SaudeVSaudeV
TestsDiagnósticoIniciar sesión

© 2026 SaudeV. Herramienta de apoyo al razonamiento clínico.

Aviso legalTérminos de usoPrivacidad
InicioTestsDiagnósticoEntrar
Volver/

Fractura de Tobillo

Tobillo y Pie·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La fractura de tobillo es una de las fracturas de extremidad inferior más frecuentes, con una incidencia estimada de 1 por cada 1000 personas/año [8]. Engloba un conjunto heterogéneo de lesiones del complejo maleolar (maléolo lateral, medial y posterior) y/o de la sindesmosis tibiofibular distal, que difieren en severidad, complejidad y tratamiento requerido [1].

Clasificaciones clínicas principales

Danis-Weber (basada en la altura de la fractura fibular respecto a la sindesmosis):

  • Tipo A: fractura infrasindesmal — sindesmosis íntegra.
  • Tipo B: fractura transindesmal — sindesmosis potencialmente afectada (≈ 20% requieren fijación sindesmal) [3].
  • Tipo C: fractura suprasindesmal — sindesmosis invariablemente lesionada.

Lauge-Hansen (basada en mecanismo y secuencia de lesión):

  • Supinación-rotación externa (SRE): patrón más prevalente; predictor significativo de inestabilidad la diástasis posterior ≥ 2 mm en proyección lateral y la presencia de fragmentación conminuta [21].
  • Pronación-rotación externa (PRE): asociada a tasas más altas de lesiones osteocondrales concomitantes [10].
  • Supinación-aducción (SAD) y pronación-abducción (PAB).

Mecanismo lesional

El mecanismo más común es la carga axial combinada con torsión (rotación externa sobre pie fijo), provocando sobrecarga secuencial de los ligamentos laterales, sindesmosis y estructuras mediales. La lesión sindesmal ocurre en aproximadamente el 20% de todas las fracturas de tobillo que requieren cirugía [3]. Las lesiones osteocondrales del astrágalo son complicaciones concomitantes frecuentes: hasta un 45% de las fracturas de tobillo presentan lesiones osteocondrales cuando se valoran directamente tras el traumatismo, siendo el astrágalo la localización más habitual (43% de todas las OCL identificadas) [10]. Esta alta prevalencia justifica la sospecha activa de patología condral residual ante resultados funcionales subóptimos tras la consolidación.

Cuadro Clínico y Síntomas

Síntomas principales

  • Dolor agudo localizado en región maleolar lateral, medial o ambas, con reproducción a la palpación ósea directa.
  • Edema perimalleolar de inicio inmediato, secundario a la disrupción vascular local.
  • Equimosis que puede tardar 12-48 h en manifestarse, orientando a la zona de máxima lesión tisular.
  • Impotencia funcional variable: desde carga parcial conservada (fracturas estables no desplazadas) hasta imposibilidad de carga (fracturas inestables o bimaleolares).
  • Crepitación o sensación de inestabilidad en el mortajo durante el movimiento pasivo en fracturas desplazadas.

Signos clínicos de alarma sindesmal

  • Dolor a la palpación de la membrana interósea proximal (squeeze test positivo).
  • Dolor con la rotación externa pasiva del pie.
  • Diástasis del espacio medial visible en radiografía de carga o en stress view [21].

Complicaciones concomitantes a contemplar

  • Lesiones osteocondrales del astrágalo: presentes hasta en el 45-47% de los casos tanto en fase aguda como a los 12 meses de seguimiento [10]. Sospechar ante dolor profundo persistente, bloqueo articular o recuperación funcional inferior a la esperada.
  • Lesión sindesmal: marcador clínico de inestabilidad con implicación quirúrgica directa [3][17].
  • Neuropraxia del nervio peroneo superficial o sural: parestesias en dorso del pie o borde lateral.

Presentación en poblaciones especiales

  • Deporte: los varones tienen 1,8–2,8 veces mayor probabilidad de sufrir fracturas agudas que las mujeres en contexto deportivo competitivo [2].
  • Pediatría: predominan fracturas Salter-Harris tipo I de la fíbula distal, frecuentemente indistinguibles clínicamente de esguinces; la evidencia en resonancia magnética sugiere que muchas son contusiones óseas o esguinces en lugar de verdaderas fracturas fisarias [8].

Banderas Rojas

  • Compromiso neurovascular distal: palidez, frialdad, ausencia de pulso pedio/tibial posterior, hipoestesia o paresia — requiere valoración urgente y posible reducción emergente.
  • Fractura abierta o luxofractura: exposición ósea, deformidad severa del mortajo con prominencia cutánea — indicación quirúrgica urgente.
  • Síndrome compartimental: dolor desproporcionado al mecanismo, dolor al estiramiento pasivo de los dedos, tensión en compartimentos, parestesias progresivas — emergencia ortopédica.
  • Fractura patológica o por insuficiencia: fractura con mecanismo de baja energía en paciente con factores de riesgo óseo (osteoporosis, neoplasia, tratamiento prolongado con corticoides, diabetes con neuropatía) [5].
  • Neuropatía periférica establecida: contraindicación relativa para protocolo de carga precoz postquirúrgica [15].
  • Herida o infección activa en zona quirúrgica: descarga de la herida, eritema, fiebre — posible infección de material de osteosíntesis.
  • Fractura de pilón tibial (plafond fracture): patrón de alta energía con conminución articular distal de la tibia — excluida de los protocolos estándar de rehabilitación de fractura de tobillo [13].
  • Lesión vascular o ligamentosa grave proximal no diagnosticada: dolor en pierna proximal o muslo tras traumatismo de tobillo — descartar fractura de Maisonneuve (Weber C con fractura fibular proximal).

Diagnóstico Diferencial

EntidadClaves diferenciadorasPrueba confirmatoria
Entidad:Esguince de tobillo lateral grado II-IIIClaves diferenciadoras:Dolor ligamentoso lateral, test del cajón anterior positivo, sin dolor óseo a la palpación de maléoloPrueba confirmatoria:Ottawa negativo; RX normal
Entidad:Fractura de MaisonneuveClaves diferenciadoras:Fractura Weber C con fractura fibular proximal; dolor en pierna proximalPrueba confirmatoria:RX tibioperoné completo
Entidad:Fractura del proceso lateral del astrágalo ("fractura del snowboarder")Claves diferenciadoras:Mecanismo de dorsiflexión + inversión; dolor anterior al maléolo externoPrueba confirmatoria:TC de tobillo
Entidad:Fractura del proceso anterior del calcáneoClaves diferenciadoras:Mecanismo inversión; dolor anteroinferior al maléolo externoPrueba confirmatoria:TC
Entidad:Avulsión del retináculo peroneoClaves diferenciadoras:Subluxación de tendones peroneos; dolor retromalleolar externoPrueba confirmatoria:RX + ecografía
Entidad:Lesión osteocondral del astrágaloClaves diferenciadoras:Puede coexistir con fractura (hasta 45% [10]); dolor profundo, bloqueo articularPrueba confirmatoria:RMN o artro-TC
Entidad:Fractura de los metatarsianos proximales (base 5.º meta)Claves diferenciadoras:Dolor en borde externo del pie, no en maléoloPrueba confirmatoria:Ottawa Midfoot positivo; RX pie
Entidad:Sindesmosis aislada (esguince alto)Claves diferenciadoras:Dolor anterior a la sindesmosis, squeeze test positivo, RX inicial normalPrueba confirmatoria:RMN [17]; stress view
Entidad:Tendinopatía del peroneo largo/corto agudaClaves diferenciadoras:Dolor retromalleolar externo sin fractura evidentePrueba confirmatoria:Ecografía

Tests Ortopédicos

Reglas de Ottawa para tobillo y mediopié

Herramienta clínica de decisión para indicar o evitar radiografía. La metaanálisis de Beckenkamp et al. sobre 66 estudios establece:

  • Sensibilidad (Ankle Rules): 99.4% (IC 95%: 97.9-99.8%) [7]
  • Especificidad (Ankle Rules): 35.3% (IC 95%: 28.8-42.3%) — heterogénea y pobre [7]
  • Razón de verosimilitud negativa: muy baja, lo que otorga excelente valor para descartar fractura cuando el test es negativo [7]
  • La especificidad es ligeramente superior para las Midfoot Rules que para las Ankle Rules [7]
  • La precisión es mayor en adultos que en niños [7]
  • El profesional evaluador no influye significativamente en la precisión [7]

Interpretación clínica: Las Ottawa Ankle Rules presentan sensibilidad cercana al 100%, lo que las hace herramienta de triaje clínico excelente para descartar fractura sin necesidad de radiografía. Su especificidad baja implica que muchos pacientes con test positivo no tendrán fractura confirmada por imagen.

Radiografía convencional

La interpretación de radiografías de tobillo muestra la mayor sensibilidad y especificidad entre todas las localizaciones del miembro inferior:

  • Sensibilidad: 98.1%, Especificidad: 94.6%, odds diagnóstico: 929.97 [4]

Valoración de estabilidad sindesmal (fractura Weber B/SRE)

En fracturas supinación-rotación externa con maléolo lateral aislado:

  • Diástasis posterior < 2 mm en radiografía lateral + fractura no conminuta (2 fragmentos): probabilidad de mortajo estable del 98% en mujeres y 94% en hombres → puede evitarse stress testing adicional [21]
  • Las cifras del test de stress para la lesión del PITFL en RMN: Sn: 74%, Sp: 78%, VPP: 54% para predecir inestabilidad sindesmal intraoperatoria [17]

TC de baja dosis

El TC ultra-low-dose detectó fracturas en un 49% más de casos que la radiografía convencional (109 vs 73 fracturas, p < 0.001) con dosis de radiación comparable (0.59 vs 0.53 μSv), cambiando el tratamiento en el 16.4% de los casos [18].

Inteligencia Artificial (IA) para detección de fractura

Modelos de deep learning aplicados a RX de tobillo/pie:

  • Sensibilidad: 93.2% (IC 95%: 88.8-95.9%), Especificidad: 94.5% (IC 95%: 90.1-97.0%) [19]
  • F1 score combinado: 0.94 [19]
  • Rendimiento inferior en fracturas por avulsión (Sn: 72.7%) [16]

Valoración de estabilidad sindesmal postquirúrgica

TC post-operatorio de la sindesmosis con protocolo de baja dosis (0.002 mSv, 5 cortes dirigidos) identifica diferencias > 2 mm respecto al lado contralateral como significativas; sin embargo, la correlación con resultados funcionales AOFAS no justifica su uso rutinario [20].

Fases de Tratamiento

Nota general: La evidencia revisada cubre predominantemente fracturas cerradas de tobillo en adultos con consolidación satisfactoria. Los protocolos se estratifican según manejo ortopédico (quirúrgico vs. conservador) y tipo de inmovilización. Para fracturas pediátricas de bajo riesgo (Salter-Harris I), los principios son similares aunque con evidencia específica propia [8].

Fase 1: Protección y Control del Edema (0–2 semanas postlesión/postcirugía)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Proteger la fractura y el material de osteosíntesis.

Controlar edema y dolor.

Prevenir complicaciones por inmovilización prolongada.

Intervenciones clave

Inmovilización con bota Walker removible (preferible a yeso no removible tras cirugía) [1].

Elevación del miembro.

En fracturas postquirúrgicas: inicio de carga precoz protegida en bota Walker desde el día 1 postcirugía (protocolo IWB) [13][15].

Movilizaciones activas de cadera, rodilla y dedos del pie dentro de la bota.

Revisar herida quirúrgica.

Criterios para avanzar

Herida quirúrgica íntegra.

EVA en reposo ≤ 4/10.

Inicio de carga tolerado sin dolor severo.

Ausencia de signos de infección o complicación vascular.

Fase 2: Recuperación de Movilidad y Carga Progresiva (2–6 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Restaurar rango de movimiento articular de tobillo.

Progresar la carga axial.

Iniciar activación muscular.

Intervenciones clave

Uso de soporte removible (bota Walker) vs. no removible: el soporte removible postquirúrgico ofrece mejor función y calidad de vida [1].

Movilización activa y activo-asistida de flexión dorsal/plantar, inversión/eversión.

Carga progresiva: apoyo parcial → apoyo completo en bota según tolerancia [15].

Ejercicios de fortalecimiento en cadena cerrada en descarga (p.ej., sentadilla en silla).

Inicio de ejercicios propioceptivos en bipedestación con apoyo.

En fracturas pediátricas de bajo riesgo: bota tipo Aircast sobre yeso rígido — recuperación funcional más rápida [8].

Criterios para avanzar

Flexión dorsal activa ≥ 5°.

Carga completa tolerada en bota sin dolor severo (EVA ≤ 3/10).

ROM plantar/dorsal > 50% del contralateral.

Fase 3: Fortalecimiento y Control Neuromuscular (6–12 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar fuerza muscular periarticular.

Mejorar control propioceptivo y equilibrio.

Retirar soporte de inmovilización.

Intervenciones clave

Alta del soporte de inmovilización según criterio médico/fisioterapéutico.

Fortalecimiento progresivo de gastrocnemios, sóleo, peroneos y tibial anterior

→elevaciones de talón unipodal

→resistencia progresiva con banda elástica

→prensa de pierna

Ejercicios de equilibrio unipodal: superficie estable → inestable.

Marcha y subida/bajada de escaleras normalizadas.

Cicloergómetro sin resistencia para movilidad articular y cardiovascular.

Inicio de control motor en marcha.

Ejercicios de carga excéntrica de tríceps sural.

Criterios para avanzar

Elevación de talón unipodal ≥ 10 repeticiones sin dolor.

Fuerza de flexión plantar ≥ 75% del miembro contralateral.

Equilibrio unipodal estático ≥ 20 s en superficie firme.

EVA en carga ≤ 2/10.

Fase 4: Funcionalidad, Retorno a la Actividad y Prevención de Secuelas (12 semanas en adelante)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar / alta
Objetivos

Recuperar función completa para actividades de la vida diaria y deporte.

Prevenir inestabilidad crónica y artrosis post-traumática.

Detectar complicaciones tardías (OCL, rigidez).

Intervenciones clave

Ejercicio funcional progresivo

→marcha rápida

→trote

→carrera

→cambios de dirección

→deporte específico

Fortalecimiento de cadena cinética completa (cadera-rodilla-tobillo).

Ejercicios pliométricos graduales en deportistas.

Evaluación de presencia de dolor profundo residual (sospecha OCL astrágalo) [10].

Reevaluación funcional con OMAS (Olerud-Molander Ankle Score) u AOFAS.

Corrección de patrones de marcha o pisada alterados.

Educación en reconocimiento de síntomas de inestabilidad crónica.

Criterios para avanzar / alta

OMAS ≥ 80/100.

Fuerza de flexión plantar y dorsal ≥ 90% del contralateral.

Equilibrio unipodal dinámico simétrico.

Retorno al deporte previo sin dolor ni limitación funcional.

Ausencia de dolor profundo o bloqueo articular.

Terapia Manual y Modalidades

Movilización articular del tobillo

Indicada a partir de la fase 2, una vez protegida la consolidación y con autorización médica para retirar parcialmente la inmovilización. La movilización articular pasiva y activo-asistida del tobillo —deslizamientos anteriores/posteriores del astrágalo bajo el pilón tibial, movilización en tracción longitudinal— busca recuperar la flexión dorsal, componente de movilidad más limitado tras la fractura e inmovilización. La evidencia disponible no permite discriminar entre tipos específicos de movilización en términos de eficacia diferencial [1], pero su uso es habitual en el manejo fisioterapéutico de la rigidez postinmovilización. Se integra como componente de la fisioterapia intensificada en las fases 2 y 3 del tratamiento. Complementa, no sustituye, el ejercicio activo y el entrenamiento de carga progresiva. Respaldo clínico en [1].

Ejercicio terapéutico neuromuscular y propioceptivo

Es el eje central de la rehabilitación desde la fase 2. El entrenamiento neuromuscular —incluyendo ejercicios en superficie inestable, entrenamiento de la marcha y ejercicios de carga controlada— forma parte de las intervenciones de fisioterapia intensificada evaluadas en la evidencia disponible [1]. La justificación biomecánica es clara: la inmovilización prolongada genera pérdida de la sensibilidad articular y coordinación motora en la articulación tibioperoneoastragalina, factores que contribuyen a la inestabilidad funcional residual. El entrenamiento propioceptivo progresivo (superficie estable → inestable → tarea dual → deporte específico) debe integrarse desde la fase 3, combinado con el fortalecimiento muscular. Evidencia de uso habitual en esta indicación, sin datos cuantitativos diferenciales disponibles en la evidencia entregada [1].

Soporte ortésico removible (bota Walker / Aircast)

El uso de soporte removible frente al no removible es la modalidad con mayor nivel de evidencia en esta patología. Tras cirugía, el soporte removible probablemente mejora la función y la calidad de vida respecto al yeso no removible (evidencia de certeza moderada y baja, respectivamente) [1]. En fracturas pediátricas de bajo riesgo, la bota tipo Aircast permite una recuperación funcional más precoz a las 4 semanas frente al yeso rígido o la férula de fibra de vidrio [8]. La bota facilita la higiene, permite la extracción para la realización de ejercicios y favorece la adherencia al tratamiento. Se indica desde la fase 1 y se retira progresivamente en la fase 3 según criterio clínico. Para fracturas de bajo riesgo en niños, debe advertirse del uso de calcetín protector para minimizar lesiones por presión [8].

Carga precoz protegida (Load Management postquirúrgico)

Aunque técnicamente es una intervención de manejo de carga y no una modalidad manual, su aplicación clínica forma parte del protocolo de fisioterapia. El inicio de carga protegida en bota Walker desde el primer día postoperatorio (IWB) se asocia a mejor función a las 6 semanas (OMAS: 43 vs. 35 en grupo NWB) [13], sin incremento de complicaciones [13][15]. El ensayo WAX confirma la no inferioridad y probable superioridad del protocolo de carga precoz respecto al estándar de 6 semanas de descarga [15]. El fisioterapeuta tiene un rol activo en la supervisión de la carga, progresión del patrón de marcha y entrenamiento con el soporte de deambulación adecuado desde el postoperatorio inmediato.

Vendaje neuromuscular / Kinesiotaping

Puede utilizarse como adyuvante en las fases 2 y 3 para el control del edema (técnica de pulpo o abanico linfático) y para la facilitación de la musculatura periarticular (peroneos, tibial anterior) durante el inicio de la deambulación sin bota. La evidencia disponible en la evidencia entregada es insuficiente para respaldar afirmaciones cuantitativas de eficacia en esta indicación específica [1]. Su uso es clínicamente habitual por perfil de seguridad favorable y tolerabilidad, pero no debe sustituir el entrenamiento activo ni el manejo de carga.

Modalidades electrofísicas (TENS, electroterapia analgésica)

Pueden considerarse como adyuvantes para el control del dolor en la fase 1 y el inicio de la fase 2, especialmente en pacientes con dolor en reposo elevado que dificulte la movilización precoz. La evidencia entregada es insuficiente para respaldar un tipo específico de modalidad electrofísica con parámetros definidos para esta indicación [1]. Si se utiliza, se recomienda como complemento temporal del manejo del dolor, priorizando siempre el ejercicio activo y la carga precoz.

Técnicas Invasivas

Sin indicación clínica fuerte o evidencia actual que justifique el uso de técnicas invasivas de primera línea para esta patología.

Referencias Bibliográficas

Metaanálisis 1. Lewis SR, et al. Rehabilitation for ankle fractures in adults. Cochrane Database Syst Rev. 2024. PMID: 39312389 doi:10.1002/14651858.CD005595.pub4

Metaanálisis 2. Hardaker NJ, et al. Differences in Injury Profiles Between Female and Male Athletes Across the Participant Classification Framework: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Med. 2024. PMID: 38536647 doi:10.1007/s40279-024-02010-7

Metaanálisis 3. Shimozono Y, et al. Suture Button Versus Syndesmotic Screw for Syndesmosis Injuries: A Meta-analysis of Randomized Controlled Trials. Am J Sports Med. 2019. PMID: 30475639 doi:10.1177/0363546518804804

Metaanálisis 4. York T, et al. Reporting errors in plain radiographs for lower limb trauma-a systematic review and meta-analysis. Skeletal Radiol. 2022. PMID: 34143230 doi:10.1007/s00256-021-03821-9

Metaanálisis 5. Fralick M, et al. Fracture Risk After Initiation of Use of Canagliflozin: A Cohort Study. Ann Intern Med. 2019. PMID: 30597484 doi:10.7326/M18-0567

Metaanálisis 6. Migliorini F, et al. Allograft Versus Autograft Osteochondral Transplant for Chondral Defects of the Talus: Systematic Review and Meta-analysis. Am J Sports Med. 2022. PMID: 34554880 doi:10.1177/03635465211037349

Metaanálisis 7. Beckenkamp PR, et al. Diagnostic accuracy of the Ottawa Ankle and Midfoot Rules: a systematic review with meta-analysis. Br J Sports Med. 2017. PMID: 27884861 doi:10.1136/bjsports-2016-096858

Metaanálisis 8. Yeung DE, et al. Interventions for treating ankle fractures in children. Cochrane Database Syst Rev. 2016. PMID: 27033333 doi:10.1002/14651858.CD010836.pub2

Revisión sistemática 9. Tassignon B, et al. Criteria-Based Return to Sport Decision-Making Following Lateral Ankle Sprain Injury: a Systematic Review and Narrative Synthesis. Sports Med. 2019. PMID: 30747379 doi:10.1007/s40279-019-01071-3

Revisión sistemática 10. Martijn HA, et al. High incidence of (osteo)chondral lesions in ankle fractures. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2021. PMID: 32761358 doi:10.1007/s00167-020-06187-y

Revisión sistemática 11. Marasco D, et al. Static versus dynamic fixation of distal tibiofibular syndesmosis: a systematic review of overlapping meta-analyses. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2021. PMID: 34455448 doi:10.1007/s00167-021-06721-6

Revisión sistemática 12. Franceschi F, et al. Tibiotalocalcaneal arthrodesis using an intramedullary nail: a systematic review. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2016. PMID: 25715850 doi:10.1007/s00167-015-3548-1

RCT 13. Khojaly R, et al. Immediate Weight-Bearing Compared with Non-Weight-Bearing After Operative Ankle Fracture Fixation: Results of the INWN Pragmatic, Randomized, Multicenter Trial. J Bone Joint Surg Am. 2025. PMID: 40408465 doi:10.2106/JBJS.24.00965

RCT 14. Huang MZ, et al. Effect of Multicomponent Home-Based Training on Gait and Muscle Strength in Older Adults After Hip Fracture Surgery: A Single Site Randomized Trial. Arch Phys Med Rehabil. 2023. PMID: 36087806 doi:10.1016/j.apmr.2022.08.974

Estudio observacional 15. Bretherton CP, et al. Early versus delayed weight-bearing following operatively treated ankle fracture (WAX): a non-inferiority, multicentre, randomised controlled trial. Lancet. 2024. PMID: 38848738 doi:10.1016/S0140-6736(24)00710-4

Estudio observacional 16. Hayashi D, et al. Automated detection of acute appendicular skeletal fractures in pediatric patients using deep learning. Skeletal Radiol. 2022. PMID: 35522332 doi:10.1007/s00256-022-04070-0

Estudio observacional 17. Park YH, et al. The predictive value of MRI in the syndesmotic instability of ankle fracture. Skeletal Radiol. 2018. PMID: 29196821 doi:10.1007/s00256-017-2821-4

Estudio observacional 18. Alagic Z, et al. Ultra-low-dose CT for extremities in an acute setting: initial experience with 203 subjects. Skeletal Radiol. 2020. PMID: 31501959 doi:10.1007/s00256-019-03309-7

Metaanálisis 19. Pahlevan-Fallahy MT, et al. Diagnostic performance of X-ray-based deep learning models for detecting ankle and foot fractures: a systematic review and meta-analysis. Skeletal Radiol. 2026. PMID: 41254255 doi:10.1007/s00256-025-05078-y

RCT 20. Kotwal R, et al. Targeted computerised tomography scanning of the ankle syndesmosis with low dose radiation exposure. Skeletal Radiol. 2016. PMID: 26490677 doi:10.1007/s00256-015-2267-5

Estudio observacional 21. Nortunen S, et al. Dynamic Stress Testing Is Unnecessary for Unimalleolar Supination-External Rotation Ankle Fractures with Minimal Fracture Displacement on Lateral Radiographs. J Bone Joint Surg Am. 2017. PMID: 28291180 doi:10.2106/JBJS.16.00450

¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?