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Fractura de Rótula

Rodilla·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La fractura de rótula representa aproximadamente el 1% de todas las fracturas del esqueleto humano [3]. La rótula es el hueso sesamoideo de mayor tamaño del cuerpo, integrado en el aparato extensor de la rodilla entre el tendón cuadricipital proximalmente y el tendón rotuliano distalmente. Su integridad estructural es esencial para la transmisión eficiente de las fuerzas del cuádriceps hacia la tibia, aumentando el brazo de palanca del mecanismo extensor hasta en un 30-50%.

Biomecánicamente, las fracturas rotulianas pueden producirse por dos mecanismos principales: (1) mecanismo directo — traumatismo de alta o baja energía sobre la cara anterior de la rótula (caída directa, impacto de parachoques), que genera predominantemente fracturas conminutas o en estrella; (2) mecanismo indirecto — contracción violenta y excéntrica del cuádriceps con la rodilla en semiflexión, que provoca fractura transversa con desplazamiento, comprometiendo la continuidad del aparato extensor.

Las fracturas con desplazamiento > 2–3 mm o con incongruencia articular interrumpen la superficie articular femoropatelar y comprometen el mecanismo extensor activo. La fractura osteocondral rotulianas es también una complicación reconocida tras luxación traumática de rótula [4]. Existe evidencia de certeza moderada de que las fracturas de rótula aumentan las probabilidades de desarrollar osteoartritis sintomática de rodilla a largo plazo [1].

Contextualmente, la fractura de rótula puede presentarse como complicación quirúrgica tras reconstrucción de LCA con injerto de tendón cuadricipital (incidencia estimada del 2,2% en esa población específica) [6], o como complicación postoperatoria tardía en artroplastia total de rodilla (ATR) [7].

Cuadro Clínico y Síntomas

  • Dolor agudo anterior de rodilla de inicio súbito, localizado sobre la cara anterior de la articulación, con intensidad variable según el mecanismo y el grado de desplazamiento.
  • Hemartros de instauración rápida (horas) secundario a la naturaleza intraarticular de la fractura; la presencia de nivel graso-líquido (lipohemartros) en la radiografía en carga es un indicador indirecto altamente específico de fractura intraarticular [16].
  • Incapacidad funcional para la extensión activa de rodilla en fracturas desplazadas con rotura del retináculo extensor; este hallazgo clínico es determinante para la indicación quirúrgica.
  • Tumefacción difusa perirotuliana con equimosis variable.
  • Defecto palpable a nivel de la rótula en fracturas con desplazamiento significativo.
  • Dolor a la palpación directa sobre el polo superior, cuerpo o polo inferior rotuliano, dependiendo del trazo de fractura.
  • En fracturas no desplazadas o incompletas, el paciente puede conservar parcialmente la extensión activa gracias a la integridad de los retináculos.
  • Las fracturas osteocondrales —especialmente tras luxación rotuliana— pueden pasar desapercibidas en la radiografía simple, siendo detectadas con mayor sensibilidad mediante RMN (76,6% en población pediátrica) o TC (89,5%) [4].

Banderas Rojas

  • Incapacidad completa para la extensión activa de rodilla: indica rotura del aparato extensor con desplazamiento significativo; requiere valoración quirúrgica urgente [3].
  • Fractura abierta o herida comunicante con foco de fractura: emergencia quirúrgica con riesgo de infección profunda.
  • Traumatismo de alta energía (accidente de tráfico, caída de altura): mayor riesgo de lesiones asociadas (ligamentarias, meniscales, vasculonerviosas) y de infección del sitio quirúrgico (OR 2,674 respecto a traumatismo de baja energía) [9].
  • Sospecha de fractura osteocondral asociada tras luxación traumática de rótula: la radiografía puede ser negativa en el 89,9% de los casos pediátricos; considerar RMN sistemática [4].
  • Signos de compromiso vascular distal (palidez, frialdad, ausencia de pulsos pedios): lesión arterial poplítea asociada.
  • Deterioro neurológico progresivo (parestesias, déficit motor distal): lesión del nervio peroneo común.
  • Factores de riesgo de infección del sitio quirúrgico cuando se prevé cirugía: niveles elevados de globulina preoperatoria (> 21,98 g/L), ASA score elevado, estancia preoperatoria prolongada > 8 días; niveles bajos de albúmina (< valor umbral) son factor protector [9].
  • Fractura patológica subyacente: osteoporosis severa, tumor óseo o metástasis — requiere estudio etiológico antes del abordaje fisioterapéutico.
  • Osteólisis periimplante en pacientes con ATR previa: puede condicionar fractura rotuliana tardía que requiera revisión quirúrgica [7].

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