El quiste de Baker o quiste poplíteo es la patología quística más frecuente de la rodilla [2]. Consiste en una acumulación de líquido sinovial en la bursa gastrocnemio-semimembranosa, ubicada en el compartimento posteromedial de la fosa poplítea. Su fisiopatología está íntimamente ligada a la presencia de patología intraarticular subyacente: la hiperpresión sinovial generada por derrame articular, sinovitis, lesiones meniscales, lesiones condrales o artrosis de rodilla produce un flujo unidireccional de líquido hacia la bursa a través de una válvula anatómica formada por la cápsula posterior, de modo que el quiste aumenta de tamaño pero rara vez drena espontáneamente hacia la articulación [6]. La asociación entre marcadores inflamatorios locales (sinovitis, derrame) y dolor es reconocida aunque de magnitud variable (correlaciones entre 0,19 y 0,61), lo que explica que muchos quistes coexistan con sintomatología mínima [5]. La evidencia disponible respalda que el manejo de la patología intraarticular subyacente es el pilar terapéutico más eficaz, ya que sin tratar la causa el quiste tiende a recurrir [6].
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