La estenosis espinal lumbar (LSS) es un síndrome clínico caracterizado por la reducción del espacio disponible para los elementos neurales y vasculares del canal lumbar, los recesos laterales y/o los forámenes intervertebrales, secundaria predominantemente a cambios degenerativos del envejecimiento [5]. La fisiopatología implica una combinación variable de hipertrofia del ligamento amarillo, osteofitosis de las articulaciones facetarias, protrusión discal y, en casos con espondilolistesis degenerativa concomitante, traslación anterior del segmento superior [10][11]. Biomecánicamente, la extensión lumbar reduce el diámetro sagital del canal y puede reproducir la claudicación neurogénica, mientras que la flexión lumbar —al aumentar el área de sección transversal del canal— alivia los síntomas; este mecanismo explica la postura en anteflexión característica del paciente y la mayor tolerancia a la marcha con apoyo en un carrito de supermercado o en bicicleta frente a la marcha erguida [5]. La condición afecta a más de 200.000 adultos en EE. UU. y constituye el motivo más frecuente de cirugía espinal en mayores de 65 años [5]. Estudios genómicos de amplia escala han identificado un locus en el cromosoma 2 (abarcando los genes GFPT1, NFU1 y AAK1, variante índice rs13427243:G>A, OR = 1,10 para el alelo A) replicado de forma independiente en UK Biobank (OR = 1,11), lo que sugiere una base genética parcial en la susceptibilidad a desarrollar LSS [4].
La presentación clínica cardinal de la LSS es la claudicación neurogénica: dolor, pesadez, parestesias y/o debilidad en glúteos y miembros inferiores que aparece o se agrava con la bipedestación prolongada, la marcha o la extensión lumbar, y se alivia con la flexión lumbar, la sedestación o el decúbito [5]. A diferencia de la claudicación vascular, el alivio postural —especialmente en flexión— es un rasgo discriminador clave. Puede coexistir o no con lumbalgia [5]. Los síntomas muestran un patrón fluctuante y de progresión lenta; el deterioro rápido es infrecuente [5]. La distribución del dolor y las parestesias puede ser plurirradicular y no siempre se correlaciona con un dermatoma específico, lo que refleja la afectación multisegmentaria frecuente [5]. Instrumentos de medida validados y ampliamente utilizados en la población con LSS incluyen el Oswestry Disability Index (ODI), la Escala Visual Analógica (VAS), el Zurich Claudication Questionnaire (ZCQ) y el Roland-Morris Disability Questionnaire (RMDQ), siendo los dominios de función y dolor los más frecuentemente evaluados en los ensayos clínicos [9][13].
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