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Lesión del Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

Rodilla·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las lesiones ligamentosas más prevalentes y limitantes en la población deportiva. El LCA es el principal estabilizador estático frente a la traslación anterior de la tibia sobre el fémur, la rotación interna tibial y el valgo de rodilla. Su rotura compromete la estabilidad articular dinámica y mecánica de la articulación tibiofemoral.

Epidemiología

La incidencia en atletas adolescentes se sitúa en torno a 0,069 lesiones por 1000 exposiciones atleta (EA), con mayor riesgo en chicas (0,084/1000 EA) frente a chicos (0,060/1000 EA), con una razón de riesgo global de 1,40 [4]. El riesgo es significativamente mayor en competición que en entrenamiento, con un cociente de incidencia de 8,54 (mujeres) y 6,85 (hombres) [4]. En deportes de equipo con balón, más del 55% de las lesiones del LCA son de mecanismo no-contacto [6], con mayor proporción en mujeres (63%) que en hombres (50%) [6].

Mecanismo lesional

Existen cuatro categorías principales de lesión [12]:

  • Cambio de dirección (CoD): Representa el 26-70% de las lesiones en deportes de equipo. Implica valgo dinámico de rodilla, rotación femoral interna y rotación tibial externa en fase de carga monopodal.
  • Aterrizaje tras salto: Predominante en deportes con juego aéreo (voleibol, balonmano, baloncesto), supone el 57-82% de las lesiones en estas modalidades.
  • Contacto directo: Principal mecanismo en deportes de combate y deportes de contacto como rugby o fútbol americano.
  • Mecanismo inducido por equipamiento: Específico de deportes de invierno (esquí alpino), con patrones como el 'valgus-external rotation' o el 'phantom foot'.

Las lesiones no-contacto durante cambio de dirección y aterrizaje son las que presentan mayor potencial de prevención mediante programas específicos [3][12].

Lesiones asociadas

Las lesiones del LCA frecuentemente se acompañan de lesiones meniscales. Las lesiones en rampa del menisco medial (ramp lesions) tienen una prevalencia del 9-24% en rodillas con déficit de LCA [16], siendo especialmente prevalentes en pacientes jóvenes y con mayor tiempo desde la lesión [16]. La RM convencional presenta limitaciones diagnósticas para estas lesiones, con sensibilidad del 48-86% y especificidad del 79-99% [16].

Cuadro Clínico y Síntomas

Presentación aguda

  • 'Pop' audible o percibido en el momento de la lesión, referido frecuentemente por el paciente.
  • Hemartros de instauración rápida (dentro de las primeras 2-4 horas), que genera tumefacción severa y limitación del rango de movimiento (ROM) en flexión y extensión.
  • Dolor inmediato de intensidad variable; en algunos casos el paciente puede continuar el juego brevemente antes de ceder por la inflamación.
  • Incapacidad funcional para continuar la actividad deportiva.

Presentación subaguda y crónica

  • Inestabilidad episódica: sensación de 'fallo' o 'quiebre' durante actividades de pivote, cambio de dirección o desaceleración. Es el síntoma guía en fases subagudas y crónicas [14].
  • Derrame articular recurrente tras actividad.
  • Déficit de fuerza del cuádriceps e isquiotibiales: tras la reconstrucción del LCA (ACLR), persisten déficits significativos de potencia de absorción de la rodilla durante tareas de desaceleración [21].
  • Alteración del control neuromuscular: compensaciones en la carga de la extremidad afecta, detectables mediante sensores inerciales o test de salto monopodal [21].
  • Limitación de actividades deportivas y reducción de calidad de vida relacionada con la rodilla.

Hallazgos al examen físico

  • Derrame articular palpable; valorar mediante el test de la ola o peloteo rotuliano.
  • Limitación de la extensión completa en fase aguda por derrame y espasmo muscular reflejo.
  • Traslación anterior tibial aumentada: base del Lachman y el cajón anterior.
  • Dolor a la palpación articular medial y lateral si hay lesiones meniscales asociadas [16].
  • Evaluación de la estabilidad en varo/valgo para descartar lesiones ligamentosas combinadas.

Banderas Rojas

Las siguientes situaciones requieren derivación urgente o evaluación médica inmediata antes de continuar con la rehabilitación:

  • Fractura ósea asociada (fractura de Segond, fractura de platillo tibial): Sospechar ante mecanismo de alta energía, dolor óseo difuso, incapacidad absoluta para la carga y hallazgos en la radiología simple. Indicación quirúrgica potencial que modifica completamente el protocolo.
  • Lesión vascular (arteria poplítea): Rodilla fría, ausencia de pulso pedio o tibial posterior, síndrome compartimental. Emergencia vascular.
  • Lesión nerviosa periférica (nervio peroneo común): Pie caído, hipoestesia en el dorso del pie y primer espacio interdigital. Sospechar en luxaciones de rodilla o traumatismos de alta energía.
  • Luxación de rodilla: Inestabilidad multidireccional grave, deformidad evidente. Requiere evaluación urgente por posible compromiso neurovascular.
  • Hemartros con sospecha de fractura osteocontral u osteocondral: Especialmente en pacientes jóvenes o con mecanismo de alta energía; fragmentos libres articulares con indicación quirúrgica.
  • Lesión en rampa meniscal con inestabilidad: La presencia de lesión meniscal en rampa con inestabilidad articular es indicación de reparación quirúrgica [16]. La RM convencional puede no detectarla (Sn: 69.4%, Sp: 77.2% en posición extendida) [18]; ante alta sospecha clínica con RM negativa, valorar artroscopia diagnóstica.
  • Afectación de fisis en paciente esqueléticamente inmaduro: En niños y adolescentes con fisis abiertas, la lesión del LCA requiere protocolo quirúrgico específico que preserve las fisis para evitar alteraciones del crecimiento [20].
  • Alta tasa de relesión en jóvenes: Pacientes menores de 25 años que retornan al deporte tienen una tasa de relesión combinada (ipsilateral + contralateral) del 23%, lo que representa un riesgo 30-40 veces superior al de adolescentes no lesionados [2]. Este dato debe comunicarse al paciente en el proceso de toma de decisiones sobre el retorno deportivo.
  • Síntomas sistémicos o artritis inflamatoria: Fiebre, afectación poliarticular, síntomas constitucionales. Descartar artritis séptica o artropatía inflamatoria.

Diagnóstico Diferencial

PatologíaSimilitudes con lesión LCADiferencias clave / hallazgos distintivos
Patología:Lesión ligamento cruzado posterior (LCP)Similitudes con lesión LCA:Hemartros, inestabilidad, mecanismo traumáticoDiferencias clave / hallazgos distintivos:Cajón posterior positivo; mecanismo en flexión con impacto anterior en tibia (dashboard injury); traslación posterior tibial
Patología:Lesión meniscal aisladaSimilitudes con lesión LCA:Dolor de rodilla, derrame, limitación ROMDiferencias clave / hallazgos distintivos:Sin inestabilidad anteroposterior; dolor en interlínea específico; McMurray/Thessaly positivos; LCA intacto en imagen
Patología:Esguince de ligamento lateral interno (LLI)Similitudes con lesión LCA:Dolor medial, derrame, mecanismo en valgoDiferencias clave / hallazgos distintivos:Dolor en cabeza del peroné o LLI; bostezamiento en valgo; LCA estable o con lesión combinada
Patología:Lesión en rampa meniscalSimilitudes con lesión LCA:Frecuentemente asociada al LCA (prevalencia 9-24%) [16]Diferencias clave / hallazgos distintivos:Dolor posterointerno; RM en extensión poco sensible (Sn: 69.4%) [18]; detección mejorada con RM en flexión 120° (Sn: 91.9%, Sp: 94.6%) [18]
Patología:Fractura de platillo tibialSimilitudes con lesión LCA:Hemartros, imposibilidad de cargaDiferencias clave / hallazgos distintivos:Mecanismo de alta energía o compresión axial; confirmada en radiología/TC; sin inestabilidad ligamentosa pura
Patología:Luxación de rótulaSimilitudes con lesión LCA:'Pop' percibido, hemartros, dificultad para la cargaDiferencias clave / hallazgos distintivos:Sensación de desplazamiento lateral; apprehension test positivo; imagen confirma subluxación/luxación rotuliana
Patología:Tendinopatía rotuliana severa/roturaSimilitudes con lesión LCA:Limitación funcional, dolor anterior de rodillaDiferencias clave / hallazgos distintivos:Sin hemartros agudo; déficit de extensión activa; palpación del tendón positiva; sin inestabilidad
Patología:Contusión ósea graveSimilitudes con lesión LCA:Dolor, derrame, limitación post-traumáticaDiferencias clave / hallazgos distintivos:Sin inestabilidad; edema óseo en RM sin discontinuidad ligamentosa; LCA visible en imagen

Tests Ortopédicos

La exploración clínica del LCA debe incluir una batería de tests con conocimiento de su precisión diagnóstica. La evidencia actual [7] indica que la precisión del test de Lachman, especialmente en presentaciones post-agudas y roturas completas, es menor de lo previamente considerado.

Test de Lachman

Test de referencia habitual. Con el paciente en decúbito supino y rodilla a 20-30° de flexión, se aplica traslación anterior de la tibia sobre el fémur estabilizado. La positividad se define por traslación aumentada y/o ausencia de tope firme.

  • Pooled global [7]: Sn: 81%, Sp: 85%
  • Roturas completas [7]: Sn: 68%, Sp: 79%
  • Presentaciones post-agudas [7]: Sn: 70%, Sp: 77%

Test del Cajón Anterior

Con rodilla a 90° de flexión. Traslación anterior de la tibia sobre el fémur.

  • Pooled [7]: Sn: 83%, Sp: 85%

Pivot Shift Test

Prueba en decúbito supino con rotación interna tibial y valgización progresiva de la rodilla desde extensión a flexión. Reproduce la subluxación-reducción de la meseta tibial lateral.

  • El más específico para confirmar lesión [7]: Sn: 55%, Sp: 94%
  • Baja sensibilidad en fase aguda por espasmo muscular y dolor; más útil en fases subagudas o bajo anestesia.
  • Es el mejor test para rule-in (confirmar) la lesión del LCA [7].

Lever Sign (Test de Lelli)

El explorador coloca su puño bajo la pantorrilla del paciente en decúbito supino y aplica presión sobre el muslo. En LCA intacto, el talón se eleva; en LCA roto, el talón permanece en la camilla.

  • El mejor test para rule-out (descartar) la lesión [7]: Sn: 83%, Sp: 91%

Ecografía diagnóstica

Como técnica complementaria de acceso rápido:

  • Sn global: 84%, Sp global: 92% para rotura de LCA comparando con RM o artroscopia [23].
  • Alto VPP para los signos del notch (hematoma en inserción) y traslación tibial anterior (PPV: 96-97%) [23].
  • NPV heterogéneo (73-87% según técnica) [23]; limitada para descartar lesión parcial.

Valoración Funcional Post-ACLR

  • Test de potencia monopodal con sensores inerciales: La velocidad angular sagital del muslo detecta asimetría de potencia de absorción en la rodilla con Sn: 81%, Sp: 100% para déficits >15% entre miembros [21]. Herramienta objetiva para el seguimiento del retorno deportivo.
  • Test de salto monopodal (Limb Symmetry Index, LSI): Usado como criterio de retorno deportivo en la mayoría de protocolos [9][11]; debe complementarse con el Estimated Pre-Injury Capacity (EPIC) para mayor precisión en la predicción de relesión [10].

Valoración de lesión en rampa meniscal

  • RM en posición extendida: Sn: 69.4%, Sp: 77.2% [18]; Sn pooled: 70%, Sp pooled: 88% [19].
  • RM en flexión de 120°: Sn: 91.9%, Sp: 94.6%; significativamente superior en presentaciones agudas [18].
  • Ante sospecha clínica persistente con RM negativa, se recomienda valoración artroscópica con portal posteromedial [16].

Fases de Tratamiento

La rehabilitación tras lesión del LCA —ya sea conservadora o post-ACLR— debe ser criterio-basada (no exclusivamente tiempo-basada) [9][8]. Los programas deben incluir una fase de prehabilitación antes de la cirugía cuando esté indicada, seguida de fases progresivas post-operatorias. La rehabilitación conservadora sigue fases análogas con criterios similares [14][15].

Fase 1: Control del Daño Tisular y Restauración Básica

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor y derrame articular.

Restaurar ROM completo o funcional.

Activación del cuádriceps e isquiotibiales sin compensaciones.

Recuperar marcha normal sin ayudas.

Intervenciones clave

Crioterapia perioperatoria para analgesia [10].

Ejercicio de cadena cinética cerrada (CKC) precoz: prensa a rango seguro, mini-sentadillas bilaterales.

Movilización pasiva-activa asistida de rodilla.

Activación del cuádriceps en cadena cinética abierta (CKO) en rango de extensión terminal (90-40°) — introducción precoz según evidencia favorable [10].

Estimulación eléctrica neuromuscular (NMES) del cuádriceps como complemento [10].

Control del edema: elevación del miembro, compresión.

BFR-RT al 30% de 1RM si el dolor o el derrame impiden cargas convencionales [13].

Criterios para avanzar

EVA ≤ 3/10 en reposo y actividad.

ROM: extensión completa (0°) y flexión ≥ 120°.

Ausencia de derrame articular clínicamente relevante.

Marcha sin claudicación.

Activación voluntaria del cuádriceps normalizada.

Fase 2: Fortalecimiento Neuromuscular y Carga Progresiva

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar fuerza muscular simétrica (LSI ≥ 70-80%).

Mejorar control neuromuscular y estabilidad dinámica.

Iniciar entrenamiento de propiocepción.

Intervenciones clave

Progresión de CKC: sentadilla unilateral, step-up/step-down, prensa unilateral.

CKO cuádriceps en rango completo según tolerancia y protocolo [10].

Ejercicio resistido de isquiotibiales.

Entrenamiento propioceptivo en superficie inestable.

BFR-RT como alternativa o complemento para minimizar atrofia con menor carga articular [1][13].

NMES de cuádriceps en combinación con ejercicio [10].

Balance y control del tronco.

Criterios para avanzar

LSI de fuerza isocinética o 10RM ≥ 75%.

Test Y-Balance: déficit entre miembros < 4 cm.

Capacidad de correr en línea recta sin dolor ni cojera.

Sin derrame tras actividad.

Fase 3: Entrenamiento Específico del Deporte y Pliometría

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar capacidad de absorción de impactos y potencia.

Integrar patrones de movimiento deporte-específicos.

Mejorar la confianza psicológica.

Intervenciones clave

Progresión pliométrica controlada

→saltos bilaterales

→saltos unilaterales

→saltos con cambio de dirección

Entrenamiento de carrera progresivo

→trote suave

→carrera continua

→aceleraciones

→sprint al 80%

→sprint máximo

Ejercicios de cambio de dirección, frenancias y arranques.

Simulación de gestos deporte-específicos.

Evaluación de readiness psicológica (p.ej.

ACL-RSI) [9].

Programas de prevención con ejercicio pliométrico [3].

Criterios para avanzar

LSI de salto monopodal ≥ 90% en test de hop.

LSI de fuerza ≥ 90%.

Ausencia de dolor y derrame.

Sin asimetría clínica relevante en la calidad del movimiento.

Readiness psicológica evaluada y adecuada [9].

Fase 4: Retorno al Deporte y Prevención de Relesión

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Retorno seguro al deporte con mínimo riesgo de relesión.

Instaurar programas de prevención.

Optimizar el load management a largo plazo.

Intervenciones clave

Entrenamiento integrado con equipo.

Carga de entrenamiento progresiva con monitorización.

Programas de prevención con ejercicio pliométrico, de fuerza y equilibrio [3][5].

Educación sobre factores de riesgo de relesión, especialmente en menores de 25 años [2].

Neuromuscular training integrado en el calentamiento.

Criterios para avanzar

Test de retorno al deporte completo: LSI fuerza ≥ 90%, LSI hop ≥ 90%, calidad del movimiento sin compensaciones, readiness psicológica aprobada [9][11].

Tiempo mínimo post-ACLR 9-12 meses [9].

Criterio clínico individualizado supervisado por fisioterapeuta y médico.

Terapia Manual y Modalidades

Crioterapia

Indicada especialmente en la fase 1 (perioperatoria y post-lesional aguda). La crioterapia es efectiva como analgésico cuando se aplica de forma perioperatoria, reduciendo el dolor y el consumo de analgésicos [10]. Se aplica con bolsas de hielo o sistemas de compresión con frío (cryo-cuff) durante 15-20 minutos, varias veces al día, sobre la rodilla con interposición de paño para proteger la piel. Su mecanismo principal es la vasoconstricción local y la reducción de la velocidad de conducción nerviosa nociceptiva. Se integra en la fase 1 como complemento del ejercicio y no como sustituto del movimiento. No está respaldada su utilidad más allá de la fase aguda para mejorar el rendimiento funcional a medio-largo plazo [10].

Estimulación Eléctrica Neuromuscular (NMES / EMS)

Indicada como complemento del ejercicio de cuádriceps en las fases 1 y 2, especialmente ante inhibición artrogénica del cuádriceps. La NMES es efectiva tanto de forma independiente como combinada con ejercicio rehabilitador para recuperar la función muscular del cuádriceps tras ACLR [10]. Los parámetros habituales de consenso clínico incluyen frecuencias de 30-50 Hz, intensidades supramotor (generando contracción visible), aplicación sobre el vasto medial oblicuo y recto femoral, en sesiones de 15-20 minutos, integradas en la sesión de fisioterapia antes o durante el ejercicio activo. El biofeedback electromiográfico puede ser un complemento valioso para recuperar la activación voluntaria muscular y reducir las inhibiciones reflejas [10].

Movilización Articular

Indicada en la fase 1 cuando existe limitación de ROM por dolor, derrame o contractura artrogénica. Se aplican movilizaciones pasivas e activo-asistidas de la articulación tibiofemoral y patelofemoral. Las movilizaciones patelofemorales (deslizamiento caudal, medial y lateral) están indicadas ante rigidez rotuliana postoperatoria que limita la recuperación de la flexión. Las técnicas de grado III-IV en deslizamiento posteroanterior tibial pueden utilizarse para recuperar la extensión terminal. Su objetivo es restaurar la artrocinemática articular para permitir la progresión del ejercicio terapéutico. Respaldado por las guías de práctica clínica que consideran las modalidades físicas como adjuntos útiles en la fase precoz para permitir el inicio del ejercicio [8].

Blood Flow Restriction Training (BFR-RT)

Indicado especialmente en las fases 1 y 2, cuando el dolor, el derrame o la integridad del injerto limitan la aplicación de cargas elevadas necesarias para el estímulo hipertrófico. Se aplica con un manguito neumático proximal al muslo del miembro afecto, con presión de oclusión personalizada (típicamente al 60-80% de la presión de oclusión total, según el sistema y el protocolo). El ejercicio se realiza al 30% del 1RM en series de 30-15-15-15 repeticiones con descansos cortos. El BFR-RT logra incrementos de fuerza e hipertrofia comparables a la carga alta convencional con menor carga articular, siendo más tolerable para el paciente en fases tempranas [1][13]. Además, el BFR-RT muestra ventajas sobre el entrenamiento de carga pesada en la reducción del dolor articular, del derrame y en la recuperación del ROM, y mejoras superiores en función autoreportada y en el test Y-Balance [13]. Se integra como complemento de las sesiones de ejercicio convencional en fases 1-2, siendo sustituido por carga convencional progresiva cuando el miembro lo tolera.

Vendaje Neuromuscular (Kinesiotaping)

Uso clínico habitual en la fase aguda y post-quirúrgica temprana para el manejo del edema, la reducción del dolor y la facilitación muscular (especialmente del vasto medial). Las técnicas de drenaje linfático-like con kinesiotape se aplican con anclaje proximal y tiras en abanico distal sobre la rodilla edematosa. La técnica de facilitación del cuádriceps se aplica con tensión media-alta en dirección distal-proximal siguiendo el vientre muscular. La evidencia entregada no respalda de forma directa su eficacia en ACLR con datos concretos de esta colección, por lo que se describe como uso clínico habitual sin cifras de eficacia propias de este bloque.

Ortesis de Rodilla Funcional

La evidencia disponible indica que el uso de ortesis postoperatoria no ofrece ventajas clínicas ni mejora la asimetría de carga entre miembros tras ACLR [10]. Por tanto, no se recomienda de forma rutinaria como parte del protocolo de rehabilitación. Su uso puede valorarse individualmente en situaciones de alta demanda articular precoz o inestabilidad residual, pero no debe ser un elemento estándar del protocolo basado en evidencia [10].

Técnicas Invasivas

EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Tejido cicatricial o fibrótico periarticular, adherencias en retináculo medial/lateral, unión miotendinosa del cuádriceps (vasto medial), cuerpo muscular de isquiotibiales en caso de contractura o puntos gatillo activos, zona de inserción del LCA remanente en tratamiento conservador con potencial de cicatrización
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí. Guía ecográfica en tiempo real obligatoria para identificar la zona de degeneración tisular o adherencia, controlar la profundidad de la aguja y verificar la distribución del efecto electrolítico en el tejido diana
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0,30-0,40 mm para estructuras musculares y retinaculares; 0,25-0,32 mm en zonas de mayor precisión o proximidad neurovascular
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA en tejido tendinoso o fibroso; variantes de baja intensidad (0,5-2 mA) en zonas periarticulares o próximas a estructuras neurovasculares
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 3-5 segundos por zona de aplicación; patrón en rastrillo sobre el tejido diana; una o dos zonas por sesión según extensión de la afectación
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal, 4-6 sesiones por ciclo; reevaluar tras 3ª sesión
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, sin sustituir, el ejercicio de carga progresiva (BFR-RT, CKC, CKO). Aplicar preferentemente antes o en día alternativo al ejercicio de alta intensidad. En caso de tratamiento de puntos gatillo en cuádriceps o isquiotibiales, la EPI o punción seca se integra en la fase 2 para mejorar la calidad contráctil del tejido previo al entrenamiento de fuerza
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, trastornos de la coagulación o anticoagulación, infección local activa, alergia a metales, piel no íntegra en zona de aplicación. Precaución en proximidad a estructuras neurovasculares (arteria y nervio poplíteos)

La indicación principal de la EPI en la lesión del LCA es el abordaje de las estructuras periarticulares con tejido fibrótico o adherencias post-quirúrgicas que limitan el progreso del ROM (retináculo medial o lateral rígido, adherencias en el fondo de saco suprapatelar), así como el tratamiento de puntos gatillo activos en cuádriceps e isquiotibiales que generan inhibición funcional y asimetrías de carga. En rodillas con tratamiento conservador donde se busca potenciar el proceso de cicatrización del LCA remanente (evidencia de healing en RM presente hasta en el 53% de los casos tratados solo con rehabilitación [15]), la neuromodulación percutánea en zona de inserción femoral podría tener un papel facilitador del proceso biológico, aunque los protocolos específicos para esta indicación carecen de validación en ensayos clínicos.

El abordaje ecoguiado es imprescindible dada la riqueza neurovascular del hueco poplíteo y la zona periarticular medial. Identificar la cápsula posterior, el retináculo medial y las inserciones musculares en tiempo real reduce el riesgo de lesión inadvertida.

Esta subsección se describe como guía de uso clínico. La evidencia entregada no contiene ensayos clínicos específicos de EPI o neuromodulación percutánea en lesión del LCA; los parámetros reflejan consenso de uso clínico de la técnica.

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Metaanálisis 23. Schreiner G, et al. The diagnostic accuracy of ultrasound in assessing anterior cruciate ligament tears: a systematic review and meta-analysis. Skeletal Radiol. 2025. PMID: 39806120 doi:10.1007/s00256-025-04866-w

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