El esguince de la sindesmosis tibioperoné distal —denominado coloquialmente high ankle sprain— implica la lesión de uno o varios de los ligamentos que conforman la articulación sindesmótica: el ligamento tibioperoneo anteroinferior (LTPAI), el ligamento tibioperoneo posteroinferior (LTPPI) y el ligamento interóseo tibioperoneo (LIO), con posible afectación de la membrana interósea y del ligamento deltoideo [18].
Biomecánicamente, la sindesmosis mantiene la integridad de la mortaja del tobillo, controlando la separación fisiológica entre tibia y peroné durante la carga. El mecanismo lesional más frecuente es la rotación externa del pie sobre la pierna con el tobillo en posición neutra o en dorsiflexión, generando fuerzas de diastasis sobre la articulación tibioperoné distal. También puede producirse por dorsiflexión forzada extrema que empuja el talus —más ancho en su porción anterior— contra la mortaja, separando los maléolos [18].
Desde el punto de vista imagenológico, la radiografía convencional presenta limitaciones en la predicción fiable de lesiones sindesmóticas [18]. La TC supera a la radiografía simple en la detección de malreducción sindesmótica y permite una valoración más detallada del espacio sindesmótico [18]. La RM a 3,0 T ofrece sensibilidad y especificidad próximas al 100% para la valoración de la integridad estructural de los ligamentos sindesmóticos individualmente, aunque la correlación entre hallazgos en RM y sintomatología clínica puede ser compleja, especialmente en inestabilidades sutiles [18]. En series quirúrgicas, la RM 3,0 T preoperatoria mostró una excelente precisión diagnóstica para la lesión del LTPAI (Sn: 87.5%; Sp: 100%; VPP: 100%; VPN: 71,4%; exactitud: 90,5%) y para el LIO (Sn: 66.7%; Sp: 86.7%) [23]. La lesión completa del LTPPI en RM constituye el predictor más fiable de inestabilidad sindesmótica confirmada intraoperatoriamente (Sn: 74%; Sp: 78%; VPP: 54%) [22].
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