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Esguince de Tobillo (Lateral Ankle Sprain / Chronic Ankle Instability)

Tobillo y Pie·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

El esguince de tobillo lateral (LAS) es la lesión musculoesquelética más prevalente en el ámbito deportivo y recreativo, caracterizada por el estiramiento o ruptura parcial/completa de uno o varios ligamentos del complejo lateral del tobillo: ligamento peroneoastragalino anterior (ATFL), ligamento peroneocalcáneo (CFL) y ligamento peroneoastragalino posterior (PTFL) [9][10]. El ATFL es la estructura más frecuentemente lesionada dado su menor resistencia tensil y su orientación horizontal, que lo expone especialmente durante la inversión combinada con flexión plantar [10].

Biomecánicamente, el mecanismo más común es la inversión forzada y supinación del retropié con el tobillo en flexión plantar, lo que genera tracción excesiva sobre el ATFL. La recurrencia es alta: aproximadamente la mitad de los pacientes que sufren un primer LAS desarrollan inestabilidad crónica de tobillo (CAI), definida como la persistencia de sensación de inestabilidad, episodios repetidos de 'giving way' y deterioro funcional más allá de 12 meses tras la lesión inicial [8][10][16].

La CAI no es únicamente un fenómeno mecánico periférico. Existe evidencia de neuroplasticidad central asociada: alteraciones en la microestructura de la sustancia blanca cerebelosa tras LAS agudo, y modificaciones funcionales y estructurales en la red sensoriomotora cortical (giro precentral, área motora suplementaria, giro postcentral, giro frontal medio) y en la corteza cingulada anterior dorsal en pacientes con CAI [8]. Estas adaptaciones cerebrales correlacionan con la función autorreportada y con los hallazgos clínicos, y explican parcialmente la perpetuación del déficit motor y el alto riesgo de relesión [8].

Cuadro Clínico y Síntomas

Fase aguda (0-72 h):

  • Dolor inmediato en el compartimento lateral del tobillo, localizado sobre el ATFL y/o CFL [9][10].
  • Edema periarticular de instauración rápida [1][9].
  • Equimosis en cara lateral del tobillo y retropié (puede demorar 24-48 h) [9].
  • Limitación antálgica del rango de movimiento (ROM), especialmente en inversión y flexión plantar [9].
  • Carga en descarga o marcha antálgica según la severidad [9].

Subaguda y crónica (> 6 semanas / CAI):

  • Sensación persistente de inestabilidad funcional o mecánica [10][16].
  • Episodios recurrentes de 'giving way' durante actividades deportivas o de la vida diaria [8][16].
  • Déficit de control postural dinámico, objetivable mediante el Star Excursion Balance Test (SEBT): reducción de las distancias de alcance en las direcciones posteromedial y posterolateral [16].
  • Alteraciones del control motor en tareas de aterrizaje y salto, ya presentes a las 2 semanas del LAS inicial [16].
  • Menor puntuación en la subescala de actividades de la vida diaria del Foot and Ankle Ability Measure (FAAM) [16].
  • Alteraciones neuroplásticas centrales (red sensoriomotora) que contribuyen al déficit propioceptivo y al riesgo de relesión [8].

Clasificación de severidad (clínica):

  • Grado I: Distensión ligamentosa sin rotura macroscópica. Dolor leve, edema mínimo, carga posible [9].
  • Grado II: Rotura parcial. Dolor moderado, edema y equimosis moderados, inestabilidad funcional leve-moderada [9].
  • Grado III: Rotura completa. Dolor intenso, edema y equimosis marcados, inestabilidad mecánica significativa [9].

Banderas Rojas

  • Imposibilidad de carga en el momento del traumatismo Y en la evaluación clínica (4 pasos): criterio de las Ottawa Ankle Rules para indicar radiografía por sospecha de fractura [17].
  • Dolor a la palpación ósea en zona de maleolos (posterior o punta del maléolo) o en base del 5.º metatarsiano / navicular: criterio de las Ottawa Rules; la sensibilidad pooled de las Ankle Rules para fractura es de 99,4% (IC 95%: 97,9-99,8%) [17].
  • Deformidad visible del tobillo o pie: sospecha de fractura-luxación que requiere derivación urgente [9].
  • Dolor e inestabilidad en la sindesmosis tibioperonea distal (lesión sindesmótica / 'high ankle sprain'): la radiografía convencional no permite descartar con fiabilidad lesiones sindesmóticas; el TC ofrece mayor detalle anatómico [19].
  • Mecanismo de alta energía (accidente de tráfico, caída de altura): aumenta probabilidad de fractura asociada, lesión osteocondral o sindesmótica [9].
  • Neuropatía periférica o déficit sensitivo conocido: modifica la tolerancia al dolor y puede enmascarar lesiones más graves; es además criterio de exclusión para carga precoz postoperatoria en fracturas de tobillo [15].
  • Falta de respuesta a tratamiento conservador exhaustivo (≥ 3-6 meses de programa de ejercicio supervisado): debe evaluarse derivación para valoración quirúrgica [9].
  • Signos de lesión vascular o síndrome compartimental (parestesias progresivas, llenado capilar enlentecido, dolor desproporcionado): emergencia médica.

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