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Enfermedad de Osgood-Schlatter (Apofisitis de la Tuberosidad Tibial)

Rodilla·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La enfermedad de Osgood-Schlatter (OSD) es una apofisitis de tracción de la tuberosidad tibial, entidad caracterizada por alteraciones dolorosas localizadas en la apófisis de la tuberosidad tibial secundarias a microtraumatismos de repetición sobre el cartílago apofisario en crecimiento [4]. Afecta predominantemente a adolescentes en período de crecimiento activo (10-16 años), con marcada predominancia masculina, aunque se describe también en mujeres [5].

Epidemiología

La prevalencia puntual en la población general de niños entre 12 y 15 años es del 10%, con una incidencia acumulada vital del 13% [7]. La participación deportiva aumenta sustancialmente el riesgo: el riesgo relativo de prevalencia puntual en deportistas frente a no deportistas es de 1,98 (IC 95%: 1,31–2,99), y el riesgo relativo de incidencia acumulada a los 13 años alcanza 4,63 (IC 95%: 2,31–9,26) [7].

Mecanismo biomecánico

El mecanismo central es la tracción repetitiva del tendón rotuliano sobre la apófisis tibial —estructura fibrocartilaginosa aún inmadura e incompletamente osificada durante el estirón puberal— que supera la capacidad de remodelación del tejido apofisario [4]. Esta tracción repetida genera microfracturas, fragmentación apofisaria, respuesta inflamatoria localizada y, en fases avanzadas, formación de hueso heterotópico.

La revisión sistemática de alteraciones biomecánicas [5] documenta en individuos con OSD:

  • Mayor rigidez del cuádriceps femoral, gastrocnemio y sóleo, que incrementa la carga de tracción transmitida al tendón rotuliano.
  • Menor fuerza de extensión de rodilla y menor fuerza de abducción de cadera (especialmente en mujeres), lo que compromete el control neuromuscular del miembro.
  • Aumento del ángulo de torsión tibial posterior, de la torsión condilomalear y tibial, así como presencia de inclinación pélvica.
  • Mayor índice de masa corporal y altura corporal, que amplifican las fuerzas de tracción sobre la apófisis en crecimiento.

Estos factores biomecánicos justifican el abordaje fisioterapéutico orientado a la reducción de la rigidez muscular, el fortalecimiento excéntrico y la corrección del control motor proximal [5].

Cuadro Clínico y Síntomas

Presentación típica

  • Dolor anterior de rodilla localizado sobre la tuberosidad tibial, de carácter mecánico: se agrava con la actividad física (saltos, sprints, subir escaleras, sentadillas) y mejora con el reposo [4].
  • Prominencia palpable y dolorosa de la tuberosidad tibial, con posible edema de partes blandas periapofisarias [4].
  • Dolor reproductible a la palpación directa de la tuberosidad tibial y zona de inserción del tendón rotuliano [4].
  • Puede existir dolor durante la extensión resistida de rodilla y con la compresión axial sobre la rodilla en flexión.
  • Curso típicamente unilateral, aunque en un porcentaje relevante de casos es bilateral [4].

Perfil del paciente

Adolescente varón de 10-16 años (o mujer ligeramente más joven, dado que la madurez esquelética aparece antes), activo deportivamente —especialmente en deportes con cargas de impacto y salto (fútbol, baloncesto, atletismo, gimnasia) [7]. Con frecuencia se identifica aceleración del crecimiento somático reciente [5].

Hallazgos tisulares y de imagen

La resonancia magnética permite evaluar el tendón rotuliano, la bursa infrapatelar profunda, el cartílago, la epífisis tibial y la tuberosidad tibial, incluyendo señal, grado de afectación y características morfométricas (altura patelar, grosor tendinoso, anchura tendinosa) [17]. Un sistema de puntuación MRI semicu­antitativo (escala OSIS) ha mostrado fiabilidad buena a muy buena en la mayoría de ítems (κ e ICC > 0,6) para evaluar estas estructuras [17].

Herramienta de cribado autoadministrada

Se ha desarrollado y pilotado una herramienta diagnóstica autoadministrada para apofisitis de la tuberosidad tibial con un área bajo la curva del 93% (IC 95%: 0,80–1,00) en población pediátrica [20], lo que sugiere buena utilidad para cribado pre-clínico.

Banderas Rojas

Las siguientes situaciones obligan a derivación urgente o estudio de imagen ampliado para descartar patología grave:

  • Fractura avulsión de la tuberosidad tibial: antecedente de trauma agudo con impotencia funcional súbita, hemartrosis, imposibilidad de extensión activa de rodilla. Las fracturas de la tuberosidad tibial en adolescentes requieren fijación quirúrgica en la mayoría de casos [10]; la prevalencia concomitante de OSD previa en esta población es relevante [10].
  • Síndrome compartimental agudo: dolor desproporcionado al mecanismo lesional, tensión extrema de la celda, parestesias distales, pulso disminuido. Prevalencia del 3,57% en fracturas de tuberosidad tibial pediátrica [10].
  • Dolor nocturno intenso o en reposo sin relación con actividad, especialmente en niños menores de 10 años: descartar tumor óseo (osteosarcoma, osteoma osteoide) o infección.
  • Fiebre, calor local marcado, eritema periarticular: descartar osteomielitis u artritis séptica.
  • Tumefacción articular marcada con derrame intraarticular: no es característico de OSD; orientar hacia patología intraarticular (lesión meniscal, osteocondritis disecante).
  • Pérdida de peso inexplicada, fatiga sistémica, adenopatías: banderas rojas oncológicas.
  • Ausencia total de respuesta tras 6 meses de tratamiento conservador adecuado o empeoramiento progresivo: reevaluación diagnóstica y valoración ortopédica.

Diagnóstico Diferencial

PatologíaLocalización del dolorCaracterísticas diferenciadoras
Patología:Síndrome de Sinding-Larsen-JohanssonLocalización del dolor:Polo inferior de rótulaCaracterísticas diferenciadoras:Dolor e inflamación en polo inferior rotuliano, no en tuberosidad tibial; misma franja etaria
Patología:Tendinopatía rotulianaLocalización del dolor:Tendón rotuliano (cuerpo o inserción proximal/distal)Características diferenciadoras:Adulto joven/adolescente mayor; sin fragmentación apofisaria en imagen; dolor más difuso en tendón
Patología:Bursitis infrapatelar profundaLocalización del dolor:Zona profunda entre tendón y tuberosidadCaracterísticas diferenciadoras:Puede coexistir con OSD [15]; dolor más fluctuante, inflamación focal profunda
Patología:Fractura de tuberosidad tibialLocalización del dolor:Tuberosidad tibialCaracterísticas diferenciadoras:Trauma agudo, impotencia funcional súbita, imposibilidad de extensión activa [10]
Patología:Osteocondritis disecante de cóndilo femoralLocalización del dolor:Cóndilo femoral medial/lateralCaracterísticas diferenciadoras:Dolor más difuso, bloqueo articular, derrame; hallazgos específicos en RMN
Patología:Enfermedad de BlountLocalización del dolor:Tibia proximal medialCaracterísticas diferenciadoras:Deformidad en varo tibial progresiva, afecta fisis medial proximal, sin relación con tendón rotuliano [6]
Patología:Quiste de Hoffa / patología del cuerpo adiposoLocalización del dolor:Grasa de Hoffa, infrapatelar anteriorCaracterísticas diferenciadoras:Dolor a la extensión completa, signo de Hoffa positivo, hallazgos ecográficos/RMN específicos
Patología:Tumor óseo benigno/malignoLocalización del dolor:Variable, tibia proximalCaracterísticas diferenciadoras:Dolor nocturno, sistémico, sin relación deportiva; imagen con lesión ocupante de espacio

Tests Ortopédicos

Herramienta de cribado autoadministrada (tibial tuberosity apophysitis tool)

Herramienta desarrollada mediante panel Delphi de expertos y validada en población pediátrica [20]. En estudio piloto (n = 63 niños con examen clínico concurrente):

  • Área bajo la curva: 93% (IC 95%: 0,80–1,00) para apofisitis de la tuberosidad tibial [20].

Nota: las cifras de Sn y Sp específicas para esta herramienta no se reportan de forma separada en el abstract disponible [20]; solo se dispone del AUC.

Evaluación clínica estándar (sin cifras diagnósticas respaldadas en la evidencia disponible)

  • Palpación directa de la tuberosidad tibial: reproducción del dolor característico localizado. Principal maniobra de confirmación clínica. Sin cifras de Sn/Sp en la evidencia disponible.
  • Extensión resistida de rodilla en carga o en decúbito: dolor en la zona apofisaria durante la contracción isométrica/concéntrica del cuádriceps.
  • Test de sentadilla monopodal: evalúa capacidad funcional y reproducción del dolor; útil para monitorizar progresión clínica.
  • Valoración de la rigidez muscular: medición de la flexibilidad del cuádriceps (test de Ely o de Thomas modificado), isquiotibiales y tríceps sural —hallazgos de mayor rigidez musculotendinosa asociados a OSD [5].
  • Valoración de la fuerza: dynamometría isocinética o manual de extensión de rodilla y abducción de cadera; déficit de fuerza documentado en OSD [5].
  • Escala VISA-P (Victorian Institute of Sport Assessment – Patella): instrumento validado de resultado clínico específico para dolor anterior de rodilla, empleado en los ensayos clínicos de OSD [14][15]. No es un test diagnóstico, sino de seguimiento funcional.
  • Ecografía y RMN: la ecografía guiada permite visualizar la fragmentación apofisaria, el edema peritendinoso y la bursitis infrapatelar [15]. La RMN con escala OSIS ofrece evaluación semicuantitativa fiable de tejidos blandos y estructuras óseas periapofisarias [17].

Fases de Tratamiento

El tratamiento de la OSD es predominantemente conservador [4]. El paradigma actual prioriza la gestión de la carga (load management) sobre el reposo absoluto, combinando la modificación de la actividad, el ejercicio terapéutico dirigido a los déficits biomecánicos identificados y la educación del paciente y familia [4][5].

Fase 1: Control del Dolor y Gestión de la Carga Aguda

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor EVA < 4/10 en actividad.

Disminuir la inflamación local.

Mantener capacidad funcional básica.

Educación al paciente/familia sobre la naturaleza benigna y autolimitada de la patología.

Intervenciones clave

Modificación de la actividad deportiva: reducción del volumen/intensidad de saltos, sprints y squats sin cese completo.

Crioterapia local post-actividad (10-15 min).

Stretching suave de cuádriceps, isquiotibiales y tríceps sural en rangos no dolorosos [4][5].

Vendaje funcional o rodillera infrapatelar para descarga del tendón durante actividad (uso clínico habitual; evidencia limitada para OSD específicamente [4]).

Educación sobre load management y señales de alarma.

Criterios para avanzar

EVA en actividad < 4/10.

Ausencia de dolor nocturno.

Tolerancia a la marcha y subir escaleras sin dolor > 3/10.

Fase 2: Recuperación de la Flexibilidad y Fuerza Muscular

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Corregir la rigidez del cuádriceps, gastrocnemio y sóleo.

Recuperar la fuerza de extensión de rodilla y abducción de cadera.

EVA en reposo 0/10 y en actividad < 3/10.

Intervenciones clave

Programa de estiramientos progresivos de cuádriceps (posición de Thomas, estiramiento de pie), isquiotibiales y tríceps sural — las intervenciones de stretching muestran eficacia aparente en OSD [4][5].

Fortalecimiento isométrico de cuádriceps en ángulos no dolorosos (ej. 60°-90° flexión).

Fortalecimiento de abductores y rotadores de cadera (clam shells, abducción en decúbito, puente glúteo) [5].

Introducción progresiva de carga excéntrica del cuádriceps (declinación 15-25°) a baja intensidad y sin dolor.

Propiocepción y control neuromuscular en cadena cerrada sin impacto.

Criterios para avanzar

EVA en actividad ≤ 2/10 durante ejercicios de esta fase.

Extensión de rodilla resistida sin dolor > 3/10.

Flexibilidad de cuádriceps: talón-nalga < 10 cm de diferencia bilateral.

Fuerza de extensión de rodilla > 70% del lado contralateral.

Fase 3: Retorno Progresivo a la Carga y al Deporte

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reintroducir cargas de impacto progresivas.

Recuperar la fuerza funcional (LSI > 85%).

Restablecer la participación deportiva con control del dolor.

Intervenciones clave

Carga excéntrica del cuádriceps progresiva (ángulos de mayor carga, con peso corporal → sobrecarga externa) [4][5].

Ejercicios pliométricos de baja intensidad

→salto bilateral

→salto monopodal

Progresión de carrera

→trote suave

→carrera continua

→cambios de dirección

→sprint al 70-80%

→sprint máximo

Sentadilla con carga progresiva (bilateral → monopodal).

Entrenamiento neuromuscular y de control de rodilla en valgo dinámico.

Monitorizar EVA pre/post sesión y ajustar carga si > 3/10.

Criterios para avanzar

EVA en actividad específica ≤ 2/10.

LSI de salto monopodal (single-leg hop) ≥ 85%.

Tolerancia a 3 sesiones de entrenamiento completo sin recidiva sintomática.

Fase 4: Mantenimiento, Prevención de Recidiva y Alta

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Retorno completo al deporte sin restricciones.

Prevención de recidivas mediante programa de mantenimiento.

Alta con plan de automanejo.

Intervenciones clave

Retorno pleno al deporte con monitorización de carga semanal.

Programa de mantenimiento de flexibilidad y fuerza excéntrica de cuádriceps (2-3 sesiones/semana) [4][5].

Educación sobre gestión de picos de carga en temporada de competición y periodos de crecimiento acelerado.

Reevaluación periódica durante el estirón puberal hasta cierre apofisario (evidencia de resolución espontánea con la madurez esquelética [4]).

Criterios para avanzar

Alta clínica: EVA 0/10 en toda actividad deportiva.

LSI ≥ 90%.

Sin recidiva en ≥ 4 semanas de entrenamiento completo.

Terapia Manual y Modalidades

Estiramientos musculotendinosos (stretching)

Indicados desde la fase 1, con progresión en fase 2. La revisión sistemática de Neuhaus et al. [4] identifica el stretching como una de las intervenciones con eficacia aparente en OSD, aunque reconoce la ausencia de RCTs específicos con grupo sham o control activo. Las dianas prioritarias son el cuádriceps femoral, isquiotibiales, gastrocnemio y sóleo, dado que el aumento de rigidez de estos grupos musculares está documentado como alteración biomecánica central en OSD [5]. Técnica: estiramiento estático sostenido 30-45 segundos, 3-5 repeticiones, 2 veces al día; progresión a facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP, contracción-relajación) cuando el dolor lo permita. Se integra en todas las fases como componente diario del programa domiciliario. Respaldado cualitativamente por [4][5].

Terapia manual sobre tejidos blandos y cadena muscular

Indicada en fases 2 y 3 cuando se objetive aumento de tono/rigidez muscular en cuádriceps, TFL, isquiotibiales o tríceps sural que limiten la progresión del ejercicio. Técnicas aplicables: inhibición miofascial del recto femoral (compresión isquémica en vientre muscular), movilización longitudinal del tejido conjuntivo perimuscular, técnica de liberación activa (ART) en la unión miotendinosa distal del recto femoral. La revisión biomecánica [5] justifica su uso por el patrón de mayor rigidez musculotendinosa identificado. La evidencia directa para estas técnicas en OSD es limitada en los estudios disponibles [4]; su uso responde al consenso clínico de la especialidad para la disfunción biomecánica identificada.

Ondas de choque extracorpóreas (ESWT)

Uso clínico en OSD crónica o en casos con respuesta insuficiente al tratamiento convencional. La revisión sistemática [4] identifica la ESWT como una de las opciones terapéuticas descritas en la literatura para OSD, aunque con calidad de evidencia baja a moderada. Parámetros de consenso clínico habituales para apofisitis/tendinopatías de rodilla en adolescentes: ondas de choque radiales, 1000-2000 impactos por sesión, 1,5-2,5 bar, frecuencia 5-10 Hz, 3-5 sesiones semanales o bisemanal. Aplicar con precaución sobre cartílago de crecimiento abierto; evitar aplicación directa sobre la apófisis activa e inflamada en fase aguda. Integrar preferiblemente en fase 3, como complemento al ejercicio excéntrico progresivo, no como sustituto. Evidencia cualitativa: uso descrito en revisión [4]; los parámetros exactos para OSD no están especificados en los abstracts disponibles.

Vendaje funcional / rodillera infrapatelar

Indicado en fases 1 y 2 durante la actividad deportiva para reducir la tracción del tendón rotuliano sobre la apófisis y proporcionar un efecto analgésico local. La revisión sistemática [4] recoge el vendaje y las ortesis como opciones de manejo reportadas en la literatura de OSD. Opciones: banda/cincha infrapatelar (tipo Cho-Pat) colocada 1-2 cm distal al polo inferior rotuliano, o vendaje neuromuscular (kinesiotaping) en técnica de descarga del tendón rotuliano con tensión del 25-50% sobre el cuerpo tendinoso. No sustituye el programa de ejercicio; retirar progresivamente al ganar fuerza y control neuromuscular en fase 3. Evidencia limitada para OSD específicamente [4]; uso clínico habitual con justificación biomecánica.

Crioterapia local

Indicada en fase 1 y como medida post-actividad en fases 2 y 3. Aplicación de hielo o compresa fría 10-15 minutos sobre la tuberosidad tibial tras el ejercicio para control del dolor y la respuesta inflamatoria local. La revisión [4] incluye la crioterapia entre las recomendaciones de tratamiento más prevalentes en la literatura revisada. Uso como medida complementaria; no sustituye la gestión de la carga ni el ejercicio terapéutico.

Educación terapéutica y gestión de la carga

Componente transversal de obligada inclusión en todas las fases. La educación sobre la naturaleza autolimitada de la OSD (resolución con el cierre apofisario), el concepto de umbral de dolor tolerable durante actividad (EVA ≤ 2/10), los principios de load management y los factores de riesgo modificables (volumen de entrenamiento, períodos de aceleración del crecimiento) es una intervención de primer orden con base en la fisiopatología de la enfermedad [4][5]. La participación deportiva no debe ser eliminada; debe ser modulada según la respuesta dolorosa.

Técnicas Invasivas

Inyecciones peri-apofisarias (proloterapia con dextrosa hipertónica)

La proloterapia con dextrosa hipertónica representa la técnica invasiva con mayor respaldo experimental en OSD, aunque con resultados contradictorios entre los dos únicos RCTs disponibles.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Zona periapofisaria de la tuberosidad tibial (peritenon, bursa infrapatelar profunda, tejidos periapofisarios)
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí — guiado ecográficamente para precisión y seguridad [14][15]
Parámetro:Concentración de dextrosaValor/Especificación:12,5% en dextrosa [14] o 20% (1 mL dextrosa + 1 mL lidocaína 1%) [15]
Parámetro:Número de sesionesValor/Especificación:3 inyecciones [14][15]
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Mensual (1 inyección/mes durante 3 meses) [15]
Parámetro:Agente anestésico concomitanteValor/Especificación:Lidocaína 1% (1 mL) [15]
Parámetro:Instrumento de seguimientoValor/Especificación:Escala VISA-P (Victorian Institute of Sport Assessment – Patella) [14][15]
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Infección local activa, alteraciones de la coagulación, alergia a los agentes inyectados, fase aguda inflamatoria severa

Evidencia disponible y limitaciones:

El RCT de Wu et al. [14] (n = 70, doble ciego, ecoguiado) utilizó dextrosa al 12,5% frente a suero salino. El grupo dextrosa mostró una mejora en la puntuación VISA-P significativamente superior al grupo control a los 3 meses (diferencia media 25,4 puntos; IC 95%: 22,4–28,3; p < 0,0001), a los 6 meses (diferencia media 6,2; IC 95%: 3,2–9,4; p < 0,0001) y a los 12 meses (diferencia media 5,5; IC 95%: 1,9–9,1; p = 0,0026) [14]. Sin embargo, ambos grupos experimentaron mejoría clínicamente relevante, incluyendo el grupo salino, lo que sugiere un componente de efecto activo en ambas condiciones [14].

En contraste, el RCT de Nakase et al. [15] (n = 49 rodillas en 38 pacientes, media de edad 12,3 años, rebeldes a tratamiento conservador > 1 mes) no encontró diferencias significativas entre dextrosa al 20% (con lidocaína) y solución salina (con lidocaína) en ningún momento de seguimiento. Ambos grupos mostraron mejoría significativa en la puntuación VISA desde el primer mes (p < 0,01), sin efectos adversos [15].

La discrepancia entre estudios puede atribuirse a diferencias en concentración de dextrosa, volumen inyectado, diana exacta del procedimiento, perfil de pacientes y seguimiento. Dado el balance contradictorio de la evidencia disponible [14][15], las inyecciones de dextrosa constituyen una opción de segunda línea para pacientes con OSD que no responden al tratamiento conservador estructurado, no una intervención de primera elección.


EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Porción degenerada/irritada del tendón rotuliano (cuerpo tendinoso en zona de inserción distal en tuberosidad tibial), unión miotendinosa del recto femoral, tejido periapofisario con cambios patológicos
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí — obligatorio para localización precisa de la zona afecta y protección de estructuras adyacentes (fisis abierta)
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0,30–0,33 mm para abordaje del tendón rotuliano; 0,25–0,30 mm para neuromodulación percutánea de ramas nerviosas locales
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI de baja intensidad: 0,5–1,5 mA para tejido tendinoso en población adolescente; se recomienda comenzar con intensidades mínimas por la sensibilidad aumentada en fisis activa
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3–5 impulsos de 3–5 segundos por punto, patrón rastrillo sobre la zona diana; 1–2 puntos por sesión en función de tolerancia
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Bisemanal a semanal; ciclo de 4–6 sesiones con reevaluación VISA-P tras ciclo
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, no sustituye, el programa de carga excéntrica y fortalecimiento progresivo; aplicar preferentemente en fase 2-3 cuando persiste dolor con el ejercicio terapéutico
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Marcapasos, gestación, alteraciones de la coagulación, infección local activa, alergia a metales, aplicación DIRECTAMENTE sobre la apófisis en fase aguda (riesgo sobre cartílago de crecimiento); precaución especial en pacientes pediátricos con fisis abierta

Consideraciones clínicas para OSD:

La diana anatómica principal es la zona del tendón rotuliano en su inserción distal (área periapofisaria) y, cuando se objetiva ecográficamente, el tejido peritendinoso con cambios de señal o bursitis infrapatelar profunda —estructura identificada como contribuyente al dolor en OSD [15]. En pacientes adolescentes con fisis abierta, la aguja debe mantenerse estrictamente en el tejido tendinoso o periapofisario, evitando el contacto directo con la apófisis. El abordaje ecoguiado es, en este grupo etario, una condición de seguridad no negociable.

La neuromodulación percutánea (NMP) puede emplearse sobre ramas del nervio infrapatelar del safeno y ramas periapofisarias locales cuando el componente neurogénico del dolor es predominante, como complemento al tratamiento de la estructura tendinosa.

La integración con el plan de fases es la siguiente: la EPI/NMP se introduce en la fase 2, cuando persiste dolor que limita la progresión del ejercicio excéntrico, o en la fase 3 ante una respuesta subóptima al programa de carga. No tiene indicación como monoterapia; su valor clínico reside en la capacidad de facilitar la ventana de carga terapéutica al reducir la hiperalgesia local. La evidencia de los RCTs disponibles para OSD se refiere a inyecciones con dextrosa o salino [14][15], no a EPI específicamente; el uso clínico de EPI en OSD se basa en el consenso clínico y extrapolación desde tendinopatía rotuliana en adultos.

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