La inestabilidad anterior glenohumeral recidivante es la incapacidad de la articulación glenohumeral para mantener la cabeza humeral centrada en la cavidad glenoidea ante cargas fisiológicas, resultando en episodios repetidos de luxación o subluxación en dirección anteroinferior. Biomecánicamente, la estabilidad glenohumeral depende de la concavidad-compresión generada por los estabilizadores estáticos (labrum anteroinferior, ligamentos glenohumerales inferior y medio, integridad ósea glenoidea) y dinámicos (manguito rotador, bíceps). El mecanismo lesional típico es un traumatismo con el brazo en abducción y rotación externa forzada, que produce avulsión del complejo labro-ligamentoso anterior (lesión de Bankart) y, frecuentemente, una impactación posterolateral de la cabeza humeral (lesión de Hill-Sachs). La recurrencia incrementa significativamente la prevalencia de ambas lesiones: la proporción de lesiones de Hill-Sachs es mayor en luxaciones recidivantes (85%) versus primera luxación (71%), y la de lesiones de Bankart también es mayor en recidivantes (66%) versus primera luxación (59%), con significación estadística (P < 0.01 y P = 0.05, respectivamente) [1]. La pérdida ósea glenoidea progresiva es un factor determinante en la elección del tratamiento definitivo, y su cuantificación mediante el método del 'best-fit circle' en TC 2D o 3D presenta variabilidad inter e intra-observador considerable, lo que obliga a integrar otros factores clínicos y no basar la decisión quirúrgica exclusivamente en el porcentaje de pérdida ósea [20].
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