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Espondilolisis y Espondilolistesis Lumbar

Raquis Lumbar·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

Espondilolisis

Defecto de la pars interarticularis del arco posterior vertebral lumbar, habitualmente de naturaleza por fatiga (fractura por estrés de la cortical del istmo óseo). Predomina en los niveles L4 y L5. En población pediátrica y adolescente deportista constituye la causa más frecuente de lumbalgia mecánica crónica. La lesión sigue una progresión desde reacción de estrés óseo (edema de médula ósea en la pars, sin discontinuidad franca) hasta fractura completa con o sin desplazamiento anterior del cuerpo vertebral [16].

Biomecánicamente, la pars interarticularis actúa como punto de concentración de fuerzas de cizallamiento en extensión lumbar combinada con rotación. Los deportes que implican carga repetitiva en hiperextensión (gimnasia, natación estilo mariposa, atletismo de fondo, fútbol) sobrecargan cíclicamente este segmento. La presencia de un ángulo de inclinación de L4 mayor de 11.15° y un ángulo de la articulación facetaria mayor de 60.19° se asocian a mayor probabilidad de progresión a espondilolistesis degenerativa [19].

Espondilolistesis

Deslizamiento anterior de un cuerpo vertebral sobre el adyacente inferior. La clasificación más relevante clínicamente distingue:

  • Ístmica (tipo II de Wiltse): consecuencia directa de la espondilolisis; frecuente en jóvenes y deportistas.
  • Degenerativa (tipo III de Wiltse): origen en inestabilidad segmentaria por degeneración discal y artrosis facetaria sin defecto del istmo. Predomina en mayores de 50 años, especialmente en el nivel L4-L5 [2][19].

La clasificación de Meyerding gradúa el desplazamiento en cuartos del platillo vertebral inferior (grado I: 0-25%, grado II: 25-50%, etc.). Los predictores de deslizamiento degenerativo más robustos son el ángulo de inclinación de L4 en sagital y la sagitalización de las articulaciones facetarias [19]. En la forma degenerativa, el estrechamiento del canal lumbar secundario produce síntomas de estenosis raquídea (claudicación neurógena) que se alivian en flexión y empeoran en extensión [1].

La inestabilidad segmentaria con traslación en la radiografía dinámica y el ángulo intervertebral en L4-L5 son predictores independientes de peor pronóstico funcional postquirúrgico [21].

Cuadro Clínico y Síntomas

Espondilolisis (forma activa en adolescente/deportista)

  • Dolor lumbar mecánico de inicio insidioso, localizado en región paravertebral baja o lumbosacra, que se exacerba con la extensión lumbar y la actividad deportiva de alta carga [7][16].
  • Dolor con hiperextensión unipodal (test de Stork): hallazgo físico más frecuentemente referenciado en la literatura pediátrica [16].
  • Puede existir irradiación a glúteo o muslo posterior sin dermatomía clara en fase activa.
  • Ausencia de déficit neurológico en la mayoría de los casos ístmicos sin desplazamiento.

Espondilolistesis degenerativa (adulto mayor)

  • Lumbalgia crónica con o sin irradiación radicular, más frecuentemente bilateral [2].
  • Claudicación neurógena intermitente: dolor, pesadez o parestesias en miembros inferiores al caminar o permanecer de pie, con alivio en flexión (signo del carrito de la compra), distinguiéndola de la claudicación vascular [1].
  • Reducción progresiva de la tolerancia al ejercicio y de la distancia de marcha.
  • El empeoramiento en extensión y la mejoría en sedestación o flexión anterior son el patrón postural característico [1].
  • Déficit neurológico (hipoestesia, debilidad en dorsiflexión del tobillo, reflejos disminuidos) en casos con estenosis neurológica asociada.
  • Dolor radicular de características mecánicas, exacerbado por bipedestación prolongada y descargado en reposo o en decúbito.

Factores morfológicos relevantes

  • Mayor ángulo de inclinación de L4 y sagitalización facetaria se asocian a mayor probabilidad de deslizamiento [19].
  • La interposición de grasa epidural posterior (epidural fat interposition, EFI) en secuencias T1 de resonancia magnética sagital es un hallazgo indirecto altamente fiable de espondilolisis [20].

Banderas Rojas

  • Síndrome de cauda equina: retención urinaria, incontinencia de esfínteres (vesical o rectal), anestesia en silla de montar, debilidad motora bilateral de miembros inferiores de instauración brusca. Derivación quirúrgica urgente [1].
  • Déficit neurológico progresivo: pérdida motora acelerada, abolición de reflejos osteotendinosos en el seguimiento [1].
  • Dolor nocturno no mecánico constante: no aliviado con ninguna posición, obliga a descartar proceso expansivo (tumor, metástasis) o infección (espondilodiscitis).
  • Pérdida de peso inexplicada acompañada de lumbalgia: señal de alerta oncológica.
  • Fiebre, escalofríos, sudoración nocturna con dolor raquídeo: sospecha de espondilodiscitis infecciosa.
  • Antecedente de neoplasia conocida con nueva sintomatología lumbar.
  • Fractura patológica o traumatismo de alta energía en pacientes con osteoporosis severa.
  • Espondilolistesis de alto grado (grado III-IV de Meyerding) con inestabilidad clínica y signos neurológicos: criterio de valoración quirúrgica prioritaria [3][5].
  • Progresión radiológica del deslizamiento (comparativa de imágenes) con empeoramiento funcional rápido.

Diagnóstico Diferencial

PatologíaCaracterísticas diferenciales clave
Patología:Estenosis de canal lumbar degenerativa sin espondilolistesisCaracterísticas diferenciales clave:Claudicación neurógena similar; ausencia de desplazamiento vertebral en imagen; misma presentación postural [1]
Patología:Hernia de disco lumbarCaracterísticas diferenciales clave:Radiculopatía aguda o subaguda bien dermatomada; Lasègue positivo en L4-L5 / L5-S1; sin desplazamiento vertebral en proyección lateral [16]
Patología:Lumbalgia mecánica inespecíficaCaracterísticas diferenciales clave:Sin correlato imagen positivo; dolor mecánico sin claudicación neurógena ni déficit neurológico
Patología:Síndrome facetario lumbarCaracterísticas diferenciales clave:Dolor referido pseudorradicular; sensación de bloqueo en extensión y rotación; sin hallazgo de defecto de pars ni deslizamiento
Patología:Quiste sinovial lumbarCaracterísticas diferenciales clave:Puede coexistir con espondilolistesis; produce radiculopatía o estenosis focal; visible en RM; recurrencia mayor si no se asocia fusión [22]
Patología:Fractura por estrés de sacroCaracterísticas diferenciales clave:Dolor lumbosacro en deportistas femeninas; localización sacra en gammagrafía/RM; sin afectación de la pars L4-L5
Patología:Claudicación vascularCaracterísticas diferenciales clave:Dolor en pantorrilla que mejora con el cese de la marcha independientemente de la postura; pulsos periféricos disminuidos; sin alivio en flexión anterior [1]
Patología:Espondilitis anquilosante / EspondiloartropatíaCaracterísticas diferenciales clave:Rigidez matutina > 45 min; edad joven; afectación sacroilíaca; HLA-B27 positivo; mejora con actividad, no con reposo
Patología:Metástasis vertebralCaracterísticas diferenciales clave:Dolor nocturno persistente; antecedente oncológico; lesión lítica/blástica en imagen

Tests Ortopédicos

Exploración física

Test de extensión unipodal (One-Leg Hyperextension / Stork Test)
El paciente en bipedestación sobre un pie realiza extensión lumbar activa. Positivo si reproduce el dolor lumbosacro ipsilateral. Es el hallazgo exploratorio más citado en la literatura para espondilolisis activa en adolescentes, pero la evidencia disponible no reporta cifras de Sn/Sp explícitas en los abstracts recuperados [16]. Se describe como indicativo de sobrecarga de la pars; debe interpretarse en el contexto clínico completo.

Exploración neurológica sistemática

  • Fuerza segmentaria (L4: cuádriceps/tibial anterior; L5: extensor del primer dedo; S1: gastrocnemio/flexor plantar).
  • Reflejos osteotendinosos (rotuliano L4, aquíleo S1).
  • Sensibilidad dermatomérica.
  • Signo de Lasègue (tensión radicular L5-S1) y cruzado.

Evaluación funcional de la marcha y claudicación
Documentar la distancia de marcha hasta la claudicación y el tiempo de recuperación en sedestación [1]. La test de 6 minutos marcha se ha empleado como medida de resultado funcional post-quirúrgico [4].


Diagnóstico por imagen

Radiografía simple

  • Primera línea diagnóstica. Proyección lateral en bipedestación para cuantificar el grado de deslizamiento (clasificación de Meyerding) y el ángulo intervertebral L4-L5 [16][21].
  • Proyección oblicua para visualización del defecto de la pars («signo del perro de Scottie con collar»).
  • Radiografías dinámicas (flexo-extensión): cuantifican la inestabilidad traslacional; la traslación en dinámica es predictor independiente de peor resultado quirúrgico [21].
  • Radiografía en tracción prona: mejor predictor de la corrección del deslizamiento y de la altura discal obtenibles quirúrgicamente [18].

Resonancia Magnética (RM)

  • Permite visualizar el edema de la pars (lesión activa de estrés) sin fractura franca y clasificar la actividad de la lesión.
  • En el metaanálisis de Dhouib et al. (4 estudios, 1.122 pars), la RM mostró una Sn: 81% (IC 95%: 54-94%) y una Sp: 99% (IC 95%: 98-100%) para la visualización directa del defecto de pars en jóvenes [17].
  • Elevada heterogeneidad en sensibilidad (I²=87.9%), con mayor fiabilidad en la especificidad (I²=38.4%) [17].
  • Modalidad de elección en pacientes jóvenes por ausencia de radiación ionizante [16][17].
  • La interposición de grasa epidural posterior (EFI) en T1 sagital es un signo indirecto con Sn: 85%, Sp: 64%, VPP: 80%, VPN: 97%, exactitud global: 95% para diagnóstico de espondilolisis [20].

TC (Tomografía Computarizada)

  • Gold standard para la definición morfológica del defecto óseo de la pars y para valorar la consolidación ósea postquirúrgica [16].
  • En el seguimiento postoperatorio de fusión instrumentada, la TC permite confirmar la solidez de la artrodesis (confirmación de fusión en el 86% a 2 años en serie quirúrgica) [3].
  • Uso limitado en adolescentes por dosis de radiación [16][17].

SPECT (Tomografía por emisión de fotón único)

  • Metaanálisis de 8 estudios (785 pacientes): Sn agrupada 85% (IC 95%: 70-93%), Sp agrupada 92% (IC 95%: 60-99%), LR+ 11.01 (IC 95%: 1.61-75.18), LR- 0.17 (IC 95%: 0.08-0.35), AUC SROC 0.92 (IC 95%: 0.90-0.94) [15].
  • Mayor especificidad en subgrupo pediátrico-adolescente que en adultos mayores [15].
  • Limitado por alta dosis de radiación y menor disponibilidad frente a RM [16].

Fases de Tratamiento

Espondilolisis activa en adolescente deportista

Fase 1: Control del dolor y reactivación precoz

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir el dolor a EVA ≤ 3/10 en reposo.

Iniciar fisioterapia activa sin esperar resolución completa de síntomas.

Educar en manejo de la carga.

Intervenciones clave

Inicio de fisioterapia en los primeros 7 días tras el diagnóstico (no esperar a que cesen los síntomas) [7].

Ejercicio terapéutico progresivo guiado por dolor y función [7].

Educación en neurociencia del dolor y gestión de la carga.

Actividades de bajo impacto toleradas (natación sin mariposa, bicicleta estática).

Criterios para avanzar

EVA en reposo ≤ 3/10.

Tolerancia a ejercicio de baja carga sin aumento de síntomas.

Ausencia de déficit neurológico.

Fase 2: Estabilización neuromusculoesquelética

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Activar la musculatura estabilizadora profunda del raquis.

Reducir la carga de cizallamiento sobre la pars.

Progresar la tolerancia funcional.

Intervenciones clave

Ejercicios de control motor del raquis lumbar (transverso del abdomen, multífido, suelo pélvico) en posiciones de carga progresiva.

Cadena cinética posterior: puente glúteo → progresión unipodal.

Ejercicios de estabilización en cadena cerrada.

Flexibilización de isquiotibiales y psoas.

Criterios para avanzar

EVA ≤ 2/10 durante el ejercicio de estabilización.

Control motor activo segmentario demostrable.

ROM lumbar sin limitación dolorosa.

Fase 3: Progresión funcional y readaptación deportiva

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar la capacidad de carga deportiva específica.

Progresar hacia el retorno al deporte.

Reducir la recurrencia de lumbalgia a 12 meses.

Intervenciones clave

El grupo de fisioterapia inmediata retornó al deporte 38 días antes que el grupo de reposo previo [7].

Progresión basada en pain-guided load management

→trote suave

→carrera continua

→gestos deportivos específicos

→carga completa

Recurrencia de lumbalgia al año del 3% con fisioterapia inmediata vs 29% con reposo [7].

Fortalecimiento excéntrico de cadena posterior.

Ejercicios específicos del deporte con control de extensión lumbar.

Criterios para avanzar

Retorno a la actividad específica sin dolor.

EVA ≤ 1/10 en actividad plena.

Ausencia de déficit motor o sensitivo.

Tasa de recurrencia objetivo < 10% a 12 meses [7].


Espondilolistesis degenerativa en adulto

Fase 1: Manejo conservador activo (primera línea)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor EVA ≤ 4/10.

Minimizar la discapacidad (ODI).

Evitar la progresión quirúrgica.

El ejercicio es la piedra angular del tratamiento [2].

Intervenciones clave

Ejercicios de estabilización lumbar O ejercicios de flexión (ambos producen respuesta similar en dolor y discapacidad en DS crónica) [2]. 6 sesiones de fisioterapia supervisada con programa domiciliario diario durante 6 meses [2].

Educación activa: caminar es el ejercicio aeróbico de referencia.

Evitar reposo absoluto.

Criterios para avanzar

ODI con reducción ≥ 30% desde la línea base (umbral de éxito clínico relevante) [3][14].

EVA lumbar y radicular con reducción sostenida.

Tolerancia a AVD sin deterioro funcional.

Fase 2: Progresión del ejercicio y manejo de la carga

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Aumentar la tolerancia de marcha y la capacidad aeróbica.

Fortalecer la musculatura estabilizadora.

Reducir el uso de analgésicos.

Intervenciones clave

Progresión gradual del volumen de marcha (objetivo ≥ 3.500 pasos/día en el postoperatorio temprano si se deriva a cirugía, asociado a mejores resultados a 1 año) [8].

Ejercicios de fortalecimiento abdominal en flexión (Williams) o estabilización (ambos equivalentes en evidencia) [2].

Reducción de días de uso de analgésicos como medida secundaria de éxito [2].

Criterios para avanzar

ODI ≤ 20 puntos.

EVA lumbar ≤ 2/10 y radicular ≤ 2/10.

Distancia de marcha > 400 m sin claudicación.

Fase 3: Rehabilitación post-quirúrgica (si aplica)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar la funcionalidad tras descompresión o fusión.

Alcanzar autonomía en AVD.

Optimizar el resultado a largo plazo.

Intervenciones clave

La rehabilitación física habitual postfusión es el estándar; añadir un programa de gestión de casos (case manager) no aporta beneficio clínico adicional sobre la discapacidad, dolor o retorno al trabajo [9][10].

Deambulación precoz: ≥ 3.500 pasos/día a las 6 semanas se asocia a 3.75 veces más probabilidad de alcanzar «mejor resultado» (ODI ≤ 20, dolor ≤ 2) y a 2.37 veces más probabilidad de no usar opioides al año [8].

Ejercicio progresivo guiado por síntomas

→bipedestación

→marcha

→ejercicio funcional

Criterios para avanzar

≥ 3.500 pasos/día sostenidos a las 6 semanas postoperatorias [8].

ODI con reducción ≥ 30% desde el preoperatorio [3][4][14].

No uso de opioides al año [8].

Terapia Manual y Modalidades

Ejercicio terapéutico (modalidad principal)

El ejercicio activo —tanto los programas de estabilización lumbar como los de flexión tipo Williams— es la intervención de primera línea y con mayor evidencia en espondilolistesis degenerativa crónica [2]. Ambas modalidades producen una respuesta equivalente sobre dolor (EVA) y discapacidad (ODI, Roland-Morris) a 1, 3 y 6 meses, lo que otorga al fisioterapeuta flexibilidad para adaptar el programa a las preferencias y tolerancia postural del paciente [2]. La supervisión presencial con refuerzo domiciliario diario durante al menos 6 meses es el modelo que sustenta la evidencia disponible [2].

Cómo aplicarlo: Iniciar en posiciones de menor carga sobre el segmento afectado (decúbito → cuadrupedia → bipedestación). Progresar la carga de manera pain-guided. Incluir activación de transverso del abdomen, multífido y glúteos en las fases iniciales, con progresión hacia ejercicios de cadena cinética completa. En espondilolisis activa del adolescente, el inicio inmediato (dentro de los primeros 7 días) es claramente superior al reposo previo en cuanto a recuperación del dolor, función y retorno al deporte [7].


Marcha progresiva (ejercicio aeróbico de bajo impacto)

Indicada en todas las fases del tratamiento conservador y como pilar de la rehabilitación postquirúrgica. La evidencia postquirúrgica establece un umbral operativo de ≥ 3.500 pasos/día a las 6 semanas tras la cirugía lumbar, asociado a mejores resultados funcionales y menor consumo de opioides a 1 año [8]. En el manejo conservador, la marcha contribuye a la carga mecánica axial controlada, favorece la mecanotransducción ósea y discal, y reduce la claudicación neurógena mediante adaptación funcional.

Cómo aplicarlo: Monitorización con podómetro o acelerómetro. Meta progresiva: 1.000 pasos/día iniciales → 3.500 pasos/día en 6 semanas postquirúrgicas [8]. En conservador, adaptar al umbral de claudicación e incrementar semanalmente según tolerancia.


Terapia manual (movilización articular y tejidos blandos)

Indicada en las fases iniciales para facilitar el control del dolor y mejorar la movilidad segmentaria en los niveles no afectados. En la espondilolistesis degenerativa con estenosis, la flexión lumbar alivia los síntomas [1], por lo que las técnicas de movilización en flexión o en neutro (grados I-II de Maitland) son las de mayor coherencia biomecánica. Las técnicas de alta velocidad (HVLA) sobre el segmento inestable están contraindicadas; pueden aplicarse en segmentos toracolumbares adyacentes como complemento.

Cómo aplicarlo: Movilización grado I-II en deslizamiento posteroanterior en segmentos adyacentes al nivel afectado. Técnicas de tejido blando sobre musculatura paravertebral hipertónica (isquemia, MET). Neurodinámica (flossing neural) en presencia de síntomas radiculares con tensión neural positiva. Movilización de cadera en casos de restricción asociada que altera la cadena cinética.

Integración: Complemento de las Fases 1 y 2 del plan; nunca sustituyendo el ejercicio activo.


Ortesis lumbares (corsé rígido / semirrígido)

Indicada principalmente en espondilolisis activa del adolescente deportista con lesión en estadio agudo-subagudo, con el objetivo de limitar la extensión y reducir la carga de cizallamiento sobre la pars durante la fase de cicatrización. La evidencia disponible en los abstracts recuperados no respalda ni descarta su uso de forma cuantificada; sin embargo, su uso clínico en la espondilolisis pediátrica activa está ampliamente documentado en la literatura de la especialidad [16].

Cómo aplicarlo: Corsé de Boston o similar en modalidad de restricción de extensión lumbar. Uso durante 8-12 semanas combinado con el programa de fisioterapia activa. El protocolo de fisioterapia inmediata [7] no excluye el uso de ortesis; ambas intervenciones son complementarias en el período de mayor irritabilidad.


Educación terapéutica y manejo de la carga (load management)

Componente transversal en todas las fases. En espondilolisis del adolescente deportista, la gestión del retorno al deporte basada en dolor y función —y no en tiempo— es el principio rector que sustenta los resultados del ensayo de Selhorst et al. [7], donde la menor tasa de recurrencia al año (3% vs 29%) se asoció a una progresión guiada por el estado clínico y no por períodos de reposo arbitrarios. En la espondilolistesis degenerativa del adulto, la educación en neurociencia del dolor y la activación física progresiva son componentes esenciales del programa conservador de 6 meses [2].

Cómo aplicarlo: Explicar el mecanismo de la lesión. Establecer umbrales de actividad tolerados. Facilitar el auto-monitoreo del dolor como guía de progresión. Desmitificar el reposo como tratamiento principal.


Modalidades físicas (termoterapia, electroterapia analgésica)

La evidencia disponible no aporta datos específicos de eficacia para electroterapia o termoterapia en esta patología concreta. Su uso como coadyuvante analgésico en las fases de mayor irritabilidad es una práctica clínica habitual (TENS, calor superficial), pero debe considerarse modalidad de soporte y nunca sustituto del ejercicio activo. Se desaconseja su uso como tratamiento principal o prolongado.

Técnicas Invasivas

Infiltraciones epidurales con corticoides (ESI)

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:IndicaciónValor/Especificación:Espondilolistesis degenerativa con estenosis y radiculopatía refractaria al tratamiento conservador inicial
Parámetro:Vía de administraciónValor/Especificación:Epidural lumbar (interlaminar o transforaminal)
Parámetro:SustanciaValor/Especificación:Corticoide depot + anestésico local
Parámetro:FrecuenciaValor/Especificación:Máximo 3 infiltraciones/año (espaciadas ≥ 4 semanas) según práctica estándar
Parámetro:Contexto de usoValor/Especificación:Como puente analgésico, no como tratamiento modificador del curso

Los datos disponibles no apoyan el uso de las infiltraciones epidurales con corticoides (ESI) como estrategia de mejora del resultado clínico a largo plazo ni para reducir el cruce quirúrgico en espondilolistesis degenerativa. Un estudio retrospectivo de cohortes (n=266) mostró que los pacientes que recibieron ESI no difirieron de los que no la recibieron en las tasas de cirugía a 4 años. En el grupo no quirúrgico, el grupo sin ESI mostró incluso mayores mejoras en dolor corporal (SF-36 Bodily Pain) a 1, 2 y 3 años, aunque esta diferencia estuvo confundida por mayor dolor basal en el grupo ESI [12]. Por tanto, la ESI puede considerarse como medida de alivio sintomático temporal (máximo 4 meses), pero no debe utilizarse con expectativas de modificar el curso de la enfermedad ni de evitar la cirugía [12].


EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro (específicamente en la espondilolisis activa con componente muscular paravertebral reactivo y en el manejo del dolor miofascial asociado), pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Musculatura paravertebral lumbar hipertónica con puntos gatillo activos (multífido, iliocostal lumbar, cuadrado lumbar); zona de la pars interarticularis NO es diana directa de EPI clásica por riesgo de estructuras neurales adyacentes
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí. Obligatorio para localización precisa del punto gatillo intramuscular y seguridad en profundidad (multífido profundo a nivel L4-L5)
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0.32-0.40 mm en musculatura paravertebral profunda; calibres más finos (0.25-0.30 mm) en abordajes de neuromodulación percutánea próximos a estructuras neurales
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA en tejido muscular paravertebral; variantes de baja intensidad: 0.5-1 mA en zonas próximas a nervio
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 3-5 segundos por punto gatillo; patrón rastrillo si la zona de degeneración muscular es extensa
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal o bisemanal; ciclo de 4-6 sesiones con reevaluación al completar el ciclo
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, no sustituye, el ejercicio de estabilización lumbar activo; idealmente se aplica antes de la sesión de ejercicio supervisado para reducir el tono muscular inhibitorio y facilitar la activación del multífido
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, alteraciones de la coagulación, infección local activa, alergia a metales, estado postoperatorio inmediato de la región intervenida

Justificación de la diana y abordaje: En la espondilolisis activa y la espondilolistesis lumbar, la musculatura paravertebral profunda —especialmente el multífido— desarrolla frecuentemente puntos gatillo activos secundarios al dolor crónico y a la alteración del control motor segmentario. La inhibición neuromuscular del multífido por dolor contribuye al círculo vicioso de inestabilidad segmentaria y perpetuación de la sintomatología. La EPI sobre el punto gatillo del multífido profundo, guiada por ecografía, actúa a través de mecanismos de lisis electroquímica del tejido fibrótico y neuromodulación local, facilitando la posterior activación neuromuscular mediante el ejercicio.

Abordaje ecoguiado paso a paso: Con el paciente en decúbito prono, colocar el transductor lineal (o curvo en pacientes con abundante tejido adiposo) en plano longitudinal o transversal a nivel L4-L5. Identificar el multífido como la capa muscular más profunda adyacente a la apófisis espinosa. Localizar la zona hipoecogénica o el punto de máxima tensión. Introducir la aguja de punta biselada bajo control ecográfico en tiempo real, en plano o fuera de plano según la ventana disponible. Aplicar los impulsos de EPI en el tejido diana. Finalizar con 2-3 minutos de neuroestimulación percutánea (10-20 Hz) si se busca efecto neuromodulador adicional.

Integración con las fases de tratamiento: La EPI/NMP está indicada principalmente en las Fases 1 y 2, como herramienta de control del dolor y facilitación de la activación muscular. No debe emplearse de forma aislada: el efecto será subóptimo sin el ejercicio de estabilización progresivo que consolida la reorganización neuromuscular a largo plazo. La evidencia específica de EPI en espondilolisis/espondilolistesis no está representada en los abstracts recuperados; esta guía refleja el consenso de uso clínico de la técnica para dolor miofascial paravertebral lumbar en el contexto de inestabilidad segmentaria.

Referencias Bibliográficas

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