La inestabilidad cervical superior (ICS) hace referencia a la pérdida de integridad funcional de las estructuras ligamentosas de la unión cráneo-vertebral (C0-C1-C2), comprometiendo principalmente el ligamento transverso del atlas (LTA) y los ligamentos alares. Esta región constituye la unión cráneo-vertebral, donde la estabilidad mecánica depende de forma crítica de estos elementos pasivos en ausencia de una articulación interapofisaria convencional.
Es el principal estabilizador estático de la articulación atlantoaxoidea. Impide la traslación anterior del atlas sobre el axis, manteniendo la distancia atlo-dental (ADI). Su integridad es determinante para la protección medular en la región cervical alta. En condiciones de carga axial con flexión, actúa como la principal barrera mecánica frente al deslizamiento anterior del atlas. Estudios biomecánicos en modelos cadavéricos han demostrado que la disrupción del LTA —con o sin fractura de Jefferson asociada— produce un incremento significativo del ADI en flexión (aumento medio del 34% en la condición de rotura aislada del LTA, frente al 2,5% en columnas intactas), siendo esta diferencia estadísticamente significativa (p < 0,005) [15]. La rotura aislada del LTA sin fractura produce mayor incremento del ADI que la fractura de Jefferson con LTA íntegro [15].
Los ligamentos alares conectan bilateralmente el proceso odontoides con los cóndilos occipitales, controlando principalmente la rotación axial atlantoaxoidea y la inclinación lateral. Su lesión genera hipermovilidad rotatoria y lateroflexora en C0-C1-C2, comprometiendo la estabilidad mecánica en los planos frontal y transversal.
La ICS puede presentarse en contextos de:
En síndrome de Down, la inestabilidad atlantoaxial es una comorbilidad relevante dada la laxitud ligamentosa generalizada [5]. En AR, el riesgo de subluxación atlantoaxial se ve incrementado hasta 1,6 veces en pacientes con IMC bajo-normal respecto a obesos, siendo la positividad del factor reumatoide un predictor independiente de desarrollo de inestabilidad cervical [11].
La presentación clínica de la ICS es heterogénea y puede solaparse con otras patologías cervicales. Se organiza en función de la severidad del compromiso estructural:
En casos con compromiso medular o radicular cervical alto:
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