El Functional Movement Screen (FMS) es una batería de 7 pruebas de cribado diseñada para evaluar patrones de movimiento fundamentales, identificar asimetrías y limitaciones funcionales, y estimar el riesgo lesional en poblaciones activas y deportistas. Cada prueba se puntúa de 0 a 3, generando una puntuación compuesta máxima de 21 puntos. El punto de corte más utilizado en la literatura es ≤14/21 para clasificar a los sujetos como de mayor riesgo de lesión musculoesquelética.
Biomecánicamente, el FMS evalúa la interacción entre movilidad, estabilidad y control motor en patrones multiplanares: squat profundo (evaluación global de cadenas cinéticas), step over hurdle (estabilidad de cadera y tobillo en apoyo monopodal), inline lunge (estabilidad dinámica lumbopélvica), shoulder mobility (movilidad glenohumeral y toracoescapular), active straight leg raise (movilidad isquiosural y estabilidad lumbopélvica), trunk stability push-up (estabilidad del core en plano sagital) y rotary stability (control neuromuscular en carga asimétrica).
Sin embargo, la literatura disponible cuestiona la validez predictiva de la puntuación compuesta como herramienta de predicción de lesiones musculoesqueléticas [16].
El FMS no es una herramienta diagnóstica de patología sino un instrumento de cribado del movimiento. Los hallazgos clínicamente relevantes no se expresan como síntomas sino como patrones disfuncionales observados durante la exploración:
La evidencia disponible señala que, para poblaciones como fútbol (soccer), baloncesto, hockey sobre hielo, corredores, policías y bomberos, la evidencia es limitada o conflictiva en cuanto a la capacidad predictiva del FMS [16].
Dentro del contexto de aplicación del FMS, las siguientes situaciones requieren derivación o evaluación clínica específica antes de continuar con el cribado o la programación del ejercicio:
¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?