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Luxación Posterior de Hombro

Hombro·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La luxación posterior de hombro (LPH) es el desplazamiento posterior de la cabeza humeral respecto a la cavidad glenoidea, representando entre el 2-4% de todas las luxaciones glenohumerales. Es una entidad clínica frecuentemente subdiagnosticada en urgencias debido a su presentación radiológica sutil en proyección AP estándar [18].

Mecanismo lesional

El mecanismo más habitual implica una carga axial combinada con el hombro en flexión, aducción y rotación interna (p. ej., caída sobre la mano extendida, convulsiones epilépticas, electrocución, traumatismo directo anterior). La contracción simultánea y violenta del subescapular, pectoral mayor y redondo mayor —todos rotadores internos potentes— produce el desplazamiento posterior de la cabeza humeral sobre la glenoides.

Lesiones asociadas características

  • Lesión de McLaughlin / reversed Hill-Sachs: impactación de la superficie articular anteroinferior de la cabeza humeral sobre el reborde posterior de la glena, análoga a la lesión de Hill-Sachs en la luxación anterior. El tamaño del defecto condicionará el manejo quirúrgico [5].
  • Reversed bony Bankart: fractura-avulsión del reborde posterior de la glena [5].
  • Pérdida ósea glenohumeral: tanto el déficit glennoideo posterior como el defecto humeral (reversed Hill-Sachs) pueden alcanzar proporciones que comprometan la estabilidad definitiva [5].
  • En contexto pediátrico-neonatal (parálisis obstétrica del plexo braquial), la LPH crónica se asocia a remodelación posterior de la glena y pseudoglenoide [13][15].

Epidemiología especial

En lactantes con parálisis braquial obstétrica (BPBI), la prevalencia de luxación posterior oscila en torno al 29% durante el primer año de vida, con detección ultrasonográfica precoz como herramienta de cribado [13].

Cuadro Clínico y Síntomas

Presentación aguda (adulto)

  • Actitud antiálgica: brazo mantenido en rotación interna y aducción, resistencia marcada a la rotación externa pasiva y activa.
  • Prominencia posterior de la cabeza humeral palpable en la región deltoidea posterior.
  • Aplanamiento anterior del hombro (pérdida del contorno anterior normal).
  • Bloqueo de rotación externa: la incapacidad para alcanzar la rotación externa neutra es el signo clínico más constante y orientador. En la práctica, la LPH debe considerarse siempre ante un hombro con rotación externa bloqueada tras traumatismo.
  • Dolor agudo glenohumeral de moderado-severo intensidad.

Diagnóstico diferencial clínico con luxación anterior

A diferencia de la luxación anterior, la cabeza humeral no es palpable en posición subcoracoidea; tampoco existe el característico relleno de la fosa subdeltoide anterior. La deformidad posterior puede ser sutil, especialmente en pacientes con musculatura voluminosa.

Presentación en parálisis braquial obstétrica (neonatal)

  • Reducción progresiva de la rotación externa pasiva (RExP) a lo largo de los primeros meses de vida [13].
  • Un umbral de RExP ≤ 60° en aducción presenta una Sn: 94% y Sp: 69% para detectar luxación posterior confirmada ecográficamente [13].
  • La asimetría entre puntuaciones AMS de rotación interna y externa (diferencia > 3.3 puntos) también sugiere luxación [13].

Formas crónicas/negligidas

  • Limitación crónica de movilidad glenohumeral con pseudoanquilosis funcional en rotación interna.
  • Dolor de baja intensidad pero persistente, con deterioro progresivo de la función. El manejo conservador en luxaciones crónicas lleva a resultados funcionales pobres [7].
  • La revisión sistemática de Sahu et al. [7] describe la luxación posterior crónica (CPD) como entidad tratada preferentemente con técnica de McLaughlin o injerto óseo, con buenos resultados funcionales y baja tasa de complicaciones respecto a la luxación anterior crónica.

Banderas Rojas

  • Déficit neurovascular distal: parestesias, debilidad o ausencia de pulso radial/cubital que sugieran lesión del plexo braquial, arteria axilar o nervio axilar — requieren valoración urgente.
  • Fractura-luxación asociada: fragmentos de gran tamaño del troquín o cuello humeral quirúrgico — contraindicación relativa a la reducción cerrada sin imagen intraoperatoria; riesgo de necrosis avascular.
  • Luxación posterior bilateral simultánea: debe hacer sospechar etiología convulsiva o electrocución — evaluación neurológica y cardiológica urgente.
  • Defecto óseo humeral (reversed Hill-Sachs) > 25-40% de la superficie articular: riesgo elevado de re-luxación tras reducción cerrada; indicación potencial de reconstrucción quirúrgica (McLaughlin, aloinjerto, artroplastia) [5][7].
  • Pérdida ósea glenoidea posterior significativa (reversed bony Bankart): aumenta el riesgo de redislocación; tasa de redislocación en pérdidas óseas tratadas quirúrgicamente del ~10% [5].
  • Luxación crónica negligida (> 3 semanas de evolución sin reducción): la reducción cerrada tiene alta tasa de fracaso; el manejo conservador en CPD implica resultados funcionales pobres [7].
  • Inestabilidad posterior recurrente con pérdida ósea glenohumeral: indicación de evaluación para procedimientos de injerto óseo (block óseo posterior) [2][4][5].
  • En lactante con BPBI: rotación externa pasiva ≤ 60° en los primeros meses debe activar cribado ecográfico sistemático; la luxación posterior neonatal no detectada lleva a remodelación glenoide irreversible [13][15].

Diagnóstico Diferencial

PatologíaCaracterísticas diferenciales claveClave diagnóstica
Patología:Luxación anterior de hombroCaracterísticas diferenciales clave:Cabeza palpable anterior (subcoracoidea/subglenoidea); actitud en RE y abducción; deformidad anterior prominenteClave diagnóstica:Rx AP: signo de la 'bombilla' ausente; cabeza desplazada anterior
Patología:Fractura de cuello humeral sin luxaciónCaracterísticas diferenciales clave:Dolor difuso; equimosis rápida; sin bloqueo específico de RI/REClave diagnóstica:Rx/TC: línea de fractura sin desplazamiento posterior de la cabeza
Patología:Fractura-luxación posteriorCaracterísticas diferenciales clave:Luxación posterior + fragmento del troquín o cuello quirúrgicoClave diagnóstica:TC imprescindible; condiciona el abordaje quirúrgico
Patología:Hombro congelado (capsulitis adhesiva)Características diferenciales clave:Instauración progresiva; limitación global ROM (RI, RE, ABD); sin traumatismo agudo; historia de diabetes o tiroidopatía [9]Clave diagnóstica:Sin desplazamiento en imagen; RM/artrografía: engrosamiento capsular
Patología:Inestabilidad posterior crónica (sin luxación franca)Características diferenciales clave:Dolor posterior con carga en flexión-aducción-RI; sensación de 'suelta'; no bloqueo fijo de REClave diagnóstica:Test de aprensión posterior positivo; RM: labrum posterior
Patología:Artropatía glenohumeralCaracterísticas diferenciales clave:Dolor crónico; crepitación; limitación progresiva; historia de luxaciones previas [9]Clave diagnóstica:Rx: pinzamiento articular, osteofitos; sin desplazamiento agudo
Patología:Luxación esterno-clavicular posteriorCaracterísticas diferenciales clave:Dolor retroesternal; disfagia, disnea si compromiso mediastínico; sin afectación glenohumeralClave diagnóstica:Rx tórax + TC: desplazamiento posterior de la extremidad medial de la clavícula [8]
Patología:Luxación posterior en BPBI (lactante)Características diferenciales clave:Asimetría de RE pasiva; sin traumatismo agudo; contexto de parálisis braquial neonatalClave diagnóstica:Ecografía: PHHD > 0.5 + ángulo alfa > 30° [13]

Tests Ortopédicos

Examen clínico

Rotación externa pasiva (RExP) en aducción

En el contexto de BPBI neonatal, un umbral de RExP ≤ 60° presenta:

  • Sn: 94%, Sp: 69% para detectar luxación posterior glenohumeral confirmada por ecografía [13].
  • El AUC (curva ROC) para este parámetro es de 0,89 [13].
    En el adulto con traumatismo agudo, la pérdida de RE es el signo clínico capital, aunque no existen cifras de Sn/Sp disponibles en la evidencia entregada para este contexto específico.

Asimetría AMS (Active Movement Scale) rotación interna vs. externa

En lactantes con BPBI, una diferencia AMS entre RI y RE > 3.3 puntos se asocia significativamente a luxación posterior (AUC 0.73), aunque con menor discriminación que la RExP [13].

Diagnóstico por imagen

Radiografía AP estándar

La Rx AP convencional es insuficiente como único estudio para confirmar o descartar luxación posterior [18]. Los hombros en rotación interna de sujetos no luxados son frecuentemente malinterpretados como luxaciones posteriores, y viceversa [18]. La proyección en perfil de escápula (Y) y la axilar son imprescindibles.

Ecografía point-of-care (POCUS)

Mediante abordaje posterior con transductor curvilíneo o lineal:

  • Sn: 100% (IC 95%: 87%-100%), Sp: 100% (IC 95%: 87%-100%) para detección de luxación glenohumeral (anterior y posterior combinadas) [14].
  • Distancia glenohumeral en luxación posterior: mediana 3,30 cm (RIQ 2,59-4,00 cm) vs. 0,22 cm en hombro no luxado [14].
  • Tiempo medio de adquisición: 19 segundos (RIQ 10-36 s); diagnóstico 43 minutos más rápido desde el triaje que la Rx estándar [14].
  • Sn: 92% (IC 95%: 60%-99,6%) para fracturas no Hill-Sachs/Bankart del húmero asociadas [14].

TC (tomografía computarizada)

Método de referencia para cuantificar la pérdida ósea glenohumeral (glenoidea y reversed Hill-Sachs). Permite clasificar lesiones 'on-track' vs. 'off-track' y tomar decisiones quirúrgicas sobre umbrales de defecto óseo [5][17]. La TC 3D aporta información morfovolumérica del hueso periarticular [12].

RM y RM-artro

Permite valorar lesiones del labrum posterior (reversed Bankart ostial o cartilaginoso), grosor capsular, proliferación sinovial posterior y atrofia de manguito rotador. La proliferación sinovial posterior es el factor más significativamente asociado al descentramiento posterior de la cabeza humeral (OR: 7,68; IC 95%: 2,16-27,29) [16]. La RM cervical en BPBI evalúa avulsiones radiculares y permite detectar subluxación/luxación posterior desde los 3-7 meses de vida [15].

Ecografía en BPBI (neonatal)

  • PHHD (porcentaje de cabeza humeral desplazada posterior al eje escapular) > 0,5 Y ángulo alfa > 30°: criterios diagnósticos de luxación posterior en lactantes [13].
  • Permite detección desde los 2-10,5 meses; se recomienda cribado sistemático en todo lactante con BPBI que presente RExP ≤ 60° [13].

Fases de Tratamiento

Nota sobre el contexto clínico: La LPH aguda requiere reducción como acto médico urgente previo a la fisioterapia. El fisioterapeuta interviene en el proceso de rehabilitación post-reducción (exitosa) o como parte del equipo multidisciplinar en el manejo conservador de formas crónicas/subagudas y en la optimización funcional postquirúrgica. La fisioterapia NO sustituye la indicación quirúrgica cuando el defecto óseo supera los umbrales de instabilidad [5][7].

Fase 1: Protección y Control del Dolor (0-4 semanas post-reducción)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Proteger la reducción y las estructuras reparadas.

Controlar el dolor e inflamación.

Prevenir la rigidez excesiva.

Intervenciones clave

Inmovilización con cabestrillo en posición neutra o ligera RE (según prescripción médica).

Movilización pasiva precoz dentro de los límites de seguridad (evitar RI forzada y extensión).

Ejercicios de movilización activa de codo, muñeca y mano.

Ejercicios isométricos de manguito rotador en posición protegida.

Crioterapia para control del dolor.

Criterios para avanzar

EVA < 4/10 en reposo.

Tolerancia a movilización pasiva glenohumeral sin defensa muscular.

Retirada o reducción del uso del cabestrillo aprobada por el equipo clínico.

Fase 2: Recuperación del Rango de Movimiento y Fuerza Básica (4-8 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar ROM glenohumeral completo.

Recuperar fuerza básica de manguito rotador y estabilizadores escapulares.

Iniciar control neuromuscular.

Intervenciones clave

Movilización activo-asistida progresiva en todos los planos.

Ejercicio de rotadores externos (isotónico con banda elástica, posición de confort).

Ejercicios de activación serrato anterior y trapecio inferior.

Técnicas de terapia manual para recuperar deslizamientos articulares (ver terapia manual).

Propiocepción en cadena cinética cerrada distal.

Criterios para avanzar

ROM RE ≥ 50% del lado contralateral sano.

ROM ABD ≥ 120°.

EVA ≤ 3/10 durante ejercicio.

Fuerza rotadores externos ≥ 60% del contralateral (dinamometría).

Fase 3: Fortalecimiento Funcional y Control Neuromuscular (8-16 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar fuerza y resistencia completa.

Optimizar el control neuromuscular y la estabilización dinámica glenohumeral.

Reintroducir gestos funcionales.

Intervenciones clave

Ejercicio resistido progresivo: press en distintos planos, pull-down, remo.

Ejercicios de estabilización glenohumeral en cadena cinética cerrada (planchas, apoyos excéntricos).

Trabajo propioceptivo avanzado (superficies inestables, ojos cerrados).

Ejercicios pliométricos de baja intensidad para el manguito.

Integración de gestos laborales o deportivos básicos.

Criterios para avanzar

Fuerza rotadores externos ≥ 90% del contralateral.

LSI (Limb Symmetry Index) ≥ 90% en pruebas de fuerza y resistencia.

Ausencia de aprensión en tests dinámicos específicos.

Fase 4: Retorno al Deporte / Actividad Plena (> 16 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reincorporación progresiva y segura al deporte o actividad laboral de exigencia.

Prevención de recurrencia.

Intervenciones clave

Progresión específica del gesto deportivo

→lanzamiento

→lanzamiento a velocidad media

→lanzamiento máximo

Trabajo de potencia del miembro superior.

Educación en modificación de la carga y gestión del riesgo de re-luxación.

En contexto de inestabilidad posterior recurrente con pérdida ósea relevante, coordinar con cirujano para decisión sobre procedimiento óseo [4][5].

Criterios para avanzar:Retorno al deporte sin restricciones: ROM simétrico, LSI ≥ 95%, ausencia de aprensión en tests dinámicos, confianza subjetiva ≥ 90%.

Terapia Manual y Modalidades

Movilización articular glenohumeral

Indicada desde la fase 2 para recuperar los deslizamientos articulares restringidos —habitualmente el deslizamiento anterior (para recuperar RE) y el deslizamiento inferior (para ABD completa)— una vez retirada la inmovilización y comprobada la estabilidad de la reducción. Se aplican movilizaciones de grado II-III (Maitland) en traslación anterior y caudal de la cabeza humeral, con el paciente en decúbito supino o lateral; el terapeuta estabiliza la escápula con una mano y moviliza el húmero proximal con la otra. La progresión a grado III-IV se realiza cuando el dolor en reposo es EVA < 3/10. No existen cifras de eficacia específicas en la evidencia disponible para la LPH post-reducción, si bien su uso clínico es estándar en la recuperación del ROM articular.

Técnicas de tejido blando y movilización miofascial

La proliferación sinovial posterior y el engrosamiento capsular posterior son hallazgos frecuentes en el descentramiento posterior humeral [16]. Las técnicas de movilización capsular posterior (stretching capsular posterior, técnica de Sleeper Stretch modificada) y el trabajo miofascial sobre subescapular, pectoral mayor y redondo mayor —rotadores internos hipertónicos que favorecen el mecanismo de luxación— están indicadas en la fase 2-3. Objetivo: equilibrar el balance agonista/antagonista RI-RE del complejo del hombro. Se combinan con el trabajo de activación de rotadores externos para no generar inestabilidad relativa posterior adicional.

Entrenamiento neuromuscular y propiocepción

El control neuromuscular glenohumeral es el pilar de la estabilización dinámica en ausencia de estabilizadores estáticos (labrum, cápsula) competentes. En fases 2-3, se introducen ejercicios de perturbación en apoyos manuales (CCC), seguidos de trabajo de reactividad y timing neuromuscular del manguito rotador en respuesta a perturbaciones impredecibles. Este enfoque está alineado con el paradigma de carga progresiva y mecanotransducción. El terapeuta debe prestar especial atención a evitar posiciones de alta carga en RI-flexión que reproduzcan el vector de inestabilidad posterior.

Ondas de choque (ESWT)

No existe respaldo en la evidencia disponible para el uso de ESWT como modalidad específica en la LPH post-reducción ni en la inestabilidad posterior glenohumeral. No se recomienda su aplicación como modalidad prioritaria para esta patología.

Crioterapia / agentes físicos en fase aguda

El frío local (bolsa de hielo o crioterapia comercial) durante 10-15 minutos, 3-4 veces/día en la primera semana post-reducción, es un adyuvante del control del dolor y el edema periarticular. Es una modalidad de apoyo, no un pilar del tratamiento; no sustituye la movilización precoz progresiva.

Kinesiotaping / vendaje funcional

El taping neuromuscular con técnica de facilitación de rotadores externos o como asistencia propioceptiva puede considerarse como apoyo en las fases 2-3, especialmente en pacientes con inhibición muscular marcada. Sin embargo, no existen datos de eficacia específicos en la evidencia disponible para la LPH. Su uso se justifica como complemento de bajo riesgo al programa de ejercicio activo, no como tratamiento aislado.

Ecografía diagnóstica point-of-care (POCUS) como herramienta de seguimiento

Más allá del diagnóstico inicial —donde muestra Sn: 100% y Sp: 100% para detectar luxación glenohumeral [14]— la ecografía puede emplearse en el seguimiento para verificar la posición articular durante la progresión de la rehabilitación, especialmente en lactantes con BPBI donde el cribado ecográfico periódico es la referencia [13]. En el adulto, facilita la toma de decisiones clínicas sin exposición radiológica adicional.

Técnicas Invasivas

Reducción cerrada urgente (acto médico)

La reducción cerrada bajo sedoanalgesia es el primer acto terapéutico ante la LPH aguda. Técnicamente, implica tracción longitudinal del brazo en eje con el hombro en ligera flexión, tracción anterior de la cabeza humeral y rotación externa progresiva. La confirmación de la reducción se realiza por ecografía POCUS —Sn: 100%, Sp: 100% [14]— o Rx multiplanar post-maniobra.

EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Unión miotendinosa y vientre muscular de rotadores internos hipertónicos (subescapular, pectoral mayor, redondo mayor) en fase crónica; cápsula posterior en contractura capsular posterior; tejido capsulolabral posterior con cicatrización aberrante si indicado
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí — imprescindible para localización precisa del subescapular (ventana anterior transescapular o paraesternal) y rotadores internos; ecoguía para evitar estructuras neurovasculares axilares
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0.30-0.40 mm para tejido muscular (subescapular, pectoral mayor); 0.25-0.32 mm para neuromodulación percutánea sobre ramas del nervio axilar o musculocutáneo si indicado
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica sobre puntos gatillo activos: 3-6 mA; variantes de baja intensidad en tejido capsular o miofascial sensible: 0.5-1.5 mA
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 3-5 s por punto diana, patrón de rastrillo; ajustar según respuesta tisular local y tolerancia del paciente
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal, 4-6 sesiones por ciclo; revisión a las 3 sesiones para valorar respuesta
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa —no sustituye— el programa de ejercicio activo de rotadores externos y estabilizadores escapulares; aplicar preferentemente antes del ejercicio resistido de la sesión para optimizar el reclutamiento neuromuscular
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos implantables, trastornos de la coagulación activos, infección local, alergia a metales, zona de herida quirúrgica no consolidada, luxación no reducida (contraindicación absoluta hasta confirmar reducción)

En la LPH, la diana primaria para EPI/NMP es el tejido miofascial de los rotadores internos (subescapular, pectoral mayor, redondo mayor), que en su hipertonía crónica perpetúan el vector de inestabilidad posterior y limitan la recuperación de la rotación externa. La electrólisis percutánea intratisular sobre puntos gatillo activos de estos músculos busca la desorganización tisular local con efecto neuromodulador y autonómico, facilitando su inhibición y el reequilibrio del balance agonista/antagonista RI-RE.

El abordaje ecoguiado del subescapular es mandatorio: se localiza en ventana anterior con transductor lineal de alta frecuencia (7-15 MHz), identificando el músculo en el plano transversal entre la costilla y la escápula, con visión clara del paquete vasculonervioso axilar medialmente. La aguja se introduce en plano, dirección lateral-medial, hasta alcanzar el vientre muscular o la unión miotendinosa, evitando en todo momento la proximidad a la arteria y nervio axilares.

En la fase 3 del tratamiento (fortalecimiento funcional), si persiste limitación de RE por contractura capsular posterior o fibrosis periarticular, puede considerarse EPI de baja intensidad (0.5-1 mA) sobre la cápsula posterior bajo ecoguía, con el objetivo de favorecer la remodelación del tejido cicatricial. Esta indicación queda fuera de los ensayos incluidos en la evidencia disponible y se describe como consenso de uso clínico.

La neuromodulación percutánea (NMP) sobre la rama anterior del nervio axilar puede considerarse en casos de dolor crónico refractario o inhibición neuromuscular persistente del deltoides posterior, con el objetivo de modular el umbral de activación y mejorar el reclutamiento en el gesto de RE. Se realiza siempre bajo ecoguía, identificando el nervio axilar en su trayecto por el espacio cuadrilátero.

No existen ensayos clínicos específicos sobre EPI o NMP en LPH en la evidencia disponible; la descripción anterior refleja el consenso de uso clínico habitual para estas técnicas en patología inestable glenohumeral musculoesquelética.

Procedimientos quirúrgicos (fuera del alcance directo de la fisioterapia — referencia orientativa)

La decisión sobre el procedimiento quirúrgico en la LPH con inestabilidad posterior recurrente o defecto óseo significativo corresponde al cirujano. La evidencia disponible señala:

  • McLaughlin / Modified McLaughlin: transferencia del subescapular al defecto humeral (reversed Hill-Sachs), tratamiento estándar en CPD con defecto humeral moderado; resultados funcionales buenos con baja tasa de complicaciones [7].
  • Injerto óseo / block óseo posterior: indicado en pérdida ósea glenoidea posterior significativa; tasa de re-inestabilidad ~9.8%, complicaciones hardware 11.1%, resultados PRO altos pese a dolor residual en ~11.6% [4]. La revisión de Cerciello et al. [2] confirma mejoría en todas las escalas aunque con preocupación por lisis del injerto y artrosis glenohumeral a largo plazo.
  • La rehabilitación postquirúrgica sigue el esquema por fases descrito, adaptando los criterios de progresión según el tipo de intervención y la indicación del cirujano.

Referencias Bibliográficas

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