La fractura de clavícula es la interrupción de la continuidad ósea del tercio medio, distal o proximal de la clavícula, siendo las fracturas de tercio medio (midshaft) las más frecuentes y las más estudiadas (71% según la literatura incluida) [15]. Las fracturas de tercio distal tipo Neer II son intrínsecamente inestables por la pérdida de las inserciones ligamentosas coracoclaviculares (ligamentos conoide y trapezoide), lo que predispone a altas tasas de pseudoartrosis (hasta 33% en tratamiento conservador) [6][14]. Las de tercio medio desplazadas presentan una tasa de pseudoartrosis del 10% con manejo conservador, reduciéndose significativamente con fijación quirúrgica [3][5]. En el contexto de 'hombro flotante', la fractura clavicular coexiste con fractura del cuello escapular ipsilateral, comprometiendo gravemente la estabilidad del cinturón escapular [11]. Biomecánicamente, el desplazamiento de los fragmentos responde a la acción muscular: el esternocleidomastoideo asciende el fragmento proximal, mientras que el peso del miembro superior desciende y protruye el fragmento distal, generando el patrón de angulación e impotencia funcional característica.
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