La fractura de rótula es una solución de continuidad del hueso sesamoideo más grande del cuerpo humano, integrado en el mecanismo extensor de la rodilla. Representa aproximadamente el 1% de todas las fracturas del esqueleto humano [3]. La rótula actúa como polea mecánica que incrementa el brazo de momento del cuádriceps hasta un 30-50%, transfiriendo fuerzas desde el tendón cuadricipital al tendón rotuliano; su fractura compromete directamente la integridad del aparato extensor.
La evidencia muestra que la fractura de rótula, como lesión traumática de rodilla, incrementa el riesgo de osteoartritis sintomática a largo plazo (evidencia de moderada certeza) [1]. La fractura osteocondral, frecuente tras luxación patelar traumática, puede detectarse mediante RM con mayor sensibilidad que la radiografía simple [5].
| Hallazgo | Fractura no desplazada | Fractura desplazada |
|---|---|---|
| Hallazgo:Extensión activa | Fractura no desplazada:Posible (débil) | Fractura desplazada:Ausente o muy limitada |
| Hallazgo:Defecto palpable | Fractura no desplazada:Ausente | Fractura desplazada:Presente (escalón entre fragmentos) |
| Hallazgo:Hemartros | Fractura no desplazada:Leve-moderado | Fractura desplazada:Marcado |
| Hallazgo:Carga | Fractura no desplazada:Posible con dolor | Fractura desplazada:Imposible |
La radiografía simple (proyecciones AP, lateral y axial de rótula) es el primer escalón diagnóstico [9]. El FFL en proyección lateral en carga tiene Sn: 76% y Sp: 100% para fractura intraarticular confirmada por TC, con VPP de 100% [15]. La RM es la modalidad de elección para detectar fracturas osteocondrales asociadas, con mayor sensibilidad que la radiografía simple o la TC en población pediátrica [5]. La ecografía POCUS puede ser útil en urgencias cuando no hay disponibilidad de radiología [9].
| Patología | Similitudes clínicas | Diferencias clave | Herramienta diagnóstica |
|---|---|---|---|
| Patología:Rotura del tendón cuadricipital | Similitudes clínicas:Impotencia extensora, dolor anterior | Diferencias clave:Defecto palpable suprarrotuliano, rótula en posición baja (patella baja) | Herramienta diagnóstica:ECO/RM |
| Patología:Rotura del tendón rotuliano | Similitudes clínicas:Impotencia extensora, dolor infrarrotuliano | Diferencias clave:Rótula alta (patella alta), defecto palpable infrarrotuliano | Herramienta diagnóstica:ECO/RM |
| Patología:Luxación aguda de rótula | Similitudes clínicas:Dolor anterior, hemartros, impotencia funcional | Diferencias clave:Rótula desplazada lateralmente en el momento de la luxación; retináculos mediales tensionados a la palpación | Herramienta diagnóstica:Radiografía (proyección axial) / RM |
| Patología:Fractura osteocondral asociada a luxación patelar | Similitudes clínicas:Hemartros, dolor anterior | Diferencias clave:Fragmento libre intraarticular; Rx puede ser negativa | Herramienta diagnóstica:RM (modalidad de elección) [5] |
| Patología:Contusión ósea anterior de rodilla | Similitudes clínicas:Dolor anterior, tumefacción | Diferencias clave:Sin defecto palpable, extensión activa conservada | Herramienta diagnóstica:RM |
| Patología:Bursitis prerrotuliana aguda | Similitudes clínicas:Tumefacción anterior localizada | Diferencias clave:Derrame extracapsular, extensión activa conservada, sin fractura | Herramienta diagnóstica:Clínica + ECO |
| Patología:Fractura de platillo tibial | Similitudes clínicas:Hemartros, dolor, impotencia | Diferencias clave:Dolor a la palpación en platillo; valgo/varo forzado doloroso | Herramienta diagnóstica:Radiografía + TC [2] |
| Patología:Fractura del tubérculo tibial | Similitudes clínicas:Dolor anterior, impotencia extensora | Diferencias clave:Adolescentes varones, dolor en tuberosidad tibial anterior | Herramienta diagnóstica:Radiografía [4] |
| Patología:Síndrome femoropatellar crónico | Similitudes clínicas:Dolor anterior peri o retrorrotuliano | Diferencias clave:Instauración gradual, sin traumatismo agudo, sin hemartros | Herramienta diagnóstica:Clínica |
| Patología:Fractura periprotésica de rótula (postATR) | Similitudes clínicas:Dolor anterior, impotencia | Diferencias clave:Antecedente de ATR, hallazgos radiológicos específicos de implante | Herramienta diagnóstica:Radiografía [7] |
Herramienta de triaje para indicar radiografía en traumatismo agudo de rodilla. Un metaanálisis de 8 estudios (n = 7.385 pacientes) demuestra una Sn: 99% (IC 95%: 97-100%) y Sp: 49% (IC 95%: 47-51%), con LR- de 0,07 (IC 95%: 0,02-0,24) y LR+ de 1,86 (IC 95%: 1,72-2,01) [10]. Su alta sensibilidad la hace una herramienta excelente para descartar fractura y evitar radiografías innecesarias, pero su especificidad es baja. La OKR indica radiografía si el paciente: es mayor de 55 años, tiene dolor palpable en la cabeza del peroné, dolor palpable aislado en la rótula, incapacidad de flexionar la rodilla hasta 90°, o incapacidad de cargar peso (4 pasos) inmediatamente después de la lesión [10].
Prueba funcional cardinal ante sospecha de fractura de rótula. La incapacidad de extensión activa contra gravedad indica rotura del aparato extensor y es criterio de valoración quirúrgica urgente. No existen cifras de Sn/Sp en la evidencia disponible, pero es el test clínico con mayor relevancia práctica en la exploración inicial.
La palpación directa sobre la rótula puede identificar un escalón o separación entre fragmentos en fracturas desplazadas. No existen cifras de Sn/Sp en la evidencia disponible.
El examen ecográfico point-of-care (protocolo de 8 pasos de Kozaci) en pacientes con traumatismo de rodilla muestra Sn: 97% y Sp: 85% para detección de fractura ósea de rodilla respecto a la radiografía como referencia, con VPP: 78% y VPN: 98% (kappa: 0,774) [9]. La POCUS puede detectar hematoma, edema y hemartros asociados [9], y es una alternativa válida cuando la radiografía no está disponible.
La presencia de nivel graso-hemático (lipohemartros) en la proyección lateral en carga tiene Sn: 76%, Sp: 100%, VPP: 100% y VPN: 77% para fractura intraarticular confirmada por TC (kappa interobservador: 0,84-0,90) [15]. Un FFL positivo sin fractura visible en radiografía obliga a realizar TC para descartar fractura oculta [15].
En traumatismos de rodilla con sospecha de lesión ligamentosa asociada, el lever sign test tiene Sn: 92.5% para rotura de LCA (frente al 54% del test de Lachman y al 56% del cajón anterior), con Sp: 25% [11]. En el contexto de una fractura de rótula activa, estos tests están contraindicados hasta descartar fractura o estabilizar el foco.
Nota previa: La fractura de rótula requiere decisión previa médico-quirúrgica. El fisioterapeuta interviene en el manejo conservador de fracturas no desplazadas y en la rehabilitación postquirúrgica. La evidencia sobre qué técnica quirúrgica es superior es muy limitada y de muy baja calidad [3]; la rehabilitación postquirúrgica debe coordinarse estrechamente con el equipo quirúrgico. El protocolo de rehabilitación descrito a continuación sigue los principios de manejo de carga progresiva, evitando el reposo absoluto prolongado una vez estabilizado el foco.
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Controlar el dolor y el hemartros. Proteger el foco de fractura. Evitar la atrofia muscular precoz. Prevenir complicaciones vasculares y tromboembólicas. | Intervenciones clave Inmovilización en extensión (ortesis o yeso cilíndrico según indicación médica). Elevación del miembro. Crioterapia 15-20 min cada 2-3 h en fase aguda. Contracciones isométricas de cuádriceps en extensión (sets de 10-15 contracciones, varias veces al día). Ejercicios de tobillo para bombeo venoso (flexoextensión activa). Movilización precoz de cadera en rango libre. Marcha con descarga parcial o total según indicación quirúrgica y tipo de fractura (conservador: carga a tolerancia en fractura no desplazada con ortesis). | Criterios para avanzar EVA en reposo ≤ 4/10. Ausencia de signos de TVP o síndrome compartimental. Fractura estable confirmada (imagen). Contracción isométrica de cuádriceps ≥ 3/5. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Recuperar rango de flexión de rodilla progresivo. Activar cuádriceps, isquiotibiales y glúteos. Normalizar la marcha. Iniciar propiocepción básica. | Intervenciones clave Movilización articular pasiva y activo-asistida de rodilla (progresión de 0-30° →0-60° →0-90° según tolerancia y protocolo) Ejercicios en cadena cinética cerrada de baja carga: prensa a 0-60° de flexión, mini-squats bilaterales. Ejercicios de cadena cinética abierta de cuádriceps en arco corto (0-30° de extensión) cuando el foco es estable. Ejercicios de glúteo medio y mayor en descarga. Entrenamiento propioceptivo básico en bipedestación. Marcha progresiva con retirada paulatina de ayudas según tolerancia. Electroestimulación neuromuscular (NMES) del cuádriceps como complemento a la contracción activa. | Criterios para avanzar Flexión de rodilla ≥ 90°. EVA en actividad ≤ 3/10. Extensión activa completa (0°) sin déficit. Marcha sin cojera en plano. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Recuperar fuerza del cuádriceps ≥ 70% del miembro contralateral (LSI > 70%). Alcanzar rango completo de flexión. Mejorar control neuromuscular y estabilidad dinámica de rodilla. | Intervenciones clave Ejercicio resistido progresivo: prensa bilateral → unilateral, sentadilla profunda progresiva, step-up/step-down. Ejercicios de cadena cinética abierta en arco completo cuando la imagen confirme consolidación. Entrenamiento propioceptivo en superficies inestables (BOSU, foam). Ejercicio aeróbico de bajo impacto: bicicleta estática, natación. Fortalecimiento de cadena posterior y glúteos. Inicio de trote suave en línea recta si LSI > 70% y flexión completa. | Criterios para avanzar Flexión de rodilla ≥ 120° (idealmente completa). Fuerza de cuádriceps LSI ≥ 70%. EVA en actividad ≤ 2/10. Test de hop unipodal con asimetría < 20%. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar / alta |
|---|---|---|
| Objetivos Recuperar la actividad funcional previa al nivel basal del paciente. Alcanzar LSI ≥ 90%. Implementar estrategias de prevención de artrosis postraumática. | Intervenciones clave Progresión de carrera →trote suave →carrera continua →cambios de dirección →sprint al 80% →sprint máximo (en paciente deportista) Pliometría de baja a alta intensidad. Ejercicio funcional específico según demandas del paciente (laboral, deportivo, actividad de la vida diaria). Educación en manejo de carga a largo plazo y señales de alerta de osteoartritis. Ejercicio aeróbico regular de mantenimiento. | Criterios para avanzar / alta Fuerza de cuádriceps LSI ≥ 90%. Test de hop unipodal asimetría < 10%. Flexión completa sin dolor. EVA en actividad máxima ≤ 1/10. Retorno a actividad previa sin restricciones. |
Las modalidades descritas complementan el ejercicio terapéutico progresivo; ninguna debe sustituir la carga mecánica dosificada como eje central del tratamiento.
Indicada desde la Fase 2, cuando la imagen confirma estabilidad del foco y el protocolo quirúrgico lo permite. Se aplican movilizaciones en deslizamiento anteroposterior de la tibia sobre el fémur (grado I-II en fase 2 para control del dolor y hemartros residual; grado III-IV en fase 3 para recuperar rango final de flexión). La movilización en deslizamiento caudal rotuliano resulta especialmente relevante cuando existe adherencia perirotuliana o déficit de tracking patelar tras consolidación, mejorando el deslizamiento del aparato extensor. El mecanismo principal es la inhibición del dolor por vía neurofisiológica en fases iniciales y la mejora de la extensibilidad capsulo-ligamentosa en fases avanzadas. Se integra como preparación previa al ejercicio resistido en las sesiones de las Fases 2 y 3. La evidencia disponible no incluye estudios específicos de terapia manual en fractura de rótula; el uso se basa en el consenso clínico de manejo de fractura periarticular de rodilla.
Indicada en la Fase 1 (aguda) y como medida de control tras sesiones de ejercicio en Fase 2 cuando persiste reactivación inflamatoria. Se aplica mediante compresa de hielo o criocompresión, 15-20 minutos por sesión, 4-6 veces al día en la fase aguda. Su mecanismo es la vasoconstricción local, reducción del metabolismo tisular y analgesia por vía periférica. No sustituye la carga mecánica precoz cuando está indicada. La evidencia disponible no incluye estudios específicos de crioterapia en fractura de rótula; su uso en la fase aguda es consenso clínico universal en traumatología musculoesquelética.
Indicada en las Fases 1 y 2 para prevenir y tratar la atrofia por desuso del cuádriceps cuando la contracción activa es insuficiente (< 3/5) o el paciente no puede realizar ejercicio activo con carga. Los parámetros habituales de consenso clínico son: frecuencia 35-80 Hz, anchura de pulso 200-400 μs, ciclo de trabajo 1:3 (tiempo ON:OFF), intensidad a tolerancia máxima del paciente (máximo reclutamiento tolerable), sesiones de 15-20 minutos, 1-2 veces al día. Su mecanismo se basa en el reclutamiento forzado de fibras musculares en condiciones de inhibición artrogénica (inhibición refleja del cuádriceps por hemartros). Se integra como complemento —no sustituto— de la contracción activa voluntaria desde el inicio de la Fase 2. La evidencia disponible no incluye RCTs específicos de NMES en fractura de rótula; su uso en atrofia postraumática de cuádriceps es consenso clínico extendido.
En fractura no desplazada con tratamiento conservador, la ortesis de rodilla en extensión (férula o rodillera articulada con tope de extensión ajustable) es el elemento de protección estándar durante las primeras 4-6 semanas. La progresión del rango de movimiento en la ortesis articulada (de 0° → 30° → 60° → libre) debe coordinarse con los criterios de cada fase. El vendaje neuromuscular (taping patelar) puede aplicarse en Fase 3 para mejorar el tracking patelar y reducir el dolor durante el ejercicio, especialmente si existe disfunción femoropatelar residual. La evidencia disponible no incluye estudios específicos de taping en fractura de rótula.
No existe indicación primaria de ESWT en fractura de rótula aguda. Podrían considerarse en Fase 4 ante consolidación retardada o dolor crónico perirotuliano residual (tendinopatía rotuliana reactiva postinmovilización), pero la evidencia disponible no respalda su uso específico en esta patología. Su aplicación, de emplearse, seguiría los parámetros de consenso para tejido peritendinoso (1.500-2.000 impactos, 0,12-0,20 mJ/mm², 3-5 sesiones semanales), siempre con indicación individualizada.
Dado el incremento moderadamente documentado del riesgo de osteoartritis sintomática a largo plazo tras fractura traumática de rodilla [1], la educación del paciente sobre manejo de la carga, control del peso corporal, ejercicio aeróbico regular y reconocimiento de señales de alerta articular es una intervención de alto impacto coste-efectividad. Debe iniciarse en la Fase 3 y consolidarse en la Fase 4. Se integra en cada sesión de fisioterapia como componente activo del tratamiento, no como información marginal.
Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en patología musculoesquelética perirotuliana pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Parámetro:Intensidad (EPI) | Valor:EPI clásica sobre tejido tendinoso degenerado: 3-6 mA. Variantes de baja intensidad para tejido miofascial o estructuras más finas: 0,5-2 mA. |
| Parámetro:Diana anatómica | Valor:No aplicable en fase aguda de fractura. En Fase 3-4: tejido tendinoso del tendón rotuliano (unión miotendinosa distal o inserción en polo inferior de rótula) si existe tendinopatía reactiva postinmovilización; puntos gatillo activos del vasto medial oblicuo (VMO) o recto femoral si existe disfunción miofascial residual. |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor:Sí. Guía ecográfica en tiempo real para identificar la zona de afectación tendinosa o el punto gatillo activo. |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor:Tendón rotuliano: 0,30-0,40 mm. Tejido miofascial (VMO, recto femoral): 0,25-0,32 mm. |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor:3-5 impulsos de 3-5 segundos por punto, en patrón rastrillo sobre la zona diana. Ajustar según tolerancia y respuesta tisular. |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor:1 sesión semanal o bisemanal. Ciclo habitual: 4-6 sesiones por estructura tratada. |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor:Gestación. Marcapasos u otros dispositivos implantados activos. Alteraciones de la coagulación o anticoagulación activa. Infección local activa. Alergia a metales. Foco de fractura no consolidado (contraindicada sobre el callo óseo activo). Piel no íntegra o herida quirúrgica abierta. |
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor:No aplicable en fase aguda de fractura. En Fase 3-4: tejido tendinoso del tendón rotuliano (unión miotendinosa distal o inserción en polo inferior de rótula) si existe tendinopatía reactiva postinmovilización; puntos gatillo activos del vasto medial oblicuo (VMO) o recto femoral si existe disfunción miofascial residual. |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor:Sí. Guía ecográfica en tiempo real para identificar la zona de afectación tendinosa o el punto gatillo activo. |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor:Tendón rotuliano: 0,30-0,40 mm. Tejido miofascial (VMO, recto femoral): 0,25-0,32 mm. |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor:3-5 impulsos de 3-5 segundos por punto, en patrón rastrillo sobre la zona diana. Ajustar según tolerancia y respuesta tisular. |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor:1 sesión semanal o bisemanal. Ciclo habitual: 4-6 sesiones por estructura tratada. |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor:Gestación. Marcapasos u otros dispositivos implantados activos. Alteraciones de la coagulación o anticoagulación activa. Infección local activa. Alergia a metales. Foco de fractura no consolidado (contraindicada sobre el callo óseo activo). Piel no íntegra o herida quirúrgica abierta. |
Indicación y contexto clínico:
La EPI y la neuromodulación percutánea ecoguiada (NMP) NO tienen indicación en la fractura de rótula aguda ni en las Fases 1 y 2 de rehabilitación mientras el foco de fractura está activo o en consolidación. La indicación potencial surge en la Fase 3-4 cuando, tras la consolidación ósea confirmada por imagen, el paciente presenta:
Para la tendinopatía rotuliana postinmovilización, la diana es la zona de degeneración tendinosa identificada ecográficamente en el polo inferior de la rótula o en el cuerpo tendinoso proximal. El abordaje se realiza con el paciente en decúbito supino, rodilla en extensión o leve flexión (10-20°), con transductor lineal de alta frecuencia (10-15 MHz) que permite visualizar la aguja en tiempo real dentro del tejido diana. La EPI actúa mediante electrólisis galvánica del tejido degenerado, induciendo una respuesta inflamatoria controlada que promueve la mecanotransducción y la remodelación del colágeno.
Para los puntos gatillo del VMO o recto femoral que generan inhibición del cuádriceps y limitan el rendimiento en el ejercicio resistido, la NMP o la punción seca convencional pueden emplearse como facilitadores de la activación muscular. El abordaje ecoguiado permite localizar con precisión el punto gatillo y evitar estructuras vasculonerviosas.
La integración con el plan de ejercicio es fundamental: la EPI/NMP actuará como herramienta facilitadora del ejercicio de carga progresiva descrito en las Fases 3 y 4, nunca como tratamiento único. La sesión de carga debe planificarse respetando la ventana de respuesta tisular postintervención (24-48 h de intensidad reducida).
La evidencia disponible no incluye ensayos clínicos específicos de EPI o NMP en fractura de rótula; la descripción anterior corresponde al consenso de uso clínico de estas técnicas en patología perirotuliana musculoesquelética.
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Metaanálisis 3. Sayum Filho J, et al. Interventions for treating fractures of the patella in adults. Cochrane Database Syst Rev. 2021. PMID: 33625743 doi:10.1002/14651858.CD009651.pub3
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