPrueba diagnóstica de referencia
Patología:Rotura parcial del supraespinosoHallazgos clave diferenciadores:Debilidad más marcada, dolor a la resistencia, hallazgos ultrasonográficos o por RM de discontinuidad parcial del tendónPrueba diagnóstica de referencia:RM 3T o ecografía dinámica [18, 21]
Patología:Rotura de espesor total del supraespinosoHallazgos clave diferenciadores

Drop arm positivo, pseudoparálisis, debilidad severa en abducción.

CSA > 35° en radiografía con Sn: 71%, Sp: 77% [17].

Prueba diagnóstica de referencia:RM 3T (excelente precisión para roturas completas) [18]
Patología:Tendinopatía calcificanteHallazgos clave diferenciadores:Calcificación visible en radiografía simple, episodios de dolor agudo intenso durante fase de reabsorciónPrueba diagnóstica de referencia:Radiografía anteroposterior + ecografía
Patología:Radiculopatía cervical C5-C6Hallazgos clave diferenciadores:Dolor irradiado en dermátoma, parestesias en brazo/antebrazo, hipoestesia, déficit de reflejos bicipital/braquiorradial, test de Spurling positivoPrueba diagnóstica de referencia:Electromiografía, RM cervical
Patología:Lesión del nervio supraescapularHallazgos clave diferenciadores:Atrofia del supraespinoso e infraespinoso, debilidad en abducción y rotación externa, dolor profundo en fosa supraespinosaPrueba diagnóstica de referencia:EMG/electroneurografía, ecografía del nervio
Patología:Síndrome de Parsonage-Turner (amiotrofia neurálgica)Hallazgos clave diferenciadores:Inicio agudo con dolor intenso seguido de déficit motor, afectación pluritendinosa, patrón electromiográfico específicoPrueba diagnóstica de referencia:EMG, RM neurográfica
Patología:Patología del tendón de la porción larga del bíceps (PLB)Hallazgos clave diferenciadores

Dolor en corredera bicipital, Speed y Yergason positivos.

Ecografía: alta Sn y Sp para patología de PLB [19].

Prueba diagnóstica de referencia:Ecografía dinámica, RM
Patología:Capsulitis adhesivaHallazgos clave diferenciadores:Limitación del ROM pasivo en todos los planos (patrón capsular), historia de rigidez progresivaPrueba diagnóstica de referencia:Exploración física (ROM pasivo), RM
Patología:Artropatía glenohumeralHallazgos clave diferenciadores:Crepitación articular, pérdida de ROM pasivo global, historia de artropatía previaPrueba diagnóstica de referencia:Radiografía, RM
Patología:Inestabilidad glenohumeralHallazgos clave diferenciadores:Edad joven, hiperlaxitud, historia de luxaciones, aprehensión anterior/posteriorPrueba diagnóstica de referencia:Tests de inestabilidad, RM
Patología:Síndrome acromioclavicularHallazgos clave diferenciadores:Dolor a la palpación de la AC, cross-body test positivo, sin arco doloroso clásicoPrueba diagnóstica de referencia:Radiografía AC, infiltración diagnóstica

Tests Ortopédicos

Ningún test clínico aislado tiene precisión diagnóstica suficiente para confirmar o descartar de forma definitiva la tendinopatía o rotura del supraespinoso. La evidencia recomienda el uso de combinaciones de tests y, cuando los hallazgos son equívocos, la confirmación por imagen [16, 21].

Tests específicos del supraespinoso

Empty-Can Test (Jobe Test)

  • Método: abducción a 90° en el plano escapular, rotación interna máxima (pulgar hacia abajo), resistencia manual del examinador. Positivo si dolor y/o debilidad.
  • Para roturas del supraespinoso: Sn: 81% (mayor sensibilidad de todos los tests evaluados), Sp no especificada individualmente en este estudio [21].
  • Para desgarros posterosuperoiores globales: Sn pooled: 77% (IC 0.67–0.85) [16].
  • El criterio de positividad que combina dolor + debilidad ofrece el mayor rendimiento diagnóstico, con DOR de 10.45 [21].

Full-Can Test

  • Método: igual posición que el empty-can pero con rotación neutra o externa (pulgar hacia arriba). Menor disconfort que el empty-can; comparable precisión.
  • Citado en la evidencia disponible como test evaluado, sin cifras de Sn/Sp individuales separadas del conjunto [21].

Drop Arm Test

  • Método: el examinador eleva pasivamente el brazo a 90° y pide al paciente que lo baje lentamente. Positivo si el brazo cae de forma brusca o incontrolada.
  • Sn: 38% (la más baja entre los tests evaluados; IC 0.01–0.98) — valor bajo para detección, no sirve como test de screening [16].
  • Sp: más alta en el conjunto de tests estudiados para roturas posterosuperoiores [16]; para roturas del supraespinoso en general: Sp: 98% [21].
  • Mejor combinación diagnóstica descrita: Neer + Drop Arm (DOR 12.92 para roturas del supraespinoso) [21].

Tests de impingement (valor orientativo, no específicos de tendinopatía)

Neer Sign

  • Método: elevación pasiva con el brazo en rotación interna forzada. Positivo si dolor subacromial.
  • Sn alta para identificar patología subacromial en general; en el estudio de Yazigi Jr. et al. incluido como uno de los 8 tests evaluados [21].

Hawkins-Kennedy Test

  • Método: elevación a 90° en el plano sagital con rotación interna pasiva forzada. Positivo si dolor subacromial.
  • Sn pooled para roturas posterosuperoiores: evaluada en la revisión sistemática de Lädermann et al. [16]; sin cifras individuales específicas para tendinopatía pura.

Painful Arc Test

  • Método: abducción activa. Positivo si dolor entre aproximadamente 60°-120°.
  • Incluido en la revisión como test evaluado para roturas del supraespinoso [21].

Patte Test y Rotación Externa Resistida

  • Patte Test (rotación externa resistida con codo a 90°): para roturas del supraespinoso, Sp de 0.99 cuando se considera positivo para dolor + debilidad combinados (DOR 16.94) [21].
  • Mayor capacidad para distinguir entre roturas parciales y de espesor total (junto con la rotación externa resistida) con DOR de 5.69 y 5.35, respectivamente [21].

Imagen complementaria

  • Ecografía: primera elección en atención primaria y consulta de fisioterapia. Alta accesibilidad, coste-eficiente, permite evaluación dinámica. Sn/Sp excelentes para roturas de espesor total [23]. Para patología de la porción larga del bíceps (diagnóstico diferencial), más fiable que los tests clínicos [19].
  • RM 3T: estándar de referencia para caracterización completa. Para roturas completas del supraespinoso: precisión excelente tanto con RM como con MRA a 3T [18].
  • Radiografía simple: valorar CSA (cut-off > 35° para rotura completa: Sn: 71%, Sp: 77%) [17], calcificaciones, acromion tipo III, artrosis AC.
  • MRA (artrografía RM): superior a RM convencional para roturas parciales (Sn: 86.6% vs. 80.5% respectivamente, p=0.014), aunque con menor Sp [18]. Útil cuando la RM convencional es equívoca.

Fases de Tratamiento

El marco general sigue los principios de gestión de carga progresiva (load management) y ejercicio terapéutico dosificado como base del tratamiento, respaldados por las guías de práctica clínica más recientes [12, 13] y la evidencia sobre dosificación del ejercicio resistido en tendinopatías [2]. La educación del paciente sobre la naturaleza de la patología, el manejo del dolor y la carga es un componente transversal en todas las fases [13].

Fase 1: Control del Dolor y Educación

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor en reposo y con actividades básicas.

Educar al paciente sobre la patología y el proceso de recuperación.

Identificar y modificar las cargas provocadoras.

Intervenciones clave

Educación activa: naturaleza del dolor en tendinopatía, manejo de la carga, ergonomía postural.

Modificación de actividades provocadoras (reducción relativa, no reposo absoluto) siguiendo el principio P.E.A.C.E. & L.O.V.E.

Ejercicios isométricos del supraespinoso y manguito rotador (abducción en plano escapular a 60°-70°, rotación externa, 3-5 series × 45-60 s, 5 días/semana) para analgesia inmediata y mantenimiento de la vía neuromuscular.

Terapia manual suave (movilizaciones glenohumerales grado I-II) si contribuye al control del dolor.

Criterios para avanzar

EVA en reposo ≤ 2/10.

EVA durante ejercicio isométrico ≤ 3/10.

Ausencia de dolor nocturno significativo.

Capacidad para realizar ejercicios isométricos sin exacerbación > 24 h.

P.E.A.C.E. & L.O.V.E. — Aplicación en Fase 1:

  • P — Protection (Protección): reducción relativa de las actividades más provocadoras (overhead, carga excéntrica intensa) durante los primeros días, sin inmovilización.
  • E — Elevation (Elevación): menos relevante en hombro que en extremidad inferior; posicionamiento antiálgico nocturno (almohada bajo el brazo).
  • A — Avoid anti-inflammatories (Evitar antiinflamatorios): no bloquear la respuesta inflamatoria temprana que inicia la reparación tisular; decisión médica.
  • C — Compression (Compresión): uso puntual de vendaje funcional o taping para descarga sintomática.
  • E — Education (Educación): explicar que el dolor no equivale a daño; expectativas de recuperación realistas; adherencia al programa activo.
  • L — Load (Carga): introducción progresiva y guiada de carga mecánica (isométrica en esta fase) como señal mecanotransductora.
  • O — Optimism (Optimismo): explorar y abordar barreras psicosociales al movimiento (kinesiofobia, catastrofismo).
  • V — Vascularisation (Vascularización): ejercicio aeróbico de bajo impacto para perfusión y bienestar general.
  • E — Exercise (Ejercicio): programa dosificado e individualizado como eje del tratamiento [12, 13].

Fase 2: Carga Isotónica y Corrección Neuromuscular

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Introducir carga isotónica progresiva sobre el tendón.

Restaurar fuerza en abducción y rotación externa.

Mejorar control motor escapular y glenohumeral.

Intervenciones clave

Ejercicio resistido isotónico excéntrico-concéntrico del supraespinoso y manguito rotador completo: abducción en plano escapular con banda elástica o mancuerna, rotación externa resistida (0°-45°), rotación interna controlada.

Dosificación: cargas moderadas-altas con resistencia externa adicional a peso corporal (mayor eficacia según [2]), frecuencia menor a diaria (cada 48-72 h), 3-4 series × 8-15 repeticiones.

Ejercicios de estabilización escapular: serrato anterior, trapecio inferior.

Terapia manual complementaria (movilización glenohumeral, movilización acromioclavicular, thrust cervical/torácico si hay restricción segmentaria).

Criterios para avanzar

EVA durante ejercicio isotónico ≤ 3/10.

Sin exacerbación persistente > 24 h post-sesión.

Fuerza en abducción en plano escapular ≥ 70% del lado contralateral (dinamometría).

ROM activo de elevación > 150°.

Fase 3: Carga Funcional y Control Específico

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Progresar hacia cargas funcionales y específicas del gesto deportivo o laboral.

Consolidar la estabilización dinámica glenohumeral.

Reducir el riesgo de recidiva.

Intervenciones clave

Ejercicio pliométrico lanzamiento contra pared con balón medicinal.

Progresión de carga

→ejercicio resistido pesado

→gestos funcionales con resistencia

→gestos específicos de la actividad deseada

Trabajo de propiocepción glenohumeral en cadena cinética cerrada.

Fortalecimiento de cadena cinética completa (core, cadera, extremidad superior).

Entrenamiento sensoriomotor en superficies inestables.

Control postural dinámico overhead progresivo.

Criterios para avanzar

EVA ≤ 2/10 durante toda la fase.

Fuerza en abducción ≥ 90% del lado contralateral.

DASH ≤ 20 puntos o SPADI ≤ 20 puntos.

Capacidad para realizar el gesto específico de la actividad sin dolor.

Fase 4: Retorno a la Actividad y Mantenimiento

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Retorno completo a la actividad deportiva o laboral.

Mantener la capacidad de carga tendinosa a largo plazo.

Prevención de recidiva.

Intervenciones clave

Programa de mantenimiento de ejercicio resistido 2-3 días/semana (no retirarlo al alta).

Retorno gradual a la actividad

→intensidad reducida al 50%

→75%

→100% en semanas sucesivas según tolerancia

Adaptaciones ergonómicas laborales si procede.

Plan de auto-gestión de reagudizaciones.

Criterios para avanzar

Retorno completo a la actividad prevista sin dolor.

DASH < 10 puntos o SPADI < 10 puntos.

Mantenimiento de los gains de fuerza y ROM durante al menos 4 semanas.

Terapia Manual y Modalidades

Terapia Manual (Movilización y Manipulación)

Indicada a lo largo de todas las fases del tratamiento, especialmente en las fases 1 y 2, como complemento al ejercicio terapéutico — no como sustituto. La evidencia respalda su integración con el ejercicio con una recomendación fuerte [10].

Técnica operativa: Las movilizaciones glenohumerales se aplican en grados I-II (Maitland) en fase aguda para control del dolor, progresando a grado III-IV en fase subaguda para recuperar rango de movimiento. Deslizamiento posteroanterior y caudal de la cabeza humeral en posiciones de relajación capsular (ligera flexión y abducción). Movilizaciones específicas del complejo escapulotorácico (movilización pasiva escapular en rotación superior, inclinación posterior) para abordar la disfunción de ritmo escapulohumeral. Si existe restricción segmentaria cervicotorácica asociada, incluir manipulaciones o movilizaciones de alta velocidad en C5-T4 según hallazgo clínico.

Mecanismo: Modulación del dolor por vías neurofisiológicas (inhibición segmentaria y suprasegmentaria), restauración de la artrocinemática glenohumeral y mejora del reclutamiento neuromuscular del manguito rotador.

Integración con el plan: Aplicar terapia manual antes del ejercicio en fases 1-2 para facilitar el rango y reducir el dolor durante la sesión. En fases 3-4, como herramienta puntual ante restricciones residuales de movilidad. No sustituye el ejercicio progresivo [1, 10].

Respaldada por [1, 10]: metaanálisis y revisiones sistemáticas que muestran efectos similares a la inyección de corticosteroide a largo plazo, con recomendación fuerte para su integración como terapia adicional al ejercicio.


Ondas de Choque Extracorpóreas (ESWT)

Indicadas principalmente en tendinopatía del supraespinoso con o sin calcificación, especialmente cuando el paciente no responde adecuadamente al ejercicio terapéutico tras 6-8 semanas [5]. Considerar particularmente en tendinopatía calcificante como modalidad de segunda línea o coadyuvante.

Técnica / Parámetros: La evidencia disponible incluye estudios con dosis entre 0.2 mJ/mm² (baja energía) y superiores a 0.4 mJ/mm² (alta energía). Los protocolos habituales en los ensayos revisados utilizan sesiones múltiples. Los datos disponibles no permiten definir un único protocolo óptimo — la heterogeneidad de dosis en los estudios es notable [5]. En clínica se utilizan habitualmente 3-5 sesiones, una por semana, con cabezal enfocado o radial según disponibilidad y zona diana.

Mecanismo: Promueve la neovascularización, estimula la respuesta reparativa del tenocito, puede facilitar la fragmentación y reabsorción del depósito cálcico en la tendinopatía calcificante.

Integración con el plan: Modalidad complementaria en fase 2-3, no sustitutiva del ejercicio. Puede combinarse con el programa de carga progresiva. Los estudios incluidos muestran mejoría media del dolor de 0.78 puntos en una escala 0-10 frente a placebo, aunque sin alcanzar la diferencia mínima clínicamente importante de 1.5 puntos en la mayoría de los análisis [5].

Respaldo en evidencia: Evidencia de moderada calidad para mejora del dolor y función frente a placebo, sin diferencias en subgrupos con o sin calcificación [5]. Recomendación cautelosa — comunicar al paciente la incertidumbre sobre la magnitud del beneficio clínico.


Hipertermia / Termoterapia Profunda (Diatermia)

Indicada en fase subaguda y crónica. La evidencia disponible señala que el tratamiento de hipertermia (calentamiento cutáneo a 38-40 °C) produjo un efecto de gran tamaño en la reducción del dolor y la discapacidad frente a ultrasonidos o ejercicios pendulares en atletas con tendinopatía del supraespinoso [8].

Técnica / Parámetros: Aplicación de calor profundo sobre la región del supraespinoso hasta alcanzar temperatura tisular objetivo de 38-40 °C. Los parámetros de potencia, tiempo de aplicación y número de sesiones deben ajustarse al equipo disponible. Puede utilizarse diatermia de onda corta, microondas o radiofrecuencia según el equipo clínico.

Mecanismo: Mejora de la extensibilidad del colágeno, aumento de la perfusión local, efecto analgésico por modulación de nociceptores. El rango térmico de 38-40 °C en la piel es clave para el efecto terapéutico descrito [8].

Integración con el plan: Aplicar en fase 2-3 previo al ejercicio resistido para facilitar la extensibilidad tisular y reducir la sintomatología durante la sesión. No sustituye el ejercicio terapéutico.

Respaldada por [8] con evidencia de calidad moderada en población deportiva.


Ejercicio Terapéutico — Consideraciones sobre el Tipo Excéntrico vs. Convencional

Aunque el ejercicio terapéutico es el eje del tratamiento (tratado en profundidad en fases_tratamiento), merece señalar que el ejercicio excéntrico aislado no es superior al ejercicio convencional (concéntrico-excéntrico) para la tendinopatía del supraespinoso [14]. Ambas modalidades producen mejoras significativas en función (Constant-Murley) y dolor (VAS) a las 26 semanas. Lo más relevante es la progresión de la carga con resistencia externa adicional (mayor eficacia que ejercicio con solo peso corporal) y la frecuencia menor a diaria (cada 48-72 h), que permiten mayor estímulo mecanotransductor y recuperación adecuada [2, 14].


Ultrasonidos Terapéuticos

Mencionados en los estudios disponibles, con evidencia de baja calidad. Para la tendinopatía del supraespinoso sin calcificación, los ultrasonidos terapéuticos no ofrecen beneficio clínicamente relevante adicional cuando se combinan con otras intervenciones de fisioterapia [11]. Su uso como modalidad aislada no está respaldado. En la tendinopatía calcificante, existe evidencia de baja calidad de beneficio a corto plazo frente a placebo (6 semanas), aunque las diferencias no se mantienen a los 9 meses [11].

Conclusión de uso: No priorizar como modalidad clave. Si se usa en tendinopatía calcificante como complemento a corto plazo (3-5 semanas, 3-5 sesiones/semana), comunicar al paciente las limitaciones de la evidencia. No usar como sustituto del ejercicio [10, 11].


Vendaje Neuromuscular (Kinesiotaping)

Datos disponibles muestran que el kinesiotaping tiene poca o ninguna diferencia frente a la terapia manual sola en pacientes con patología del manguito rotador [1]. Puede utilizarse como herramienta de descarga sintomática puntual (técnica inhibitoria sobre el supraespinoso, corrección escapular) durante las fases iniciales del tratamiento, especialmente en el período nocturno o durante actividades provocadoras, pero no debe ser una intervención prioritaria.

Respaldo en evidencia: Limitado; sin beneficio clínico relevante demostrado sobre otras intervenciones activas [1].


TENS y Otras Electroterapias

La evidencia disponible es de muy baja calidad para el TENS en patología del manguito rotador y no permite concluir superioridad sobre infiltración de corticosteroide ni sobre otras intervenciones activas [11]. Las guías de práctica clínica revisadas [7, 9, 10] no recomiendan el TENS, la electroterapia pulsada (PEMF) ni el láser como intervenciones de primera línea. Su uso como complemento analgésico a corto plazo en fases agudas puede considerarse de forma puntual, siempre supeditado al ejercicio terapéutico como eje principal.

Técnicas Invasivas

Punción Seca (Dry Needling)

La punción seca de puntos gatillo activos en el supraespinoso y musculatura periescapular asociada (infraespinoso, subescapular, trapecio superior, elevador de la escápula) es una técnica con uso clínico habitual en esta patología.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Puntos gatillo activos del supraespinoso (porción media del vientre muscular, fosa supraespinosa), infraespinoso, y musculatura periescapular asociada
Parámetro:AbordajeValor/Especificación:Palpación manual guiada; ecoguiado cuando la diana es profunda o próxima a estructuras neurovasculares
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0.25–0.30 mm × 40–60 mm según profundidad del tejido diana
Parámetro:TécnicaValor/Especificación:Pistoning con obtención de respuesta de espasmo local (REL); 3-5 punciones por punto gatillo por sesión
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:1-2 sesiones/semana; 4-6 sesiones por ciclo
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complemento de la fase 1-2; no sustituye el ejercicio progresivo
Parámetro:ContraindicacionesValor/Especificación:Trastornos de la coagulación, anticoagulación, infección local, alergia a metales, gestación (en zonas contraindicadas), rechazo del paciente

La red metaanálisis de Lazzarini et al. [26] identifica la combinación de ejercicios de hombro y escapulares con punción seca de puntos gatillo (trigger point dry needling) como una de las intervenciones con mayor eficacia sobre dolor y función al final del tratamiento para la tendinopatía del manguito rotador. El estudio de Rodríguez-Huguet et al. [27] mostró que ambas intervenciones (punción seca y electrólisis percutánea), combinadas con ejercicio excéntrico, produjeron mejoras significativas en dolor y ROM, aunque con ventaja de la EPI a largo plazo.


EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Porción degenerada del tendón del supraespinoso (zona hipovascular, 1-2 cm proximal a la inserción en el tubérculo mayor); en caso de PNS, nervio supraescapular (escotadura supraescapular o escinoidal)
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí — obligatorio. Guía en tiempo real para localización precisa de la zona tendinosa alterada (hipoecogenicidad, hipervascularización al Doppler) y del nervio supraescapular para la neuromodulación percutánea
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:EPI: 0.30–0.40 mm en el cuerpo tendinoso. PNS (neuromodulación): 0.25–0.32 mm para abordaje perineural del nervio supraescapular
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica intratisular: 3–6 mA galvánicos. Variantes de baja intensidad: 0.5–1 mA. Los estudios de Góngora-Rodríguez et al. [24, 25] utilizaron el protocolo PE+PNS con 4 sesiones semanales
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3–5 impulsos de 3–5 s por zona diana por sesión, en patrón rastrillo ecoguiado sobre el área de degeneración tendinosa [24, 25]
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:1 sesión/semana; ciclo de 4 sesiones, respaldado por [24, 25]
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Combinada con programa de ejercicio excéntrico (3 series × 10 repeticiones × 3 ejercicios, dos veces al día durante las 4 semanas) — el ejercicio es parte integral del protocolo, no adjunto [24, 25]
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos implantados, trastornos de la coagulación o anticoagulación, infección local, alergia a metales, piel dañada en zona de punción

Diana y abordaje ecoguiado paso a paso:
El paciente se posiciona en decúbito lateral o sedestación con el hombro en posición de relajación (ligera abducción). Con el transductor lineal de alta frecuencia (10-18 MHz), se localiza el tendón del supraespinoso en el eje largo (visión longitudinal desde la fosa supraespinosa hasta la inserción en el tubérculo mayor) y en el eje corto. Se identifica la zona de mayor alteración ecográfica (hipoecogenicidad, pérdida de la arquitectura fibrilar, hipervascularización al power Doppler) habitualmente en la zona crítica a 1-2 cm de la inserción. La aguja se introduce en plano (in-plane) bajo visión ecográfica directa, posicionando la punta en la zona diana. La corriente galvánica se aplica en impulsos controlados. A continuación, o en la misma sesión, se puede realizar la neuromodulación percutánea (PNS) sobre el nervio supraescapular localizando la escotadura supraescapular con el transductor y abordando el nervio de forma perineural [24, 25].

Evidencia disponible:
Dos ensayos clínicos aleatorizados de Góngora-Rodríguez et al. [24, 25] evaluaron el protocolo PE+PNS+EE frente a TENS+US+EE (fisioterapia convencional) en pacientes con tendinopatía del supraespinoso. El grupo PE+PNS+EE mostró mejoras significativas y con tamaños de efecto medianos-grandes en dolor (NPRS), ROM, umbral de dolor a la presión (PPT), discapacidad (DASH, SPADI), fuerza, amplitud electromiográfica y características ecográficas del tendón (ecogenicidad, grosor, hipervascularización) en todos los seguimientos (post-tratamiento, 12 y 24 semanas) frente al grupo convencional [24, 25]. La red metaanálisis de Lazzarini et al. [26] identifica la combinación de ejercicio con electrólisis percutánea como una de las intervenciones más eficaces sobre el dolor al final del tratamiento para la tendinopatía del manguito rotador (SMD -1.58, IC 95% -2.68 a -0.48). El estudio de Rodríguez-Huguet et al. [27] mostró superioridad de la EPI+ejercicio excéntrico frente a punción seca+ejercicio excéntrico en el control del dolor a un año de seguimiento (p = 0.002).

Integración con las fases de tratamiento:
El protocolo PE+PNS se integra preferentemente en las fases 1-2, coincidiendo con la introducción del ejercicio excéntrico-concéntrico. Las 4 sesiones semanales de EPI/PNS actúan como estímulo biológico de reparación del tejido tendinoso degenerado, mientras el programa de ejercicio simultáneo proporciona la carga mecanotransductora necesaria para la remodelación del colágeno. No debe plantearse como monoterapia; su eficacia documentada es en combinación con el ejercicio [24, 25, 27].

Referencias Bibliográficas

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