El síndrome de estrés tibial medial (MTSS, medial tibial stress syndrome) es una entidad de sobrecarga por uso repetitivo localizada en el tercio distal o medio de la cortical tibial posteromedial, caracterizada por dolor difuso a la palpación a lo largo del borde medial de la tibia en un segmento ≥ 5 cm, desencadenado o exacerbado por la actividad física. Representa una de las lesiones más prevalentes en corredores, reclutas militares y deportistas de impacto.
El modelo etiopatogénico más aceptado integra dos fenómenos:
Los factores de riesgo identificados incluyen el sexo femenino (OR 4,4 en reclutas navales) [16], antecedente de MTSS previo (OR 18,3) [16] y mayor rotación externa de cadera (OR 1,1 por grado) [16]. El patrón de pisada con apoyo de retropié, la cadencia reducida y los mecanismos de impacto aumentado durante la carrera son factores biomecánicos modificables [4]. La hiperpronación subtalar y el navicular drop elevado también se asocian a mayor riesgo, aunque su peso predictivo individual es menor [16].
La alta prevalencia en poblaciones de reclutas (hasta el 26% de incidencia en 11 semanas de entrenamiento básico) [13] subraya el papel del incremento brusco de la carga mecánica como factor precipitante principal.
Estudios con elastografía de ondas de corte (SWE) demuestran que la rigidez del tibial anterior del lado afecto es significativamente mayor en deportistas con MTSS que en controles sanos (p = 0,019, d de Cohen = 0,87) [17]. Este hallazgo tiene implicaciones en la evaluación instrumental objetiva del cuadro.
Deportistas en fase de aumento de carga (inicio de temporada, programas de entrenamiento militar), corredores con transición de calzado, atletas con historial previo de MTSS y mujeres con mayor rotación externa de cadera [16].
Sin gestión adecuada de la carga, el cuadro puede progresar desde la periostitis/reacción cortical hasta la fractura por estrés franca. La recuperación completa puede extenderse semanas a meses dependiendo del grado de afectación cortical.
Las siguientes señales de alarma obligan a ampliar el estudio diagnóstico (imagen avanzada, interconsulta médica) y descartan el diagnóstico simple de MTSS:
| Entidad | Rasgos diferenciadores clave | Herramienta diagnóstica |
|---|---|---|
| Entidad:Fractura por estrés tibial | Rasgos diferenciadores clave:Dolor puntiforme (< 5 cm), test de vibración/diapasón positivo, puede haber edema localizado | Herramienta diagnóstica:RMN (gold standard); Rx puede ser negativa en fases iniciales |
| Entidad:Síndrome compartimental crónico de esfuerzo | Rasgos diferenciadores clave:Dolor bilateral frecuente, sensación de tensión o presión compartimentalmente delimitada, se reproduce exactamente con el ejercicio y cede en minutos de reposo, puede haber debilidad o parestesias | Herramienta diagnóstica:Medición de presiones intracompartimentales |
| Entidad:Periostitis fibular / estrés de peroné | Rasgos diferenciadores clave:Localización lateral, no posteromedial | Herramienta diagnóstica:Exploración clínica, imagen |
| Entidad:Tendinopatía del tibial posterior | Rasgos diferenciadores clave:Dolor retroaleolar medial, en el curso del tendón, teste de single-leg heel raise positivo | Herramienta diagnóstica:Ecografía musculoesquelética |
| Entidad:Neuropatía por atrapamiento del nervio tibial posterior (túnel del tarso) | Rasgos diferenciadores clave:Parestesias plantares, signo de Tinel positivo en el túnel, componente nocturno | Herramienta diagnóstica:Electromiografía, ecografía |
| Entidad:Histiocitosis de células de Langerhans u otras neoplasias óseas | Rasgos diferenciadores clave:Lesión focal, rasgos MRI agresivos (escalloping endostal, masa de partes blandas, edema perilesional), posible fiebre [14] | Herramienta diagnóstica:RMN con contraste, biopsia |
| Entidad:Osteomielitis | Rasgos diferenciadores clave:Fiebre, leucocitosis, PCR/VSG elevadas, lesión focal con edema de partes blandas [14] | Herramienta diagnóstica:RMN, hemocultivos, analítica |
| Entidad:Quiste óseo/tumor benigno | Rasgos diferenciadores clave:Hallazgo incidental, puede ser asintomático o con dolor inespecífico | Herramienta diagnóstica:Rx, RMN |
Nota: la elastografía de ondas de corte (SWE) del tibial anterior puede aportar valor diagnóstico complementario (AUC = 0,72 para la rigidez del TA afecto) [17], aunque su uso clínico rutinario está aún en fase de validación.
Reproducción del dolor difuso a la palpación continua sobre ≥ 5 cm del borde tibial posteromedial. Considerado el criterio diagnóstico clínico principal. La extensión difusa del dolor (vs. puntiforme) es el rasgo que lo diferencia de la fractura por estrés.
Modelo de regresión logística validado en reclutas navales que incluye tres variables:
El modelo presentó Sn: 82% y Sp: 84% en el análisis de validación [16], constituyendo una herramienta de cribado útil en poblaciones de riesgo (reclutas, corredores en inicio de programa).
Herramienta instrumental, no un test clínico manual. La rigidez aumentada del tibial anterior en el lado afecto mostró un AUC de 0,72 en el análisis ROC como indicador diagnóstico en esquiadores de élite con MTSS [17]. La rigidez del gastrocnemio medial (AUC 0,60) y lateral (AUC 0,54) no alcanzó significación diagnóstica relevante [17]. Utilidad clínica potencial como herramienta de screening objetiva en entornos con acceso a ecografía elastográfica.
Análisis de patrón de pisada (apoyo de retropié vs. mediopié/antepié), cadencia, ángulo de progresión del pie y mecánica proximal de cadera (aducción, rotación interna). Estos parámetros son modificables mediante reentrenamiento de la carrera y tienen respaldo de expertos internacionales para el manejo del MTSS [4].
Medición de la caída del navicular en bipedestación monopodal. Asociado como factor de riesgo en estudios de cohorte [16], aunque sin cifras de Sn/Sp específicas para MTSS en la evidencia disponible.
Aplicación de diapasón de 128 Hz sobre la tibia. Un resultado positivo (reproducción o incremento del dolor) aumenta la sospecha de fractura por estrés frente a MTSS simple. Sin cifras de precisión diagnóstica en la evidencia disponible para esta patología.
El abordaje sigue el paradigma moderno de gestión de carga progresiva (load management) con el protocolo P.E.A.C.E. & L.O.V.E. en la fase inicial, priorizando la reducción del estímulo nocivo sin reposo absoluto y la reintroducción progresiva y controlada del impacto [4].
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Reducir el dolor a EVA ≤ 3/10 durante las actividades de la vida diaria. Proteger el periostio de estímulos mecánicos nocivos repetidos. Mantener la condición cardiovascular. | Intervenciones clave Sustitución de carrera por ejercicio de bajo impacto (aquajogging, bicicleta, elíptica). Educación sobre gestión de carga y progresión adecuada. Valoración y corrección de calzado o plantillas prefabricadas si existe hiperpronación significativa. Crioterapia local post-actividad (confort sintomático). | Criterios para avanzar EVA ≤ 3/10 en marcha y actividades diarias. Ausencia de dolor nocturno. Tolerancia a marcha prolongada sin incremento de síntomas. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Fortalecer la musculatura posteromedial de pierna y proximal (cadera y core). Mejorar la capacidad de absorción de impacto. Corregir déficits biomecánicos identificados. | Intervenciones clave Ejercicio excéntrico-concéntrico de tríceps sural (heel raises en escalón, progresión monopodal). Fortalecimiento del tibial posterior (inversión con resistencia elástica). Fortalecimiento de abductores y rotadores externos de cadera. Core lumbopélvico (puente, plancha). Trabajo propioceptivo en superficie inestable. | Criterios para avanzar EVA ≤ 2/10 durante el ejercicio de fortalecimiento. Heel raise monopodal sin dolor ≥ 20 repeticiones. Single-leg hop sin dolor. Fuerza simétrica valorada clínicamente (LSI > 90%). |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Reintroducir el impacto de forma progresiva y segura. Corregir patrones de carrera de riesgo (cadencia baja, apoyo de retropié con sobrecarga, aducción de cadera excesiva). Alcanzar tolerancia a carrera continua ≥ 20 min sin síntomas. | Intervenciones clave Reentrenamiento de la carrera con incremento de cadencia (objetivo +5-10% sobre la cadencia basal), transición gradual hacia apoyo de mediopié si procede. Progresión →trote suave (5 min) →carrera continua 10-15 min →carrera continua ≥ 20 min →cambios de ritmo →intervalos Feedback visual/verbal sobre mecánica de cadera y pisada [4]. Seguimiento semanal del dolor post-sesión (regla del 24 h: sin incremento de dolor al día siguiente). | Criterios para avanzar Carrera continua ≥ 20 min a ritmo moderado con EVA ≤ 2/10. Sin incremento de síntomas en las 24 h post-carrera. Cadencia corregida mantenida. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Retorno completo a la actividad específica (entrenamiento de grupo, competición). Consolidar los patrones biomecánicos corregidos. Establecer estrategia de monitorización de carga a largo plazo. | Intervenciones clave Progresión →carrera continua →entrenamiento específico al 75% →entrenamiento completo →competición Programa de mantenimiento de fuerza posteromedial y de cadera (2 sesiones/semana). Educación sobre incremento de carga semanal (regla del 10%). Revisión de calzado y ortesis si procede [13]. Plan de carga individualizado y monitorización de síntomas. | Criterios para avanzar Entrenamiento completo sin dolor (EVA 0/10). Simetría funcional bilateral. Ausencia de factores de riesgo no corregidos (cadencia, pronación, fuerza). |
Es la modalidad con mayor respaldo de expertos internacionales y evidencia biomecánica para el MTSS [4]. Indicada desde la fase 3 del tratamiento, aunque la evaluación del patrón de carrera debe iniciarse en la fase 2.
Cómo aplicarla: evaluar cadencia (pasos/minuto), patrón de pisada (retropié vs. mediopié/antepié), ángulo de progresión del pie, aducción de cadera en fase de carga y mecánica proximal general. Las intervenciones con mayor evidencia biomecánica incluyen [4]:
Mecanismo: la modulación de los parámetros de carrera reduce directamente las fuerzas de reacción sobre la cortical tibial, disminuyendo el estímulo de sobrecarga que perpetúa el cuadro.
Integración con el plan: se introduce como eje de la fase 3 y se consolida en la fase 4. No sustituye el fortalecimiento muscular; ambos son complementarios.
Respaldo en la evidencia: respaldada por síntesis de evidencia con opinión de expertos internacionales [4]; los expertos recomiendan expresamente el reentrenamiento de la carrera como herramienta de tratamiento del MTSS.
Modalidad instrumental indicada como adyuvante al tratamiento con ejercicio en MTSS, especialmente en casos con evolución subaguda-crónica o respuesta insuficiente al manejo conservador estándar [2][3].
Cómo aplicarla: la evidencia disponible respalda el uso de ESWT como adyuvante al tratamiento con ejercicio, no como monoterapia [2]. En la práctica, se aplica sobre el borde posteromedial tibial en la zona de mayor sensibilidad a la palpación. Los parámetros específicos para MTSS no están completamente definidos en la evidencia disponible; el rango de consenso clínico habitual para patología de partes blandas adyacente a hueso utiliza intensidades de baja-media energía (0,08-0,20 mJ/mm²), 1.500-2.500 impulsos por sesión, frecuencia de 1 sesión semanal, 3-5 sesiones por ciclo. La guía de imagen ecográfica mejora la precisión del abordaje sobre zonas periósticas concretas.
Mecanismo: la ESWT actúa sobre el periostio y el hueso subcortical estimulando la neovascularización, la síntesis de factores de crecimiento y la remodelación tisular. Modula la sensibilización perióstica local.
Integración con el plan: se incorpora como adyuvante en la fase 2-3, combinada con el programa de fortalecimiento y el reentrenamiento de la carrera. No debe utilizarse como sustituto del ejercicio terapéutico ni de la corrección biomecánica.
Respaldo en la evidencia: revisión sistemática de nivel I indica que ESWT como adyuvante al ejercicio puede ser eficaz en MTSS [2]; revisión sistemática adicional confirma su uso en patologías de extremidad inferior, aunque la evidencia específica para MTSS presenta bajo nivel por limitaciones metodológicas [3].
Las plantillas prefabricadas con soporte de arco están indicadas en deportistas con hiperpronación subtalar, navicular drop elevado o biomecánica de pie de riesgo, tanto en la prevención como en el tratamiento del MTSS [13].
Cómo aplicarlas: ortesis prefabricada contorneada con soporte longitudinal del arco. El RCT de Bonanno et al. [13] demostró una reducción del 34% en la incidencia de MTSS (junto con patellofemoral pain, Achilles tendinopathy y plantar fasciitis) en reclutas navales que usaron ortesis prefabricadas frente a plantillas planas (IRR 0,66; IC95% 0,39-1,11) durante 11 semanas de entrenamiento intensivo. En contexto terapéutico (no solo preventivo), la ortesis debe complementarse con el fortalecimiento muscular del pie y pierna, no sustituirlo. Los efectos adversos más frecuentes son ampollas (6,6%), dolor de arco (3,3%) y dolor de pierna (2,6%) [13]; es necesario un período de adaptación progresiva.
Mecanismo: el soporte del arco reduce la pronación subtalar y el navicular drop, disminuyendo la tracción de la musculatura posteromedial sobre el periostio tibial y redistributiendo las cargas de impacto.
Integración con el plan: desde la fase 1, como medida de gestión de carga complementaria. Revisión a las 4-6 semanas para valorar adaptación y necesidad de ortesis a medida.
Respaldo en la evidencia: respaldada por RCT [13] con evidencia directa para la prevención de MTSS en poblaciones de alta carga.
Indicada en fases 1-2 para reducir la rigidez muscular de la musculatura posteromedial de pierna (tibial anterior, gastrocnemio, sóleo, tibial posterior) y mejorar la extensibilidad de los tejidos blandos adyacentes al periostio.
Cómo aplicarla: técnicas de liberación miofascial y masaje de tejido profundo sobre el compartimento posterior superficial y profundo de la pierna (tibial posterior, flexor largo de los dedos, sóleo). Técnicas de compresión isquémica sobre puntos de tensión del tríceps sural y tibial anterior. La elastografía SWE confirma que la rigidez aumentada del tibial anterior es característica del cuadro [17], lo que justifica la aplicación de técnicas de normalización del tono muscular en esta estructura. Duración recomendada: 10-15 min por sesión, integrada dentro de la sesión de fisioterapia.
Mecanismo: la reducción de la rigidez muscular disminuye la tracción perióstica activa durante la carga, complementando el trabajo de fortalecimiento y la corrección biomecánica.
Integración con el plan: predominantemente en fases 1 y 2, como preparación al ejercicio terapéutico. No sustituye el ejercicio progresivo.
Respaldo en la evidencia: uso clínico habitual con justificación biomecánica [17]; sin estudios específicos de eficacia aislada de terapia manual para MTSS en la evidencia disponible.
Indicado como medida complementaria de control sintomático y propioceptivo en fases 1-2, especialmente durante la transición hacia la reintroducción del impacto.
Cómo aplicarlo: taping funcional de descarga del tibial posterior y del borde perióstico medial tibial, o vendaje neuromuscular con técnica de corrección fascial sobre el tercio distal-medio de la tibia. La técnica de Low-Dye o antero-medial tibial taping puede reducir la pronación dinámica y la carga sobre el periostio.
Mecanismo: reducción de la tracción mecánica sobre el periostio y mejora de la propiocepción del pie-tobillo durante la actividad.
Integración con el plan: complemento de la fase 1-2, previo a las sesiones de ejercicio o durante las primeras sesiones de carrera en fase 3.
Respaldo en la evidencia: uso clínico habitual en MTSS; sin estudios específicos de eficacia en la evidencia disponible para esta técnica concreta.
Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Parámetro:Intensidad (EPI) | Valor:EPI clásica sobre periostio: 3–6 mA en patrón rastrillo. Variantes de baja intensidad sobre tejido blando adyacente: 0,5–1 mA. La aplicación directa sobre el periostio requiere intensidades suficientes para generar galvanólisis controlada del tejido perióstico degenerado o fibrótico. |
| Parámetro:Diana anatómica | Valor:Periostio tibial posteromedial en la zona de máxima sensibilidad palpatoria (habitualmente tercio distal o medio de la tibia). Unión miotendinosa y vientre del tibial posterior y sóleo en casos con componente miofascial predominante. |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor:Sí. Guía ecográfica en tiempo real para identificar el periostio tibial, las estructuras adyacentes (tibial posterior, flexor largo de los dedos) y evitar estructuras vasculonerviosas. Sonda lineal de alta frecuencia (10-18 MHz). Abordaje posteromedial con paciente en decúbito supino o lateral. |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor:0,30–0,40 mm (25G–28G) para zonas periósticas; 0,25–0,30 mm si se trabaja sobre estructuras tendinosas finas adyacentes. |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor:3–5 impulsos de 2–4 s por zona tratada, en patrón rastrillo sobre el periostio tibial afecto. No superar 2–3 zonas de abordaje por sesión para controlar la respuesta inflamatoria post-sesión. |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor:Semanal o bisemanal; ciclo de 4–6 sesiones según respuesta clínica. Valorar respuesta tras 2–3 sesiones. |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor:Gestación, marcapasos, trastornos de coagulación o anticoagulación activa, infección local o cutánea en la zona de abordaje, alergia a metales, fracturas óseas activas o fractura por estrés confirmada (contraindicación relativa: se debe resolver primero la integridad cortical). |
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor:Periostio tibial posteromedial en la zona de máxima sensibilidad palpatoria (habitualmente tercio distal o medio de la tibia). Unión miotendinosa y vientre del tibial posterior y sóleo en casos con componente miofascial predominante. |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor:Sí. Guía ecográfica en tiempo real para identificar el periostio tibial, las estructuras adyacentes (tibial posterior, flexor largo de los dedos) y evitar estructuras vasculonerviosas. Sonda lineal de alta frecuencia (10-18 MHz). Abordaje posteromedial con paciente en decúbito supino o lateral. |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor:0,30–0,40 mm (25G–28G) para zonas periósticas; 0,25–0,30 mm si se trabaja sobre estructuras tendinosas finas adyacentes. |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor:3–5 impulsos de 2–4 s por zona tratada, en patrón rastrillo sobre el periostio tibial afecto. No superar 2–3 zonas de abordaje por sesión para controlar la respuesta inflamatoria post-sesión. |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor:Semanal o bisemanal; ciclo de 4–6 sesiones según respuesta clínica. Valorar respuesta tras 2–3 sesiones. |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor:Gestación, marcapasos, trastornos de coagulación o anticoagulación activa, infección local o cutánea en la zona de abordaje, alergia a metales, fracturas óseas activas o fractura por estrés confirmada (contraindicación relativa: se debe resolver primero la integridad cortical). |
Diana y razonamiento clínico: la EPI sobre el periostio tibial posteromedial está orientada a generar una galvanólisis controlada del tejido perióstico alterado (fibrótico, con neovascularización aberrante o con desorganización colágena) y a estimular la cascada reparadora local. La rigidez aumentada del tibial anterior y la tracción crónica de la musculatura posteromedial sobre el periostio justifican también el abordaje de los vientres musculares y uniones miotendinosas como diana secundaria [17].
Abordaje ecoguiado paso a paso: (1) localizar con ecografía el borde posteromedial tibial en la zona de máxima sensibilidad clínica; (2) identificar el periostio hiperecogénico y la posible irregularidad cortical o engrosamiento perióstico; (3) introducir la aguja hasta contacto perióstico bajo visión ecográfica directa; (4) aplicar los impulsos en patrón rastrillo avanzando la aguja 2–3 mm entre impulsos a lo largo del segmento afecto; (5) si se trabaja el tibial posterior o el sóleo, reubicar la aguja en la estructura diana con confirmación ecográfica antes de aplicar la corriente.
Integración con las fases de tratamiento: la EPI se incorpora principalmente en la fase 2 (fortalecimiento y reacondicionamiento) y, si existe componente perióstico residual, en la fase 3 de reintroducción del impacto. En la fase 1 aguda se puede valorar NMP de baja intensidad sobre estructuras musculares para modular el tono y el dolor, siempre con la cortical tibial íntegra confirmada por imagen.
Evidencia: no existen estudios específicos de EPI/NMP para MTSS en la evidencia disponible. La descripción de esta subsección corresponde al consenso de uso clínico de estas técnicas en patología perióstica y de partes blandas del miembro inferior. La ESWT, técnica con mayor respaldo publicado para MTSS, actúa sobre mecanismos parcialmente convergentes (remodelación perióstica, neovascularización) y está respaldada como adyuvante al ejercicio en esta patología [2][3].
Metaanálisis 1. Choi GH, et al. Acupuncture and related interventions for the treatment of symptoms associated with carpal tunnel syndrome. Cochrane Database Syst Rev. 2018. PMID: 30521680 doi:10.1002/14651858.CD011215.pub2
Revisión sistemática 2. Rhim HC, et al. Use of extracorporeal shockwave therapies for athletes and physically active individuals: a systematic review. Br J Sports Med. 2024. PMID: 38228375 doi:10.1136/bjsports-2023-107567
Revisión sistemática 3. Korakakis V, et al. The effectiveness of extracorporeal shockwave therapy in common lower limb conditions: a systematic review including quantification of patient-rated pain reduction. Br J Sports Med. 2018. PMID: 28954794 doi:10.1136/bjsports-2016-097347
Revisión sistemática 4. Barton CJ, et al. Running retraining to treat lower limb injuries: a mixed-methods study of current evidence synthesised with expert opinion. Br J Sports Med. 2016. PMID: 26884223 doi:10.1136/bjsports-2015-095278
RCT 5. Taylor PC, et al. Baricitinib versus Placebo or Adalimumab in Rheumatoid Arthritis. N Engl J Med. 2017. PMID: 28199814 doi:10.1056/NEJMoa1608345
RCT 6. Takeuchi T, et al. Efficacy and safety of peficitinib (ASP015K) in patients with rheumatoid arthritis and an inadequate response to methotrexate: results of a phase III randomised, double-blind, placebo-controlled trial (RAJ4) in Japan. Ann Rheum Dis. 2019. PMID: 31350269 doi:10.1136/annrheumdis-2019-215164
RCT 7. Takeuchi T, et al. Effects of the anti-RANKL antibody denosumab on joint structural damage in patients with rheumatoid arthritis treated with conventional synthetic disease-modifying antirheumatic drugs (DESIRABLE study): a randomised, double-blind, placebo-controlled phase 3 trial. Ann Rheum Dis. 2019. PMID: 31036625 doi:10.1136/annrheumdis-2018-214827
RCT 8. Wang JC, et al. Efficacy of Combined Ultrasound-Guided Steroid Injection and Splinting in Patients With Carpal Tunnel Syndrome: A Randomized Controlled Trial. Arch Phys Med Rehabil. 2017. PMID: 28209506 doi:10.1016/j.apmr.2017.01.018
RCT 9. Kaneko Y, et al. Tocilizumab discontinuation after attaining remission in patients with rheumatoid arthritis who were treated with tocilizumab alone or in combination with methotrexate: results from a prospective randomised controlled study (the second year of the SURPRISE study). Ann Rheum Dis. 2018. PMID: 29853455 doi:10.1136/annrheumdis-2018-213416
RCT 10. Atsumi T, et al. The first double-blind, randomised, parallel-group certolizumab pegol study in methotrexate-naive early rheumatoid arthritis patients with poor prognostic factors, C-OPERA, shows inhibition of radiographic progression. Ann Rheum Dis. 2016. PMID: 26139005 doi:10.1136/annrheumdis-2015-207511
RCT 11. Emery P, et al. Certolizumab pegol in combination with dose-optimised methotrexate in DMARD-naïve patients with early, active rheumatoid arthritis with poor prognostic factors: 1-year results from C-EARLY, a randomised, double-blind, placebo-controlled phase III study. Ann Rheum Dis. 2017. PMID: 27165179 doi:10.1136/annrheumdis-2015-209057
RCT 12. Kaneko Y, et al. Comparison of adding tocilizumab to methotrexate with switching to tocilizumab in patients with rheumatoid arthritis with inadequate response to methotrexate: 52-week results from a prospective, randomised, controlled study (SURPRISE study). Ann Rheum Dis. 2016. PMID: 26733110 doi:10.1136/annrheumdis-2015-208426
RCT 13. Bonanno DR, et al. Effectiveness of foot orthoses for the prevention of lower limb overuse injuries in naval recruits: a randomised controlled trial. Br J Sports Med. 2018. PMID: 29056595 doi:10.1136/bjsports-2017-098273
Estudio observacional 14. Samet J, et al. MRI and clinical features of Langerhans cell histiocytosis (LCH) in the pelvis and extremities: can LCH really look like anything?. Skeletal Radiol. 2016. PMID: 26802000 doi:10.1007/s00256-016-2330-x
Estudio observacional 15. Wang Z, et al. Early prediction of bone destruction in rheumatoid arthritis through machine learning analysis of plasma metabolites. Arthritis Res Ther. 2025. PMID: 40399914 doi:10.1186/s13075-025-03576-x
Estudio observacional 16. Garnock C, et al. Predicting individual risk for medial tibial stress syndrome in navy recruits. J Sci Med Sport. 2018. PMID: 29122474 doi:10.1016/j.jsams.2017.10.020
Estudio observacional 17. Akaras E, et al. Diagnostic value of the lower leg muscle stiffness in professional skiers with medial tibial stress syndrome: A retrospective shear wave elastography study. Phys Ther Sport. 2026. PMID: 41223671 doi:10.1016/j.ptsp.2025.11.001
Estudio observacional 18. Ju Q, et al. Evaluation of the New Automatic Mycob.T Stainer and Scanner for Detecting Acid-fast Bacilli in China. Biomed Environ Sci. 2018. PMID: 30231961 doi:10.3967/bes2018.078
RCT 19. Hosokawa Y, et al. Circulating microRNAs associated with tumour necrosis factor or fibloblast-like synoviocyte predict cartilage damage in early rheumatoid arthritis treated with methotrexate plus adalimumab: a subanalysis of the MIRACLE study. Clin Exp Rheumatol. 2026. PMID: 41004307 doi:10.55563/clinexprheumatol/keymab
Estudio observacional 20. Kubo S, et al. Clinical, radiographic and functional efficacy of abatacept in routine care for rheumatoid arthritis patients: Abatacept Leading Trial for RA on Imaging Remission (ALTAIR) study. Clin Exp Rheumatol. 2016. PMID: 27607196
Estudio observacional 21. Hirano F, et al. Achieving simplified disease activity index remission in patients with active rheumatoid arthritis is associated with subsequent good functional and structural outcomes in a real-world clinical setting under a treat-to-target strategy. Mod Rheumatol. 2017. PMID: 27919205 doi:10.1080/14397595.2016.1265726
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