El entesofito calcáneo plantar es una proliferación ósea reactiva que emerge en la inserción proximal de la fascia plantar y la musculatura intrínseca del pie en la tuberosidad medial del calcáneo. Histológicamente representa una respuesta metaplásica del fibrocartílago entesial a la sobrecarga crónica por tracción, en el contexto de lo que actualmente se denomina fasciopatía plantar o fascitis plantar crónica. Es importante distinguir conceptualmente el espolón (hallazgo radiológico) del síndrome clínico: hasta un porcentaje significativo de individuos asintomáticos presenta entesofitos calcáneos, y no existe una relación causal directa universalmente establecida entre el tamaño del espolón y la intensidad sintomática [2].
Biomecánicamente, la fasciopatía plantar se asocia a sobrecarga repetitiva de la entesis por factores que incrementan la tensión en la fascia: aumento del índice de masa corporal (IMC > 27, OR 3,7; IC 95% 2,93–5,62) [1], pronación calcánea excesiva [19], acortamiento del complejo gastrosóleo-sóleo y disminución de la dorsiflexión del tobillo. La imaging por ecografía y RMN revela consistentemente un engrosamiento hipoecoico de la fascia, señal Doppler aumentada por hiperemia y colección perifascial [2]. La presencia del espolón en la radiografía simple se considera un hallazgo de imagen asociado a la patología, y su identificación tiene valor pronóstico en el contexto del tratamiento: la presencia de espolón calcáneo es el factor predictor más potente de respuesta favorable a la terapia por ondas de choque extracorpóreas (ESWT), con un área bajo la curva AUC = 0,88 [0,82–0,93] [4].
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