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Osteoartritis de Rodilla (Gonartrosis)

Rodilla·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La osteoartritis (OA) de rodilla es una enfermedad articular crónica, degenerativa y multifactorial caracterizada por degradación del cartílago articular, remodelación del hueso subcondral, formación de osteofitos, sinovitis de bajo grado y afectación de tejidos periarticulares. Constituye un problema de salud pública mayor con impacto significativo sobre el dolor, la función física y la calidad de vida [9].

Bases biomecánicas y factores de riesgo:

  • La gonartrosis progresa a través de la interacción entre carga mecánica anormal, respuesta inflamatoria local y capacidad reparadora insuficiente del cartílago. La clasificación radiológica de Kellgren-Lawrence (K-L) estratifica la severidad en grados 0–4 [13][14].
  • El malalineamiento en varo se correlaciona con la progresión radiológica: en estudios observacionales, el varo aumenta significativamente conforme avanza el grado OA (3,6° en OA leve vs. 5,3° en OA grave; p = 0,0003), mientras que la subluxación tibiofemoral coronal aparece principalmente en fases iniciales y se estabiliza con la progresión [20].
  • La inflamación sinovial (sinovitis, derrame articular) muestra una correlación de moderada a débil con el dolor (coeficiente de correlación 0,19–0,61), siendo la asociación más consistente la de sinovitis medida por ecografía o RM con contraste [10].
  • El sedentarismo y la carrera competitiva de alta carga/volumen se asocian a mayor prevalencia de OA, mientras que la carrera recreacional se asocia a una menor prevalencia respecto a controles sedentarios (OR 0,86; IC95% 0,69–1,07) [6].
  • No existe cura disponible; el manejo se orienta al control de síntomas y a la prevención de la progresión [1].

Cuadro Clínico y Síntomas

Presentación clínica característica:

  • Dolor crónico de rodilla, generalmente de inicio insidioso, mecánico (agrava con la carga y el movimiento, alivia con el reposo en fases iniciales), aunque puede tornarse en reposo en fases avanzadas [9][10].
  • Rigidez matutina de corta duración (< 30 minutos), que diferencia la OA de las artritis inflamatorias.
  • Limitación del rango articular (ROM), especialmente en flexión completa y extensión terminal.
  • Crepitación audible o palpable durante el movimiento activo/pasivo.
  • Derrame articular y posible sinovitis, que se asocian de forma moderada al dolor [10].
  • Debilidad muscular de cuádriceps e isquiotibiales, con atrofia por desuso progresiva.
  • Alteración de la marcha: cojera antiálgica, reducción de la velocidad y longitud del paso.
  • Deterioro de la función física y la calidad de vida cuantificables mediante escalas validadas como el KOOS (Knee Injury and Osteoarthritis Outcome Score), que presenta adecuada consistencia interna, fiabilidad test-retest y validez de constructo, con cambio mínimo detectable ≥ 20 puntos para adultos mayores [4].
  • La relación entre la progresión radiológica y la progresión del dolor no es lineal: modelos predictivos muestran que la reducción del espacio articular y la progresión del dolor no siguen trayectorias asociadas entre sí [19].

Banderas Rojas

Las siguientes señales de alarma requieren derivación urgente o evaluación médica para descartar patología grave no mecánica:

  • Dolor nocturno intenso y/o en reposo absoluto desproporcionado al grado OA conocido (sospecha de proceso oncológico óseo o infección articular).
  • Fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso inexplicada asociadas al dolor articular (artritis séptica, neoplasia, enfermedad sistémica).
  • Eritema, calor intenso y tumefacción articular de rápida instauración sin antecedente traumático (artritis séptica, artritis microcristalina aguda —gota, pseudogota—).
  • Traumatismo de alta energía reciente con deformidad o incapacidad funcional súbita (fractura periarticular).
  • Historia de neoplasia conocida con nuevo dolor articular (metástasis ósea).
  • Rigidez matutina > 45–60 minutos con afectación poliarticular (artritis reumatoide u otra artropatía inflamatoria sistémica).
  • Síntomas neurológicos (hipoestesia, parestesias, debilidad en miembro inferior) que sugieran radiculopatía lumbar o compresión medular como origen del dolor referido.
  • Progresión radiológica rápida o inesperada en período breve, o hallazgos radiológicos incongruentes con la clínica [8][9].

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