SaudeVSaudeV
TestsDiagnósticoIniciar sesión

© 2026 SaudeV. Herramienta de apoyo al razonamiento clínico.

Aviso legalTérminos de usoPrivacidad
InicioTestsDiagnósticoEntrar
Volver/

Fractura por Estrés del Metatarso

Tobillo y Pie·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La fractura por estrés del metatarso es una lesión ósea por sobrecarga acumulada (bone stress injury, BSI), resultado de la aplicación repetitiva de cargas submáximas sobre el hueso sin tiempo suficiente para la remodelación ósea adaptativa. El desequilibrio entre resorción osteoclástica y formación osteoblástica genera microdaño trabecular que progresa a fractura cortical si la carga no se reduce.

Biomecánicamente, los metatarsianos (especialmente el 2.º y 3.º) actúan como palancas de transmisión de fuerzas durante la propulsión. El incremento brusco de volumen, intensidad o superficie de entrenamiento, la rigidez del calzado, la pronación excesiva o el pie cavo alteran la distribución de carga metatarsal, favoreciendo la concentración de estrés en la diáfisis o en la unión diafisometafisaria.

Clasificación por riesgo clínico: Las fracturas por estrés del 5.º metatarsiano (zona II-III, fractura de Jones) se clasifican como lesiones de alto riesgo por su mayor tasa de complicaciones (retardo de consolidación, no-unión, refractura), mientras que las del 2.º-4.º metatarsiano corresponden habitualmente al grupo de bajo riesgo [3]. La localización anatómica es el principal determinante pronóstico del tiempo de retorno al deporte y de la tasa de complicaciones [3].

En atletas femeninas, la tríada de la atleta femenina (déficit energético, alteración menstrual, baja densidad mineral ósea) incrementa significativamente el riesgo de BSI; las guías actuales de 2025 de la Female Athlete Triad Coalition incluyen expresamente las BSI dentro del espectro de salud ósea del cuadro [9].

Cuadro Clínico y Síntomas

Presentación típica

  • Dolor insidioso en el antepié, de inicio gradual, relacionado con la actividad y con alivio en reposo. En fases avanzadas el dolor puede ser presente también en descarga.
  • Localización: dorso del antepié sobre el cuerpo metatarsal afecto, habitualmente 2.º-3.º en corredores y bailarinas; 5.º metatarsiano (fractura de Jones) con mayor frecuencia en deportes de pivote (baloncesto, fútbol) [6].
  • Edema localizado dorsal o perióstico sobre el metatarsiano implicado.
  • Dolor a la palpación directa del foco de fractura (signo del punto de máximo dolor).
  • Progresión: inicio con dolor solo al final del entrenamiento → dolor durante el entrenamiento → dolor con la marcha normal → dolor en reposo si no se modifica la carga.

Síntomas asociados

  • En atletas femeninas: interrogar sobre ciclos menstruales, ingesta calórica y densidad mineral ósea (contexto de tríada) [9].
  • Historia de incremento reciente de carga de entrenamiento, cambio de superficie, calzado nuevo o inadecuado.
  • En BSI de alto riesgo (5.º metatarsiano, navicular): mayor intensidad álgica, mayor dificultad para la deambulación y potencial presentación como fractura completa desplazada [3].

Banderas Rojas

  • Fractura de Jones (zona II-III del 5.º metatarsiano): alto riesgo de no-unión y refractura; requiere valoración ortopédica urgente para decisión conservadora vs. quirúrgica [3].
  • Sospecha de tríada de la atleta femenina: amenorrea, pérdida de peso significativa, historial de fracturas de estrés previas o múltiples; indica evaluación endocrinológica y nutricional [9].
  • Fractura completa desplazada: dolor severo, incapacidad para la carga, deformidad palpable; derivación urgente.
  • Signos de infección o tumor óseo: dolor nocturno intenso no relacionado con la actividad, fiebre, eritema, linfadenopatía, pérdida de peso inexplicada; requieren imagen avanzada y derivación urgente.
  • Fractura de estrés en contexto de osteoporosis o enfermedad ósea metabólica: fragilidad ósea subyacente que altera el pronóstico y el manejo [9].
  • Ausencia de respuesta clínica tras 6-8 semanas de tratamiento conservador correcto: valorar refractura, pseudoartrosis o diagnóstico alternativo [3].
  • Déficit neurológico o vascular distal: descarta fractura de estrés como único diagnóstico; derivación inmediata.

Diagnóstico Diferencial

PatologíaCaracterísticas diferenciadorasPrueba clave
Patología:Metatarsalgia mecánicaCaracterísticas diferenciadoras:Dolor plantar difuso, sin foco perióstico preciso, sin edema dorsal localizadoPrueba clave:Rx simple (normal), exploración clínica
Patología:Neuroma de MortonCaracterísticas diferenciadoras:Dolor interdigital irradiado, signo de Mulder +, parestesiasPrueba clave:Ecografía o RMN
Patología:Osteoartritis tarsometatarsianaCaracterísticas diferenciadoras:Dolor articular, crepitación, deformidad progresiva, mayor edadPrueba clave:Rx: pinzamiento articular
Patología:Fractura de estrés de navicularCaracterísticas diferenciadoras:Dolor mediotarsal dorsal, alto riesgo, corredor de fondoPrueba clave:RMN (técnica de elección)
Patología:Tendinopatía del extensor largo del dedoCaracterísticas diferenciadoras:Dolor dorsal a la palpación del tendón, no del hueso; dolor selectivo a la resistenciaPrueba clave:Ecografía
Patología:Síndrome de compartimento crónico por esfuerzoCaracterísticas diferenciadoras:Dolor difuso durante la carrera con resolución rápida en reposo, sin foco óseoPrueba clave:Presiones compartimentales
Patología:Enfermedad de Freiberg (osteocondritis)Características diferenciadoras:Afecta cabeza metatarsal 2.ª-3.ª, aplanamiento en Rx, dolor a la carga axialPrueba clave:Rx o RMN
Patología:Fractura aguda traumáticaCaracterísticas diferenciadoras:Mecanismo traumático claro, dolor inmediato, posible deformidadPrueba clave:Rx simple

Imagen diagnóstica de elección:

  • RMN: técnica de mayor sensibilidad para BSI. Detecta edema de médula ósea (estadios iniciales, Rx negativa), línea de fractura y grado de afectación cortical. En fracturas de pars lumbares, la secuencia T1 VIBE 3D demuestra Sn: 97.7% y Sp: 92.3% [21]; para metatarso no hay cifras específicas en la evidencia disponible, pero el principio de detección de BSI es el mismo.
  • Radiografía simple: baja sensibilidad en estadios iniciales (la línea de fractura puede no ser visible hasta 2-6 semanas). Útil para descartar fracturas desplazadas y seguimiento de consolidación.
  • TC: útil para caracterizar la fractura de Jones (zona, desplazamiento, esclerosis del canal medular) antes de la decisión quirúrgica.

Tests Ortopédicos

Palpación focal (test de punto de máximo dolor)

Palpación firme y localizada sobre la diáfisis metatarsal. La reproducción del dolor habitual del paciente sobre el hueso (no sobre partes blandas adyacentes) es el hallazgo clínico más específico de BSI metatarsal. No se dispone de cifras de Sn/Sp específicas para metatarso en la evidencia disponible.

Test de carga axial (fulcrum test)

Presión axial sobre el metatarsiano con la articulación MTF estabilizada. La reproducción del dolor focal aumenta la sospecha. Descrito para tibia y metatarso en contexto deportivo, sin cifras de precisión diagnóstica en la evidencia disponible.

Test de vibración (diapasón)

Aplicación de diapasón vibrante (128 Hz) sobre el cuerpo metatarsal. La exacerbación del dolor sugiere solución de continuidad cortical. No se dispone de cifras de Sn/Sp en la evidencia disponible.

Evaluación funcional

  • Marcha monopodal sobre el pie afecto: reproducción del dolor indica BSI activa con incapacidad funcional relevante.
  • Evaluación de la alineación del pie: índice de postura podal (pronación/supinación), movilidad del primer radio, rigidez del tendón de Aquiles (test de Silfverskiöld) como factores de riesgo biomecánico modificables.
  • Valoración de la carga de entrenamiento: incremento de mileaje >10% semanal, cambio de superficie, cambio de calzado.

Evaluación en atletas femeninas

En presencia de factores de riesgo de tríada (irregularidad menstrual, bajo IMC, historial de BSI previas), la evaluación clínica debe incluir cribado de disponibilidad energética y densidad mineral ósea según las guías de la Female Athlete Triad Coalition [9].

Imagen: RMN

Gold standard para estadificación. La clasificación por grados de RMN (edema medular sin línea → edema + perióstico → línea de fractura → fractura completa) guía el tiempo de retorno al deporte [3]. En el contexto de fracturas de estrés de la columna lumbar (pars), la RMN 3D T1 VIBE muestra Sn: 97.7% y Sp: 92.3% para detección de fracturas incompletas [21]; este principio diagnóstico de alta sensibilidad de la RMN es extrapolable al cribado de BSI en general.

Fases de Tratamiento

El abordaje sigue el paradigma de gestión de carga (load management), priorizando la mecanotransducción progresiva sobre el reposo absoluto. El protocolo P.E.A.C.E. & L.O.V.E. orienta la fase aguda-subaguda:

P.E.A.C.E. (fase aguda):

  • P — Protection (Protección): descarga relativa con bota de marcha o dispositivo ortopédico según grado; no reposo absoluto en cama.
  • E — Elevation (Elevación): elevación del pie en reposo para control del edema.
  • A — Avoid anti-inflammatory modalities (Evitar antiinflamatorios): no AINE ni crioterapia prolongada en fase inicial; no inhibir la cascada inflamatoria necesaria para la remodelación ósea.
  • C — Compression (Compresión): vendaje compresivo suave para control del edema.
  • E — Education (Educación): explicar la biología de la remodelación ósea, la importancia de la gestión de carga y los signos de alarma.

L.O.V.E. (fase subaguda-recuperación):

  • L — Load (Carga): reintroducción progresiva de carga mecánica guiada por el dolor (umbral EVA ≤ 3/10 durante la actividad).
  • O — Optimism (Optimismo): abordaje activo, pronóstico favorable en BSI de bajo riesgo [3].
  • V — Vascularisation (Vascularización): ejercicio cardiovascular sin impacto (natación, bicicleta estática, aquarunning) desde fase temprana.
  • E — Exercise (Ejercicio): ejercicio terapéutico progresivo centrado en la cadena cinética del miembro inferior.

Fase 1: Protección y Control del Dolor (semanas 0-2 en BSI bajo riesgo; 0-4 en alto riesgo)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Proteger el foco de fractura.

Controlar el edema y el dolor.

Mantener la condición cardiovascular.

Identificar y corregir factores de riesgo.

Intervenciones clave

Descarga relativa con bota de marcha o muletas según intensidad álgica.

Elevación del miembro.

Ejercicio cardiovascular sin impacto (natación, bicicleta estática, aquarunning).

Educación sobre gestión de carga y factores de riesgo biomecánicos.

Evaluación nutricional y hormonal si se sospecha tríada de la atleta [9].

Criterios para avanzar

EVA en reposo ≤ 2/10.

Sin dolor a la palpación focal del metatarsiano.

Tolerancia a la carga axial monopodal sin dolor.

Fase 2: Carga Progresiva y Recuperación Funcional (semanas 2-6 en bajo riesgo; 4-8 en alto riesgo)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reintroducir la carga mecánica de forma progresiva.

Restaurar la propiocepción y el control motor del pie.

Corregir los déficits biomecánicos subyacentes.

Intervenciones clave

Marcha progresiva con calzado adecuado o plantilla personalizada.

Ejercicios de fortalecimiento intrínseco del pie (towel curls, short foot exercise, marble pickups).

Trabajo de propiocepción y equilibrio monopodal en superficies estables → inestables.

Movilidad de tobillo y cadena posterior (gemelo-sóleo) si existe limitación.

Corrección de la biomecánica de la marcha.

Criterios para avanzar

EVA durante la marcha ≤ 3/10.

Tolerancia a 30 minutos de marcha continua sin dolor.

Fuerza de flexores plantares simétrica (≥ 90% vs. contralateral).

ROM de dorsiflexión simétrico.

Fase 3: Entrenamiento de Impacto Progresivo (semanas 6-10 en bajo riesgo; 8-14 en alto riesgo)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reintroducir el impacto de forma gradual.

Fortalecer la cadena cinética completa.

Preparar el retorno al deporte específico.

Intervenciones clave

Trote suave (10 min)

→carrera continua (20-30 min)

→cambios de ritmo

→sprint al 80%

→sprint máximo

Pliometría progresiva

→saltos bilaterales

→unilaterales

→multidireccionales

Fortalecimiento excéntrico de gemelo-sóleo y musculatura intrínseca.

Ejercicios específicos del deporte en volumen reducido.

Criterios para avanzar

EVA durante la carrera ≤ 3/10.

Sin dolor en las 24 h posteriores al entrenamiento.

Limb Symmetry Index (LSI) en hop test ≥ 90%.

Imagen: evidencia radiológica/RMN de consolidación adecuada [3].

Fase 4: Retorno al Deporte y Prevención de Recidiva

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Retorno completo al deporte sin restricciones.

Prevenir la recidiva mediante optimización de carga, calzado y biomecánica.

Intervenciones clave

Reintegración progresiva al entrenamiento grupal y la competición.

Monitorización de la carga de entrenamiento (incremento ≤ 10% semanal).

Revisión y ajuste de calzado/plantillas.

Programa de mantenimiento de fortaleza intrínseca del pie.

Seguimiento nutricional y hormonal en atletas de riesgo [9].

El tiempo medio de RTS en BSI de metatarso de bajo riesgo es significativamente inferior al de navicular (127 días) o cuello femoral (107 días) [3].

Criterios para avanzar

Entrenamiento completo sin dolor (EVA 0/10).

Sin recurrencia de síntomas tras 2 semanas de entrenamiento completo.

Confianza del deportista ≥ 9/10 en escala subjetiva.

Terapia Manual y Modalidades

Movilización articular del tobillo y mediopié

Indicada desde la fase 2 cuando existe déficit de dorsiflexión de tobillo o rigidez de las articulaciones tarsometatarsianas que contribuya al estrés metatarsal. Se aplican movilizaciones en deslizamiento posteroanterior de astrágalo (grado III-IV de Maitland) con la articulación en posición de reposo, y movilizaciones en apertura y cierre de las articulaciones MTF. La limitación de la dorsiflexión de tobillo incrementa las fuerzas de reacción sobre el antepié durante la carrera; su corrección reduce la sobrecarga metatarsal. Uso clínico habitual; sin estudios específicos sobre movilización articular en fracturas por estrés metatarsal en la evidencia disponible.

Vendaje funcional y órtesis

Indicado en las fases 1 y 2. El uso de bota de marcha removible permite la descarga relativa protegida del foco de fractura durante la fase aguda [2]. En fase 2-3, el uso de plantillas con descarga del metatarsiano afecto (barra metatarsal retrocalcánea, almohadilla retrocapital) redistribuye las presiones plantares y reduce el estrés sobre la diáfisis. El soporte removible ofrece ventajas en movilidad articular y retorno funcional precoz frente al soporte no removible [2], aunque la diferencia no siempre es clínicamente decisiva en el contexto de fractura de tobillo/pie [2]. La ortesis debe ser personalizada según el perfil biomecánico del paciente (pie pronado, cavo, rigidez de primer radio).

Ondas de choque extracorpóreas (ESWT)

La evidencia disponible sobre ESWT en fracturas agudas es limitada e incierta [8]. Un único RCT con 56 participantes evaluó ESWT versus control en fracturas de miembro inferior a los 12 meses, sin diferencias clínicamente relevantes en dolor ni en retardo de consolidación, con certeza de evidencia muy baja [8]. En el contexto específico de fracturas por estrés metatarsal no existen datos concluyentes en la evidencia disponible. No se recomienda como intervención de primera línea; su uso puede considerarse en casos de retardo de consolidación documentado, como coadyuvante, con información explícita al paciente sobre la limitación de la evidencia [8].

Ultrasonido terapéutico de baja intensidad (LIPUS)

El LIPUS actúa estimulando la actividad osteoblástica y la síntesis de proteínas de formación ósea. La evidencia disponible muestra que probablemente no modifica la tasa de no-unión o retardo de consolidación (RR 1,25; evidencia moderada) y hay inconsistencia en los datos de tiempo hasta la unión en fracturas de miembro inferior [8]. Su efecto sobre fracturas por estrés metatarsal específicamente no está respaldado en la evidencia disponible. El coste directo de su aplicación es mayor que el del grupo control [8]. No se recomienda su uso rutinario; la evidencia no justifica su prescripción sistemática en BSI metatarsal [8].

Ejercicio cardiovascular sin impacto (acondicionamiento aeróbico)

Indicado desde la fase 1 para mantener la capacidad cardiovascular y el trofismo muscular sin carga axial sobre el metatarsiano. Aquarunning, natación o bicicleta estática permiten mantener el entrenamiento aeróbico durante el período de descarga. La progresión de la carga de impacto sigue el esquema: natación/bicicleta → caminata en agua → caminata en terreno firme → trote suave → carrera continua. Esta estrategia de mantenimiento de la carga activa es congruente con el paradigma de load management en BSI [3].

Kinesiotaping / vendaje neuromuscular

Puede emplearse como coadyuvante en fase 2-3 para el control del edema residual (técnica de drenaje linfático con alta tensión) y para la facilitación propioceptiva del arco plantar. No existe evidencia específica para BSI metatarsal en la evidencia disponible; su uso se basa en el consenso clínico de la especialidad. No sustituye la plantilla ortopédica ni la gestión de carga.

Técnicas Invasivas

EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en patologías musculoesqueléticas pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados para fractura por estrés metatarsal.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Periostio y tejido perióstico reactivo sobre el foco de estrés metatarsal; en fase crónica con retardo de consolidación, la unión diafisometafisaria del 5.º metatarsiano (fractura de Jones) como diana principal
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí; imprescindible para localizar el periostio engrosado, el foco de fractura y evitar estructuras neurovasculares dorsales del pie
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0,30-0,32 mm en estructuras periósticas superficiales del metatarso; aguja de acupuntura estándar con conector
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI perióstica de baja-media intensidad: 1-3 mA; ajustar según tolerancia y grosor del tejido
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 3-5 s por sesión, en barrido perióstico sobre la zona de máxima reactividad ecográfica
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal o bisemanal; 4-6 sesiones por ciclo según evolución clínica y ecográfica
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa el ejercicio de carga progresiva (fases 2-3); NO sustituye la gestión de carga ni la corrección biomecánica
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o implantes electrónicos activos, alteraciones de la coagulación o anticoagulación, infección local activa, alergia a metales, fractura inestable o desplazada (derivar a cirugía antes de aplicar)

La diana perióstica sobre el metatarsiano afecto se justifica por el mecanismo de la técnica: la corriente galvánica de baja intensidad aplicada sobre el periostio reactivo genera un microambiente iónico (alcalinización local, activación de macrófagos M2) que puede favorecer la diferenciación osteoblástica y la remodelación del tejido perióstico dañado. Este mecanismo es análogo al descrito para tendinopatías y lesiones periósticas en otras localizaciones.

Bajo guía ecográfica, se identifica el engrosamiento perióstico y la señal Doppler perilesional. La aguja se introduce perpendicularmente hasta contacto óseo perióstico, confirmando la posición por imagen antes de activar la corriente. Se realizan 3-5 barridos suaves sobre el foco de máxima reactividad.

La integración con el plan de fases es la siguiente: en fase 2 (carga progresiva), la EPI perióstica puede aplicarse como coadyuvante para estimular la remodelación en casos con respuesta lenta a la carga o imagen ecográfica de periostio persistentemente engrosado; en la fractura de Jones de alto riesgo, solo tras valoración ortopédica que descarte indicación quirúrgica primaria.

No existen ensayos clínicos específicos de EPI/NMP en fractura por estrés metatarsal en la evidencia disponible; la presente guía se basa en el consenso de uso clínico de la técnica y en la extrapolación del mecanismo de acción perióstico.

Referencias Bibliográficas

Metaanálisis 1. Sherrington C, et al. Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database Syst Rev. 2019. PMID: 30703272 doi:10.1002/14651858.CD012424.pub2

Metaanálisis 2. Lewis SR, et al. Rehabilitation for ankle fractures in adults. Cochrane Database Syst Rev. 2024. PMID: 39312389 doi:10.1002/14651858.CD005595.pub4

Metaanálisis 3. Hoenig T, et al. Return to sport following low-risk and high-risk bone stress injuries: a systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2023. PMID: 36720584 doi:10.1136/bjsports-2022-106328

Metaanálisis 4. Smith TO, et al. Surgical fixation methods for tibial plateau fractures. Cochrane Database Syst Rev. 2024. PMID: 39171616 doi:10.1002/14651858.CD009679.pub3

Metaanálisis 5. Hassankhani A, et al. A systematic review and meta-analysis on the diagnostic utility of ultrasound for clavicle fractures. Skeletal Radiol. 2024. PMID: 37433884 doi:10.1007/s00256-023-04396-3

Revisión sistemática 6. Lian J, et al. Systematic Review of Injuries in the Men's and Women's National Basketball Association. Am J Sports Med. 2022. PMID: 34213367 doi:10.1177/03635465211014506

Revisión sistemática 7. Fairhall NJ, et al. Interventions for improving mobility after hip fracture surgery in adults. Cochrane Database Syst Rev. 2022. PMID: 36070134 doi:10.1002/14651858.CD001704.pub5

Revisión sistemática 8. Searle HKC, et al. Ultrasound and shockwave therapy for acute fractures in adults. Cochrane Database Syst Rev. 2023. PMID: 36866917 doi:10.1002/14651858.CD008579.pub4

Guía clínica 9. Williams NI, et al. 2025 Update to the Female Athlete Triad Coalition Consensus Statement Part 2: Clinical Guidelines for Screening, Diagnosis, Treatment, and Return to Play for Adolescents and Adults. Sports Med. 2026. PMID: 41474492 doi:10.1007/s40279-025-02332-0

RCT 10. Garrison SR, et al. Antihypertensive Medication Timing and Cardiovascular Events and Death: The BedMed Randomized Clinical Trial. JAMA. 2025. PMID: 40354045 doi:10.1001/jama.2025.4390

RCT 11. Miller PD, et al. Effect of Abaloparatide vs Placebo on New Vertebral Fractures in Postmenopausal Women With Osteoporosis: A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2016. PMID: 27533157 doi:10.1001/jama.2016.11136

RCT 12. HIP ATTACK Investigators. Accelerated surgery versus standard care in hip fracture (HIP ATTACK): an international, randomised, controlled trial. Lancet. 2020. PMID: 32050090 doi:10.1016/S0140-6736(20)30058-1

RCT 13. Borges FK, et al. Myocardial Injury in Patients with Hip Fracture: A HIP ATTACK Randomized Trial Substudy. J Bone Joint Surg Am. 2024. PMID: 39052767 doi:10.2106/JBJS.23.01459

RCT 14. Fixation using Alternative Implants for the Treatment of Hip fractures (FAITH) Investigators. Fracture fixation in the operative management of hip fractures (FAITH): an international, multicentre, randomised controlled trial. Lancet. 2017. PMID: 28262269 doi:10.1016/S0140-6736(17)30066-1

Estudio observacional 15. Hopewell S, et al. Progressive exercise compared with best practice advice, with or without corticosteroid injection, for the treatment of patients with rotator cuff disorders (GRASP): a multicentre, pragmatic, 2 × 2 factorial, randomised controlled trial. Lancet. 2021. PMID: 34265255 doi:10.1016/S0140-6736(21)00846-1

Estudio observacional 16. Bedoya MA, et al. Stressed or fractured: MRI differentiating indicators of physeal injury. Skeletal Radiol. 2024. PMID: 38557698 doi:10.1007/s00256-024-04670-y

Revisión sistemática 17. Williams CM, et al. Red flags to screen for vertebral fracture in patients presenting with low-back pain. Cochrane Database Syst Rev. 2023. PMID: 38014846 doi:10.1002/14651858.CD008643.pub3

Estudio observacional 18. Colasanti CA, et al. Zone-specific bone density evaluation of the acromion may predict postoperative acromion stress fracture in patients undergoing a reverse total shoulder arthroplasty. J Shoulder Elbow Surg. 2025. PMID: 40089016 doi:10.1016/j.jse.2025.02.013

Estudio observacional 19. Petraszko A, et al. The advantages of tomosynthesis for evaluating bisphosphonate-related atypical femur fractures compared to radiography. Skeletal Radiol. 2016. PMID: 26861160 doi:10.1007/s00256-016-2342-6

Estudio observacional 20. Park YH, et al. The predictive value of MRI in the syndesmotic instability of ankle fracture. Skeletal Radiol. 2018. PMID: 29196821 doi:10.1007/s00256-017-2821-4

Estudio observacional 21. Ang EC, et al. Diagnostic accuracy of 3-T magnetic resonance imaging with 3D T1 VIBE versus computer tomography in pars stress fracture of the lumbar spine. Skeletal Radiol. 2016. PMID: 27614965 doi:10.1007/s00256-016-2475-7

Estudio observacional 22. Sonoda K, et al. Fat-suppressed T2-weighted MRI appearance of subchondral insufficiency fracture of the femoral head. Skeletal Radiol. 2016. PMID: 27557789 doi:10.1007/s00256-016-2462-z

¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?