La hoffitis o síndrome de la almohadilla grasa infrapatelar (IFP, infrapatellar fat pad) es una entidad clínica caracterizada por la inflamación, fibrosis e hipertrofia de la IFP situada entre el tendón rotuliano, la rótula, el fémur distal y el platillo tibial anterior. Esta estructura altamente vascularizada e inervada actúa como amortiguador dinámico durante la extensión terminal de la rodilla y como regulador metabólico de la homeostasis articular, secretando adipoquinas (incluida leptina) con capacidad proinflamatoria sobre el cartílago, la membrana sinovial y el hueso subcondral [4].
Patobiomecánica
El mecanismo lesional más frecuente implica el pinzamiento repetido de la IFP entre el polo inferior de la rótula y el cóndilo femoral durante la extensión completa de la rodilla (mecanismo de impingement). Varios factores biomecánicos y morfológicos contribuyen a este fenómeno:
- Maltracking femoropatelar: la lateralización patelar, el aumento del ángulo de inclinación rotuliana, el incremento de la distancia TT-TG y la patela alta se asocian de forma estadísticamente significativa con el edema de la porción superolateral de la IFP (superolateral Hoffa fat pad, SHFP), reflejando el rol del maltracking como factor etiopatogénico [1].
- Inestabilidad femoropatelar sutil: parámetros como el ratio Insall-Salvati elevado y la disminución de la profundidad de la tróclea, identificados también en el síndrome de fricción del tendón rotuliano-cóndilo femoral lateral (PTLFCFS), comparten mecanismos con la compresión de la IFP [10].
- Sinovitis de Hoffa como componente inflamatorio: la inflamación de la IFP (Hoffa-synovitis en MRI) participa en la cascada inflamatoria sinovial de la rodilla, siendo un predictor independiente del desarrollo de artrosis radiográfica incidente (OR 1,80 a nivel basal; OR 2,47 un año antes de la aparición de cambios radiográficos) [9]. Su persistencia se asocia con progresión estructural y mayor probabilidad de artroplastia [11].
- Adipoquinas y mediadores inflamatorios: la IFP produce leptina y otras adipoquinas que amplifican la respuesta inflamatoria local, vinculando el síndrome metabólico con la mayor incidencia y severidad de la patología inflamatoria de la grasa infrapatelar [4].