La rotura parcial del manguito rotador (PT-RCT, partial-thickness rotator cuff tear) es una solución de continuidad que afecta a una porción del espesor tendinoso sin atravesarlo completamente. Se clasifica anatómicamente según el lado afectado —articular (PASTA: partial articular supraspinatus tendon avulsion), bursal o intrasustancia— y por profundidad mediante la clasificación de Ellman (grado I: < 3 mm; grado II: 3-6 mm; grado III: > 6 mm o > 50 % del espesor tendinoso). El supraespinoso es el tendón más frecuentemente implicado [6].
Desde la perspectiva biomecánica, las PT-RCT pueden originarse por dos mecanismos principales: (1) mecanismo degenerativo intrínseco, con acúmulo progresivo de microtrauma por cargas repetitivas —especialmente en deportistas de lanzamiento y trabajadores con el miembro superior en posiciones elevadas—, y (2) mecanismo extrínseco de compresión subacromial, en el que la morfología acromiohumeral favorece el pinzamiento del manguito. La presencia de un espolón acromial se asocia fuertemente con rotura de espesor completo (OR 3,5), mientras que el Critical Shoulder Angle (CSA) elevado es predictor de rotura completa pero no de rotura parcial bursal [23]. Esto sugiere que la patogénesis de las PT-RCT bursales y articulares puede diferir. El ángulo acromial (acromial index, AI) no resultó predictor independiente en análisis de regresión logística [23].
Desde el paradigma de la mecanotransducción, el tejido tendinoso parcialmente roto presenta capacidad de remodelación ante cargas mecánicas apropiadas, lo que fundamenta el ejercicio terapéutico dosificado como eje del tratamiento conservador [12]. Es fundamental considerar que las anomalías de imagen en el manguito rotador tienen una alta prevalencia en hombros asintomáticos: la prevalencia de tendinopatía y/o PT-RCT en ecografía oscila entre el 0 % y el 47 % en poblaciones diversas, y entre el 7 % y el 70 % en atletas, con rangos aún más amplios en RM [8]. Por tanto, el hallazgo imagenológico de PT-RCT debe interpretarse siempre en el contexto clínico del paciente.
La presentación clínica de la PT-RCT es variable e inespecífica, lo que dificulta su distinción clínica pura de la tendinopatía del manguito rotador sin rotura. Los síntomas habituales incluyen:
La tasa de progresión de PT-RCT a rotura de espesor completo es relativamente baja: 0,26 % por mes (IC 95 %: 0,15 %-0,36 %/mes) en seguimiento a corto-medio plazo, sin diferencia significativa entre desgarros sintomáticos (0,22 %/mes) y asintomáticos (0,32 %/mes, p = 0,341) [9]. Este dato es clínicamente relevante para el asesoramiento al paciente respecto al pronóstico y la elección de tratamiento conservador vs. quirúrgico.
Las siguientes situaciones requieren derivación médica urgente o prioritaria y descartan la gestión fisioterapéutica exclusiva:
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