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Tendinopatía Aquílea

Tobillo y Pie·Actualizado 17 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La tendinopatía aquílea es una patología degenerativa-reactiva del tendón de Aquiles caracterizada por dolor localizado, rigidez matutina y déficit de fuerza del complejo gastro-sóleo, sin evidencia histológica de inflamación aguda clásica [9]. Se distinguen dos entidades clínicas bien diferenciadas con implicaciones terapéuticas directas:

  • Tendinopatía de porción media (midportion): localizada entre 2–7 cm proximal a la inserción calcaneal. Es la presentación más frecuente (86% de los ensayos clínicos la incluyen como población predominante) [2]. El mecanismo biomecánico predominante es la tensión repetitiva por carga excéntrica combinada con cizallamiento.

  • Tendinopatía insercional: localizada en la unión osteotendinosa con el calcáneo. El mecanismo fisiopatológico clave es la compresión del tendón contra el ángulo posterosuperior del calcáneo durante la dorsiflexión, lo que diferencia radicalmente su manejo respecto a la porción media [12]. La reducción de la compresión tendinosa — limitando la dorsiflexión durante el ejercicio, eliminando el estiramiento de gemelos y usando alzas de talón — produce mejoras clínicamente significativas superiores a los protocolos que ignoran este componente compresivo [12].

Desde el paradigma de la mecanotransducción, el tendón responde a la carga mecánica incrementando su rigidez y módulo elástico mediante cambios en las propiedades del material (principalmente) y cambios morfológicos secundarios (aumento del área de sección transversal). La carga de alta intensidad con resistencia externa genera mayores adaptaciones en el módulo elástico y en la rigidez tendinosa que los protocolos de baja intensidad con carga corporal únicamente [6]. Este principio sustenta la prescripción de ejercicio resistido progresivo como pilar terapéutico central [1][6].

Cuadro Clínico y Síntomas

Síntomas cardinales [9][10]:

  • Dolor localizado en el tendón de Aquiles con comportamiento cinético: aumenta al inicio de la actividad, mejora durante el calentamiento y reaparece tras el esfuerzo o al día siguiente.
  • Rigidez matutina en la zona aquílea, especialmente los primeros pasos tras el reposo.
  • Dolor a la palpación directa sobre el tendón (porción media o inserción, según localización).
  • Engrosamiento fusiforme palpable en la porción media o nodular en la inserción.
  • Déficit de fuerza y potencia del flexor plantar, objetivable mediante test de elevación de talón unipodal.

Diferenciación clínica por localización:

  • Porción media: el dolor y la sensibilidad a la compresión se localizan 2–7 cm por encima de la inserción. La dorsiflexión pasiva puede reproducir el dolor por tensión, pero sin el componente compresivo dominante.
  • Insercional: el dolor se localiza en el punto de inserción calcaneal. El calzado con contrafuerte rígido, subir escalones con el antepié y el estiramiento de gemelos en posición de dorsiflexión reproducen o agravan el dolor por compresión [12].

Factores de riesgo clínicamente relevantes [8]:

  • Tendinopatía o fractura previa en extremidad inferior.
  • Uso de antibióticos quinolónicos (ofloxacino).
  • Consumo moderado de alcohol.
  • Entrenamiento en condiciones de frío.
  • Déficit de fuerza isocinética de los flexores plantares.
  • Patrón de marcha alterado con déficit de propulsión anterior.
  • Aclaramiento de creatinina < 60 mL/min en pacientes trasplantados cardíacos bajo quinolonas.
  • Nota: el sobrepeso, la postura estática del pie y el nivel de actividad física NO mostraron asociación significativa con la tendinopatía aquílea en la evidencia de cohortes disponible [8].

Herramienta de resultado clínico recomendada: el cuestionario VISA-A (Victorian Institute of Sport Assessment – Achilles) es el instrumento de resultado validado de referencia en investigación y práctica clínica [2][9][12]. La diferencia mínima clínicamente importante (MCID) es de 10 puntos [12].

Banderas Rojas

Las siguientes señales de alarma requieren derivación inmediata o manejo urgente:

  • Sospecha de rotura del tendón de Aquiles: aparición súbita de dolor agudo posterior al tobillo durante actividad física, sensación de «chasquido» o «patada», imposibilidad de flexión plantar activa, test de Thompson positivo. En la rotura aguda se debe considerar manejo urgente (conservador acelerado o quirúrgico según factores del paciente) [3][11]. La tasa de re-rotura con tratamiento no quirúrgico es del 3,9% frente al 2,3% con cirugía, con diferencia de riesgo del 1,6% [3].
  • Signos de infección local: eritema, calor, fluctuación, fiebre — especialmente en paciente inmunodeprimido o bajo quinolonas [8].
  • Tendinopatía aquílea en contexto de hipercolesterolemia familiar: el engrosamiento bilateral del tendón de Aquiles puede representar un xantoma tendinoso asociado a hipercolesterolemia familiar, con implicaciones cardiovasculares mayores (mayor riesgo de enfermedad coronaria) [19][23]. Derivar a medicina interna/cardiología.
  • Uso reciente de fluoroquinolonas: riesgo de tendinopatía o rotura espontánea potenciado por estos antibióticos; suspender el fármaco y derivar si hay deterioro rápido [8].
  • Déficit neurológico asociado: parestesias, debilidad progresiva, cambios en reflejos osteotendinosos — sugieren compresión neurológica o síndrome del túnel del tarso que requiere valoración neurofisiológica.
  • Masa palpable con crecimiento rápido o consistencia dura: descartar neoplasia.
  • Ausencia de respuesta tras 3 meses de tratamiento conservador adecuado: indicación de re-evaluación diagnóstica exhaustiva e imagen complementaria [20].

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