La rotura parcial del manguito rotador (RPMR) se define como una solución de continuidad que afecta a un porcentaje del espesor total del tendón sin atravesarlo completamente. La clasificación de Ellman establece tres grados según la profundidad del desgarro (< 3 mm: grado I; 3-6 mm: grado II; > 6 mm o > 50% del espesor: grado III) y su localización (articular, bursal o intratendinosa). El tendón del supraespinoso es la estructura más frecuentemente afectada, seguido del infraespinoso y el subescapular [4].
Desde el punto de vista biomecánico, la RPMR compromete el mecanismo de compresión y centralización de la cabeza humeral sobre la glena que ejerce el manguito. Las roturas de la cara articular (PASTA: Partial Articular Supraspinatus Tendon Avulsion) afectan preferentemente la zona avascular próxima a la inserción en el troquíter, donde el estrés cíclico de tracción es máximo. Las roturas bursales se asocian más frecuentemente a mecanismos de pinzamiento subacromial, y morfologías escapulares con un ángulo crítico del hombro (CSA) elevado se relacionan con roturas de espesor completo, no con roturas parciales [23]. Los desgarros parciales tienen capacidad de progresar a rotura de espesor completo, con una tasa global de progresión de aproximadamente 0.26% por mes (IC 95%: 0.15%-0.36% por mes) en seguimiento a corto-medio plazo, sin diferencias significativas entre roturas sintomáticas y asintomáticas [9].
Es fundamental subrayar que los hallazgos de imagen deben integrarse en el contexto clínico: la prevalencia de roturas parciales asintomáticas en ecografía oscila entre el 0% y el 47% en poblaciones misceláneas, y entre el 7% y el 70% en deportistas, y en RM entre el 0% y el 100% según la población [8]. Este hecho obliga a no sobreinterpretar el hallazgo radiológico aislado.
La tasa de progresión a rotura completa es baja pero real (≈0.26%/mes). No existen diferencias significativas en la tasa de progresión entre roturas sintomáticas y asintomáticas [9], lo que respalda un manejo conservador activo como primera línea.
| Patología | Rasgos diferenciales clave | Prueba de referencia |
|---|---|---|
| Patología:Tendinopatía del manguito sin rotura | Rasgos diferenciales clave:Dolor difuso subacromial sin déficit de fuerza significativo; imagen sin discontinuidad tendinosa | Prueba de referencia:Ecografía / RM |
| Patología:Rotura de espesor completo del manguito | Rasgos diferenciales clave:Mayor pérdida de fuerza, debilidad en Jobe/Empty Can pronunciada; imagen con discontinuidad transmural [16] | Prueba de referencia:RM 3T (Sn: 80.5%, Sp: 100% para supraespinoso parcial vs. completo) [16] |
| Patología:Rotura / patología del tendón de la CLB | Rasgos diferenciales clave:Speed's test, Yergason, O'Brien; ecografía de elección para patología LHBT [18] | Prueba de referencia:Ecografía (Sn: 88%-95%, Sp: 71%-98% para roturas completas LHBT) [18] |
| Patología:Bursitis subacromial aislada | Rasgos diferenciales clave:Sin déficit de fuerza, test de pinzamiento positivo sin déficit rotacional; imagen sin rotura tendinosa | Prueba de referencia:Ecografía |
| Patología:Síndrome de pinzamiento subacromial | Rasgos diferenciales clave:Neer y Hawkins positivos sin discontinuidad estructural en imagen | Prueba de referencia:Clínica + imagen |
| Patología:Radiculopatía cervical C5-C6 | Rasgos diferenciales clave:Dolor irradiado con distribución dermatomérica, síntomas neurológicos, test de Spurling positivo | Prueba de referencia:Exploración neurológica + RM cervical |
| Patología:SLAP lesión | Rasgos diferenciales clave:Deportistas lanzadores, dolor profundo glenohumeral, O'Brien positivo; RM-artrografía | Prueba de referencia:RM-artrografía 3T |
| Patología:Inestabilidad glenohumeral | Rasgos diferenciales clave:Apprehension test, relocation test, historia de luxaciones; más frecuente en jóvenes | Prueba de referencia:Exploración + RM |
| Patología:Artritis glenohumeral | Rasgos diferenciales clave:Dolor global, limitación capsular en todos los planos, espacio articular reducido en Rx | Prueba de referencia:Radiografía + RM |
| Patología:Síndrome de Parsonage-Turner | Rasgos diferenciales clave:Dolor intenso agudo seguido de debilidad; afectación multimuscular; EMG diagnóstico | Prueba de referencia:EMG / RM de plexo |
| Patología:Calcificación tendinosa | Rasgos diferenciales clave:Depósito cálcico visible en Rx y ecografía; puede coexistir con RPMR [12] | Prueba de referencia:Radiografía + Ecografía |
Jobe / Empty Can Test (supraespinoso)
Evaluación de la integridad del supraespinoso con hombro en el plano de la escápula a 90° de abducción y rotación interna máxima. Resistencia al descenso del brazo. En el contexto de RPMR, la pérdida de fuerza es proporcional al porcentaje de espesor afectado: las roturas parciales conservan mayor fuerza que las completas [20].
Dinamometría de mano / handheld dynamometry
Las roturas parciales presentan mayor fuerza de rotación interna, externa y supraespinoso que las de espesor completo [20]. Un modelo combinando fuerza de rotación interna y supraespinoso predice la presencia de rotura con Sn: 82%, Sp: 29% [20]. La especificidad baja limita su uso diagnóstico aislado, aunque es útil para monitorizar la respuesta al tratamiento.
Tests de Neer y Hawkins-Kennedy (pinzamiento subacromial)
Evaluación del componente de pinzamiento asociado. Indicados especialmente en roturas bursales.
Test de Belly Press y Lift-Off (subescapular)
Para valorar integridad del subescapular. La especificidad del Belly Press y Lift-Off para patología de la LHBT es alta [18], con utilidad en roturas anterosuperficiales.
Speed's Test y Yergason (CLB)
Sensibilidad moderada para patología de la LHBT [18]. En roturas parciales del subescapular, la LHBT puede presentar patología asociada; la ecografía es superior a la clínica tanto para confirmar como para descartar patología de la CLB [18].
Signos indirectos en RM para roturas articulares del subescapular (tipo faceta 1)
El signo del receso superior del subescapular (SSR) es el más sensible (Sn: 90%) con especificidad >90%. La combinación de defecto pequeño + SSR alcanza Sn: 97.7%, Sp: 92.3% [22].
Ecografía musculoesquelética
Primera línea por accesibilidad, dinamismo y coste. Para detección de returas recurrentes post-reparación: Sn: 80.8%, Sp: 100%; al excluir roturas parciales, Sn sube a 94.7%, Sp: 100% [17].
RM 3T
Gold standard de imagen para RPMR. Para roturas parciales del supraespinoso: Sn: 80.5%, Sp: 100%. La artrografía-RM 3T (MRA 2D) es significativamente más sensible (Sn: 86.6%) pero menos específica (Sp: 95.2%) para roturas parciales [16]. La RM 3D isótropa es equivalente a la MRA 2D convencional [16].
RM convencional para patología de LHBT
Sensibilidad moderada (71%-73%) y Sp: 73% para detección de roturas totales de LHBT; especificidad para roturas completas: 75%-96% [21]. Para patología de LHBT, la ecografía es superior a la RM [18].
El abordaje de primera línea en la RPMR es conservador mediante ejercicio terapéutico progresivo. La guía de práctica clínica vigente incluye las roturas parciales en el espectro de la tendinopatía del manguito rotador y respalda el manejo no quirúrgico como tratamiento inicial [12]. El paradigma actual abandona el reposo prolongado a favor del manejo de la carga (load management) y la mecanotransducción como estímulo de remodelación tendinosa.
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Reducir dolor en reposo y nocturno (EVA < 4/10). Controlar la inflamación aguda. Educación en neurociencia del dolor y manejo de la carga. | Intervenciones clave Educación activa: explicar el mecanismo de la rotura parcial y la buena evolución con ejercicio. Aplicar principio P.E.A.C.E. & L.O.V.E. en fase inicial [12]. Ejercicios pendulares de Codman en descarga. Isométricos submáximos de rotación externa e interna sin dolor (60-70% CMV). Movilizaciones pasivas y activo-asistidas dentro del rango libre de dolor. | Criterios para avanzar EVA en reposo ≤ 3/10. EVA nocturno ≤ 3/10. Tolerancia al movimiento activo-asistido sin dolor excesivo. |
P.E.A.C.E. & L.O.V.E. aplicado a la RPMR [12]:
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Recuperar rango articular completo (flexión y abducción > 150°). Iniciar carga isotónica del manguito. Reducir EVA en actividad < 3/10. | Intervenciones clave Ejercicios de movilidad activa en todos los planos. Estiramiento capsular posterior si rigidez asociada. Ejercicios isotónicos de rotadores externos e internos con banda elástica (resistencia progresiva). Fortalecimiento de supraespinoso en plano escapular (empty can o full can según tolerancia). Trabajo de estabilizadores escapulares (trapecio inferior, serrato anterior). Programa supervisado por fisioterapeuta superior al domiciliario para EVA en actividad, ROM y catastrofización [14]. | Criterios para avanzar Flexión activa > 150°. Abducción activa > 140°. EVA en actividad ≤ 3/10. Ausencia de compensaciones escapulares evidentes en el movimiento. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Recuperar fuerza simétrica (≥ 80% del lado contralateral en dinamometría). Mejorar control neuromuscular en posición funcional. Reducir EVA en actividad < 2/10. | Intervenciones clave Fortalecimiento progresivo del manguito en cadena cinética cerrada. Ejercicios excéntricos y excéntrico-concéntricos. Integración de patrones de movimiento funcionales (empuje, tracción, rotaciones). Ejercicios propioceptivos y de control motor escapulo-torácico. Introducción de cargas en posición de elevación si hay tolerancia. | Criterios para avanzar Fuerza de rotación externa ≥ 80% contralateral (dinamometría). EVA en actividad ≤ 2/10. Control motor escapular simétrico. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar / Alta |
|---|---|---|
| Objetivos Retorno completo a la actividad deportiva o laboral previa. Prevención de recidivas. | Intervenciones clave Ejercicios específicos del deporte o actividad laboral. Progresión de cargas hasta máxima demanda deportiva →actividad ligera →carga funcional completa →gestos deportivos específicos →competición Educación en gestión de la carga a largo plazo. Plan de mantenimiento domiciliario [14]. | Criterios para avanzar / Alta EVA 0/10 en actividad deportiva específica. Fuerza ≥ 90% contralateral. Retorno completo al deporte: tasa global del 84.7% (IC 95%: 77.6%-89.8%) en población quirúrgica; en conservador, criterios individualizados [6]. |
Es la intervención principal y de mayor respaldo para la RPMR. Tanto el programa supervisado en clínica como el domiciliario prescrito por fisioterapeuta producen mejoras clínicamente significativas en el Constant-Murley modificado, dolor, ROM y parámetros psicosociales [14]. Sin embargo, el programa supervisado es superior al domiciliario en dolor en actividad (EVA), ROM de flexión y abducción, y catastrofización del dolor [14]. Indicado desde la fase 1 con progresión hasta la fase 4 como núcleo terapéutico no negociable. El programa incluye movilidad, estiramientos y fortalecimiento (dos sesiones semanales durante al menos 8 semanas) [14].
Indicada en fases 1-2 cuando existe limitación de rango articular, rigidez capsular o restricción de tejidos blandos que dificulte la progresión del ejercicio. Para la rigidez capsular posterior (frecuente en roturas articulares), la movilización glenohumeral en deslizamiento posterior grado III-IV en decúbito lateral facilita la recuperación de rotación interna y flexión. Las técnicas de tejido blando (inhibición miofascial del supraespinoso, infraespinoso y subescapular) y la movilización neural pueden complementar el programa de ejercicio. La guía clínica vigente integra la terapia manual como componente del programa rehabilitador en tendinopatía del manguito y roturas parciales [12], aunque la evidencia entregada no proporciona cifras de eficacia aislada para terapia manual en RPMR específicamente.
Una sesión única de consejo de mejor práctica fisioterapéutica no es inferior al programa de ejercicio progresivo de 6 sesiones en el SPADI a 12 meses en patología del manguito rotador [15]. Este hallazgo no descarta el ejercicio progresivo (sigue siendo la base del tratamiento), pero justifica estrategias de educación activa desde la primera visita como herramienta potente de manejo. Indicado como componente de todas las fases del tratamiento [15].
La guía clínica de práctica actual contempla las ondas de choque en el manejo de la tendinopatía del manguito rotador con o sin calcificaciones [12]. Indicadas especialmente cuando existe componente de calcificación tendinosa asociada o en casos de tendinopatía refractaria coexistente. El protocolo habitual en tendinopatías de hombro utiliza 1.500-3.000 impactos a 0.12-0.25 mJ/mm² (ondas de baja-media energía) en 3-5 sesiones semanales. La evidencia entregada no proporciona parámetros específicos para RPMR aislada, por lo que los parámetros descritos corresponden al consenso clínico habitual. Complemento de la fase 2-3, no sustituto del ejercicio.
Componente transversal a todas las fases. La catastrofización del dolor mejora significativamente con el programa supervisado respecto al domiciliario [14]. La educación sobre la alta prevalencia de hallazgos asintomáticos en imagen [8] y la baja tasa de progresión a rotura completa [9] reduce el miedo al movimiento kinesiofobia y favorece la adherencia al ejercicio. Debe ser el primer paso en toda intervención.
La inyección subacromial de corticosteroides no ofrece beneficio a largo plazo (12 meses) en patología del manguito rotador sobre el ejercicio solo [15]. Puede considerarse para control sintomático a corto plazo (< 6 semanas) en pacientes con dolor severo que impida iniciar el ejercicio, pero no como tratamiento de fondo. No debe utilizarse como estrategia principal ni repetirse sistemáticamente [15].
Uso clínico extendido en hombro doloroso con fines analgésicos y de facilitación propioceptiva del manguito y estabilizadores escapulares. La evidencia entregada no proporciona datos específicos de eficacia para RPMR. Su uso se justifica como complemento sintomático en fases 1-2 para facilitar la participación en el ejercicio, sin reemplazarlo. Evidencia limitada en la fuente disponible.
Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.
| Parámetro | Valor/Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor/Especificación:Zona de desgarro parcial del tendón (cara articular o bursal del supraespinoso, infraespinoso o subescapular según localización); unión miotendinosa si existe componente de dolor miofascial asociado |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor/Especificación:Sí, obligatorio. Control ecográfico en tiempo real para identificar la zona de discontinuidad tendinosa y colocar la aguja en la diana degenerada con precisión; permite distinguir cara articular de bursal |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor/Especificación:0.30-0.40 mm en tendones del manguito (supraespinoso, infraespinoso); 0.25-0.30 mm si se aborda la cara articular próxima a estructuras finas o el tendón del subescapular |
| Parámetro:Intensidad (EPI) | Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA; variantes de baja intensidad (EPI de baja dosis): 0.5-2 mA para zonas con menor espesor o mayor sensibilidad |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor/Especificación:3-5 impulsos de 2-5 segundos por sesión, en patrón rastrillo longitudinal sobre la zona degenerada. Adaptable a la tolerancia del paciente y extensión de la lesión |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor/Especificación:1 sesión por semana, ciclo de 4-6 sesiones. Reevaluación ecográfica al finalizar el ciclo |
| Parámetro:Integración con ejercicio | Valor/Especificación:Complementa, no sustituye, el programa de carga tendinosa progresiva [14]. Aplicar la sesión de EPI y realizar ejercicios isométricos o isotónicos de baja carga en las siguientes 24-48 h para potenciar el estímulo de mecanotransducción |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, alteraciones de la coagulación o anticoagulación activa, infección local o sistémica activa, alergia a metales, zona de calcificación densa activa (relativa), hipersensibilidad al dolor en zona de aplicación |
La diana preferente en la RPMR es la zona de discontinuidad tendinosa identificada ecográficamente: en roturas de cara articular (PASTA), la aguja se dirige a la interfaz hueso-tendón en la zona avascular próxima al footprint del troquíter, accesible desde una ventana anterior o posterolateral con guía ecográfica dinámica en rotación interna. En roturas bursales, la diana es la superficie superior del tendón en la zona del desgarro, abordable desde un plano coronal con transductor en eje corto sobre el supraespinoso.
El abordaje ecoguiado es imprescindible en el manguito rotador por la proximidad de estructuras neurovasculares (arteria suprascapular, nervio supraescapular) y para confirmar la colocación intratisular en la zona degenerada real. En la práctica clínica habitual se realiza en posición sentada con el brazo en ligera rotación interna (posición de Crass modificada) para maximizar la ventana acústica del supraespinoso.
En la integración con el plan de fases: la EPI es más pertinente en las fases 2-3, una vez superada la fase aguda de dolor en reposo severo, como complemento al ejercicio de carga progresiva. El objetivo es crear un microambiente de regeneración en el tejido degenerado que facilite la respuesta al estímulo mecánico del ejercicio. No existen ensayos controlados aleatorizados específicos para EPI en RPMR en la evidencia entregada; la descripción del protocolo corresponde al consenso de uso clínico habitual de la técnica en tendinopatías y roturas parciales tendinosas.
| Parámetro | Valor/Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Indicación | Valor/Especificación:Adyuvante en reparación artroscópica; no como sustituto del tratamiento conservador |
| Parámetro:Formulación | Valor/Especificación:LR-PRP (rico en leucocitos) o LP-PRP; preparación por centrifugación |
| Parámetro:Vía de aplicación | Valor/Especificación:Inyección en la interfaz tendón-hueso tras fijación de la sutura en el contexto quirúrgico |
| Parámetro:Momento de aplicación | Valor/Especificación:Intraoperatorio, tras fijación de la reparación |
En el contexto de la reparación artroscópica de roturas de espesor completo (no específicamente parciales), la adición de LR-PRP no mostró diferencias significativas respecto al control en el score UCLA (desenlace primario) a 12 meses ni en la tasa de retear global (8%) [13]. Sin embargo, el grupo LR-PRP presentó mejores puntuaciones ASES a los 3 y 6 meses postoperatorios [13], sugiriendo un posible beneficio en la recuperación temprana. La evidencia no respalda el uso de PRP como tratamiento conservador aislado de primera línea en RPMR; su papel en la inyección percutánea guiada en roturas parciales no cuenta con respaldo en la evidencia disponible entregada.
Metaanálisis 1. Lapner P, et al. Treatment of rotator cuff tears: a systematic review and meta-analysis. J Shoulder Elbow Surg. 2022. PMID: 34906681 doi:10.1016/j.jse.2021.11.002
Metaanálisis 2. Warren JR, et al. Bioinductive patch as an augmentation for rotator cuff repair, a systematic review and meta-analysis. J Shoulder Elbow Surg. 2024. PMID: 38942225 doi:10.1016/j.jse.2024.05.002
Metaanálisis 3. Kovacevic D, et al. Management of irreparable massive rotator cuff tears: a systematic review and meta-analysis of patient-reported outcomes, reoperation rates, and treatment response. J Shoulder Elbow Surg. 2020. PMID: 32763381 doi:10.1016/j.jse.2020.07.030
Metaanálisis 4. Longo UG, et al. Arthroscopic management of isolated partial-thickness rotator cuff tears. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2024. PMID: 38932614 doi:10.1002/ksa.12326
Metaanálisis 5. Longo UG, et al. Revision rates and progression to shoulder arthroplasty after arthroscopic repair of massive rotator cuff tears. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2025. PMID: 40167158 doi:10.1002/ksa.12651
Metaanálisis 6. Klouche S, et al. Return to Sport After Rotator Cuff Tear Repair: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2016. PMID: 26316611 doi:10.1177/0363546515598995
Metaanálisis 7. Dalmas Y, et al. Arthroscopic Repair of Bursal-Sided Partial-Thickness Rotator Cuff Tears: Literature Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2025. PMID: 39790060 doi:10.1177/03635465241239883
Revisión sistemática 8. Sanders S, et al. Rotator Cuff Imaging Abnormalities in Asymptomatic Shoulders: A Systematic Review. J Orthop Sports Phys Ther. 2025. PMID: 41308021 doi:10.2519/jospt.2025.13611
Revisión sistemática 9. Tsuchiya S, et al. Determining the rate of full-thickness progression in partial-thickness rotator cuff tears: a systematic review. J Shoulder Elbow Surg. 2021. PMID: 32920110 doi:10.1016/j.jse.2020.08.022
Revisión sistemática 10. Katthagen JC, et al. Improved outcomes with arthroscopic repair of partial-thickness rotator cuff tears: a systematic review. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2018. PMID: 28526996 doi:10.1007/s00167-017-4564-0
Revisión sistemática 11. Lewington MR, et al. Graft Utilization in the Bridging Reconstruction of Irreparable Rotator Cuff Tears: A Systematic Review. Am J Sports Med. 2017. PMID: 28345960 doi:10.1177/0363546517694355
Guía clínica 12. Desmeules F, et al. Rotator Cuff Tendinopathy Diagnosis, Nonsurgical Medical Care, and Rehabilitation: A Clinical Practice Guideline. J Orthop Sports Phys Ther. 2025. PMID: 40165544 doi:10.2519/jospt.2025.13182
RCT 13. Yao L, et al. Platelet-Rich Plasma for Arthroscopic Rotator Cuff Repair: A 3-Arm Randomized Controlled Trial. Am J Sports Med. 2024. PMID: 39425250 doi:10.1177/03635465241283964
RCT 14. Birinci Olgun T, et al. Physiotherapist-supervised exercises versus physiotherapist-prescribed home exercises for treating partial thickness rotator cuff tears: a randomized controlled trial. J Shoulder Elbow Surg. 2024. PMID: 39151670 doi:10.1016/j.jse.2024.07.001
Estudio observacional 15. Hopewell S, et al. Progressive exercise compared with best practice advice, with or without corticosteroid injection, for the treatment of patients with rotator cuff disorders (GRASP): a multicentre, pragmatic, 2 × 2 factorial, randomised controlled trial. Lancet. 2021. PMID: 34265255 doi:10.1016/S0140-6736(21)00846-1
Metaanálisis 16. McGarvey C, et al. Diagnosis of rotator cuff tears using 3-Tesla MRI versus 3-Tesla MRA: a systematic review and meta-analysis. Skeletal Radiol. 2016. PMID: 26634253 doi:10.1007/s00256-015-2299-x
Estudio observacional 17. Gilat R, et al. Recurrent rotator cuff tear: is ultrasound imaging reliable?. J Shoulder Elbow Surg. 2018. PMID: 29398398 doi:10.1016/j.jse.2017.12.017
Metaanálisis 18. Courage O, et al. Ultrasound is more reliable than clinical tests to both confirm and rule out pathologies of the long head of the biceps: a systematic review and meta-analysis. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2023. PMID: 36114842 doi:10.1007/s00167-022-07154-5
Metaanálisis 19. Lalevée M, et al. 3D imaging has good specificity but poor sensitivity for the diagnosis of pathologies of the long head of the biceps: a systematic review and meta-analysis. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2022. PMID: 35094096 doi:10.1007/s00167-022-06873-z
Estudio observacional 20. Klironomos AP, et al. Can handheld dynamometry predict rotator cuff tear size? A study in 2100 consecutive patients. J Shoulder Elbow Surg. 2020. PMID: 31564574 doi:10.1016/j.jse.2019.07.028
Estudio observacional 21. Baptista E, et al. Diagnostic accuracy of MRI for detection of tears and instability of proximal long head of biceps tendon: an evaluation of 100 shoulders compared with arthroscopy. Skeletal Radiol. 2019. PMID: 30937471 doi:10.1007/s00256-019-03214-z
Estudio observacional 22. Lee JH, et al. Prediction of the anterior shoulder pain source by detecting indirect signs for partial articular subscapularis tendon tears through conventional magnetic resonance imaging. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2021. PMID: 32897409 doi:10.1007/s00167-020-06259-z
Estudio observacional 23. Pandey V, et al. Does scapular morphology affect the integrity of the rotator cuff?. J Shoulder Elbow Surg. 2016. PMID: 26652696 doi:10.1016/j.jse.2015.09.016
¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?