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Rotura Muscular

Deportiva·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La rotura muscular (strain muscular de grado II-III) es la solución de continuidad parcial o total de las fibras musculares, generalmente en la unión miotendinosa o en el vientre muscular, secundaria a una sobrecarga mecánica que supera la capacidad tensil del tejido. Biomecánicamente, el mecanismo más frecuente es la contracción excéntrica de alta velocidad sobre un músculo en estiramiento máximo, condición característica de sprints, aceleraciones y cambios de dirección. Los isquiosurales son uno de los grupos más afectados en el deporte, especialmente durante la fase de desaceleración del miembro en el ciclo de carrera [2]. Los aductores constituyen otro grupo de alta incidencia en deportes de equipo con requerimientos de cambio de dirección; los factores de riesgo documentados incluyen lesión previa de la región inguinal, debilidad de aductores respecto al lado contralateral, cualquier lesión en la temporada previa y reducción del rango de rotación de cadera [6]. Desde la perspectiva de la mecanotransducción, el tejido muscular responde a la carga mecánica con adaptaciones estructurales: el entrenamiento excéntrico incrementa la longitud fascicular (MD 0,90 cm; IC 95% 0,53-1,27 cm) y la sección transversal, reduciendo la vulnerabilidad a fuerzas de alta elongación [2][7]. La arquitectura muscular —longitud de fascículos, ángulo de penación y proporción de fibras tipo II— determina en gran medida la susceptibilidad a la lesión.

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica varía según la clasificación anatomopatológica:

  • Grado I (distensión / microrrotura): dolor puntual de inicio insidioso o subagudo, sin pérdida funcional significativa, sin hematoma macroscópico visible. Molestia a la palpación profunda.
  • Grado II (rotura parcial): dolor agudo de inicio súbito durante la actividad, signo del «hachazo» o sensación de chasquido percibido por el paciente, impotencia funcional parcial, equimosis tardía (24-72 h), tumefacción local y defecto palpable parcial en el vientre muscular o la unión miotendinosa.
  • Grado III (rotura completa): dolor intenso inmediato, pérdida funcional total del gesto motor específico, hematoma extenso y precoz, defecto palpable o visible evidente en el trayecto muscular.

En roturas de aductores, la clínica incluye dolor agudo en la cara interna del muslo con irradiación proximal, imposibilidad de aducción resistida sin dolor y equimosis en cara medial del muslo [6]. La presencia de una retracción del muñón significativa orientará hacia una rotura completa con necesidad de valoración quirúrgica [6].

Banderas Rojas

  • Déficit neurovascular distal: parestesias, frialdad o ausencia de pulso distal tras traumatismo de alta energía; sugiere lesión vascular o síndrome compartimental agudo.
  • Síndrome compartimental agudo: dolor desproporcionado, tensión fascial marcada, dolor con estiramiento pasivo de la musculatura, parestesias; requiere derivación urgente.
  • Retracción proximal del muñón > 2-3 cm en ecografía o RM: en roturas completas de isquiosurales o aductores, puede indicar necesidad de valoración quirúrgica precoz [6].
  • Hematoma en expansión rápida o hemodinámicamente significativo: sugiere lesión de perforantes musculares de calibre relevante.
  • Ausencia de mejoría funcional esperada en 4-6 semanas: descartar rotura completa no diagnosticada, miosite osificante traumática o lesión asociada (avulsión ósea, lesión ligamentosa).
  • Mecanismo de alta energía (accidente de tráfico, caída de altura): mayor probabilidad de lesiones asociadas (fracturas, luxaciones, lesión vascular).
  • Fiebre, eritema y calor excesivo: descartar infección (hematoma sobreinfectado) o miositis inflamatoria.

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