SaudeVSaudeV
TestsDiagnósticoIniciar sesión

© 2026 SaudeV. Herramienta de apoyo al razonamiento clínico.

Aviso legalTérminos de usoPrivacidad
InicioTestsDiagnósticoEntrar
Volver/

Rotura de Bíceps Femoral

Deportiva·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La rotura del bíceps femoral es la lesión muscular más frecuente del grupo isquiosural, afectando predominantemente a la cabeza larga (porción proximal-tendinosa o unión miotendinosa) durante actividades de alta demanda excéntrica. El mecanismo lesional clásico ocurre durante la fase de desaceleración de la carrera (late swing phase), cuando el bíceps femoral actúa excéntricamente para frenar la extensión de rodilla mientras la cadera está en flexión, generando fuerzas máximas de elongación en la unión miotendinosa proximal.

Desde el punto de vista biomecánico, las roturas se clasifican en:

  • Roturas proximales (avulsión): arrancamiento del tendón conjunto de la tuberosidad isquiática, con o sin fragmento óseo. Las avulsiones completas producen retracción del tendón y déficit funcional significativo. La evidencia disponible sobre avulsiones proximales sugiere que la reparación quirúrgica ofrece resultados superiores a nivel de satisfacción del paciente, fuerza isquiosural y tests funcionales frente al tratamiento conservador [2].
  • Roturas en el vientre muscular / unión miotendinosa: más comunes en el contexto deportivo agudo, con mejor pronóstico conservador.
  • Roturas distales (inserción en cabeza del peroné): menos frecuentes, habitualmente asociadas a traumatismo directo o luxación del tendón distal.

El bíceps femoral contribuye a la estabilidad dinámica de la rodilla y a la protección del LCA mediante aumento de la actividad antagonista en situaciones de inestabilidad anterior [12]. La compresión del nervio ciático y el nervio fibular común adyacentes al tendón distal del bíceps femoral debe tenerse en cuenta en la evaluación neurológica.

Cuadro Clínico y Síntomas

Presentación aguda

  • Dolor súbito en cara posterior del muslo, típicamente referido en la unión miotendinosa proximal o en la región isquiática, con mecanismo de desaceleración brusca o sprint máximo.
  • Sensación de «chasquido» o «desgarro» en el momento de la lesión.
  • Hematoma equimótico en cara posterior del muslo en las primeras 24-48 horas, con edema local.
  • Impotencia funcional inmediata para la carrera; el atleta generalmente se detiene de forma abrupta.
  • En avulsiones proximales completas: signo del ball sign (retracción del vientre muscular visible/palpable) y equimosis extensa que puede descender hacia el hueco poplíteo.

Presentación subaguda / crónica

  • Dolor a la palpación en tuberosidad isquiática o a lo largo del tendón proximal, exacerbado con la sedestación prolongada.
  • Debilidad en flexión de rodilla y extensión de cadera contra resistencia.
  • Déficit de fuerza en test isocinético: en avulsiones tratadas conservadoramente, la fuerza isquiosural puede quedar reducida al 63.95% respecto al lado sano, frente al 85.01% en las tratadas quirúrgicamente [2].
  • Disestesias o parestesias en el territorio del nervio fibular si existe afectación del nervio adyacente al tendón distal del bíceps femoral.
  • En el contexto postlesional, puede observarse aumento de la actividad electromiográfica isquiosural compensatoria, como mecanismo de estabilización dinámica de la rodilla [12].

Banderas Rojas

  • Avulsión ósea con fragmento desplazado >2 cm en la tuberosidad isquiática: criterio de derivación quirúrgica urgente, dado que las reparaciones agudas ofrecen resultados significativamente superiores a las crónicas en satisfacción, dolor y fuerza [2].
  • Déficit neurológico progresivo (pie caído, hipoestesia en territorio fibular común o ciático): posible atrapamiento del nervio fibular común por retracción tendinosa o hematoma compresivo; requiere valoración neuroquirúrgica urgente.
  • Síndrome compartimental posterior del muslo (dolor desproporcionado, tensión tisular extrema, déficit neurovascular distal): emergencia quirúrgica.
  • Masa pulsátil o soplo vascular en cara posterior del muslo: posible pseudoaneurisma de arteria femoral profunda; derivación vascular inmediata.
  • Equimosis perineal extensa o afectación bilateral: descartar fractura de pelvis o lesión sacra asociada.
  • Ausencia de mejoría tras 6-8 semanas de tratamiento conservador en avulsión proximal completa con retracción tendinosa documentada: reconsiderar indicación quirúrgica, especialmente en deportistas activos, dado el mejor pronóstico de la reparación aguda frente a la crónica [2].
  • Antecedente de neoplasia, infección o dolor nocturno no mecánico: descartar causa no musculoesquelética.

Diagnóstico Diferencial

EntidadCaracterísticas diferencialesHallazgos clave
Entidad:Tendinopatía proximal de isquiosuralesCaracterísticas diferenciales:Dolor insidioso en tuberosidad isquiática, sin mecanismo traumático agudo; empeora con sedestaciónHallazgos clave:Ecografía: engrosamiento tendinoso sin discontinuidad; sin hematoma agudo
Entidad:Síndrome del nervio ciático por atrapamiento (síndrome piriforme / subglúteo)Características diferenciales:Dolor glúteo profundo irradiado a cara posterior del muslo; sin debilidad isquiosural franca; no reproducible con test de elongación muscular aisladoHallazgos clave:Signos de atrapamiento neurológico positivos; EMG alterada
Entidad:Lesión del LCP o complejo posterolateral (LCL, tendón poplíteo, bíceps femoral distal)Características diferenciales:Mecanismo de impacto directo en cara anterior de rodilla flexionada; inestabilidad en varo; test de cajón posterior positivoHallazgos clave:RM: afectación ligamentaria; el bíceps femoral distal puede estar comprometido en lesiones PLC [18]
Entidad:Síndrome del compartimento posterior crónico de esfuerzoCaracterísticas diferenciales:Dolor reproducible solo durante el ejercicio; cede rápidamente en reposo; sin hematoma ni déficit de fuerza en reposoHallazgos clave:Medición de presiones intracompartimentales
Entidad:Bursitis isquioglúteaCaracterísticas diferenciales:Dolor localizado exclusivamente en tuberosidad isquiática; sin déficit de fuerza; exacerbado con sedestaciónHallazgos clave:Ecografía: imagen bursal con líquido; tendón íntegro
Entidad:Fractura por estrés del tercio proximal del fémurCaracterísticas diferenciales:Dolor insidioso; sin mecanismo de desgarro; carga dolorosaHallazgos clave:Radiografía/RM: línea de fractura; sin alteración de tejido blando isquiosural
Entidad:Lesión del tendón distal del bíceps femoral en contexto de inestabilidad PLCCaracterísticas diferenciales:Mecanismo en valgo-rotación; equimosis lateral de rodilla; inestabilidad rotatoriaHallazgos clave:RM: avulsión distal en cabeza del peroné; compromiso de LCL asociado [18]

Tests Ortopédicos

Diagnóstico por imagen — Ecografía

La ecografía musculoesquelética con transductores lineales de 9-12 MHz y 12-18 MHz ha demostrado ser una herramienta diagnóstica fiable para las lesiones de isquiosurales proximales, con una Sn: 91.2% y Sp: 81.2%, precisión diagnóstica global del 88%, VPP del 91.2% y VPN del 81.2%, con un índice Kappa de 0.724 respecto a la RM como referencia estándar [17]. Estos datos respaldan el uso de la ecografía como modalidad de primera línea, especialmente en contextos de urgencia deportiva o cuando la RM no está disponible de forma inmediata.

Tests clínicos específicos

Test de elongación isquiosural activa (Active Straight Leg Raise contra resistencia)

  • El paciente en decúbito supino realiza elevación de la extremidad con rodilla en extensión. La aparición de dolor reproducible en la región posterior del muslo o isquiática es sugestiva de lesión isquiosural. Sin cifras de precisión diagnóstica en la evidencia disponible para esta entidad concreta.

Palpación directa y localización topográfica

  • Palpación sistemática desde la tuberosidad isquiática (avulsión proximal), a lo largo del vientre del bíceps femoral (lesión miotendinosa), hasta la cabeza del peroné (lesión distal). El dolor focal reproducible y la presencia de solución de continuidad palpable orientan la localización.

Test de fuerza isquiosural en flexión de rodilla contra resistencia (0°-90°)

  • Valoración de la fuerza excéntrica e isométrica. En avulsiones completas tratadas conservadoramente, el déficit de fuerza es significativamente mayor que en las reparadas quirúrgicamente (63.95% vs 85.01% de fuerza comparada con el lado sano) [2].

Single Leg Hop Test

  • Mide asimetría funcional. En el contexto de avulsiones proximales, los pacientes tratados conservadoramente muestran resultados significativamente inferiores (56.62 cm) frente a los tratados quirúrgicamente (119.1 cm) [2]. Se utiliza como criterio de alta deportiva cuando el Limb Symmetry Index (LSI) supera el 90%.

Valoración neurológica del nervio fibular común

  • Exploración de la dorsiflexión y eversión del pie, sensibilidad en el territorio fibular superficial y profundo, y test de Tinel sobre la cabeza del peroné: imprescindible en lesiones del bíceps femoral distal y avulsiones con retracción.

RM de muslo

  • Gold standard para caracterización de la lesión (grado de rotura, retracción tendinosa, compromiso del tendón conjunto, edema muscular intersticial). La ecografía presenta concordancia sustancial con la RM [17], pero la RM es indispensable para la toma de decisión quirúrgica en avulsiones proximales completas [2].

Fases de Tratamiento

Nota clínica previa: Las avulsiones proximales completas con retracción tendinosa en deportistas activos presentan resultados significativamente superiores con reparación quirúrgica aguda frente al tratamiento conservador [2]. La decisión quirúrgica debe realizarse antes de las 4 semanas desde la lesión para optimizar los resultados [2]. Las fases descritas a continuación corresponden al tratamiento conservador de roturas parciales y al protocolo de rehabilitación postquirúrgica de avulsiones reparadas. Las fases se adaptan al contexto (conservador vs. postquirúrgico) indicándolo cuando sea necesario.

Fase 1: Protección y Control del Daño Tisular (Semanas 0-2)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Controlar el proceso inflamatorio y el hematoma.

Proteger el tejido lesionado de sobrecargas prematuras.

Mantener rango articular de rodilla y cadera sin provocar elongación dolorosa.

Intervenciones clave

Aplicación de protocolo P.E.A.C.E. & L.O.V.E. en fase aguda.

Descarga relativa (muletas si dolor EVA > 6/10 en carga).

Crioterapia intermitente en las primeras 48-72 h.

Movilización articular suave de rodilla y cadera en rangos indoloros.

Contracción isométrica submáxima de isquiosurales en acortamiento (0-30° de flexión de rodilla) desde el día 3-5, si EVA < 4/10.

Compresión elástica del muslo.

Criterios para avanzar

EVA en reposo < 3/10.

Marcha sin muletas sin cojera significativa.

Isométrico de isquiosurales en acortamiento sin dolor.

Protocolo P.E.A.C.E. & L.O.V.E. aplicado a la rotura aguda de bíceps femoral:

  • P — Protection (Protección): Reducción de la carga mecánica sobre el tejido lesionado durante 1-3 días. Muletas si la carga dolorosa supera EVA 6/10. Evitar elongación forzada del bíceps femoral.
  • E — Elevation (Elevación): Elevar el miembro inferior por encima del nivel del corazón para favorecer el drenaje del hematoma intramuscular.
  • A — Avoid anti-inflammatory modalities (Evitar antiinflamatorios): Evitar el uso sistemático de AINEs en la fase aguda para no suprimir la respuesta inflamatoria necesaria para la reparación tisular.
  • C — Compression (Compresión): Vendaje compresivo o manguito elástico del muslo para limitar la expansión del hematoma.
  • E — Education (Educación): Informar al paciente sobre el pronóstico, la importancia de la carga progresiva y los riesgos del reposo absoluto prolongado.
  • L — Load (Carga): Reintroducción progresiva y activa de la carga mecánica en cuanto el dolor lo permita, comenzando con isométricos en acortamiento.
  • O — Optimism (Optimismo): Gestión de las expectativas del paciente; el pronóstico conservador en roturas parciales es generalmente favorable con adherencia al protocolo.
  • V — Vascularisation (Vascularización): Ejercicio cardiovascular de bajo impacto sin dolor (bicicleta estática sin resistencia, aquajogging) para mantener la condición física.
  • E — Exercise (Ejercicio): Ejercicio terapéutico progresivo como pilar del tratamiento desde la fase subaguda.

Fase 2: Carga Progresiva Isotónica (Semanas 2-6)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Estimular la mecanotransducción y la reorganización de las fibras de colágeno.

Recuperar fuerza isotónica en rangos crecientes.

Restablecer el control neuromuscular.

Intervenciones clave

Ejercicio isotónico concéntrico de isquiosurales en rangos indoloros (curl de isquiosurales en tendido prono, comenzando 0-60° → progresando hasta 90°).

Puente glúteo bilateral → unilateral.

Sentadilla goblet a 60° → 90°.

Trabajo de cadena cinética cerrada sin elongación extrema.

Propiocepción en apoyo monopodal.

Bicicleta estática con resistencia progresiva.

Criterios para avanzar

EVA durante ejercicio < 3/10.

ROM de flexión de rodilla > 90° sin dolor.

Fuerza isotónica concéntrica de isquiosurales > 60% del LSI respecto al lado sano en dinamometría manual o isocinética.

Fase 3: Carga Excéntrica y Control Neuromuscular (Semanas 6-12)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Restablecer la capacidad de absorción de carga excéntrica del bíceps femoral.

Optimizar el control de la cadena posterior en gestos deportivos básicos.

Intervenciones clave

Nordics hamstring curl (carga excéntrica progresiva, comenzando con amplitud parcial).

RDL (Romanian Deadlift) con carga progresiva.

Trabajo excéntrico en banco de isquiosurales.

Carrera en línea recta a baja velocidad con progresión controlada.

Ejercicios de control motor en desaceleración.

Pliometría de bajo impacto bilateral (saltos en caja).

Criterios para avanzar

EVA durante ejercicio excéntrico < 3/10.

LSI de fuerza isquiosural en dinamometría isocinética > 80%.

Single Leg Hop Test LSI > 85%.

Carrera continua a ritmo moderado sin dolor ni cojera.

Fase 4: Retorno al Deporte (Semanas 12 en adelante)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar / alta deportiva
Objetivos

Recuperar la capacidad de sprint máximo y los gestos específicos del deporte.

Minimizar el riesgo de recidiva.

Validar el retorno seguro mediante criterios objetivos.

Intervenciones clave

Progresión de velocidad de carrera

→trote suave

→carrera continua al 70%

→aceleraciones progresivas al 90%

→sprint máximo

Entrenamiento pliométrico unilateral de alta intensidad.

Cambios de dirección y gestos deportivos específicos.

Protocolo de prevención de recidiva con Nordic Hamstring Curl mantenido.

Criterios para avanzar / alta deportiva

EVA en sprint máximo 0/10.

LSI de fuerza isquiosural isocinética > 90% [2].

Single Leg Hop Test LSI > 90% [2].

Sin dolor a la palpación del tendón ni en elongación forzada.

Tiempo mínimo de 12 semanas en roturas parciales; 16-20 semanas post-reparación quirúrgica de avulsiones completas [2].

Terapia Manual y Modalidades

Masoterapia y técnicas de tejido blando

Indicada desde la fase 1 tardía (a partir del día 5-7 en zona perilesional) y durante toda la fase 2. Se aplican técnicas de drenaje linfático manual y masaje de tejidos profundos en el vientre muscular del bíceps femoral, comenzando en zonas alejadas del hematoma agudo y progresando hacia la diana tisular a medida que este se organiza. El masaje transverso profundo (técnica de Cyriax) sobre la unión miotendinosa puede aplicarse en la fase 2-3, una vez resuelta la fase hemorrágica activa, para favorecer la orientación de las fibras de colágeno y reducir la formación de adherencias. En la fase postquirúrgica de avulsiones reparadas, el trabajo de tejidos blandos contribuye a la movilización del tejido cicatricial pericicatricial. La evidencia disponible sobre lesiones de isquiosurales proximales no proporciona datos de eficacia específicos para estas técnicas, pero su uso clínico está ampliamente integrado en el manejo conservador de lesiones musculotendinosas [2].

Movilización neurodinámica

Indicada en la fase 2-3 cuando existe componente de hipersensibilidad neuromeníngea o implicación del nervio fibular común / ciático, especialmente en lesiones del bíceps femoral distal. Se aplica la técnica de neurodinámica del nervio ciático en decúbito supino: elevación del miembro inferior con rodilla en extensión, añadiendo dorsiflexión del tobillo para sensibilizar el componente fibular. La movilización se realiza en grado indoloro, dentro del rango de movimiento disponible, con el objetivo de restaurar la mecánica del sistema nervioso periférico y reducir la sensibilización. Cuidado con la progresión en avulsiones proximales con retracción para no someter al tendón a cargas de elongación prematuras. Sin cifras de precisión en la evidencia disponible para esta indicación concreta.

Ecografía terapéutica y crioterapia

La crioterapia intermitente (15-20 minutos, 3-4 veces/día) está indicada en las primeras 48-72 horas para el control del hematoma y el dolor agudo, en el contexto del protocolo P.E.A.C.E. Sin embargo, la evidencia actual no apoya su uso prolongado más allá de la fase aguda como estrategia principal. La ecografía terapéutica pulsada (1 MHz, 0.5-1 W/cm², modo pulsado) se usa clínicamente en la fase 1-2 sobre el hematoma organizado para favorecer la reabsorción y la reparación tisular; sin embargo, la evidencia disponible en esta revisión no proporciona datos de eficacia específicos para lesiones musculares de bíceps femoral que permitan hacer recomendaciones con cifras concretas.

Ondas de choque extracorpóreas (ESWT)

Pueden estar indicadas en casos de tendinopatía proximal de isquiosurales concomitante, calcificaciones o en fases tardías de recuperación con cicatriz fibrosa organizada resistente (a partir de la semana 8-10). La aplicación se realiza sobre la tuberosidad isquiática y la zona miotendinosa proximal, con el paciente en decúbito prono. Los parámetros habituales de consenso clínico para tendinopatías de isquiosurales son 1500-2000 impactos por sesión a 2-3 bar, 4-8 Hz, con 3-5 sesiones semanales o bisemanales. La evidencia disponible en este bloque no aporta datos de eficacia específicos para esta indicación; uso con criterio clínico individualizado.

Vendaje neuromuscular (Kinesiotaping)

Aplicación en fase 1-2 con técnica de inhibición muscular sobre el bíceps femoral (dirección inserción a origen, tensión 0-15%) para modular el tono, reducir la carga sobre el tejido lesionado y mejorar la percepción del dolor. En la fase 2-3, puede emplearse vendaje funcional de descarga sobre la región isquiática en deportistas que se reincorporan a la carga. Sin cifras de evidencia específicas en los estudios disponibles para esta patología concreta; su uso es complementario y no sustituye la carga progresiva.

Ejercicio terapéutico en medio acuático (Aquajogging / Hidroterapia)

Recomendado en la fase 1-2 como alternativa de carga cardiovascular sin impacto. El aquajogging en piscina profunda permite mantener el patrón de carrera sin carga axial sobre el tejido lesionado, preservando la condición física del deportista durante las primeras semanas de rehabilitación. Progresión hacia carrera en agua poco profunda en la fase 2. Integra el principio de vascularización del protocolo P.E.A.C.E. & L.O.V.E.

Técnicas Invasivas

EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Zona de lesión miotendinosa (unión miotendinosa proximal del bíceps femoral, porción degenerada del tendón proximal en la tuberosidad isquiática, o zona de cicatriz fibrosa en el vientre muscular según la localización ecográfica de la lesión)
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí. Transductor lineal de 9-12 MHz en eje largo y corto del tendón/músculo. Visualización directa de la aguja en tiempo real para depositar la corriente galvánica en la zona de tejido degenerado, cicatricial o en la interfase miotendinosa afectada
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0.30-0.40 mm para el vientre muscular y la unión miotendinosa; 0.25-0.32 mm si se aborda el tendón proximal en su porción más fina o estructuras neurovasculares adyacentes
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA. Variantes de baja intensidad (lesiones agudas o en proximidad a estructuras neurovasculares): 0.5-1.5 mA. Ajustar según tolerancia del paciente y respuesta tisular observada ecográficamente (aparición de burbujeo en la zona diana)
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 aplicaciones de 3-5 segundos por zona diana, en patrón de rastrillo sobre la lesión. Total de 1-3 puntos de aplicación por sesión según la extensión de la lesión
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal o bisemanal; ciclo de 4-6 sesiones. Reevaluar ecográficamente la evolución tisular tras 3 sesiones
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:La EPI complementa, no sustituye, el ejercicio terapéutico excéntrico/tendon loading progresivo. Se aplica preferentemente inmediatamente antes de la sesión de ejercicio terapéutico para potenciar la respuesta mecanotransductora
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación. Marcapasos o implantes electrónicos activos. Alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante. Infección local o sistémica activa. Alergia a metales. Lesión nerviosa aguda (evitar aplicación directa sobre el nervio fibular común en lesiones distales del bíceps femoral). Rotura muscular en fase aguda hemorrágica activa (primeras 48-72 h, esperar a organización del hematoma)

Diana y razonamiento clínico: En la rotura del bíceps femoral, la diana principal de la EPI es la zona de cicatriz fibrosa organizada o el tejido miotendinoso degenerado que ha quedado tras la lesión aguda, especialmente cuando la ecografía evidencia una zona hipoecoica intralendinosa o irregularidad del tendón proximal en la tuberosidad isquiática. La corriente galvánica de alta intensidad genera una respuesta inflamatoria controlada en el tejido diana, estimulando la fagocitosis del tejido necrótico o degenerado y activando los mecanismos de reparación tisular (neovascularización y síntesis de colágeno tipo I). Esto es especialmente relevante en las tendinopatías proximales de isquiosurales que coexisten con la rotura, donde el tejido tendinoso puede presentar degeneración previa.

Abordaje ecoguiado paso a paso: Con el paciente en decúbito prono, se localiza ecográficamente la zona de lesión en eje largo del tendón proximal del bíceps femoral. Se introduce la aguja en plano (in-plane) desde distal a proximal, visualizando el avance hasta posicionar la punta en la interfase lesión-tejido sano o en el interior de la zona hipoecoica. Se aplica la corriente en pulsos cortos observando la respuesta ecográfica (microburbujas en la zona diana). A continuación, se moviliza la aguja en patrón de rastrillo para cubrir la extensión de la lesión.

Integración en las fases de tratamiento: La EPI está indicada principalmente en las fases 2 y 3, una vez superada la fase hemorrágica aguda (a partir de la semana 2). En la fase 2 se usa para resolver el tejido cicatricial temprano y facilitar la reorganización de las fibras de colágeno. En la fase 3, puede aplicarse en casos de tendinopatía proximal residual o cicatriz fibrosa que limita la carga excéntrica progresiva.

Neuromodulación percutánea ecoguiada del nervio fibular común: En casos de lesión del bíceps femoral distal con componente de afectación del nervio fibular común (parestesias, debilidad en dorsiflexión), la neuromodulación percutánea ecoguiada puede estar indicada para reducir la sensibilización periférica. Se localiza el nervio fibular común en su trayecto posterolateral a la cabeza del peroné mediante ecografía, y se aplica corriente alterna de baja frecuencia (2-10 Hz, 0.1-0.3 mA) perineural sin contacto directo con el nervio. Requiere experiencia en ecografía de nervio periférico y formación específica en neuromodulación percutánea.

Limitaciones de la evidencia: La evidencia disponible en este bloque no incluye ensayos clínicos específicos de EPI o neuromodulación percutánea para la rotura de bíceps femoral. Los protocolos descritos se basan en el consenso de uso clínico de la técnica para lesiones musculotendinosas de la región posterior del muslo. La decisión de aplicarlas debe basarse en la valoración clínica y ecográfica individualizada.

Referencias Bibliográficas

Metaanálisis 1. Connors JP, et al. Return to Sport and Graft Failure Rates After Primary Anterior Cruciate Ligament Reconstruction With a Bone-Patellar Tendon-Bone Versus Hamstring Tendon Autograft: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2025. PMID: 39836368 doi:10.1177/03635465241295713

Metaanálisis 2. Bodendorfer BM, et al. Outcomes After Operative and Nonoperative Treatment of Proximal Hamstring Avulsions: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2018. PMID: 29016194 doi:10.1177/0363546517732526

Metaanálisis 3. Vivekanantha P, et al. Though five-strand hamstring autografts demonstrate greater graft diameter, postoperative outcomes are equivocal to four-strand hamstring autograft preparations: a systematic review and meta-analysis of level I and II studies. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2023. PMID: 37477649 doi:10.1007/s00167-023-07515-8

Metaanálisis 4. Alomar AZ, et al. Hamstring graft diameter above 7 mm has a lower risk of failure following anterior cruciate ligament reconstruction. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2022. PMID: 33619635 doi:10.1007/s00167-021-06503-0

Metaanálisis 5. Tan SH, et al. The Importance of Patient Sex in the Outcomes of Anterior Cruciate Ligament Reconstructions: A Systematic Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2016. PMID: 25802119 doi:10.1177/0363546515573008

Metaanálisis 6. Jiang H, et al. Cortical Button Versus Cross-pin Femoral Fixation for Hamstring Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: A Meta-analysis of Randomized Controlled Trials. Am J Sports Med. 2018. PMID: 28753392 doi:10.1177/0363546517717672

Revisión sistemática 7. Lorange JP, et al. Return to Sport After Pediatric Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: A Systematic Review of the Criteria. Am J Sports Med. 2024. PMID: 38299217 doi:10.1177/03635465231187039

Revisión sistemática 8. Saltzman BM, et al. Economic Analyses in Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: A Qualitative and Systematic Review. Am J Sports Med. 2016. PMID: 25930672 doi:10.1177/0363546515581470

Revisión sistemática 9. Everhart JS, et al. Twenty-Year Outcomes After Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: A Systematic Review of Prospectively Collected Data. Am J Sports Med. 2022. PMID: 34591691 doi:10.1177/03635465211027302

Revisión sistemática 10. Vivekanantha P, et al. Contralateral hamstring autografts do not provide benefit compared to ipsilateral hamstring autografts in primary or revision anterior cruciate ligament reconstruction: a systematic review. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2023. PMID: 37864773 doi:10.1007/s00167-023-07597-4

Revisión sistemática 11. Ruelos VCB, et al. The reverse fragility index: RCTs reporting non-significant differences in failure rates between hamstring and bone-patellar tendon-bone autografts have fragile results. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2023. PMID: 37093236 doi:10.1007/s00167-023-07420-0

Revisión sistemática 12. Shanbehzadeh S, et al. Knee muscle activity during gait in patients with anterior cruciate ligament injury: a systematic review of electromyographic studies. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2017. PMID: 26704804 doi:10.1007/s00167-015-3925-9

RCT 13. Getgood AMJ, et al. Lateral Extra-articular Tenodesis Reduces Failure of Hamstring Tendon Autograft Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: 2-Year Outcomes From the STABILITY Study Randomized Clinical Trial. Am J Sports Med. 2020. PMID: 31940222 doi:10.1177/0363546519896333

RCT 14. Ebert JR, et al. A Prospective Randomized Controlled Trial Investigating Quadriceps Versus Hamstring Tendon Autograft in Anterior Cruciate Ligament Reconstruction. Am J Sports Med. 2024. PMID: 38284303 doi:10.1177/03635465231222279

RCT 15. Firth AD, et al. Predictors of Graft Failure in Young Active Patients Undergoing Hamstring Autograft Anterior Cruciate Ligament Reconstruction With or Without a Lateral Extra-articular Tenodesis: The Stability Experience. Am J Sports Med. 2022. PMID: 35050817 doi:10.1177/03635465211061150

Estudio observacional 16. Bates B, et al. The Albright-Losee Low Profile Pivot Shift Test for ACL Deficiency. Iowa Orthop J. 2024. PMID: 39811160

Estudio observacional 17. Rajvanshi U, et al. Diagnostic accuracy of ultrasonography for the evaluation of proximal hamstring injuries. Br J Radiol. 2026. PMID: 41454929 doi:10.1093/bjr/tqaf302

Estudio observacional 18. Filli L, et al. MRI Predictors of Posterolateral Corner Instability: A Decision Tree Analysis of Patients with Acute Anterior Cruciate Ligament Tear. Radiology. 2018. PMID: 30040056 doi:10.1148/radiol.2018180194

¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?