La osteonecrosis de la cabeza femoral (ONFH) es una entidad clinicopatológica caracterizada por la interrupción del aporte vascular al hueso subcondral de la cabeza femoral, lo que conduce a muerte celular osteocítica, colapso estructural progresivo y, en estadios avanzados, a artropatía secundaria de la cadera [5]. La cabeza femoral presenta una vascularización terminal especialmente vulnerable, dependiente de las arterias circunflejas femorales medial y lateral, lo que la hace particularmente susceptible a la isquemia.
Desde el punto de vista biomecánico, la zona superolateral de la cabeza femoral soporta las mayores cargas de contacto articular durante la bipedestación y la marcha. La necrosis avascular compromete la integridad trabecular subcondral en esta región, reduciendo la resistencia al fallo mecánico y predisponiendo al hundimiento (collapse) del cartílago articular suprayacente. La extensión volumétrica de la lesión es un determinante pronóstico crítico: estudios radiológicos demuestran que la ratio de lesión grande (LLR) calculada por RM es un predictor independiente de progresión al colapso (OR 1,46; IC 95% 1,24-1,78), con un AUC de 0,84 superior al de la clasificación JIC clásica (AUC 0,74) [16]. Parámetros lineales derivados de TC, como el coronal vertical diameter ratio (CVDR), muestran una asociación fuerte con el volumen necrótico: un CVDR ≥ 51% se asocia a un riesgo de colapso significativamente mayor (HR 6,07; IC 95% 3,25-11,34) [9].
Las etiologías más frecuentes incluyen el uso crónico de corticosteroides, el consumo excesivo de alcohol, la drepanocitosis, la enfermedad de Gaucher, los traumatismos (luxación, fractura del cuello femoral) y la radioterapia pélvica [5][8]. En el contexto deportivo, la luxación traumática de cadera puede complicarse con ONFH en el 11% de los casos, por lo que la monitorización con RM a las 4-6 semanas post-reducción está recomendada [2].
La presentación clínica es estadio-dependiente:
Estadios precoces (ARCO I-II):
Estadios con colapso incipiente (ARCO III):
Estadios avanzados (ARCO IV):
La profundidad y el volumen de la lesión necrótica correlacionan significativamente con la probabilidad de progresión al colapso: la necrotic depth (ND) en la imagen coronal T1 de RM es un sustituto válido del volumen necrótico para predecir progresión del colapso (p = 0,0047) [10]. La presencia y grado del edema óseo perilesional (clasificación Edema Zone) es un predictor más potente de conversión a artroplastia total de cadera (ATC) que la clasificación JIC clásica, con un AUC de 0,71 frente a 0,52 [11].
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