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Necrosis Avascular de la Cabeza Femoral (Osteonecrosis)

Cadera y Pelvis·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La osteonecrosis de la cabeza femoral (ONFH) es una entidad clinicopatológica caracterizada por la interrupción del aporte vascular al hueso subcondral de la cabeza femoral, lo que conduce a muerte celular osteocítica, colapso estructural progresivo y, en estadios avanzados, a artropatía secundaria de la cadera [5]. La cabeza femoral presenta una vascularización terminal especialmente vulnerable, dependiente de las arterias circunflejas femorales medial y lateral, lo que la hace particularmente susceptible a la isquemia.

Desde el punto de vista biomecánico, la zona superolateral de la cabeza femoral soporta las mayores cargas de contacto articular durante la bipedestación y la marcha. La necrosis avascular compromete la integridad trabecular subcondral en esta región, reduciendo la resistencia al fallo mecánico y predisponiendo al hundimiento (collapse) del cartílago articular suprayacente. La extensión volumétrica de la lesión es un determinante pronóstico crítico: estudios radiológicos demuestran que la ratio de lesión grande (LLR) calculada por RM es un predictor independiente de progresión al colapso (OR 1,46; IC 95% 1,24-1,78), con un AUC de 0,84 superior al de la clasificación JIC clásica (AUC 0,74) [16]. Parámetros lineales derivados de TC, como el coronal vertical diameter ratio (CVDR), muestran una asociación fuerte con el volumen necrótico: un CVDR ≥ 51% se asocia a un riesgo de colapso significativamente mayor (HR 6,07; IC 95% 3,25-11,34) [9].

Las etiologías más frecuentes incluyen el uso crónico de corticosteroides, el consumo excesivo de alcohol, la drepanocitosis, la enfermedad de Gaucher, los traumatismos (luxación, fractura del cuello femoral) y la radioterapia pélvica [5][8]. En el contexto deportivo, la luxación traumática de cadera puede complicarse con ONFH en el 11% de los casos, por lo que la monitorización con RM a las 4-6 semanas post-reducción está recomendada [2].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica es estadio-dependiente:

Estadios precoces (ARCO I-II):

  • Dolor inguinal insidioso, frecuentemente de ritmo mecánico, que puede irradiar a cara anterior del muslo o rodilla.
  • Rigidez articular matutina leve.
  • Posiblemente asintomático en estadio I (detectable solo mediante RM o DECT) [12][14].

Estadios con colapso incipiente (ARCO III):

  • Incremento brusco del dolor inguinal, frecuentemente referido como "chasquido" o evento doloroso agudo que coincide con el colapso subcondral.
  • Cojera antálgica con marcha en abducción para reducir la carga sobre la zona necrótica.
  • Limitación del rango de movimiento (ROM) principalmente en rotación interna y abducción.

Estadios avanzados (ARCO IV):

  • Dolor constante en reposo, con incremento pronunciado en carga.
  • Reducción global del ROM de cadera (flexión, rotación interna, abducción y extensión).
  • Atrofia de musculatura periarticular de cadera y muslo por desuso.
  • Signos clínicos de coxartrosis secundaria.

La profundidad y el volumen de la lesión necrótica correlacionan significativamente con la probabilidad de progresión al colapso: la necrotic depth (ND) en la imagen coronal T1 de RM es un sustituto válido del volumen necrótico para predecir progresión del colapso (p = 0,0047) [10]. La presencia y grado del edema óseo perilesional (clasificación Edema Zone) es un predictor más potente de conversión a artroplastia total de cadera (ATC) que la clasificación JIC clásica, con un AUC de 0,71 frente a 0,52 [11].

Banderas Rojas

  • Colapso femoral progresivo rápido (> 3 mm en seguimiento radiológico a corto plazo): indicador de fallo estructural inminente que requiere derivación ortopédica urgente para valoración quirúrgica [9][10].
  • CVDR ≥ 51% en TC: se asocia a un riesgo de colapso femoral más de 6 veces superior (HR 6,07); debe gatillar derivación quirúrgica prioritaria [9].
  • Edema Zone grado ≥ 3 en RM: marcador de alta probabilidad de conversión precoz a ATC; requiere reevaluación ortopédica inmediata [11].
  • Fractura subcondral de la cabeza femoral (signo del creciente en radiología simple o RM): implica irreversibilidad estructural y necesidad de intervención quirúrgica [9].
  • Luxación traumática de cadera con sospecha de compromiso vascular: la ONFH post-luxación se desarrolla hasta en el 11% de los casos; se recomienda RM a las 4-6 semanas con seguimiento a los 3 meses [2].
  • Progresión a ARCO IV con artropatía destructiva: el abordaje conservador pierde eficacia y la derivación para ATC es mandatoria [6].
  • Etiología secundaria a radioterapia pélvica con pérdida acelerada de densidad mineral ósea: riesgo concomitante de fractura por insuficiencia [5].

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