SaudeVSaudeV
TestsDiagnósticoIniciar sesión

© 2026 SaudeV. Herramienta de apoyo al razonamiento clínico.

Aviso legalTérminos de usoPrivacidad
InicioTestsDiagnósticoEntrar
Volver/

Rotura del Manguito Rotador

Hombro·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La rotura del manguito rotador (RMR) es la solución de continuidad parcial o total de uno o varios tendones del complejo miotendinoso formado por el supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular. Se clasifica en:

  • Rotura de espesor parcial: afecta a una parte del grosor tendinoso (articular, bursal o intratendinosa).
  • Rotura de espesor total (full-thickness): comunicación entre la bolsa subacromial y la cavidad glenohumeral, comprometiendo el espesor completo del tendón.
  • Roturas masivas: afectan a ≥2 tendones completos o a >5 cm de extensión.

Dentro de las roturas posterosuperiores (supraespinoso ± infraespinoso ± redondo menor), el mecanismo más frecuente es la conjunción de factores degenerativos acumulativos (tendinopatía crónica, vasculopatía de la zona crítica del supraespinoso) y sobrecarga mecánica repetida en elevación. Las roturas del subescapular son menos prevalentes y se asocian a mecanismos de rotación externa forzada o traumatismo anterior del hombro [4].

Desde el punto de vista biomecánico, la integridad del manguito es esencial para el mecanismo de compresión glenohumeral, la depresión de la cabeza humeral durante la abducción y el par de fuerzas en el plano coronal y transversal. Su rotura altera el balance entre el par deltoides-manguito, provocando migración superolateral de la cabeza humeral, reducción del espacio subacromial y pérdida del punto de pivote para la elevación activa [12].

El ángulo crítico del hombro (CSA) en radiografía simple ha mostrado ser un parámetro de imagen con implicaciones biomecánicas: un CSA elevado se asocia a mayor predisposición a RMR de espesor total, con Sn: 71% (IC 95%: 61-80%) y Sp: 77% (IC 95%: 65-86%), siendo el umbral de 35° el recomendado para mejor especificidad diagnóstica [17]. Los factores que incrementan el riesgo de retiro tras reparación quirúrgica incluyen la edad, el IMC, la diabetes, la infiltración grasa de infraespinoso y subescapular, la duración de los síntomas, la baja densidad mineral ósea, el tamaño y la retracción del desgarro, y el intervalo acromiohumeral reducido [6].

Cuadro Clínico y Síntomas

Síntomas principales

  • Dolor: localizado en cara anterolateral del hombro, irradiado habitualmente al tercio medio del brazo (región del deltoides). De carácter mecánico, se agrava con la elevación activa y actividades por encima de la cabeza. En roturas agudas puede ser intenso e incapacitante desde el inicio [12].
  • Arco doloroso: clásicamente entre 60°-120° de abducción activa, con frecuente mejoría al superarlo.
  • Debilidad funcional: especialmente para la elevación activa y la rotación externa (supraespinoso e infraespinoso), o para la rotación interna y la elevación anterior contra resistencia (subescapular).
  • Limitación funcional: dificultad para actividades de la vida diaria como peinarse, vestirse o coger objetos por encima de la cabeza [13].

Patrones diferenciadores por tendón

  • Supraespinoso: debilidad en abducción activa, arco doloroso, signo de caída del brazo en roturas grandes.
  • Infraespinoso/redondo menor: debilidad en rotación externa activa, signo de retraso en rotación externa.
  • Subescapular: debilidad en rotación interna, tests de belly press y lift-off positivos.

Historia natural

Un porcentaje relevante de roturas asintomáticas puede progresar en tamaño con el tiempo. Las guías clínicas reconocen que muchos pacientes con RMR de espesor total, especialmente de pequeño tamaño y origen degenerativo, pueden mejorar con tratamiento conservador sin necesidad de intervención quirúrgica [4][13]. La certeza de la evidencia que respalda la cirugía sobre el tratamiento conservador es de baja a moderada, y las diferencias, aunque estadísticamente significativas en algunos parámetros, no siempre alcanzan la diferencia mínima clínicamente importante [5].

Banderas Rojas

Ante la presencia de cualquiera de los siguientes signos o síntomas, se impone derivación médica urgente o diferida antes de iniciar el abordaje fisioterapéutico [8][9][13]:

  • Antecedente traumático significativo (luxación, fractura, caída desde altura): descartar fractura, luxación glenohumeralcon avulsión masiva del manguito o lesión neurovascular.
  • Parálisis completa de la elevación activa de instauración aguda y traumática: sospecha de rotura masiva aguda con desinserción total o lesión del nervio axilar/supraescapular.
  • Masa axilar o cervical palpable, linfadenopatía o pérdida de peso inexplicable: descartar neoplasia primaria o metastásica con afectación del plexo braquial o del complejo del hombro.
  • Dolor de carácter inflamatorio (matutino, nocturno, que mejora con movimiento) con afectación bilateral: sospechar artropatía inflamatoria sistémica (artritis reumatoide, artropatía por cristales, polimialgia reumática).
  • Fiebre, sudoración nocturna, elevación de marcadores inflamatorios (PCR, VSG): artritis séptica o bursitis infecciosa.
  • Signos neurológicos distales (parestesias, debilidad de mano, déficits de reflejos): radiculopatía cervical C5-C6 o síndrome del estrecho torácico como origen del dolor del hombro.
  • Dolor nocturno severo que no cede con analgesia habitual y de carácter progresivo sin relación mecánica clara: descartar tumoración.
  • Instauración en paciente joven (<40 años) con episodio traumático claro: mayor probabilidad de rotura aguda sobre tendón sano, con indicación quirúrgica potencial precoz [6][13].

Diagnóstico Diferencial

PatologíaCaracterísticas diferenciadoras claveHerramientas diagnósticas útiles
Patología:Tendinopatía del manguito rotadorCaracterísticas diferenciadoras clave:Dolor sin déficit de fuerza importante; imagen sin solución de continuidadHerramientas diagnósticas útiles:Ecografía/RMN: sin rotura, posible hiperecogenicidad o engrosamiento
Patología:Bursitis subacromial aisladaCaracterísticas diferenciadoras clave:Dolor en arco, sin debilidad marcada; buena respuesta a infiltraciónHerramientas diagnósticas útiles:Ecografía: derrame bursal sin rotura tendinosa
Patología:Síndrome de atrapamiento subacromial (SAS)Características diferenciadoras clave:Solapamiento diagnóstico frecuente; tests de Neer y Hawkins positivos sin necesariamente roturaHerramientas diagnósticas útiles:RMN o ecografía para diferenciar
Patología:Rotura del tendón de la porción larga del bíceps (PLB)Características diferenciadoras clave:Signo de Popeye, debilidad en supinación y flexión del codo; puede coexistir con RMRHerramientas diagnósticas útiles:Ecografía: Sn 88-95%, Sp 71-98% para rotura total [21]; clínica de Speed's test y Yergason
Patología:Tendinopatía calcificanteCaracterísticas diferenciadoras clave:Dolor agudo intenso en fase de reabsorción; imagen con calcificacionesHerramientas diagnósticas útiles:Radiografía simple; ecografía
Patología:Lesión SLAPCaracterísticas diferenciadoras clave:Dolor profundo, clics, historia de carga repetitiva en overhead; frecuente en atletas [11]Herramientas diagnósticas útiles:RMN artrografía; tests de O'Brien, Speed
Patología:Inestabilidad glenohumeralCaracterísticas diferenciadoras clave:Historia de luxaciones o subluxaciones; apprehension test positivoHerramientas diagnósticas útiles:RMN; radiografía para lesiones óseas asociadas
Patología:Capsulitis adhesivaCaracterísticas diferenciadoras clave:Limitación severa del ROM pasivo Y activo (patrón capsular); progresión trifásicaHerramientas diagnósticas útiles:Clínica + exclusión por imagen
Patología:Radiculopatía cervical C5-C6Características diferenciadoras clave:Parestesias, déficit neurológico distal, dolor irradiado por dermátoma, reducción de reflejos bicipital/braquiorradialHerramientas diagnósticas útiles:Exploración neurológica + RMN cervical
Patología:Artrosis glenohumeralCaracterísticas diferenciadoras clave:Pérdida global de ROM pasivo; crepitación; edad avanzadaHerramientas diagnósticas útiles:Radiografía: pérdida de espacio articular
Patología:Síndrome del nervio supraescapularCaracterísticas diferenciadoras clave:Atrofia selectiva supra/infraespinosa, dolor profundo, no siempre mecánicoHerramientas diagnósticas útiles:EMG/ENG; RMN (quiste ganglionar en escotadura)

Tests Ortopédicos

Batería de exploración para roturas posterosuperiores

Ningún test clínico aislado es suficientemente fiable para diagnosticar con certeza una RMR; la combinación de varios tests, las características del paciente y la imagen confirmatoria son necesarias [16].

Tests con datos de precisión diagnóstica disponibles [16]

TestDianaSn (pooled)SpInterpretación clínica
Test:Test de Jobe (empty can)Diana:SupraespinosoSn (pooled):77% (IC: 67-85%)Sp:No especificada en abstractInterpretación clínica:Mayor Sn disponible; útil para screening
Test:Signo de caída del brazo (drop arm sign)Diana:Supraespinoso (roturas grandes)Sn (pooled):38% (IC: 1-98%)Sp:Mayor que Jobe (no especificada)Interpretación clínica:Baja Sn; cuando positivo, alta sospecha de rotura significativa
Test:Signo de retraso en rotación externa (ERLS)Diana:InfraespinosoSn (pooled):Incluido en metaanálisis [16]Sp:—Interpretación clínica:Indicativo de rotura significativa del infraespinoso
Test:Test de Hawkins-KennedyDiana:SAS / manguitoSn (pooled):Incluido en metaanálisis [16]Sp:—Interpretación clínica:Provoca impingement; no específico de rotura
Test:Test de NeerDiana:SAS / supraespinosoSn (pooled):Incluido en metaanálisis [16]Sp:—Interpretación clínica:Similar a Hawkins; puede ser positivo en tendinopatía sin rotura
Test:Arco doloroso de abducciónDiana:SupraespinosoSn (pooled):Incluido en metaanálisis [16]Sp:—Interpretación clínica:Útil combinado con otros tests

Nota clínica: el metaanálisis [16] concluye que ningún test único es suficientemente fiable; se recomienda combinar tests con características del paciente e imagen para confirmar el diagnóstico.

Tests del subescapular

  • Belly press / Lift-off / Bear hug: valoran la integridad del subescapular. Las cifras de Sn/Sp no aparecen en la evidencia disponible para estos tests específicamente en el contexto de RMR; su uso es clínico habitual basado en consenso.

Tests de la PLB asociada

La ecografía supera a los tests clínicos para patología de la PLB: Sn 88-95% y Sp 71-98% para roturas totales con imagen ecográfica, frente a Sn moderada con Speed's test y Yergason [21]. Se recomienda ecografía si la clínica de PLB es dudosa.

Imagen diagnóstica

  • RMN 3T: gold standard para roturas del manguito. Para roturas de espesor total del supraespinoso, 3T-RMN y 3T-RMA muestran excelente precisión diagnóstica; para roturas parciales, la artro-RMN 3T ofrece mayor Sn (86,6% vs 80,5%) pero menor Sp (95,2% vs 100%) [18].
  • Ecografía: en el contexto postquirúrgico, la ecografía muestra Sn: 80.8% y Sp: 100% para retiro total, mejorando a Sn: 94.7% con Sp: 100% cuando se excluyen retiros parciales [19].
  • TAC: infravalora la frecuencia de roturas de espesor total (Sn: 20%, Sp: 95.5%) y la infiltración grasa y atrofia muscular en pacientes con artrosis glenohumeral; no es la técnica de elección para evaluar el manguito [20].
  • Radiografía simple: el CSA >35° en Rx AP tiene Sn: 71% y Sp: 77% para roturas de espesor total, constituyendo un indicador de bajo coste y alta accesibilidad [17].

Fases de Tratamiento

Marco conceptual: El abordaje conservador está indicado como primera línea en la mayoría de pacientes con RMR, especialmente en roturas degenerativas de pequeño-mediano tamaño [4][13]. Los resultados funcionales del tratamiento conservador son comparables a los de la cirugía en la mayoría de ensayos disponibles, aunque con certeza de evidencia baja-moderada [4][5]. En pacientes postquirúrgicos, las fases se adaptan a las restricciones de carga del tejido en reparación [10].

Fase 1: Control del Dolor y Protección Relativa

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor agudo EVA < 4/10.

Proteger el tejido lesionado.

Preservar ROM pasivo y activo-asistido.

Educar al paciente en gestión de carga.

Intervenciones clave

Aplicar marco P.E.A.C.E. & L.O.V.E. para el componente agudo: P — Protection (Protección): descarga relativa de actividades agravantes durante 1-3 días; evitar el reposo absoluto.

E — Elevation (Elevación): posicionamiento del miembro superior por encima del corazón cuando sea posible para reducir edema.

A — Avoid anti-inflammatories (Evitar antiinflamatorios): consultar con el médico sobre el uso de AINEs según perfil del paciente.

C — Compression (Compresión): no siempre aplicable en hombro; considerar vendaje suave si hay derrame subacromial.

E — Education (Educación): explicar la naturaleza de la lesión, la historia natural favorable con tratamiento conservador, y el rol activo del paciente.

L — Load (Carga): introducir ejercicio de baja carga de forma precoz.

O — Optimism (Optimismo): fomentar expectativas positivas realistas.

V — Vascularisation (Vascularización): ejercicio aeróbico de miembro inferior (bicicleta estática) sin carga del hombro para mejorar la perfusión.

E — Exercise (Ejercicio): ROM pasivo y activo-asistido progresivo (péndulos, polea, asistencia contralateral). En postquirúrgico, ejercicios activo-asistidos con MVIC ≤15% según clasificación EMG, incluyendo péndulos de Codman, elevación asistida en plano escapular y rotaciones externas suaves con resistencia mínima [10]. Educación en neurociencia del dolor y gestión de actividades diarias [14].

Criterios para avanzar

Dolor en reposo EVA ≤ 3/10.

ROM activo-asistido sin dolor significativo hasta 90° en el plano escapular.

Cumplimiento de la educación básica.

Fase 2: Recuperación del ROM y Control Motor Básico

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar ROM activo completo o próximo al completo.

Activar el control motor escapulotorácico y glenohumeral.

Reducir compensaciones musculares.

Intervenciones clave

Programa de control motor escapular: retracción y depresión escapular, activación del serrato anterior, ejercicios de ritmo escapulohumeral [2].

Ejercicios de rotación externa en neutro (banda elástica ligera → progresión).

Ejercicios de rotación interna con resistencia progresiva para subescapular.

Reclutamiento selectivo del supraespinoso en full can (plano escapular, pulgar arriba).

Estiramiento de la cápsula posterior si existe déficit de RI.

Facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP) con patrones diagonales de baja resistencia.

Educación en mecanotransducción y gestión de carga [12][13].

Criterios para avanzar

ROM activo ≥ 150° en elevación.

Capacidad de mantener la posición escapular neutra durante 10 repeticiones sin compensación.

EVA durante ejercicios ≤ 3/10.

Fase 3: Fortalecimiento Progresivo y Carga Funcional

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar fuerza y resistencia del manguito y musculatura escapulotorácica.

Mejorar la capacidad funcional para actividades cotidianas y laborales.

Optimizar el control neuromuscular dinámico.

Intervenciones clave

Programa de fortalecimiento progresivo de manguito: rotación externa e interna excéntrica-concéntrica con banda elástica progresiva [2].

Press deltoides en plano escapular con carga creciente.

Ejercicios de remo y tracción para trapecio inferior y romboides.

Fortalecimiento del serrato anterior (push-up plus, flexión con rotación escapular).

Ejercicios de control de carga en cadena cinética cerrada (apoyo en pared → suelo).

El programa de control motor probablemente reduce la discapacidad a corto y medio plazo más que el ejercicio no específico [2].

Progresión según tolerancia

→isotónico con banda

→mancuernas

→poleas

Retorno progresivo a actividades laborales según plan de reincorporación [13].

Criterios para avanzar

Fuerza del manguito ≥ 75% del lado contralateral (dinamometría).

EVA durante actividades cotidianas ≤ 2/10.

Capacidad funcional para actividades por debajo de la horizontal sin compensaciones.

Fase 4: Retorno a la Actividad Deportiva y Laboral

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar / alta
Objetivos

Recuperar la capacidad funcional completa para la actividad deportiva o laboral.

Prevenir la progresión de la rotura y recidivas.

Consolidar el autocontrol del paciente.

Intervenciones clave

Fortalecimiento en rangos completos y con demandas específicas del deporte/trabajo.

Ejercicios pliométricos de hombro (lanzamientos con balón medicinal ligero → carga progresiva).

Programa de retorno al deporte por etapas

→ejercicios libres de dolor

→cargas submáximas

→cargas máximas

→gestos deportivos específicos

Adaptaciones ergonómicas del puesto de trabajo si procede [13].

Educación en señales de alarma de progresión de la rotura.

Programa de mantenimiento domiciliario autónomo [14].

Criterios para avanzar / alta

Fuerza ≥ 90% del lado contralateral (índice de simetría de miembros ≥ 90%).

ROM activo completo sin dolor.

Cumplimiento seguro del gesto deportivo o laboral completo sin EVA > 2/10.

Terapia Manual y Modalidades

Terapia Manual (Movilización Articular y Tejido Blando)

Indicada desde la fase 1-2, especialmente ante limitación del ROM pasivo, rigidez capsular posterior o disfunción escapulotorácica asociada. La movilización glenohumeral (grados III-IV en deslizamiento inferior, posterior o anteroposterior) está orientada a recuperar el play articular y reducir la restricción capsular. Las técnicas de tejido blando sobre la musculatura periescapular (trapecio superior, elevador de la escápula, pectoral menor) facilitan la recentración de la escápula y mejoran el ritmo escapulohumeral. La combinación de terapia manual con ejercicio terapéutico es el modelo habitual de práctica clínica en roturas del manguito y cuenta con respaldo de evidencia de alta calidad en comparación con placebo, aunque los efectos son modestos; la mejora en función sobre placebo fue de 7 puntos en escala de 100 [1]. No se han demostrado diferencias clínicamente importantes frente a infiltración de corticoides o descompresión artroscópica en ensayos directos, con evidencia de calidad baja [1]. Se integra como componente activo del tratamiento, sin sustituir el ejercicio terapéutico como pilar del abordaje [1][9].

Ejercicio Terapéutico con Prescripción FITT

El ejercicio terapéutico es la intervención de primera línea recomendada de forma unánime por todas las guías clínicas disponibles [8][9][12][13]. Dentro del paradigma de prescripción FITT, los programas de control motor presentan evidencia de calidad moderada para reducir la discapacidad a corto y medio plazo frente al ejercicio inespecífico (diferencia estandarizada de -0,29 a -0,33 en discapacidad) [2]. El protocolo debe ser activo, orientado a tareas y progresivo. En la práctica: comenzar con baja carga y alta repetición (15-20 rep, 2-3 series) en fases iniciales, progresando a cargas moderadas-altas (8-12 rep, 3-4 series) en fases de fortalecimiento. La frecuencia de 3 sesiones/semana supervisadas con ejercicio domiciliario complementario es el esquema habitual; la evidencia disponible no identifica diferencias entre frecuencias altas y bajas de forma concluyente [2]. Se debe combinar con educación terapéutica activa [14].

Ondas de Choque Extracorpóreas (ESWT)

Las ondas de choque radiales o focales tienen uso clínico en el contexto de roturas parciales de espesor con componente calcificante o tendinopático asociado. El metaanálisis Cochrane sobre terapia manual y ejercicio para enfermedad del manguito incluye ESWT como comparador sin observar diferencias significativas frente a ejercicio en resultados de función y dolor [1]. La guía JOSPT 2025 las incluye en el espectro de tendinopatía del manguito con calcificaciones [12]. Parámetros habituales de consenso clínico: 1.500-3.000 impulsos/sesión, presión 1,5-3 bar (radiales) o 0,08-0,20 mJ/mm² (focales), frecuencia 4-8 Hz, 4-6 sesiones semanales. Indicación principal en fases 2-3 ante respuesta insuficiente al ejercicio, con componente calcificante o tendinopático refractario. No reemplaza el ejercicio progresivo. Evidencia disponible de calidad limitada para la indicación específica de rotura parcial sin calcificación [1].

Educación Terapéutica y Neurociencia del Dolor

La educación al paciente sobre la naturaleza de su patología, los mecanismos del dolor, las expectativas realistas y la autogestión es un componente reconocido en las guías clínicas [12][13]. Un ensayo clínico multicéntrico de alta calidad (GRASP, n=708) demostró que una única sesión de consejo fisioterapéutico de buena práctica es tan efectiva como un programa progresivo de ejercicio de hasta 6 sesiones a 12 meses [15]. Este hallazgo no implica que el ejercicio sea innecesario, sino que la calidad del abordaje educativo puede tener un impacto clínico igual de relevante. En la práctica, la educación sobre gestión de carga (load management), evitación de factores agravantes y activación precoz se integra desde la fase 1 en todas las visitas [14][15].

Electroterapia y Agentes Físicos

El ultrasonido terapéutico pasivo fue usado como placebo en el ensayo de alta calidad de Cochrane, con cambios de 17,3 puntos en dolor y 15,6 en función sobre escala de 100, comparables a terapia manual y ejercicio [1]. Este dato cuestiona su eficacia específica sobre el manguito y sugiere que el efecto de estas modalidades pasivas puede estar mediado por el contexto terapéutico. El uso aislado de electroterapia convencional (TENS, ultrasonido, corrientes interferenciales) no está respaldado como base del tratamiento. Si se utilizan, deben ser complemento transitorio del ejercicio activo en fases de dolor elevado, nunca sustitutos [1][9].

Vendaje Neuromuscular (Kinesiotaping)

No se han demostrado diferencias clínicamente importantes entre terapia manual y kinesiotaping en la evidencia disponible [1]. Su uso puede estar justificado como coadyuvante para mejorar la conciencia propioceptiva escapular, el posicionamiento del hombro o para reducir el dolor a corto plazo en fases agudas, pero no debe sustituir al ejercicio activo. Evidencia de calidad baja-muy baja para la indicación específica en RMR [1].

Ortesis y Soportes

En el postoperatorio inmediato de reparación quirúrgica, el cabestrillo o la ortesis de abducción (15-30°) está indicado según el protocolo quirúrgico para proteger la reparación en las primeras 4-6 semanas. En el manejo conservador, el uso de cabestrillo se limita a la fase aguda muy inicial (máximo 1-3 días) para el control del dolor, evitando la inmovilización prolongada que favorece la rigidez y la atrofia [13]. No existe evidencia en los abstracts disponibles que respalde el uso de ortesis funcionales de hombro a largo plazo en el manejo conservador de la RMR.

Técnicas Invasivas

Infiltración Subacromial / Glenohumeral con Corticoides

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Espacio subacromial (abordaje lateral o posterior) o articulación glenohumeral (abordaje posterior)
Parámetro:TécnicaValor/Especificación:Ecoguiada preferiblemente; ciega con referencias anatómicas si no disponible
Parámetro:AgujaValor/Especificación:21-23G, longitud 40-50 mm según biotipo
Parámetro:CorticoideValor/Especificación:Triamcinolona 40 mg o metilprednisolona 40 mg en 2-5 mL de anestésico local
Parámetro:FrecuenciaValor/Especificación:Máximo 2-3 infiltraciones/año; mínimo 6-12 semanas entre sesiones
Parámetro:Indicación temporalValor/Especificación:Coadyuvante a corto plazo para el control del dolor; permite iniciar el programa de ejercicio

Las guías clínicas clasifican la infiltración de corticoides como intervención "que puede recomendarse" para reducir el dolor a corto plazo en pacientes con RMR, facilitando el inicio del programa de ejercicio [9][13]. Sin embargo, el ensayo GRASP (n=708) no encontró diferencias significativas entre la infiltración subacromial de corticoide versus no infiltración en el seguimiento a 12 meses (diferencia media ajustada en SPADI: -1,11 [IC99%: -4,47 a 2,26]) [15]. Los metaanálisis disponibles muestran que la infiltración puede ser superior a terapia manual y ejercicio en los primeros 11 semanas en cuanto al éxito global percibido, pero las diferencias se equiparan a medio-largo plazo [1]. No se recomienda como tratamiento único ni de forma repetida e indefinida [13].


EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Porción degenerada o zona de cicatrización aberrante del tendón afectado (supraespinoso en su porción distal/zona crítica; infraespinoso; unión miotendinosa; borde de la rotura parcial en abordaje articular o bursal)
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí, obligatorio. Identificación en tiempo real de la zona hipoecoica de degeneración o del tejido perilesional. Plano longitudinal al tendón; aguja in-plane para control preciso
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0,30-0,40 mm en tendones superficiales (supraespinoso accesible); 0,25-0,32 mm para abordajes de mayor precisión en zona articular
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA (galvánica continua). Variantes de baja intensidad: 0,5-1,5 mA en tejido peritendinoso o en estructuras más sensibles
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 aplicaciones de 3-5 segundos por zona diana, en patrón rastrillo sobre el área de degeneración. Total 15-25 segundos de galvánica efectiva por sesión
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal o bisemanal, 4-6 sesiones por ciclo. Reevaluación a las 3 sesiones
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, no sustituye, el programa de control motor y carga tendinosa progresiva. Se aplica preferiblemente antes del ejercicio excéntrico-concéntrico de la sesión
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o implantes electrónicos activos, alteraciones de la coagulación o anticoagulación activa, infección local o sistémica activa, alergia a metales, tejido cicatricial muy consolidado sin actividad fibroblástica, piel lesionada en zona de abordaje

Dianas y abordaje ecoguiado: En la rotura parcial de espesor articular o bursal del supraespinoso, la diana principal es el tejido perilesional hipoecogénico con neovascularización (detectable con Doppler color), situado en la porción distal del tendón a 5-15 mm de la inserción en el troquíter. Se identifica el tendón en corte longitudinal con el hombro en extensión y rotación interna suave (maniobra de Crass o modificada de Crass) para exponer el supraespinoso. La aguja se introduce in-plane desde medial, dirigiéndose hacia la zona de mayor degeneración o al margen del desgarro. En roturas de infraespinoso, el abordaje es posterior con el paciente en sedestación, brazo en rotación neutra. En patología del subescapular, el abordaje es anterior con el hombro en ligera rotación externa.

Integración con las fases de tratamiento: La EPI se incorpora principalmente en las fases 2 y 3 del tratamiento conservador, una vez descartado el proceso inflamatorio agudo severo. Su objetivo es la modulación del tejido degenerado perilesional para optimizar la remodelación tisular, complementando el estímulo mecánico del ejercicio excéntrico-concéntrico. No está indicada como primera intervención en fase aguda ni como técnica aislada sin programa de ejercicio.

Respaldo en evidencia: La evidencia entregada no contiene ensayos clínicos específicos de EPI o neuromodulación percutánea para rotura del manguito rotador. Los parámetros y el protocolo descritos se basan en el consenso de uso clínico de la técnica (método Sánchez-Ibáñez y protocolos de formación avanzada en fisioterapia invasiva ecoguiada). Su aplicación en este cuadro debe entenderse como uso clínico habitual en tejido tendinoso degenerado con rotura parcial, con evidencia emergente pendiente de consolidación mediante ensayos de alta calidad.

Referencias Bibliográficas

Metaanálisis 1. Page MJ, et al. Manual therapy and exercise for rotator cuff disease. Cochrane Database Syst Rev. 2016. PMID: 27283590 doi:10.1002/14651858.CD012224

Metaanálisis 2. Lafrance S, et al. The Efficacy of Exercise Therapy for Rotator Cuff-Related Shoulder Pain According to the FITT Principle: A Systematic Review With Meta-analyses. J Orthop Sports Phys Ther. 2024. PMID: 38848304 doi:10.2519/jospt.2024.12453

Metaanálisis 3. Lapner P, et al. Treatment of rotator cuff tears: a systematic review and meta-analysis. J Shoulder Elbow Surg. 2022. PMID: 34906681 doi:10.1016/j.jse.2021.11.002

Metaanálisis 4. Karjalainen TV, et al. Surgery for rotator cuff tears. Cochrane Database Syst Rev. 2019. PMID: 31813166 doi:10.1002/14651858.CD013502

Metaanálisis 5. Brindisino F, et al. Rotator cuff repair vs. nonoperative treatment: a systematic review with meta-analysis. J Shoulder Elbow Surg. 2021. PMID: 34020002 doi:10.1016/j.jse.2021.04.040

Metaanálisis 6. Zhao J, et al. Risk factors affecting rotator cuff retear after arthroscopic repair: a meta-analysis and systematic review. J Shoulder Elbow Surg. 2021. PMID: 34089878 doi:10.1016/j.jse.2021.05.010

Metaanálisis 7. Warren JR, et al. Bioinductive patch as an augmentation for rotator cuff repair, a systematic review and meta-analysis. J Shoulder Elbow Surg. 2024. PMID: 38942225 doi:10.1016/j.jse.2024.05.002

Revisión sistemática 8. Lowry V, et al. A Systematic Review of Clinical Practice Guidelines on the Diagnosis and Management of Various Shoulder Disorders. Arch Phys Med Rehabil. 2024. PMID: 37832814 doi:10.1016/j.apmr.2023.09.022

Revisión sistemática 9. Doiron-Cadrin P, et al. Shoulder Rotator Cuff Disorders: A Systematic Review of Clinical Practice Guidelines and Semantic Analyses of Recommendations. Arch Phys Med Rehabil. 2020. PMID: 32007452 doi:10.1016/j.apmr.2019.12.017

Revisión sistemática 10. Edwards PK, et al. A Systematic Review of Electromyography Studies in Normal Shoulders to Inform Postoperative Rehabilitation Following Rotator Cuff Repair. J Orthop Sports Phys Ther. 2017. PMID: 28704624 doi:10.2519/jospt.2017.7271

Revisión sistemática 11. Steinmetz RG, et al. Return to play following nonsurgical management of superior labrum anterior-posterior tears: a systematic review. J Shoulder Elbow Surg. 2022. PMID: 35063641 doi:10.1016/j.jse.2021.12.022

Guía clínica 12. Desmeules F, et al. Rotator Cuff Tendinopathy Diagnosis, Nonsurgical Medical Care, and Rehabilitation: A Clinical Practice Guideline. J Orthop Sports Phys Ther. 2025. PMID: 40165544 doi:10.2519/jospt.2025.13182

Guía clínica 13. Lafrance S, et al. Diagnosing, Managing, and Supporting Return to Work of Adults With Rotator Cuff Disorders: A Clinical Practice Guideline. J Orthop Sports Phys Ther. 2022. PMID: 35881707 doi:10.2519/jospt.2022.11306

RCT 14. Dubé MO, et al. Does the addition of motor control or strengthening exercises to education result in better outcomes for rotator cuff-related shoulder pain? A multiarm randomised controlled trial. Br J Sports Med. 2023. PMID: 36796859 doi:10.1136/bjsports-2021-105027

Estudio observacional 15. Hopewell S, et al. Progressive exercise compared with best practice advice, with or without corticosteroid injection, for the treatment of patients with rotator cuff disorders (GRASP): a multicentre, pragmatic, 2 × 2 factorial, randomised controlled trial. Lancet. 2021. PMID: 34265255 doi:10.1016/S0140-6736(21)00846-1

Metaanálisis 16. Lädermann A, et al. Reliable diagnosis of posterosuperior rotator cuff tears requires a combination of clinical tests. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2021. PMID: 32725446 doi:10.1007/s00167-020-06136-9

Metaanálisis 17. Song JG, et al. High performance of critical shoulder angle for diagnosing rotator cuff tears on radiographs. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2019. PMID: 30367198 doi:10.1007/s00167-018-5247-1

Metaanálisis 18. McGarvey C, et al. Diagnosis of rotator cuff tears using 3-Tesla MRI versus 3-Tesla MRA: a systematic review and meta-analysis. Skeletal Radiol. 2016. PMID: 26634253 doi:10.1007/s00256-015-2299-x

Estudio observacional 19. Gilat R, et al. Recurrent rotator cuff tear: is ultrasound imaging reliable?. J Shoulder Elbow Surg. 2018. PMID: 29398398 doi:10.1016/j.jse.2017.12.017

Estudio observacional 20. Fitzgerald M, et al. Computed tomography underestimates rotator cuff pathology in patients with glenohumeral osteoarthritis. J Shoulder Elbow Surg. 2018. PMID: 29573902 doi:10.1016/j.jse.2018.02.034

Metaanálisis 21. Courage O, et al. Ultrasound is more reliable than clinical tests to both confirm and rule out pathologies of the long head of the biceps: a systematic review and meta-analysis. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2023. PMID: 36114842 doi:10.1007/s00167-022-07154-5

Metaanálisis 22. Lalevée M, et al. 3D imaging has good specificity but poor sensitivity for the diagnosis of pathologies of the long head of the biceps: a systematic review and meta-analysis. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2022. PMID: 35094096 doi:10.1007/s00167-022-06873-z

Estudio observacional 23. Hashimoto E, et al. Automated detection and classification of the rotator cuff tear on plain shoulder radiograph using deep learning. J Shoulder Elbow Surg. 2024. PMID: 38311106 doi:10.1016/j.jse.2023.12.009

¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?