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Inestabilidad Crónica de Tobillo (ICA)

Tobillo y Pie·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La inestabilidad crónica de tobillo (ICA) se define como la persistencia de síntomas de inestabilidad, episodios de 'giving way' y deterioro funcional más allá de 12 meses tras un esguince lateral de tobillo (ELT) inicial [2]. Se considera la evolución patológica de un ELT no resuelto y engloba dos dimensiones que frecuentemente coexisten: la inestabilidad mecánica (laxitud ligamentosa residual, alteraciones artrocinémáticas) y la inestabilidad funcional (déficits neuromusculares, propioceptivos y del control motor) [2].

Biomecánicamente, el ligamento peroneoastragalino anterior (LPAA o ATFL) es la estructura más frecuentemente lesionada en el mecanismo de inversión-flexión plantar [2]. La rotura o elongación crónica del ATFL condiciona un aumento del ángulo ATFL-PTFL en el plano axial: en pacientes con inestabilidad mecánica del tobillo (IMT) el ángulo medio es de 81,5° ± 9,8° frente a 75,2° ± 8,9° en controles, siendo este ángulo aumentado un signo indirecto de lesión crónica del ATFL [23]. Cuando el ángulo ATFL-PTFL supera los 89,4° se ha establecido como punto de corte para considerar reconstrucción ligamentosa frente a reparación [18].

Desde el punto de vista del control motor, los déficits propioceptivos y de estabilidad postural dinámica emergen como predictores clave de la evolución hacia ICA. La imposibilidad de completar tareas de salto y aterrizaje en las 2 primeras semanas tras el ELT inicial, junto con un control postural dinámico deteriorado y baja función autorreferida a los 6 meses, son factores predictores de ICA al año [16].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica de la ICA se caracteriza por [2][16]:

  • Episodios recurrentes de 'giving way' (sensación de que el tobillo 'cede') durante la marcha, el deporte o actividades de la vida diaria.
  • Sensación subjetiva de inestabilidad en carga unipodal o terreno irregular.
  • Dolor crónico o intermitente en la región anterolateral del tobillo, que puede acompañarse de tumefacción residual.
  • Déficits del control postural dinámico, objetivables mediante el Star Excursion Balance Test (SEBT): reducción de las distancias de alcance en las direcciones posteromedial y posterolateral, con alteraciones en las posiciones articulares sagitales de cadera, rodilla y tobillo [16].
  • Baja función autorreferida, medible con herramientas como el Foot and Ankle Ability Measure (FAAM), especialmente en la subescala de actividades de la vida diaria [16].
  • Reducción del rango de movimiento (dorsiflexión, inversión, eversión y flexión plantar) como hallazgo frecuente en la evaluación clínica [22].
  • Atrofia o debilidad musculatura peroneal y alteraciones en el patrón de activación neuromuscular.

La ausencia de resolución clínica a los 12 meses del ELT inicial, con persistencia de los síntomas descritos, es el criterio temporal que define la ICA [2][16].

Banderas Rojas

Las siguientes señales de alarma obligan a derivación médica urgente o reevaluación diagnóstica antes de iniciar o continuar el abordaje fisioterapéutico [2]:

  • Sospecha de fractura no diagnosticada: dolor óseo puntual intenso en maléolo lateral/medial, base del 5.º metatarsiano o navicular, especialmente tras traumatismo de alta energía (aplicar criterios de Ottawa).
  • Pérdida neurológica progresiva: parestesias, hipoestesia o debilidad en el territorio del nervio peroneo superficial o profundo que empeoran con el tiempo.
  • Signos de lesión osteocondral avanzada: dolor mecánico intrararticular, bloqueo articular, crepitación intraarticular marcada o derrame articular importante recurrente sin respuesta al tratamiento conservador.
  • Inestabilidad severa con laxitud multiligamentosa: que comprometa la integridad de la sindesmosis tibioperonea o del complejo ligamentoso medial (ligamento deltoideo), sugiriendo lesión compleja que puede requerir evaluación quirúrgica.
  • Ausencia de respuesta al tratamiento conservador bien estructurado durante 3-6 meses: indicación de reevaluación médica, prueba de imagen complementaria y valoración de indicación quirúrgica (reparación tipo Broström-Gould o reconstrucción) [2][18].
  • Síntomas vasculares: edema unilateral masivo, signos de trombosis venosa profunda (TVP) o compromiso vascular.
  • Infección articular o ósea sospechada: calor excesivo, eritema, fiebre, elevación de reactantes de fase aguda.

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