La mielopatía cervical espondilótica (MCE), también denominada mielopatía cervical degenerativa (MCD), es la causa más frecuente de disfunción de la médula espinal a nivel mundial en adultos mayores de 50 años [11]. Se define como una perturbación funcional de la médula espinal secundaria a cambios degenerativos de la columna cervical, incluyendo protrusión discal, hipertrofia del ligamento amarillo, osteofitosis, y estenosis del canal espinal [19].
Desde el punto de vista biomecánico, la compresión medular puede ser estática (por ocupación del canal) o dinámica, incrementándose durante la flexo-extensión cervical. Durante la flexión, el canal se estrecha por tensión del ligamento amarillo plegado; durante la extensión, la protrusión discal y los osteofitos comprimen la cara anterior del cordón medular [19]. Esta compresión dinámica altera la perfusión medular, mecanismo que puede objetivarse mediante DSC-MRI preoperatoria, donde parámetros como el FWHM (full width at half maxima) elevado se asocian a peor pronóstico funcional posquirúrgico [20]. Las alteraciones de la perfusión generan isquemia focal, desmielinización y, en estadios avanzados, necrosis del parénquima medular [16].
El diagnóstico diferencial con enfermedades que cursan con signos de primera y segunda motoneurona es crítico; la enfermedad de neurona motora (esclerosis lateral amiotrófica) puede simular MCE, siendo la espondilosis cervical una causa frecuente de falsos positivos en los criterios diagnósticos de ELA [17].
La MCE presenta un espectro clínico heterogéneo cuya expresión depende del nivel, extensión y severidad de la compresión medular [16].
Presentación motora:
Presentación sensitiva:
Presentación autonómica:
Evolución natural:
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