La rotura de isquiosurales (Hamstring Strain Injury, HSI) es una lesión miofascial o musculotendinosa que afecta a cualquier combinación de los tres músculos isquiosurales: semitendinoso, semimembranoso y bíceps femoral [11]. Es una de las lesiones más frecuentes en deportes de campo, representando el 10% del total de lesiones con una incidencia de 0,81 por cada 1000 horas de exposición [6]. La prevalencia en un período de 9 meses alcanza el 13% de los atletas, con una tasa de recurrencia que convierte esta lesión en un problema crónico y recidivante [6].
Biomecánicamente, el mecanismo lesional predominante es la sobrecarga excéntrica durante la fase de desaceleración de la zancada (frenado del miembro durante el sprint) o la sobreestiramiento en posiciones de máxima flexión de cadera con rodilla extendida. La incidencia es 9,4 veces mayor durante la competición que en el entrenamiento [6], lo que señala la intensidad del esfuerzo como modulador clave. El bíceps femoral porción larga (BFLH, biceps femoris long head) es la estructura más frecuentemente comprometida, debido a sus características arquitectónicas de fascículos cortos en condiciones basales. El incremento de la longitud de fascículo del BFLH constituye un mecanismo protector clave frente a la lesión [13].
La superficie de juego modula el riesgo: la incidencia es 1,5 veces mayor sobre hierba natural que sobre césped artificial [6]. La edad es también un factor biomecánico-estructural relevante, con un incremento del 6,4% en la incidencia por cada año adicional de edad media del grupo [6].
La presentación clínica varía según el grado de la lesión:
Factores clínicos con evidencia moderada de asociación con mayor tiempo de retorno al deporte incluyen: puntuación EVA elevada en el momento de la lesión, presencia de sonido audible ('popping') en el momento del incidente, necesidad de abandonar la actividad en los 5 minutos siguientes y presencia de equimosis visible [16]. La predicción clínica del tiempo de retorno al deporte por parte del paciente y del clínico muestra evidencia moderada de asociación con el tiempo real de retorno [16].
¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?