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Fractura de Tobillo

Tobillo y Pie·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La fractura de tobillo es una de las fracturas de miembro inferior más frecuentes, afectando a las estructuras óseas y ligamentarias de la mortaja tibioastragalina [1]. Biomecánicamente, el mecanismo lesional más común es la supinación-rotación externa (SER/Weber B), aunque también se producen por pronación-rotación externa (PRE/Weber C). La clasificación de Lauge-Hansen identifica el patrón de lesión secuencial según la posición del pie y la dirección de la fuerza rotacional, lo que determina el grado de inestabilidad de la mortaja [21].

Aproximadamente el 20% de las fracturas de tobillo presentan lesión asociada de la sindesmosis tibioperonea distal, que requiere estabilización quirúrgica [3]. Además, existe una incidencia alta de lesiones osteocondrales (OCL) concomitantes: hasta el 45% de las fracturas de tobillo valoradas inmediatamente tras el trauma presentan OCL, siendo el astrágalo la localización más frecuente (43% de todos los OCL), con mayor incidencia en fracturas de tipo rotacional [9]. Esta asociación es clínicamente relevante porque explica, en parte, los resultados funcionales subóptimos observados en el seguimiento a largo plazo [9].

Desde el punto de vista epidemiológico, los hombres tienen entre 1,8 y 2,8 veces más riesgo de sufrir fracturas agudas que las mujeres en contexto deportivo, con el mayor riesgo durante la competición [2].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica habitual incluye:

  • Dolor agudo localizado en el maléolo lateral, medial o posterior según el patrón fracturario, con reproducción a la palpación directa.
  • Edema e impotencia funcional inmediatos, con limitación de la carga.
  • Equimosis periarticular de aparición progresiva.
  • Deformidad visible en fracturas con desplazamiento significativo o luxación asociada.
  • Dolor con la presión en el borde posterior o punta del maléolo peroneo o tibial (criterios palpatorios de las Reglas de Ottawa) [7].
  • En fracturas con lesión sindesmótica asociada: dolor a nivel de la sindesmosis tibioperonea distal y a lo largo de la membrana interósea, con posible ensanchamiento de la mortaja [17].
  • En el periodo postquirúrgico o postinmovilización: rigidez articular, debilidad muscular y dolor residual, especialmente en presencia de OCL no tratadas [1] [9].

Banderas Rojas

  • Deformidad articular franca o luxación: requiere reducción urgente y manejo ortopédico inmediato antes de cualquier intervención rehabilitadora.
  • Compromiso neurovascular distal: alteración de pulsos pedios, llenado capilar disminuido, parestesias o paresia → derivación urgente.
  • Herida abierta o fractura expuesta: riesgo de infección grave; manejo quirúrgico urgente [1].
  • Síndrome compartimental: dolor desproporcionado, tensión tisular extrema, dolor con la extensión pasiva de los dedos → emergencia quirúrgica.
  • Pérdida de sensibilidad protectora en pie/tobillo (neuropatía periférica): contraindicación relativa para protocolos de carga precoz [15].
  • Fractura en contexto de osteoporosis severa o patología ósea subyacente: fractura patológica; requiere valoración médica completa antes de protocolo rehabilitador.
  • Infección de herida quirúrgica, dehiscencia o signos de fracaso de osteosíntesis en el postoperatorio: dolor creciente, fiebre, supuración → derivación urgente al cirujano [12].
  • Trombosis venosa profunda: dolor gemelar, edema asimétrico, signo de Homans → derivación médica urgente [1].

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