La osteoartritis (OA) de rodilla es una enfermedad articular crónica, degenerativa y multifactorial caracterizada por degradación del cartílago articular, remodelación del hueso subcondral, formación de osteofitos, sinovitis de bajo grado y afectación de tejidos periarticulares. Constituye un problema de salud pública mayor con impacto significativo sobre el dolor, la función física y la calidad de vida [9].
Bases biomecánicas y factores de riesgo:
- La gonartrosis progresa a través de la interacción entre carga mecánica anormal, respuesta inflamatoria local y capacidad reparadora insuficiente del cartílago. La clasificación radiológica de Kellgren-Lawrence (K-L) estratifica la severidad en grados 0–4 [13][14].
- El malalineamiento en varo se correlaciona con la progresión radiológica: en estudios observacionales, el varo aumenta significativamente conforme avanza el grado OA (3,6° en OA leve vs. 5,3° en OA grave; p = 0,0003), mientras que la subluxación tibiofemoral coronal aparece principalmente en fases iniciales y se estabiliza con la progresión [20].
- La inflamación sinovial (sinovitis, derrame articular) muestra una correlación de moderada a débil con el dolor (coeficiente de correlación 0,19–0,61), siendo la asociación más consistente la de sinovitis medida por ecografía o RM con contraste [10].
- El sedentarismo y la carrera competitiva de alta carga/volumen se asocian a mayor prevalencia de OA, mientras que la carrera recreacional se asocia a una menor prevalencia respecto a controles sedentarios (OR 0,86; IC95% 0,69–1,07) [6].
- No existe cura disponible; el manejo se orienta al control de síntomas y a la prevención de la progresión [1].