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Síndrome de Estrés Tibial Medial (Periostitis Tibial / MTSS)

Deportiva·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

El síndrome de estrés tibial medial (MTSS, medial tibial stress syndrome) es una lesión por sobreuso que se manifiesta como dolor difuso en el tercio distal o medio del borde tibial posteromedial, de origen multifactorial. Histológicamente implica una respuesta perióstica reactiva secundaria a la carga cíclica repetitiva sobre la tibia, con microdaño óseo y perióstico localizado en la cortical posteromedial. Forma parte del espectro continuo de las lesiones óseas por estrés, situándose entre la remodelación ósea reactiva y la fractura de estrés establecida.

Desde el punto de vista biomecánico, factores como el aumento excesivo y rápido de la carga de entrenamiento, el patrón de aterrizaje con contacto de retropié, la hiperpronación subtalar y el descenso navicular elevado (navicular drop) incrementan las fuerzas de flexión y torsión sobre la cortical tibial posteromedial. El género femenino, el antecedente previo de MTSS, la mayor rotación externa de cadera y la ausencia de adaptación progresiva al entrenamiento han sido identificados como factores de riesgo individuales significativos [7]. La rigidez aumentada del tibial anterior (TA) en el lado afecto sugiere además una implicación del compartimento muscular anterior en la génesis del síndrome, probablemente por tracción perióstica e incremento de la presión intracompartimental [9].

Cuadro Clínico y Síntomas

  • Dolor difuso a lo largo del borde posteromedial de la tibia, típicamente en el tercio medio-distal, de carácter sordo y progresivo. Inicialmente aparece al inicio del ejercicio, mejora con el calentamiento y reaparece al finalizar; en estadios más avanzados persiste durante toda la actividad y puede presentarse en reposo [7].
  • Dolor a la palpación difusa del periostio tibial posteromedial en una longitud ≥ 5 cm (criterio diferenciador respecto a la fractura de estrés, donde el dolor es focal) [7].
  • Edema perióstico leve localizado, detectable clínicamente o mediante ecografía.
  • Rigidez muscular aumentada del tibial anterior en el lado afecto, objetivable mediante elastografía de onda de corte (SWE): la rigidez del TA fue significativamente mayor en el grupo MTSS (p = 0.019, Cohen's d = 0.87), con un AUC de 0.72 para su valor diagnóstico [9].
  • Factores de riesgo frecuentemente presentes: sexo femenino (OR 4.4), historial previo de MTSS (OR 18.3) y mayor rango de rotación externa de cadera (OR 1.1 por grado) [7].
  • Navicular drop aumentado, limitación de la flexión plantar de tobillo y del rango de rotación externa de cadera son hallazgos habituales en la valoración cinética [7].

Banderas Rojas

  • Dolor focal puntual en la cortical tibial a la palpación: obliga a descartar fractura de estrés completa mediante imagen (RMN o gammagrafía) antes de continuar con carga [7].
  • Dolor nocturno intenso o en reposo persistente: puede indicar fractura de estrés de alto riesgo u osteosarcoma; derivación urgente para imagen [7].
  • Parestesias, debilidad o déficit neurológico en el pie o compartimento anterior: sugiere síndrome compartimental crónico por esfuerzo; requiere medición de presiones intracompartimentales [8].
  • Claudicación vascular o ausencia/asimetría de pulsos distales post-ejercicio: descartar síndrome de atrapamiento de arteria poplítea u enfermedad arterial periférica [8].
  • Antecedente de fractura por fragilidad, amenorrea o trastorno alimentario (tríada de la atleta femenina): precisa evaluación densitométrica y endocrinológica.
  • Sin mejoría tras 4-6 semanas de manejo conservativo adecuado: revaluar diagnóstico con imagen avanzada.

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