El hallux valgus (HV) es una deformidad progresiva del primer radio caracterizada por la angulación lateral del hallux hacia los dedos menores en el plano frontal, con desplazamiento medial de la cabeza del primer metatarsiano (prominencia dorsomedial o «juanete»), subluxación de los sesamoideos y rotación en pronación de la falange proximal [16]. La prevalencia global estimada es del 19% (IC95%: 13%-25%), con mayor afectación en mujeres (23,74%; IC95%: 16,21%-32,21%) respecto a hombres (11,43%; IC95%: 6,18%-18%), y en mayores de 60 años (22,7%; IC95%: 13,1%-33,98%) [4].
Desde el punto de vista biomecánico, el HV altera la cadena cinética durante la marcha de forma significativa: los pacientes caminan más despacio (-0,16 m/s; IC95%: -0,27 a -0,05), exhiben reducción del movimiento en el plano coronal hindfoot-shank durante el prebalanceo (1,16°; IC95%: 0,31 a 2,00°) y generan menor fuerza en la región del hallux (33,48 N; IC95%: 8,62 a 58,35 N) [10]. La distribución de presiones plantares se altera también en el retropié medial y lateral [10]. La pronación de la falange proximal correlaciona significativamente con la severidad del HV (r = 0,64, p < 0,0001) y debe ser valorada como parámetro clasificatorio adicional al ángulo de HV e intermetatarsiano [16]. El tratamiento conservador está orientado al control del dolor y no corrige estructuralmente la deformidad; el tratamiento quirúrgico es el único capaz de reducir el ángulo de HV, aunque con evidencia de calidad limitada sobre superioridad frente al manejo conservador en resultados de calidad de vida [1].
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