La luxación posterior de hombro es el desplazamiento patológico de la cabeza humeral en dirección posterior respecto a la cavidad glenoidea, representando aproximadamente el 2-4% de todas las luxaciones glenohumerales. Desde el punto de vista biomecánico, la estabilidad posterior glenohumeral depende de la congruencia articular, el labrum posterior, la cápsula posterior, el ligamento glenohumeral inferior (banda posterior) y los músculos estabilizadores dinámicos (manguito rotador, en especial infraespinoso y redondo menor).
El mecanismo lesional más frecuente es una combinación de rotación interna forzada, aducción y flexión del hombro —como sucede en convulsiones epilépticas, electrocución o traumatismos directos en la cara anterior del hombro—. Esta cadena cinemática genera una fuerza de traslación posterior de la cabeza humeral que puede superar la resistencia de las estructuras capsulolabrales posteriores. Las lesiones óseas asociadas características incluyen la lesión de Hill-Sachs inversa (impresión en la cara anteromedialy del húmero) y la lesión de Bankart invertida (avulsión del labrum posterior). Los defectos óseos glenoideos y humerales resultantes condicionan de forma determinante el riesgo de recidiva y la elección terapéutica [5]. La pérdida ósea glenohumeral posterior puede evolucionar hacia la aparición de una seudoglenoides, identificable incluso en etapas tempranas de la vida en contextos de parálisis braquial obstétrica con luxación posterior mantenida [14].
La luxación posterior de hombro es conocida como 'la gran simuladora' de la patología de hombro por su frecuente infradiagnóstico (hasta el 50-79% de los casos no se diagnostican en la primera valoración).
Presentación aguda:
Presentación crónica / neglected dislocation:
Lesiones asociadas:
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