La hernia del deportista (athletic pubalgia) es una entidad clínica caracterizada por dolor crónico en la región inguino-pubiana del deportista, en ausencia de una hernia inguinal verdadera demostrable. Se considera el resultado de una disfunción mecánica en la pared abdominal posterior y/o insuficiencia de las estructuras músculo-aponeuróticas de la región inguinal (pared posterior del canal inguinal, tendón conjunto, oblicuo interno, fascia transversalis) sometidas a fuerzas de cizallamiento y tracción repetitivas.
Desde el punto de vista biomecánico, el mecanismo patogénico central implica un desequilibrio entre las fuerzas generadas por la musculatura aductora (con inserción en el pubis) y la musculatura abdominal (especialmente recto del abdomen y oblicuos), que genera estrés excesivo sobre la sínfisis púbica y las estructuras periarticulares. En deportistas que realizan movimientos explosivos de rotación, cambios de dirección, golpeo o sprint, se producen fuerzas de cizallamiento asimétricas que pueden desencadenar microtraumatismos acumulativos en la inserción tendinosa del recto abdominal, del oblicuo externo y en la musculatura aductora. Esta fisiopatología la sitúa dentro del espectro del dolor inguinal relacionado con el deporte, donde la athletic pubalgia representa el 24% de las causas de dolor inguinal que requieren intervención quirúrgica, siendo la segunda causa más frecuente tras el impingement femoroacetabular (FAI) [4].
El cuadro clínico es predominantemente subagudo-crónico, con las siguientes características:
En la revisión sistemática de de Sa et al. [4], la athletic pubalgia constituye el 24% de los diagnósticos quirúrgicos en deportistas con dolor inguinal, lo que subraya la alta prevalencia de esta entidad en la población deportiva activa.
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