La osteoartritis (OA) de cadera es una enfermedad articular crónica y degenerativa caracterizada por pérdida progresiva del cartílago articular, esclerosis subcondral, formación de osteofitos y sinovitis de bajo grado, que condiciona dolor, rigidez y limitación funcional de la articulación coxofemoral [6]. No existe curación disponible en la actualidad; el abordaje terapéutico se orienta al control de síntomas y a la prevención de la progresión [1].
La OA de cadera resulta de la interacción entre factores sistémicos (predisposición genética, edad, sexo, IMC) y factores locales biomecánicos. El ángulo cuello-diáfisis femoral (neck-shaft angle, NSA) es un parámetro de morfología proximal relevante: en adultos sanos la media es de 128,8° y en pacientes con OA de 131,5°, aunque con gran variabilidad interindividual [18]. Las alteraciones morfológicas del acetábulo y el fémur —como la retroversión acetabular, el aumento de torsión femoral o la presencia de impingement femoroacetabular (FAI)— condicionan un reparto anómalo de cargas sobre el cartílago articular, siendo precursores de coxartrosis precoz [19][23]. Los hallazgos radiográficos de Tönnis grado ≥ 2 o espacio articular < 2 mm se consideran predictores de mal pronóstico en cirugía de preservación articular [19].
Desde la perspectiva del manejo de la carga (load management), el sedentarismo y la exposición a cargas de alta intensidad sostenida son ambos factores de riesgo: los corredores recreacionales presentan menor prevalencia de OA de cadera/rodilla (3,5%) comparado con controles sedentarios (10,2%) y corredores competitivos (13,3%) [5], lo que subraya el valor de la actividad física moderada y progresiva como estrategia preventiva y terapéutica.
La escala Oxford Hip Score (OHS, rango 0–48, puntuaciones más altas = menor dolor y mejor función) es una medida de resultado validada y sensible al cambio clínico en esta población [13]. El WOMAC es igualmente utilizado en investigación y práctica clínica [15].
Las siguientes señales de alerta requieren derivación médica urgente o preferente antes de iniciar o continuar el tratamiento fisioterapéutico [7][6]:
| Entidad | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera |
|---|---|
| Entidad:Bursitis trocantérea / Tendinopatía glútea | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Dolor lateral de cadera, sin limitación de rotación interna, sin estrechamiento articular en Rx |
| Entidad:Impingement femoroacetabular (FAI) | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Paciente más joven (20-40 años), dolor en ingle en flexión+RI, test FADIR positivo; en Rx: ángulo α elevado (cam) o cobertura acetabular excesiva (pincer); Tönnis < 2 [19] |
| Entidad:Displasia de cadera del adulto | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:LCEA < 20°, historia de DDC, paciente joven-adulto; dolor mecánico en ingle [19] |
| Entidad:Artritis reumatoide / Artropatía inflamatoria | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Rigidez matutina > 45 min, afectación poliarticular simétrica, VSG/PCR/FR elevados, sin osteofitos |
| Entidad:Necrosis avascular de cabeza femoral | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Dolor en ingle de inicio agudo o subagudo; Rx inicial normal; diagnóstico por RM; factores de riesgo: corticoterapia, alcoholismo, drepanocitosis |
| Entidad:Lumbalgia referida / Radiculopatía L3-L4 | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Dolor en cara anterior del muslo, parestesias, sin limitación del ROM de cadera, test de tensión neural positivo |
| Entidad:Patología visceral referida | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Dolor en ingle sin restricción de movimiento; causas: hernia inguinal, patología urológica/ginecológica, psoas abscess |
| Entidad:Fractura de estrés de cuello femoral | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Atletas o pacientes osteoporóticos; dolor en ingle con carga; Rx puede ser normal → RM diagnóstica |
| Entidad:Osteoporosis con fractura subcapital oculta | Hallazgos clave que la distinguen de OA de cadera:Paciente geriátrico, antecedente de caída menor, dolor agudo en ingle; Rx ± RM [18] |
La referencia más sólida disponible para el diagnóstico clínico de OA de cadera es la revisión sistemática de Metcalfe et al. [16], que utilizó la radiografía simple como estándar de referencia en 1.110 pacientes.
| Test / Hallazgo | Sn | Sp | LR+ | LR− |
|---|---|---|---|---|
| Test / Hallazgo:Squat con dolor posterior | Sn:24% | Sp:96% | LR+:6,1 (IC 95%: 1,3–29) | LR−:— |
| Test / Hallazgo:Dolor en ingle con abducción/aducción pasiva | Sn:33% | Sp:94% | LR+:5,7 (IC 95%: 1,6–20) | LR−:— |
| Test / Hallazgo:Debilidad abductora de cadera | Sn:44% | Sp:90% | LR+:4,5 (IC 95%: 2,4–8,4) | LR−:— |
| Test / Hallazgo:Disminución de aducción pasiva (goniómetro o comparación contralateral) | Sn:80% | Sp:81% | LR+:4,2 (IC 95%: 3,0–6,0) | LR−:0,25 (IC 95%: 0,11–0,54) |
| Test / Hallazgo:Disminución de rotación interna pasiva | Sn:66% | Sp:79% | LR+:3,2 (IC 95%: 1,7–6,0) | LR−:— |
Todas las cifras proceden de [16].
Historia familiar de OA, OA de rodilla concomitante y dolor al subir escaleras/pendientes presentan LR+ de 2,1 (IC 95%: 1,1–3,8) [16].
La aducción pasiva normal es el hallazgo más útil para descartar OA de cadera (LR− 0,25; IC 95%: 0,11–0,54) [16].
La combinación de múltiples hallazgos positivos (restricción de rotación interna y aducción, debilidad abductora, dolor en ingle con movimiento pasivo) es la estrategia más eficiente para identificar pacientes con OA severa en radiografía [16]. La evaluación del ROM con goniómetro o por comparación contralateral es la herramienta más accesible y con mejor rendimiento diagnóstico en consulta [16].
El abordaje es multicomponente e individualizado, con educación, ejercicio terapéutico progresivo y control de peso como pilares irrenunciables en todas las fases [9][6][7]. El ejercicio es seguro, y tanto el ejercicio aeróbico como el de resistencia deben ser parte del estándar de cuidado a lo largo de toda la evolución de la enfermedad [11].
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Reducir dolor a EVA ≤ 4/10 en reposo y actividad básica. Establecer alianza terapéutica. Educar sobre la naturaleza crónica de la OA y el papel activo del paciente. | Intervenciones clave Educación en neurociencia del dolor y autogestión de la OA [9]. Movilizaciones articulares de cadera grado I–II (Maitland) en tracción longitudinal y movimientos oscilatorios para control del dolor. Ejercicio acuático como alternativa de bajo impacto si el dolor limita el ejercicio en tierra [1]. Crioterapia/termoterapia como coadyuvante analgésico. Identificar y abordar barreras psicosociales (kinesofobia, catastrofismo) [7]. | Criterios para avanzar EVA en reposo ≤ 3/10. El paciente puede deambular > 10 min sin pausa analgésica. Comprensión básica del plan de ejercicio. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Recuperar ROM de rotación interna y aducción. Fortalecer abductores, glúteo medio y cuádriceps. Mejorar control motor y estabilidad lumbopélvica. | Intervenciones clave Ejercicio resistido progresivo (ERP) →inicio con carga corporal →banda elástica →máquinas/pesas libres Foco en abductores de cadera, glúteo medio, glúteo mayor y cuádriceps [9][10]. Movilizaciones grado III–IV en dirección de restricción (RI, aducción) [4]. Propiocepción y equilibrio unipodal. Programa domiciliario supervisado o mediante telesalud [8]. Control del peso corporal mediante consejo dietético-actividad [9]. | Criterios para avanzar ROM de RI ≥ 15° y aducción ≥ 10°. Fuerza abductora > 70% del miembro contralateral (dinamometría manual). EVA en ejercicio ≤ 3/10. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Optimizar marcha y subir/bajar escaleras sin compensaciones. Retornar a actividades recreativas y laborales. Mantener o aumentar capacidad aeróbica. | Intervenciones clave ERP de alta carga funcional →sentadilla monopodal →step up/down →marcha nórdica →carrera suave (si aplica) [9][11] Ejercicio acuático complementario para volumen de trabajo sin impacto [1]. Actividad aeróbica ≥ 150 min/semana de intensidad moderada según recomendaciones EULAR [11]. Correr de forma recreacional es seguro y no incrementa el riesgo de OA; se desmonta el mito del desgaste por carrera recreacional [5]. Asesoramiento sobre adaptaciones en el entorno laboral [9]. | Criterios para avanzar Marcha sin Trendelenburg ni patrón antálgico. OHS ≥ 30/48 o mejoría clínicamente relevante. Tolera 30 min de actividad aeróbica moderada sin dolor > EVA 3/10. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Mantener los beneficios conseguidos. Prevenir o retrasar la progresión hacia artroplastia. Adherencia a la actividad física a largo plazo. | Intervenciones clave Plan de ejercicio autónomo con revisiones periódicas [9]. Técnicas de cambio conductual para fomentar adherencia (motivational interviewing, planificación de acción) [9]. Educación nutricional para control de peso sostenido [9]. Teleseguimiento periódico para refuerzo [8]. Reevaluación clínica y derivación si OHS < 20/48 con progresión radiológica y fallo del tratamiento conservador → discusión multidisciplinar sobre artroplastia total de cadera (ATC) [13]. | Criterios para avanzar OHS estable ≥ 26/48. Actividad física ≥ 150 min/semana mantenida. Sin deterioro funcional progresivo en 6 meses. Si indicación quirúrgica: ATC mostró superioridad significativa sobre ejercicio resistido aislado en OA severa con indicación cirugía (diferencia OHS 11,4 puntos; IC 95%: 8,9–14,0) [13]. |
Indicada desde la fase 1 como coadyuvante analgésico y desde la fase 2 para recuperación del ROM. Las movilizaciones articulares en tracción longitudinal (grado I–II de Maitland) se aplican en fase aguda-subaguda para modulación del dolor. En fase 2, las movilizaciones grado III–IV en dirección de restricción —principalmente rotación interna y aducción— complementan el programa de ejercicio para recuperar el ROM. Las técnicas de tejido blando sobre musculatura periarticular (iliopsoas, piriforme, tensor de la fascia lata) actúan sobre la rigidez miofascial asociada.
La evidencia disponible respalda que la terapia manual combinada con ejercicio ofrece beneficio adicional a corto plazo sobre dolor y puntuación global WOMAC (certeza moderada), pero no añade beneficio a largo plazo sobre ejercicio solo (evidencia de alta certeza) [4]. La terapia manual no debe reemplazar al ejercicio terapéutico: su papel es de adjunto en las fases iniciales para facilitar la participación activa del paciente [4][7].
Integración con fases: herramienta de apoyo en fases 1 y 2; se va retirando progresivamente al avanzar a fase 3, donde el ejercicio activo domina el plan.
Muy recomendable en pacientes con dolor severo que limita el ejercicio en tierra, sobrepeso u otras comorbilidades que contraindican el impacto. La descarga parcial del agua permite iniciar el ejercicio resistido y aeróbico con menor estrés articular.
La evidencia disponible muestra que el ejercicio acuático produce mejoras pequeñas pero clínicamente relevantes en dolor, discapacidad y calidad de vida a corto plazo comparado con no intervención (evidencia de calidad moderada) [1]. Protocolo habitual: sesiones de 45–60 min, 2–3 veces por semana, duración media de 12 semanas [1]. Incluye ejercicios de movilidad, fuerza (con resistencia del agua o mancuernas acuáticas), marcha y aeróbico.
Integración: especialmente útil en fase 1 y como complemento de volumen en fases 2–3 cuando el ejercicio en tierra es limitado por dolor o carga corporal.
No es una modalidad pasiva, sino una intervención activa de primer orden. Las guías de mayor calidad son unánimes en recomendar educación, información y estrategias de autogestión como componente central e irrenunciable del manejo [6][9][7]. Incluye: neurofisiología del dolor, manejo de las expectativas, estrategias de adherencia al ejercicio, control del peso, uso adecuado del calzado y ayudas técnicas.
Integración: transversal a todas las fases; es el hilo conductor del plan multicomponente.
La fisioterapia a distancia puede ser comparable a la rehabilitación presencial para OA de cadera y rodilla, y es superior a ninguna rehabilitación [8]. Indicada para mantenimiento de fase 4, para pacientes con dificultad de acceso o movilidad reducida, o como complemento al seguimiento presencial. Permite supervisión del ejercicio domiciliario, refuerzo motivacional y monitorización del progreso.
Integración: especialmente relevante en fase 3 (retorno a actividad autónoma) y fase 4 (mantenimiento). No sustituye la evaluación presencial inicial ni las sesiones de terapia manual [8].
Las guías EULAR 2023 recomiendan el uso de calzado adecuado (con amortiguación, suela plana, horma ancha), bastón contralateral para descarga articular y dispositivos de asistencia cuando estén indicados [9]. El bastón en mano contralateral reduce la carga sobre la articulación coxofemoral en la fase de apoyo medio de la marcha. Las plantillas no tienen una indicación primaria en OA de cadera pura, a diferencia de la OA de rodilla.
Integración: considerar desde fase 1 si el dolor limita la deambulación; retirada progresiva al mejorar fuerza abductora y control motor en fase 2–3.
La evidencia disponible en este bloque no respalda específicamente el uso de ESWT para OA de cadera. Su uso en esta indicación no puede recomendarse con respaldo de la evidencia entregada.
La evidencia disponible no respalda de forma específica el uso de electroterapia (TENS, ultrasonidos, láser) como modalidad primaria para OA de cadera. Las guías de mayor calidad son inconsistentes en su recomendación para tratamientos adyuvantes de este tipo [6]. Pueden emplearse de forma puntual como coadyuvantes analgésicos en fase 1, pero no deben constituir el núcleo del tratamiento ni sustituir al ejercicio.
Sin indicación clínica fuerte o evidencia actual que justifique el uso de técnicas de electrólisis percutánea intratisular (EPI) o neuromodulación percutánea ecoguiada de primera línea para la OA de cadera, dado que la diana patológica principal es el cartílago articular, el hueso subcondral y la sinovial, estructuras no accesibles a los mecanismos de mecanotransducción o neuromodulación de estas técnicas.
| Parámetro | Valor / Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Tipo de infiltración | Valor / Especificación:Corticosteroide intraarticular (triamcinolona, metilprednisolona) |
| Parámetro:Indicación | Valor / Especificación:Control del dolor en fases de brote agudo o cuando el dolor impide la participación en el programa de ejercicio |
| Parámetro:Guía de imagen | Valor / Especificación:Ecoguiada o fluoroscópica (recomendable para cadera por profundidad) |
| Parámetro:Frecuencia | Valor / Especificación:Máximo 3–4 al año; no sustitutiva del ejercicio |
| Parámetro:Evidencia sobre ácido hialurónico (cadera) | Valor / Especificación:Las guías de mayor calidad recomiendan en contra del uso de ácido hialurónico en OA de cadera [6] |
| Parámetro:Células madre | Valor / Especificación:Consistentemente recomendadas en contra en guidelines de alta calidad [6] |
| Parámetro:Artroscopia | Valor / Especificación:Consistentemente recomendada en contra en OA de cadera establecida [6] |
Las infiltraciones intraarticulares de corticosteroide en cadera son consideradas por las guías de mayor calidad, aunque con menor consistencia que en rodilla [6]. Su indicación debe valorarse en el contexto de un plan multicomponente cuando el dolor impide la participación activa en el ejercicio terapéutico. No se recomienda el uso de ácido hialurónico intraarticular en cadera ni infiltraciones de células madre, ambos con recomendación en contra en guías de alta calidad [6]. La artroscopia de cadera para OA establecida también está consistentemente contraindicada [6].
La patología diana de la OA de cadera (cartílago articular, hueso subcondral, sinovial) no encaja con el mecanismo de acción de la EPI (mecanotransducción en tejido tendinoso/miofascial degenerado) ni de la neuromodulación percutánea (nervio periférico en atrapamiento). Por tanto, estas técnicas no están indicadas como abordaje de la OA de cadera en sí misma. Si coexiste una tendinopatía glútea, una bursitis trocantérea o un síndrome del piriforme como comorbilidades musculoesqueléticas, la indicación de EPI/NMP deberá evaluarse para esas estructuras específicas, no para la OA de cadera.
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