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Fractura de Húmero (Proximal, Diafisaria y Distal)

Hombro·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

Fractura de Húmero Proximal

Las fracturas de húmero proximal representan una de las lesiones óseas más frecuentes, especialmente en población anciana femenina, siendo mayoritariamente de mecanismo de baja energía (caída desde propia altura) sobre un hueso osteoporótico [5]. La clasificación de Neer (1-4 partes) y la clasificación patomorfoló­gica son los sistemas más empleados para la toma de decisiones quirúrgicas, aunque su fiabilidad interobservador es moderada (κ Neer: 0.490; κ patomorfoló­gica: 0.504), condicionada por la experiencia del evaluador [19]. Los fragmentos clave son la cabeza humeral, el troquíter (tuberosidad mayor) y el troquín (tuberosidad menor). La fractura aislada de troquíter representa hasta el 20% de todas las fracturas de húmero proximal [23]; el desplazamiento posterior (media 8.4 ± 5.6 mm) supera habitualmente al superior (media 3.3 ± 2.5 mm) cuando se mide por TC, y la radiografía lateral ('lat') es el mejor predictor del desplazamiento combinado en fracturas ≥ 5 mm [23]. La calidad ósea local (índice deltotuberal, DTI) es un factor determinante en la planificación quirúrgica: un DTI < 1.6 se correlaciona con osteoporosis sistémica (AUC 0.682 población general; 0.706 en menores de 75 años) y orienta hacia artroplastia o fijación con aumentación [21].

Fractura Diafisaria de Húmero

Las fracturas de diáfisis humeral suelen producirse por traumatismo directo o mecanismo de torsión. El nervio radial es la estructura neurovascular más expuesta por su trayecto en el canal de torsión (surco espiral), siendo la neuropraxia radial la complicación neurológica más prevalente. La consolidación conservadora con funcional brace es el estándar histórico para muchas fracturas de diáfisis; la evidencia incluida en este bloque no aporta datos específicos de RCTs sobre manejo conservador vs. quirúrgico diafisario.

Fractura Distal de Húmero

Las fracturas distales de húmero son lesiones relativamente infrecuentes en adultos. Las fracturas intraarticulares (tipo AO/OTA 13C, 83% de los casos reportados) son particularmente complejas; la reducción abierta y fijación interna (RAFI) con placa es el tratamiento preferido en la mayoría de casos reconstruibles [4]. La tasa global de complicaciones tras RAFI es elevada (53%) y la de reintervención del 21%, por lo que la información al paciente sobre el pronóstico debe ser precisa [4]. En fracturas no reconstruibles, tanto la artroplastia total de codo (TEA) como la hemiartroplastia distal de húmero (DHH) son alternativas válidas [7][8].

Cuadro Clínico y Síntomas

Fractura Proximal

  • Dolor agudo en región del hombro, frecuentemente intensa en reposo y con cualquier movimiento activo.
  • Edema y equimosis progresivos en hombro y cara lateral del brazo; la equimosis puede descender hasta el codo o la pared torácica en las primeras 48-72 h.
  • Limitación funcional severa de toda la movilidad glenohumeral activa; movilidad pasiva también dolorosa aunque generalmente conservada parcialmente.
  • Posición antálgica: brazo en aducción y rotación interna sostenido por la mano contralateral.
  • En fracturas con afectación neurológica (neuropraxia del nervio axilar): hipoestesia en la región del deltoides y debilidad de la abducción [11].
  • En población anciana: alta prevalencia de osteoporosis subyacente, con DTI < 1.6 como indicador de riesgo [21].

Fractura Diafisaria

  • Dolor localizado en la diáfisis humeral con deformidad angular o acortamiento visible.
  • Crepitación palpable en algunos casos.
  • Riesgo de lesión del nervio radial: caída de muñeca (wrist drop), déficit extensor de dedos e hipoestesia en dorso de la mano entre el 1.º y 2.º metacarpiano.

Fractura Distal

  • Dolor e inflamación en codo con impotencia funcional severa.
  • Deformidad visible en región distal del húmero y olécranon.
  • Posible afectación neurológica (neuropraxia cubital, radial o mediana) [4].
  • Riesgo de osificación heterotópica (HO) postoperatoria, sintomática en el 3% de los casos de artroplastia total de codo y en mayor proporción tras RAFI [7].
  • Tras RAFI de fracturas intraarticulares, el arco de flexión medio postoperatorio es de aproximadamente 110° [4].

Banderas Rojas

  • Fractura abierta: exposición ósea, herida comunicante con el foco de fractura; requiere manejo quirúrgico urgente. El 9% de las fracturas distales tratadas con RAFI son abiertas [4].
  • Compromiso neurovascular agudo: déficit motor o sensitivo progresivo (neuropraxia radial en diáfisis, axilar en proximal [11], cubital/radial/mediano en distal [4]), o ausencia de pulso radial con sospecha de lesión vascular.
  • Fractura-luxación: dislocación glenohumeral asociada a fractura proximal; implica mayor complejidad quirúrgica y riesgo neurovascular [19].
  • Síndrome compartimental: dolor desproporcionado, parestesias, tensión cutánea y dolor con estiramiento pasivo de los dedos; emergencia quirúrgica.
  • Fractura patológica: sospecha de lesión lítica subyacente (neoplasia, histiocitosis de células de Langerhans u otras) en paciente sin traumatismo adecuado, con dolor previo o lesión radiológica agresiva [22].
  • Fractura periprostética en paciente con artroplastia previa: requiere valoración quirúrgica específica [6].
  • Infección postquirúrgica (fiebre, eritema, exudado, dehiscencia de herida): tasa de complicaciones infecciosas registrada en series de RAFI distal [4]; infección periprotésica documentada tras RSA [14].
  • Fractura de estrés acromial/espina de escápula tras artroplastia reversa: complicación reconocida especialmente en implantes con ángulo cuello-vástago de 135° (tasa 6.4% vs. 2.4% con 145°); predictible preoperatoriamente mediante densitometría CT (HU < 50 en zonas de Levy con OR de 8x para fractura zonal) [17].

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