El pinzamiento interno del hombro es una entidad clínica caracterizada por el atrapamiento del manguito rotador (principalmente la cara articular del supraespinoso y/o infraespinoso) entre la cabeza humeral y el borde póstero-superior del reborde glenoideo en posiciones de abducción máxima y rotación externa (ABER). Se distingue del síndrome de pinzamiento subacromial clásico (externo), que implica compresión del tendón bajo el arco coracoacromial.
Desde el punto de vista biomecánico, el contacto fisiológico entre la porción póstero-superior de la glena y el manguito rotador en ABER puede volverse patológico cuando existen: (1) déficit de rotación interna glenohumeral (GIRD), con retracción capsular póstero-inferior; (2) discinesia escapular que altera la orientación de la glenoides; (3) laxitud capsular anterior; o (4) hipertrofia e hiperprogresión de la retroversión humeral en lanzadores. La combinación de estos factores desplaza el pivote de rotación del centro articular, incrementando la carga de cizallamiento sobre la inserción articular del manguito y el complejo labro-bicipital póstero-superior.
Dentro del contexto de los trastornos del manguito rotador, la bibliografía disponible documenta que el ejercicio terapéutico constituye el pilar del manejo conservador [2][7], y que los factores genéticos y biomecánicos contribuyen a la vulnerabilidad tisular de la región [4]. La evidencia también subraya que la discinesia escapular y el control neuromuscular deficiente del complejo escapulotorácico son factores modificables mediante entrenamiento específico [11].
La presentación clínica del pinzamiento interno es característica y se observa predominantemente en deportistas de gestos sobre la cabeza (overhead athletes): lanzadores de béisbol, tenistas, nadadores y jugadores de voleibol.
Síntomas principales:
Hallazgos funcionales asociados:
Escalas de valoración validadas: el Shoulder Pain and Disability Index (SPADI) y el ASES muestran buena capacidad de respuesta al cambio en pacientes con patología del manguito rotador; el SANE (Single Alpha-numeric Evaluation) es una herramienta válida y eficiente para monitorizar la evolución, con una mínima diferencia clínicamente importante del 15% [16].
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