SaudeVSaudeV
DiagnósticoIniciar sesión

© 2026 SaudeV. Herramienta de apoyo al razonamiento clínico.

Aviso legalTérminos de usoPrivacidadPlanes
InicioDiagnósticoEntrar
Volver/

Hernia del Deportista (Athletic Pubalgia / Sports Hernia)

Cadera y Pelvis·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La hernia del deportista (athletic pubalgia) es una entidad clínica caracterizada por dolor crónico en la región inguino-pubiana del deportista, en ausencia de una hernia inguinal verdadera demostrable. Se considera el resultado de una disfunción mecánica en la pared abdominal posterior y/o insuficiencia de las estructuras músculo-aponeuróticas de la región inguinal (pared posterior del canal inguinal, tendón conjunto, oblicuo interno, fascia transversalis) sometidas a fuerzas de cizallamiento y tracción repetitivas.

Desde el punto de vista biomecánico, el mecanismo patogénico central implica un desequilibrio entre las fuerzas generadas por la musculatura aductora (con inserción en el pubis) y la musculatura abdominal (especialmente recto del abdomen y oblicuos), que genera estrés excesivo sobre la sínfisis púbica y las estructuras periarticulares. En deportistas que realizan movimientos explosivos de rotación, cambios de dirección, golpeo o sprint, se producen fuerzas de cizallamiento asimétricas que pueden desencadenar microtraumatismos acumulativos en la inserción tendinosa del recto abdominal, del oblicuo externo y en la musculatura aductora. Esta fisiopatología la sitúa dentro del espectro del dolor inguinal relacionado con el deporte, donde la athletic pubalgia representa el 24% de las causas de dolor inguinal que requieren intervención quirúrgica, siendo la segunda causa más frecuente tras el impingement femoroacetabular (FAI) [4].

Cuadro Clínico y Síntomas

El cuadro clínico es predominantemente subagudo-crónico, con las siguientes características:

  • Dolor inguinal unilateral o bilateral de inicio insidioso, generalmente profundo, localizado en la región inguinal baja, con posible irradiación al escroto/labios mayores, cara medial del muslo o región perineal.
  • Agravación con el esfuerzo: el dolor aumenta con actividades de alta demanda como sprint, cambios de dirección, patadas, incorporaciones desde decúbito, tos o estornudos.
  • Alivio con el reposo: la sintomatología mejora típicamente con el cese de la actividad deportiva.
  • Rigidez matutina: algunos deportistas refieren malestar inicial al comenzar la actividad que mejora transitoriamente con el calentamiento y empeora al continuar.
  • Sensibilidad a la palpación: en el anillo inguinal superficial, inserción del recto abdominal en la rama púbica superior y/o musculatura aductora.
  • Debilidad funcional: en casos avanzados puede haber déficit de fuerza en la musculatura abdominal baja y aductora.

En la revisión sistemática de de Sa et al. [4], la athletic pubalgia constituye el 24% de los diagnósticos quirúrgicos en deportistas con dolor inguinal, lo que subraya la alta prevalencia de esta entidad en la población deportiva activa.

Banderas Rojas

  • Pérdida de peso no intencionada asociada a dolor inguinal: descartar patología oncológica (adenopatías, tumores retroperitoneales).
  • Dolor nocturno severo en reposo sin relación con la actividad: orienta a etiología no mecánica (osteítis púbica infecciosa, neoplasia ósea).
  • Fiebre, escalofríos o síntomas sistémicos: descartar artritis séptica de sínfisis o infección de partes blandas.
  • Masa inguinal palpable con impulso positivo a la tos: sospechar hernia inguinal verdadera que puede requerir valoración quirúrgica [4].
  • Síntomas neurológicos irradiados: parestesias en cara anterior del muslo, debilidad de cuádriceps o alteraciones del reflejo rotuliano deben descartar patología lumbar (compresión de raíces L2-L4) o atrapamiento nervioso (nervio ilioinguinal, iliohipogástrico, genitofemoral).
  • Traumatismo de alta energía previo: descartar fractura por avulsión de la espina ilíaca anterosuperior/anteroinferior, fractura de rama púbica o lesión vascular.
  • Alteraciones urinarias o sexuales: orientan a patología urológica, prostática o ginecológica subyacente.
  • Ausencia de respuesta a 6-8 semanas de tratamiento conservador bien estructurado: debe motivar reevaluación diagnóstica completa con imagen avanzada y valoración por cirujano especialista [4].

¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?