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Síndrome de Parsonage-Turner (Neuritis Braquial / Amiotrofia Neurálgica)

Neurología·Actualizado 24 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

El síndrome de Parsonage-Turner (SPT), también denominado amiotrofia neurálgica (NA) o neuritis braquial idiopática, es un trastorno inflamatorio agudo de base autoinmune que afecta de forma multifocal a los nervios del territorio del plexo braquial [3]. La etiología exacta permanece desconocida, aunque se reconoce sistemáticamente una asociación temporal con infecciones, vacunaciones e intervenciones quirúrgicas como desencadenantes [3][4]. En el contexto de la pandemia por COVID-19, se han documentado tanto casos post-infección (latencia media 20,3 días) como post-vacunación (latencia media 11,7 días), con predominio en varones de mediana edad [3][4].

Desde el punto de vista fisiopatológico, el mecanismo central es una inflamación autoinmune de los nervios del plexo braquial que produce daño axonal —fundamentalmente axonotmesis— de distribución multifocal y asimétrica [10][11]. Un hallazgo morfológico relevante, observable mediante resonancia magnética neurográfica (MRN), es la presencia de constricciones en reloj de arena (hourglass-like constrictions, HGC) en los nervios afectados, interpretadas como el sustrato anatómico de la compresión nerviosa intrínseca relacionada con el proceso inflamatorio [18]. Esta lesión axonal origina denervación muscular, generando debilidad y atrofia características, así como una reorganización maladaptativa de las representaciones sensoriomotoras cerebrales que perpetúa la disfunción motora más allá de la fase aguda [10].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica clásica se articula en dos fases secuenciales:

Fase aguda (dolor)

  • Inicio súbito de dolor intenso en el hombro y región escapular, frecuentemente nocturno, de carácter neuropático (urente, lancinante) [11].
  • Duración variable del dolor (días a semanas), con resolución espontánea pero seguida de aparición de déficits motores [11].
  • El dolor precede invariablemente a la paresia en la gran mayoría de los casos.

Fase subaguda/crónica (déficit neurológico)

  • Debilidad muscular de instauración rápida con distribución multifocal: los músculos más frecuentemente implicados son supraespinoso, infraespinoso (nervio supraescapular) y deltoides (nervio axilar), aunque puede afectarse cualquier nervio del plexo braquial [3][15].
  • Atrofia muscular perieskapular prominente secundaria a denervación [11][15].
  • Discinesia escapular secundaria al desequilibrio musculotendinoso; presente en más del 60% de los pacientes con secuelas residuales [11].
  • Déficits sensitivos (hipoestesia, parestesias) en el territorio del nervio afectado, con distribución variable [3].
  • Fatiga y limitación funcional del miembro superior afecto [11].

El nervio axilar, el nervio supraescapular y el nervio musculocutáneo son los más frecuentemente afectados [3]. En la revisión de Duan et al., el 87,5% de los casos mostraron afectación unilateral del plexo braquial y el 56,3% presentaron implicación de múltiples raíces nerviosas [16]. La recuperación es parcial o completa en la mayoría, aunque un subgrupo de pacientes mantiene secuelas motoras residuales significativas [11][10].

Banderas Rojas

  • Debilidad motora rápidamente progresiva bilateral o que asciende hacia la musculatura respiratoria: sugiere patología de motoneurona (ELA) o síndrome de Guillain-Barré; requiere derivación neurológica urgente. La amiotrofia cervical espondilótica (CSA) y la ELA figuran como diagnósticos diferenciales principales del SPT [1].
  • Ausencia de fase dolorosa previa al déficit motor: patrón atípico que obliga a descartar procesos neoplásicos, infiltrativos o traumáticos del plexo [6].
  • Plexopatía en contexto de neoplasia conocida o antecedente de radioterapia regional: la plexitis rádica y la infiltración tumoral del plexo son diagnósticos que requieren estudio de imagen urgente con RM del plexo braquial con contraste [6][7].
  • Síntomas constitucionales asociados (pérdida de peso, sudoración nocturna, fiebre prolongada): orientan a etiología tumoral o infecciosa sistémica [6].
  • Trauma previo significativo en la región del plexo: descarta plexopatía traumática (avulsión radicular, estiramiento) que precisa evaluación neuroquirúrgica urgente [6].
  • Déficit sensitivo o motor progresivo sin estabilización ni mejoría en el tiempo esperado: debe reevaluarse el diagnóstico y considerar causas estructurales compresivas o infiltrativas [16].
  • Afectación del plexo lumbosacro concomitante: sugiere plexopatía inflamatoria sistémica o vasculítica, fuera del perfil habitual del SPT [6].

Diagnóstico Diferencial

EntidadClaves diferencialesPrueba de referencia
Entidad:Amiotrofia cervical espondilótica (CSA)Claves diferenciales:Debilidad y atrofia sin déficit sensitivo significativo; curso más insidioso; sin fase dolorosa aguda bruscaPrueba de referencia:RM cervical; electromiografía (EMG) [1]
Entidad:Síndrome de Guillain-Barré (GBS)Claves diferenciales:Debilidad ascendente, arreflexia, afectación bilateral, disautonomía posible; post-infecciosaPrueba de referencia:LCR (disociación albúmino-citológica); EMG/ENG [4]
Entidad:Rotura del manguito rotadorClaves diferenciales:Dolor mecánico, sin fase neurálgica intensa aguda, sin parestesias, sin atrofia distal rápidaPrueba de referencia:Ecografía/RM hombro; EMG normal [1][2]
Entidad:Radiculopatía cervical (C5-C6)Claves diferenciales:Dolor irradiado con patrón dermatómico, signo de Spurling positivo, sin atrofia precoz marcadaPrueba de referencia:RM cervical; EMG [1]
Entidad:Plexopatía neoplásica / posrradioterapiaClaves diferenciales:Ausencia de dolor agudo previo, neoplasia conocida, evolución progresiva sin mejoríaPrueba de referencia:RM plexo braquial con contraste; PET-TC [6][7]
Entidad:Enfermedad de HirayamaClaves diferenciales:Jóvenes varones, afectación distal mano-antebrazo, sin dolor neuropático intenso agudo, signo del cuello en flexiónPrueba de referencia:RM cervical en flexión [1]
Entidad:ELA (amiotrófica lateral)Claves diferenciales:Atrofia con signos de primera y segunda motoneurona, sin fase dolorosa aguda, progresivaPrueba de referencia:EMG; criterios de El Escorial [1]
Entidad:SIRVA post-vacunalClaves diferenciales:Dolor hombro ipsilateral a la vacuna, afectación articular/bursal sin déficit motor-sensitivo francoPrueba de referencia:Ecografía/RM hombro; EMG para descarte [2]
Entidad:Neuropatía sensorial migratoria de WartenbergClaves diferenciales:Afectación puramente sensitiva, multifocal, sin motor; engrosamiento nervioso en HRUSPrueba de referencia:HRUS; EMG/ENG [19]

Tests Ortopédicos

El diagnóstico del SPT es fundamentalmente clínico-electrofisiológico e imagenológico; no existen tests ortopédicos manuales validados con cifras de precisión diagnóstica para esta entidad en la evidencia disponible. Los estudios que evalúan la precisión diagnóstica hacen referencia a modalidades paracínicas:

Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa (ENG)
Constituyen el estándar de referencia funcional. Clarke et al. evidenciaron que solo el 27,8% de los pacientes con diagnóstico clínico de NA tuvieron hallazgos EMG compatibles, lo que subraya la limitada correlación clínico-electrofisiológica y la necesidad de realizar EMG en todos los casos sospechados [15].

Resonancia Magnética Neurográfica (MRN) del plexo braquial

  • Indicada como modalidad de imagen inicial en toda plexopatía no traumática [6][7].
  • Duan et al. reportaron que la precisión diagnóstica, sensibilidad y especificidad de la MRN son superiores a las del EMG de forma aislada, y que la combinación de ambas mejora la sensibilidad y especificidad [16]. El hallazgo principal es la afectación asimétrica unilateral del plexo, con aumento de señal T2 y engrosamiento nervioso [16].
  • Sneag et al. documentaron que las constricciones en reloj de arena (HGC) detectadas por MRN 3T aparecen en el 90,2% de todos los pacientes con NA confirmada por EMG, con una Sn: 91.9% en casos de NA severa [18].
  • Crim e Ingalls evaluaron la MRN del plexo braquial en brachial neuritis: Sn: 41.2%–70,6%, Sp: 97.7%–100% para la detección de patología plexal [17]. Este rango de sensibilidad moderada implica que una MRN normal no excluye el diagnóstico [17].

Ecografía de alta resolución (HRUS) del plexo braquial

  • Yip et al. evaluaron la ecografía para patología del plexo braquial (todas las causas) obteniendo: Sn: 94%, Sp: 100%, VPP: 100%, VPN: 97% globalmente [22]. Sin embargo, la NA fue uno de los tres casos discordantes (falso negativo en ecografía), lo que indica una menor sensibilidad específica para este diagnóstico [22].
  • La HRUS tiene utilidad complementaria para detectar engrosamiento y alteraciones morfológicas nerviosas, pero la MRN sigue siendo la técnica de elección para el SPT [6][16].

Valoración clínica de discinesia escapular
La presencia de discinesia escapular debe evaluarse sistemáticamente mediante observación dinámica en elevación del brazo, ya que está presente en más del 60% de los pacientes con secuelas residuales y es el objetivo principal del programa de rehabilitación motor [11].

Fases de Tratamiento

Fase 1: Analgesia y Protección (0-4 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Controlar el dolor neuropático agudo.

Proteger las estructuras denervadas.

Prevenir contracturas y actitudes viciosas.

Educación al paciente sobre la historia natural del SPT.

Intervenciones clave

Posicionamiento articular en posiciones de descarga (cabestrillo en fases de máximo dolor, uso temporal y no prolongado).

Crioterapia local para analgesia sintomática.

Movilizaciones pasivas suaves de hombro y codo para mantener rangos articulares.

Educación sobre la naturaleza autoinmune-inflamatoria del proceso, pronóstico y expectativas realistas de recuperación.

Coordinación con neurología/medicina para manejo farmacológico del dolor neuropático (analgésicos, corticoides según criterio médico) [2][3].

Criterios para avanzar

EVA ≤ 4/10 en reposo.

Ausencia de signos de luxación glenohumeral por denervación del deltoides.

Buena comprensión del paciente del proceso y del plan terapéutico.

Fase 2: Reactivación Neuromotora (4-12 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Iniciar la reactivación de la musculatura denervada.

Corregir la discinesia escapular.

Restablecer el control motor proximal.

Reducir la reorganización maladaptativa cerebral.

Intervenciones clave

Ejercicios activos-asistidos y activos en rangos indoloros para los grupos musculares con inervación residual.

Biofeedback electromiográfico para facilitar la activación de músculos denervados parcialmente.

Entrenamiento específico de control escapular: activación de serrato anterior, trapecio inferior y romboides según la distribución del déficit [11].

Estrategias de motor imagery y visualización motora para abordar la reorganización cerebral sensoriomotora maladaptativa [10].

Neurodinámica suave del plexo braquial adaptada a la tolerancia del paciente.

Criterios para avanzar

EVA ≤ 3/10 durante el ejercicio.

Signos de reinervación clínica (EMG de control o aparición de contracción activa en músculos previamente denervados).

Mejora objetivable en la alineación escapular dinámica.

Fase 3: Rehabilitación Funcional y Motor Relearning (3-6 meses)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Normalizar la cinemática escapulohumeral.

Recuperar la fuerza funcional del miembro superior.

Reducir la fatiga.

Mejorar las representaciones sensoriomotoras centrales.

Intervenciones clave

Programa de reaprendizaje motor (motor relearning) enfocado en la corrección de la discinesia escapular, eje central del protocolo de rehabilitación multidisciplinar con mayor nivel de evidencia [11].

Ejercicio terapéutico progresivo de carga

→cadena cinética cerrada

→cadena abierta

→ejercicios funcionales con carga progresiva

Estrategias visuomotoras (entrenamiento con feedback visual, tareas de lateralidad motora) para normalizar las representaciones cerebrales del miembro afecto [10].

Terapia ocupacional integrada para adaptación a las limitaciones funcionales residuales y estrategias de self-management del dolor y la fatiga [11].

Trabajo aeróbico de baja intensidad para reducir la fatiga sistémica.

Criterios para avanzar

SRQ-DLV (Shoulder Rating Questionnaire) con mejoría ≥ 12 puntos sobre la línea base.

ROM de hombro > 150° en flexión y abducción activa.

Fuerza muscular MRC ≥ 4/5 en los grupos en proceso de reinervación.

Fase 4: Readaptación y Mantenimiento (6 meses en adelante)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Consolidar la recuperación funcional.

Prevenir recurrencias.

Optimizar la participación en actividades de vida diaria y/o deporte.

Gestión de secuelas residuales permanentes si las hubiera.

Intervenciones clave

Programa de ejercicio de mantenimiento autónomo supervisado.

Estrategias de self-management para manejo del dolor crónico neuropático residual y fatiga [11].

Readaptación progresiva a la actividad laboral o deportiva específica.

Seguimiento neurológico periódico con EMG de control para valorar evolución de la reinervación.

Derivación a unidades de dolor o neurocirugía si persiste déficit motor severo sin reinervación tras 12-18 meses.

Criterios para avanzar

Autonomía del paciente en su programa de ejercicio.

LSI (Limb Symmetry Index) funcional > 80% respecto al lado contralateral.

Estabilidad sintomática y ausencia de nuevos episodios.

Terapia Manual y Modalidades

Movilización neurológica / Neurodinámica del plexo braquial
Las técnicas de movilización neural tienen un papel secundario en el SPT, dado que el mecanismo primario es inflamatorio-autoinmune y no mecánico-compresivo. La evidencia sobre movilización neural (cervical lateral glide, MNNM) existe para el dolor cervicobranquial inespecífico [12][13], pero no directamente para el SPT. En el contexto del SPT, puede emplearse de forma suave y adaptada para modular el dolor neuropático y mejorar la excursión neural una vez superada la fase aguda, con precaución para no irritar nervios inflamados. El cervical lateral glide (CLG) ha demostrado reducción del dolor en cervicobrachialgia (disminución media de 2,16 puntos en NRSP, mejoría significativa en Quick-DASH) comparado con ausencia de tratamiento [13], aunque la extrapolación directa al SPT requiere cautela clínica.

Terapia manual articular (movilización glenohumeral y escapulotorácica)
Las movilizaciones pasivas suaves de la articulación glenohumeral y los deslizamientos escapulotorácicos están indicadas durante la fase de déficit motor para preservar los rangos articulares y prevenir el desarrollo de hombro rígido (frozen shoulder), complicación descrita en patologías del hombro post-vacunal relacionadas con el SPT [2]. No existe evidencia específica de parámetros de movilización articular para el SPT en la evidencia disponible.

Biofeedback electromiográfico
Herramienta complementaria al ejercicio terapéutico para facilitar la conciencia y activación de grupos musculares con denervación parcial. Su integración en el programa de motor relearning es coherente con los objetivos de la fase de rehabilitación funcional [11]. La evidencia disponible no incluye RCT específicos de biofeedback en SPT.

Estrategias visuomotoras y motor imagery
Lustenhouwer et al. documentaron en un RCT que tanto el grupo de rehabilitación multidisciplinar como el de cuidado habitual mostraron mejora significativa en la representación sensoriomotora cerebral del miembro afecto, con activación incrementada en áreas occipito-parietales visuomotoras [10]. Esto sugiere que las estrategias de entrenamiento visuomotor (tareas de lateralidad motora, visualización motora, terapia en espejo) representan una vía de optimización del programa rehabilitador post-NA [10].

Ortesis y ayudas técnicas

  • Cabestrillo o soporte glenohumeral: uso temporal en la fase aguda para aliviar el dolor por tracción glenohumeral secundaria a denervación del deltoides. Su uso debe limitarse en el tiempo para evitar rigidez articular [2].
  • Órtesis escapular de posicionamiento: puede considerarse si la discinesia escapular severa genera dolor o inestabilidad funcional importante, aunque la evidencia específica en SPT es limitada en la bibliografía disponible.

Manejo del dolor neuropático mediante modalidades físicas
La acupresión ha mostrado reducción significativa del dolor en neuralgia braquial crónica postraumática en un RCT [14], con efecto mantenido a los 4 meses post-tratamiento, aunque inferior al de la hipnoterapia en términos de calidad de vida [14]. La extrapolación al SPT es indirecta dado que el estudio se realizó en plexopatías traumáticas. La hipnoterapia mostró mejor efecto de arrastre en calidad de vida y componente mental del SF-36 en la misma población [14]. Ambas modalidades pueden considerarse como adyuvantes en el manejo del dolor neuropático crónico residual, reconociendo las limitaciones de extrapolación.

Ondas de choque (ESWT), diatermia y electroterapia
La evidencia disponible no respalda el uso de estas modalidades de forma específica para el SPT. No se incluyen recomendaciones al respecto por ausencia de respaldo en la evidencia entregada.

Técnicas Invasivas

Sin indicación clínica fuerte o evidencia actual que justifique el uso de técnicas invasivas de primera línea para esta patología.

Nota clínica relevante: el manejo médico del SPT incluye frecuentemente corticoides sistémicos e inmunoglobulina intravenosa (IVIG) como moduladores de la respuesta autoinmune, gestionados por neurología. Estos tratamientos quedan fuera del ámbito fisioterapéutico directo, aunque el fisioterapeuta debe conocerlos para la coordinación interdisciplinar [2][3][5]. Las infiltraciones de corticoides locales pueden emplearse en el contexto de complicaciones articulares asociadas (p. ej., bursitis subacromial post-vacunal concomitante) [2], pero no están indicadas como tratamiento del proceso neurológico primario del SPT.

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