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Rotura Parcial del Manguito Rotador

Hombro·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La rotura parcial del manguito rotador (RPMR) se define como una solución de continuidad que afecta a un porcentaje del espesor total del tendón sin atravesarlo completamente. La clasificación de Ellman establece tres grados según la profundidad del desgarro (< 3 mm: grado I; 3-6 mm: grado II; > 6 mm o > 50% del espesor: grado III) y su localización (articular, bursal o intratendinosa). El tendón del supraespinoso es la estructura más frecuentemente afectada, seguido del infraespinoso y el subescapular [4].

Desde el punto de vista biomecánico, la RPMR compromete el mecanismo de compresión y centralización de la cabeza humeral sobre la glena que ejerce el manguito. Las roturas de la cara articular (PASTA: Partial Articular Supraspinatus Tendon Avulsion) afectan preferentemente la zona avascular próxima a la inserción en el troquíter, donde el estrés cíclico de tracción es máximo. Las roturas bursales se asocian más frecuentemente a mecanismos de pinzamiento subacromial, y morfologías escapulares con un ángulo crítico del hombro (CSA) elevado se relacionan con roturas de espesor completo, no con roturas parciales [23]. Los desgarros parciales tienen capacidad de progresar a rotura de espesor completo, con una tasa global de progresión de aproximadamente 0.26% por mes (IC 95%: 0.15%-0.36% por mes) en seguimiento a corto-medio plazo, sin diferencias significativas entre roturas sintomáticas y asintomáticas [9].

Es fundamental subrayar que los hallazgos de imagen deben integrarse en el contexto clínico: la prevalencia de roturas parciales asintomáticas en ecografía oscila entre el 0% y el 47% en poblaciones misceláneas, y entre el 7% y el 70% en deportistas, y en RM entre el 0% y el 100% según la población [8]. Este hecho obliga a no sobreinterpretar el hallazgo radiológico aislado.

Cuadro Clínico y Síntomas

Presentación típica

  • Dolor de hombro de carácter mecánico, predominantemente en el arco de movimiento entre 60°-120° de abducción (arco doloroso). Puede irradiar a la cara lateral del brazo sin superar el codo habitualmente.
  • Dolor nocturno al recostarse sobre el hombro afecto, con alteración de la calidad del sueño [14].
  • Pérdida de fuerza en los movimientos de elevación anterior y abducción, con mayor déficit cuanto mayor es el porcentaje de espesor involucrado. Las roturas parciales preservan más fuerza que las de espesor completo, con diferencias significativas en fuerza de rotación externa, interna y supraespinoso [20].
  • Limitación del rango articular activo, especialmente en flexión y abducción, con menor limitación del rango pasivo en fases iniciales [14].
  • Catastrofización del dolor y componente psicosocial: la afectación del bienestar psicosocial es significativa y debe evaluarse sistemáticamente. Programas de ejercicio han demostrado mejoría en escalas de catastrofización del dolor, ansiedad, depresión y calidad del sueño [14].
  • Crepitación subacromial en algunos pacientes, no patognomónica.

Particularidades según localización

  • Roturas articulares (PASTA): dolor más localizado en posición de máxima rotación interna y carga excéntrica. Frecuentes en deportistas lanzadores.
  • Roturas bursales (Ellman grado III): clínica de pinzamiento subacromial más prominente; el desbridamiento aislado muestra peores resultados que la reparación en este grado [10].

Evolución natural

La tasa de progresión a rotura completa es baja pero real (≈0.26%/mes). No existen diferencias significativas en la tasa de progresión entre roturas sintomáticas y asintomáticas [9], lo que respalda un manejo conservador activo como primera línea.

Banderas Rojas

  • Debilidad severa y súbita de instauración aguda con pérdida significativa de fuerza muscular: sugiere progresión a rotura de espesor completo o rotura masiva; precisa reevaluación imagenológica urgente [9].
  • Déficit neurológico asociado (parestesias, debilidad en distribución radicular o de plexo): obliga a descartar radiculopatía cervical, síndrome de Parsonage-Turner o neuropatía del supraescapular.
  • Dolor nocturno intenso, continuo e incoercible no mecánico, sin respuesta a analgesia habitual: descartar causa neoplásica primaria o metastásica.
  • Tumefacción, eritema, calor local o fiebre: descartar artritis séptica o bursitis séptica; requiere derivación urgente.
  • Traumatismo de alta energía con impotencia funcional inmediata en paciente joven: sospechar rotura aguda masiva o asociación con luxación glenohumeral; la presencia de acromial spur se asocia fuertemente a roturas de espesor completo [23].
  • Ausencia de respuesta al tratamiento conservador correctamente ejecutado tras 3 meses: reevaluar mediante imagen de alta resolución (RM 3T o artrografía-RM) para descartar progresión de la rotura [16]; considerar derivación al cirujano ortopédico.
  • Roturas parciales grado III bursales o articulares >50% del espesor en paciente activo sin mejoría con fisioterapia: constituyen indicación quirúrgica relativa; la guía clínica de práctica actual engloba las roturas parciales en el espectro de la tendinopatía del manguito y contempla la cirugía cuando el tratamiento conservador falla [12].

Diagnóstico Diferencial

PatologíaRasgos diferenciales clavePrueba de referencia
Patología:Tendinopatía del manguito sin roturaRasgos diferenciales clave:Dolor difuso subacromial sin déficit de fuerza significativo; imagen sin discontinuidad tendinosaPrueba de referencia:Ecografía / RM
Patología:Rotura de espesor completo del manguitoRasgos diferenciales clave:Mayor pérdida de fuerza, debilidad en Jobe/Empty Can pronunciada; imagen con discontinuidad transmural [16]Prueba de referencia:RM 3T (Sn: 80.5%, Sp: 100% para supraespinoso parcial vs. completo) [16]
Patología:Rotura / patología del tendón de la CLBRasgos diferenciales clave:Speed's test, Yergason, O'Brien; ecografía de elección para patología LHBT [18]Prueba de referencia:Ecografía (Sn: 88%-95%, Sp: 71%-98% para roturas completas LHBT) [18]
Patología:Bursitis subacromial aisladaRasgos diferenciales clave:Sin déficit de fuerza, test de pinzamiento positivo sin déficit rotacional; imagen sin rotura tendinosaPrueba de referencia:Ecografía
Patología:Síndrome de pinzamiento subacromialRasgos diferenciales clave:Neer y Hawkins positivos sin discontinuidad estructural en imagenPrueba de referencia:Clínica + imagen
Patología:Radiculopatía cervical C5-C6Rasgos diferenciales clave:Dolor irradiado con distribución dermatomérica, síntomas neurológicos, test de Spurling positivoPrueba de referencia:Exploración neurológica + RM cervical
Patología:SLAP lesiónRasgos diferenciales clave:Deportistas lanzadores, dolor profundo glenohumeral, O'Brien positivo; RM-artrografíaPrueba de referencia:RM-artrografía 3T
Patología:Inestabilidad glenohumeralRasgos diferenciales clave:Apprehension test, relocation test, historia de luxaciones; más frecuente en jóvenesPrueba de referencia:Exploración + RM
Patología:Artritis glenohumeralRasgos diferenciales clave:Dolor global, limitación capsular en todos los planos, espacio articular reducido en RxPrueba de referencia:Radiografía + RM
Patología:Síndrome de Parsonage-TurnerRasgos diferenciales clave:Dolor intenso agudo seguido de debilidad; afectación multimuscular; EMG diagnósticoPrueba de referencia:EMG / RM de plexo
Patología:Calcificación tendinosaRasgos diferenciales clave:Depósito cálcico visible en Rx y ecografía; puede coexistir con RPMR [12]Prueba de referencia:Radiografía + Ecografía

Tests Ortopédicos

Tests de evaluación del manguito rotador

Jobe / Empty Can Test (supraespinoso)
Evaluación de la integridad del supraespinoso con hombro en el plano de la escápula a 90° de abducción y rotación interna máxima. Resistencia al descenso del brazo. En el contexto de RPMR, la pérdida de fuerza es proporcional al porcentaje de espesor afectado: las roturas parciales conservan mayor fuerza que las completas [20].

Dinamometría de mano / handheld dynamometry
Las roturas parciales presentan mayor fuerza de rotación interna, externa y supraespinoso que las de espesor completo [20]. Un modelo combinando fuerza de rotación interna y supraespinoso predice la presencia de rotura con Sn: 82%, Sp: 29% [20]. La especificidad baja limita su uso diagnóstico aislado, aunque es útil para monitorizar la respuesta al tratamiento.

Tests de Neer y Hawkins-Kennedy (pinzamiento subacromial)
Evaluación del componente de pinzamiento asociado. Indicados especialmente en roturas bursales.

Test de Belly Press y Lift-Off (subescapular)
Para valorar integridad del subescapular. La especificidad del Belly Press y Lift-Off para patología de la LHBT es alta [18], con utilidad en roturas anterosuperficiales.

Speed's Test y Yergason (CLB)
Sensibilidad moderada para patología de la LHBT [18]. En roturas parciales del subescapular, la LHBT puede presentar patología asociada; la ecografía es superior a la clínica tanto para confirmar como para descartar patología de la CLB [18].

Signos indirectos en RM para roturas articulares del subescapular (tipo faceta 1)
El signo del receso superior del subescapular (SSR) es el más sensible (Sn: 90%) con especificidad >90%. La combinación de defecto pequeño + SSR alcanza Sn: 97.7%, Sp: 92.3% [22].

Pruebas de imagen

Ecografía musculoesquelética
Primera línea por accesibilidad, dinamismo y coste. Para detección de returas recurrentes post-reparación: Sn: 80.8%, Sp: 100%; al excluir roturas parciales, Sn sube a 94.7%, Sp: 100% [17].

RM 3T
Gold standard de imagen para RPMR. Para roturas parciales del supraespinoso: Sn: 80.5%, Sp: 100%. La artrografía-RM 3T (MRA 2D) es significativamente más sensible (Sn: 86.6%) pero menos específica (Sp: 95.2%) para roturas parciales [16]. La RM 3D isótropa es equivalente a la MRA 2D convencional [16].

RM convencional para patología de LHBT
Sensibilidad moderada (71%-73%) y Sp: 73% para detección de roturas totales de LHBT; especificidad para roturas completas: 75%-96% [21]. Para patología de LHBT, la ecografía es superior a la RM [18].

Fases de Tratamiento

El abordaje de primera línea en la RPMR es conservador mediante ejercicio terapéutico progresivo. La guía de práctica clínica vigente incluye las roturas parciales en el espectro de la tendinopatía del manguito rotador y respalda el manejo no quirúrgico como tratamiento inicial [12]. El paradigma actual abandona el reposo prolongado a favor del manejo de la carga (load management) y la mecanotransducción como estímulo de remodelación tendinosa.

Fase 1: Control del dolor y protección relativa

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor en reposo y nocturno (EVA < 4/10).

Controlar la inflamación aguda.

Educación en neurociencia del dolor y manejo de la carga.

Intervenciones clave

Educación activa: explicar el mecanismo de la rotura parcial y la buena evolución con ejercicio.

Aplicar principio P.E.A.C.E. & L.O.V.E. en fase inicial [12].

Ejercicios pendulares de Codman en descarga.

Isométricos submáximos de rotación externa e interna sin dolor (60-70% CMV).

Movilizaciones pasivas y activo-asistidas dentro del rango libre de dolor.

Criterios para avanzar

EVA en reposo ≤ 3/10.

EVA nocturno ≤ 3/10.

Tolerancia al movimiento activo-asistido sin dolor excesivo.

P.E.A.C.E. & L.O.V.E. aplicado a la RPMR [12]:

  • P — Protection (Protección): Reducción relativa de la carga mecánica dolorosa durante 1-3 días; evitar movimientos de impingement agresivos. No reposo absoluto.
  • E — Elevation (Elevación): No aplica con la misma relevancia que en extremidad inferior, pero posicionamiento antiálgico del brazo apoyado.
  • A — Avoid anti-inflammatory modalities (Evitar antiinflamatorios agresivos): No usar AINE ni crioterapia de forma sistemática en fase inicial ya que pueden interferir con la remodelación tisular óptima.
  • C — Compression (Compresión): Vendaje o soporte blando si hay bursitis asociada con tumefacción.
  • E — Education (Educación): Explicar al paciente la naturaleza de la lesión, la alta prevalencia de hallazgos asintomáticos [8] y el buen pronóstico del manejo activo.
  • L — Load (Carga): Reintroducción progresiva de carga mecánica desde fase temprana.
  • O — Optimism (Optimismo): Fomentar expectativas positivas y actitud activa.
  • V — Vascularisation (Vascularización): Ejercicio cardiovascular de bajo impacto sin compromiso del hombro para mantener perfusión.
  • E — Exercise (Ejercicio): Núcleo del tratamiento desde fases tempranas.

Fase 2: Restauración de la movilidad y carga tendinosa progresiva

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar rango articular completo (flexión y abducción > 150°).

Iniciar carga isotónica del manguito.

Reducir EVA en actividad < 3/10.

Intervenciones clave

Ejercicios de movilidad activa en todos los planos.

Estiramiento capsular posterior si rigidez asociada.

Ejercicios isotónicos de rotadores externos e internos con banda elástica (resistencia progresiva).

Fortalecimiento de supraespinoso en plano escapular (empty can o full can según tolerancia).

Trabajo de estabilizadores escapulares (trapecio inferior, serrato anterior).

Programa supervisado por fisioterapeuta superior al domiciliario para EVA en actividad, ROM y catastrofización [14].

Criterios para avanzar

Flexión activa > 150°.

Abducción activa > 140°.

EVA en actividad ≤ 3/10.

Ausencia de compensaciones escapulares evidentes en el movimiento.

Fase 3: Fortalecimiento funcional y control neuromuscular

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar fuerza simétrica (≥ 80% del lado contralateral en dinamometría).

Mejorar control neuromuscular en posición funcional.

Reducir EVA en actividad < 2/10.

Intervenciones clave

Fortalecimiento progresivo del manguito en cadena cinética cerrada.

Ejercicios excéntricos y excéntrico-concéntricos.

Integración de patrones de movimiento funcionales (empuje, tracción, rotaciones).

Ejercicios propioceptivos y de control motor escapulo-torácico.

Introducción de cargas en posición de elevación si hay tolerancia.

Criterios para avanzar

Fuerza de rotación externa ≥ 80% contralateral (dinamometría).

EVA en actividad ≤ 2/10.

Control motor escapular simétrico.

Fase 4: Retorno a la actividad/deporte

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar / Alta
Objetivos

Retorno completo a la actividad deportiva o laboral previa.

Prevención de recidivas.

Intervenciones clave

Ejercicios específicos del deporte o actividad laboral.

Progresión de cargas hasta máxima demanda deportiva

→actividad ligera

→carga funcional completa

→gestos deportivos específicos

→competición

Educación en gestión de la carga a largo plazo.

Plan de mantenimiento domiciliario [14].

Criterios para avanzar / Alta

EVA 0/10 en actividad deportiva específica.

Fuerza ≥ 90% contralateral.

Retorno completo al deporte: tasa global del 84.7% (IC 95%: 77.6%-89.8%) en población quirúrgica; en conservador, criterios individualizados [6].

Terapia Manual y Modalidades

Ejercicio terapéutico supervisado

Es la intervención principal y de mayor respaldo para la RPMR. Tanto el programa supervisado en clínica como el domiciliario prescrito por fisioterapeuta producen mejoras clínicamente significativas en el Constant-Murley modificado, dolor, ROM y parámetros psicosociales [14]. Sin embargo, el programa supervisado es superior al domiciliario en dolor en actividad (EVA), ROM de flexión y abducción, y catastrofización del dolor [14]. Indicado desde la fase 1 con progresión hasta la fase 4 como núcleo terapéutico no negociable. El programa incluye movilidad, estiramientos y fortalecimiento (dos sesiones semanales durante al menos 8 semanas) [14].

Terapia manual articular y de tejidos blandos

Indicada en fases 1-2 cuando existe limitación de rango articular, rigidez capsular o restricción de tejidos blandos que dificulte la progresión del ejercicio. Para la rigidez capsular posterior (frecuente en roturas articulares), la movilización glenohumeral en deslizamiento posterior grado III-IV en decúbito lateral facilita la recuperación de rotación interna y flexión. Las técnicas de tejido blando (inhibición miofascial del supraespinoso, infraespinoso y subescapular) y la movilización neural pueden complementar el programa de ejercicio. La guía clínica vigente integra la terapia manual como componente del programa rehabilitador en tendinopatía del manguito y roturas parciales [12], aunque la evidencia entregada no proporciona cifras de eficacia aislada para terapia manual en RPMR específicamente.

Consejos de mejor práctica (Best Practice Advice)

Una sesión única de consejo de mejor práctica fisioterapéutica no es inferior al programa de ejercicio progresivo de 6 sesiones en el SPADI a 12 meses en patología del manguito rotador [15]. Este hallazgo no descarta el ejercicio progresivo (sigue siendo la base del tratamiento), pero justifica estrategias de educación activa desde la primera visita como herramienta potente de manejo. Indicado como componente de todas las fases del tratamiento [15].

Ondas de choque extracorpóreas (ESWT)

La guía clínica de práctica actual contempla las ondas de choque en el manejo de la tendinopatía del manguito rotador con o sin calcificaciones [12]. Indicadas especialmente cuando existe componente de calcificación tendinosa asociada o en casos de tendinopatía refractaria coexistente. El protocolo habitual en tendinopatías de hombro utiliza 1.500-3.000 impactos a 0.12-0.25 mJ/mm² (ondas de baja-media energía) en 3-5 sesiones semanales. La evidencia entregada no proporciona parámetros específicos para RPMR aislada, por lo que los parámetros descritos corresponden al consenso clínico habitual. Complemento de la fase 2-3, no sustituto del ejercicio.

Educación en neurociencia del dolor y manejo de la carga

Componente transversal a todas las fases. La catastrofización del dolor mejora significativamente con el programa supervisado respecto al domiciliario [14]. La educación sobre la alta prevalencia de hallazgos asintomáticos en imagen [8] y la baja tasa de progresión a rotura completa [9] reduce el miedo al movimiento kinesiofobia y favorece la adherencia al ejercicio. Debe ser el primer paso en toda intervención.

Inyección de corticoides subacromial

La inyección subacromial de corticosteroides no ofrece beneficio a largo plazo (12 meses) en patología del manguito rotador sobre el ejercicio solo [15]. Puede considerarse para control sintomático a corto plazo (< 6 semanas) en pacientes con dolor severo que impida iniciar el ejercicio, pero no como tratamiento de fondo. No debe utilizarse como estrategia principal ni repetirse sistemáticamente [15].

Vendaje neuromuscular (kinesiotaping)

Uso clínico extendido en hombro doloroso con fines analgésicos y de facilitación propioceptiva del manguito y estabilizadores escapulares. La evidencia entregada no proporciona datos específicos de eficacia para RPMR. Su uso se justifica como complemento sintomático en fases 1-2 para facilitar la participación en el ejercicio, sin reemplazarlo. Evidencia limitada en la fuente disponible.

Técnicas Invasivas

EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Zona de desgarro parcial del tendón (cara articular o bursal del supraespinoso, infraespinoso o subescapular según localización); unión miotendinosa si existe componente de dolor miofascial asociado
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí, obligatorio. Control ecográfico en tiempo real para identificar la zona de discontinuidad tendinosa y colocar la aguja en la diana degenerada con precisión; permite distinguir cara articular de bursal
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0.30-0.40 mm en tendones del manguito (supraespinoso, infraespinoso); 0.25-0.30 mm si se aborda la cara articular próxima a estructuras finas o el tendón del subescapular
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA; variantes de baja intensidad (EPI de baja dosis): 0.5-2 mA para zonas con menor espesor o mayor sensibilidad
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 2-5 segundos por sesión, en patrón rastrillo longitudinal sobre la zona degenerada. Adaptable a la tolerancia del paciente y extensión de la lesión
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:1 sesión por semana, ciclo de 4-6 sesiones. Reevaluación ecográfica al finalizar el ciclo
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, no sustituye, el programa de carga tendinosa progresiva [14]. Aplicar la sesión de EPI y realizar ejercicios isométricos o isotónicos de baja carga en las siguientes 24-48 h para potenciar el estímulo de mecanotransducción
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, alteraciones de la coagulación o anticoagulación activa, infección local o sistémica activa, alergia a metales, zona de calcificación densa activa (relativa), hipersensibilidad al dolor en zona de aplicación

La diana preferente en la RPMR es la zona de discontinuidad tendinosa identificada ecográficamente: en roturas de cara articular (PASTA), la aguja se dirige a la interfaz hueso-tendón en la zona avascular próxima al footprint del troquíter, accesible desde una ventana anterior o posterolateral con guía ecográfica dinámica en rotación interna. En roturas bursales, la diana es la superficie superior del tendón en la zona del desgarro, abordable desde un plano coronal con transductor en eje corto sobre el supraespinoso.

El abordaje ecoguiado es imprescindible en el manguito rotador por la proximidad de estructuras neurovasculares (arteria suprascapular, nervio supraescapular) y para confirmar la colocación intratisular en la zona degenerada real. En la práctica clínica habitual se realiza en posición sentada con el brazo en ligera rotación interna (posición de Crass modificada) para maximizar la ventana acústica del supraespinoso.

En la integración con el plan de fases: la EPI es más pertinente en las fases 2-3, una vez superada la fase aguda de dolor en reposo severo, como complemento al ejercicio de carga progresiva. El objetivo es crear un microambiente de regeneración en el tejido degenerado que facilite la respuesta al estímulo mecánico del ejercicio. No existen ensayos controlados aleatorizados específicos para EPI en RPMR en la evidencia entregada; la descripción del protocolo corresponde al consenso de uso clínico habitual de la técnica en tendinopatías y roturas parciales tendinosas.


Plasma Rico en Plaquetas (PRP) perioperatorio

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:IndicaciónValor/Especificación:Adyuvante en reparación artroscópica; no como sustituto del tratamiento conservador
Parámetro:FormulaciónValor/Especificación:LR-PRP (rico en leucocitos) o LP-PRP; preparación por centrifugación
Parámetro:Vía de aplicaciónValor/Especificación:Inyección en la interfaz tendón-hueso tras fijación de la sutura en el contexto quirúrgico
Parámetro:Momento de aplicaciónValor/Especificación:Intraoperatorio, tras fijación de la reparación

En el contexto de la reparación artroscópica de roturas de espesor completo (no específicamente parciales), la adición de LR-PRP no mostró diferencias significativas respecto al control en el score UCLA (desenlace primario) a 12 meses ni en la tasa de retear global (8%) [13]. Sin embargo, el grupo LR-PRP presentó mejores puntuaciones ASES a los 3 y 6 meses postoperatorios [13], sugiriendo un posible beneficio en la recuperación temprana. La evidencia no respalda el uso de PRP como tratamiento conservador aislado de primera línea en RPMR; su papel en la inyección percutánea guiada en roturas parciales no cuenta con respaldo en la evidencia disponible entregada.

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