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Esguince de la Sindesmosis (High Ankle Sprain)

Tobillo y Pie·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

El esguince de la sindesmosis tibioperonea distal, denominado coloquialmente high ankle sprain, implica la lesión de uno o varios de los componentes del complejo sindesmótico: el ligamento tibiofibular anteroinferior (AITFL), el ligamento tibiofibular posteroinferior (PITFL), el ligamento interóseo tibiofibular (ILTFL) y, en los casos más graves, la membrana interósea. La articulación tibioperonea distal es una sindesmosis fibrosa cuya función primaria es mantener la mortaja del tobillo estable durante la carga y la transmisión de fuerzas, permitiendo al mismo tiempo una mínima separación fisiológica entre tibia y peroné durante la dorsiflexión.

El mecanismo de lesión más frecuente es la rotación externa forzada del pie sobre el tobillo en posición de dorsiflexión, aunque también pueden producirse por hiperdorsiflexión pura, eversión extrema o mecanismos de compresión axial combinada. A diferencia del esguince lateral clásico (ligamento peroneoastragalino anterior, ATFL), la energía lesional en el esguince sindesmótico es considerablemente mayor, lo que explica su mayor tiempo de recuperación y su alta tasa de subdiagnóstico clínico [18].

Desde el punto de vista anatomopatológico, la lesión puede ser parcial (grado I-II: sin inestabilidad mortaja) o completa con diástasis tibioperonea (grado III), siendo la diferenciación entre ambas crítica para el manejo clínico y la indicación quirúrgica [18]. Las radiografías convencionales presentan limitaciones para descartar inestabilidad sindesmótica de forma fiable; la TC supera a la radiografía simple en la detección de malreducción y valoración del espacio sindesmótico, mientras que la RM a 3,0 T alcanza una sensibilidad y especificidad próximas al 100% para la caracterización de las estructuras ligamentosas individuales del complejo sindesmótico [18, 22].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica del esguince sindesmótico es distinta del esguince lateral convencional y debe sospecharse ante los siguientes hallazgos:

  • Dolor proximal al tobillo: localizado a lo largo de la sindesmosis, por encima de la línea articular, en la cara anterolateral de la pierna distal. El paciente refiere habitualmente dolor a la palpación directa sobre el AITFL y el espacio interóseo [18].
  • Mecanismo de alta energía: rotación externa, hiperdorsiflexión o eversión forzada, frecuentemente en contextos deportivos de contacto o superficies artificiales [8].
  • Carga dolorosa desproporcionada: incapacidad o dificultad marcada para la bipedestación monopodal y la marcha, mayor de la esperada para un esguince lateral simple [9].
  • Tumefacción difusa: edema que puede ser menos llamativo que en el esguince lateral en fases iniciales, pero que se extiende a la región anterior del tobillo y la sindesmosis [9].
  • Dolor reproducido con maniobras específicas: tests de compresión, rotación externa y separación de la mortaja (detallados en la sección de tests ortopédicos) [18].
  • Evolución prolongada: el tiempo de recuperación es significativamente mayor que el del esguince lateral; la persistencia de síntomas más allá de 6-8 semanas con tratamiento conservador debe alertar sobre inestabilidad residual o lesión no diagnosticada [18, 22].
  • Riesgo de inestabilidad crónica: la lesión sindesmótica no tratada o inadecuadamente rehabilitada puede derivar en inestabilidad crónica de la mortaja, artrosis tibioperonea distal y disfunción funcional persistente [7].

Banderas Rojas

Las siguientes banderas rojas obligan a derivación urgente o valoración médica inmediata:

  • Diástasis tibioperonea en radiografía simple o TC: espacio tibiofibular claro (TFCS) aumentado, overlap tibiofibular (TFO) reducido o espacio medial claro (MCS) ampliado son signos de inestabilidad mortaja con posible indicación quirúrgica [18].
  • Fractura asociada no descartada: ante imposibilidad de carga en cuatro pasos o dolor óseo a la palpación en maléolos o base del 5.º metatarsiano, aplicar las Reglas de Ottawa (Sn: 99.4%, Sp: 35.3% para el tobillo) [17].
  • Lesión de alto grado con rotura completa PITFL: la rotura completa del PITFL en RM es el predictor más fiable de inestabilidad sindesmótica (Sn: 74%, Sp: 78%) y puede requerir estabilización quirúrgica [21].
  • Fractura de Maisonneuve sospechada: dolor proximal en el peroné proximal acompañando a un traumatismo de tobillo obliga a radiografía de pierna completa para descartar esta fractura.
  • Pérdida de función neurológica o vascular: parestesias, hipoestesia o alteración del pulso distal indican síndrome compartimental o lesión neurovascular.
  • Ausencia de mejoría con tratamiento conservador a las 6-8 semanas: sospecha de inestabilidad crónica, lesión osteocondrales asociada o sindesmosis diástasis no reducida [18, 22].
  • Deformidad visible de la mortaja o imposibilidad total de carga desde el momento del traumatismo.

Diagnóstico Diferencial

PatologíaClaves diagnósticas diferencialesPrueba confirmatoria
Patología:Esguince lateral (ATFL/CFL)Claves diagnósticas diferenciales:Dolor anterolateral, mecanismo inversión, tests específicos ATFL positivos (drawer anterior, tilt astragalino)Prueba confirmatoria:RM/ecografía: lesión ATFL/CFL sin afectación sindesmótica
Patología:Fractura maleolar (Weber A/B/C)Claves diagnósticas diferenciales:Dolor óseo puntual, crepitación, reglas de Ottawa positivas [17]Prueba confirmatoria:Radiografía simple, TC si dudas
Patología:Fractura de MaisonneuveClaves diagnósticas diferenciales:Dolor peroné proximal + inestabilidad sindesmóticaPrueba confirmatoria:Radiografía pierna completa
Patología:Fractura proceso lateral astrágaloClaves diagnósticas diferenciales:Dolor lateral profundo, mecanismo dorsiflexión-inversiónPrueba confirmatoria:TC tobillo
Patología:Lesión osteocondral astragalinaClaves diagnósticas diferenciales:Dolor articular profundo, bloqueo, derrame articularPrueba confirmatoria:RM (sensibilidad próxima al 100% para lesiones cartilaginosas) [18, 19]
Patología:Tendinopatía/rotura peroneosClaves diagnósticas diferenciales:Dolor retromaleo­lar, debilidad eversión, posible subluxaciónPrueba confirmatoria:Ecografía/RM peroneos
Patología:Fractura base 5.º metatarsianoClaves diagnósticas diferenciales:Dolor zona lateral del pie distal, mecanismo inversiónPrueba confirmatoria:Radiografía pie
Patología:Inestabilidad crónica de tobillo (CAI)Claves diagnósticas diferenciales:Historia de esguinces repetidos, sensación de fallo, déficit propioceptivo [7, 16]Prueba confirmatoria:Tests funcionales, CAIT, RM dinámica

Tests Ortopédicos

1. Test de compresión (Squeeze test)
Compresión bimanual de tibia y peroné a nivel de la diáfisis media (aprox. 15 cm proximal al tobillo). Positivo si reproduce dolor en la sindesmosis distal. Es el test clásico de referencia para sospecha sindesmótica. La evidencia disponible no proporciona cifras de Sn/Sp para este test de forma explícita en los abstracts entregados; su uso es de consenso clínico extendido.

2. Test de rotación externa (External Rotation Stress Test)
Paciente sentado con rodilla a 90°, tobillo en posición neutra. El explorador aplica rotación externa del pie y del antepié sobre la pierna fija. Positivo si reproduce dolor en la sindesmosis. Altamente sugestivo cuando se combina con el squeeze test. Sin cifras de Sn/Sp en la evidencia disponible.

3. Cotton Test (separación del peroné)
Tracción lateral del peroné con el tobillo en posición neutra. Positivo si se objetiva separación visible o palpable del peroné respecto a la tibia. Indica inestabilidad de grado III. Sin cifras de Sn/Sp en la evidencia disponible.

4. Reglas de Ottawa (Ottawa Ankle Rules)
Aunque no son específicas de la sindesmosis, están indicadas para descartar fractura asociada. Sn agrupada: 99,4% (IC 95%: 97,9%-99,8%), Sp: 35.3% (IC 95%: 28,8%-42,3%) para lesiones del tobillo [17]. Su alto valor predictivo negativo las convierte en herramienta de cribado imprescindible ante cualquier traumatismo de tobillo con limitación de la carga.

5. Valoración imagenológica complementaria

  • Radiografía simple: Medición de TFCS (normal < 5 mm), TFO (normal > 1 mm en AP), MCS (normal < 4 mm). Limitación: no excluye con fiabilidad la inestabilidad sindesmótica [18].
  • TC: Técnica de elección para detectar malreducción sindesmótica y diástasis; supera a la radiografía simple [18].
  • RM a 3,0 T: Caracterización individual de ligamentos sindesmóticos. AITFL: Sn: 87.5%, Sp: 100%, VPP 100%, VPN 71,4%, exactitud 90,5%. ILTFL: Sn: 66.7%, Sp: 86.7%. PITFL como predictor de inestabilidad quirúrgica: Sn: 74%, Sp: 78% [21, 22]. La RM 3D isótropa permite reconstrucciones multiplanares con mayor definición anatómica que las secuencias 2D convencionales [19].

6. Test de carga monopodal (Single Leg Stance)
Incapacidad para mantener el apoyo monopodal es predictora de evolución hacia inestabilidad crónica a los 12 meses (Sn: 83%, Sp: 55% a las 2 semanas del esguince lateral, clasificando correctamente el 67,6% de los casos) [16]. Aunque este dato corresponde a esguince lateral, su extrapolación al esguince sindesmótico es clínicamente razonable dada la mayor severidad de la lesión.

Fases de Tratamiento

Fase 1: Control del dolor y protección (días 0-14)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Controlar dolor y edema.

Proteger el complejo sindesmótico.

Mantener circulación y evitar atrofia inicial.

Intervenciones clave

Aplicar protocolo P.E.A.C.E. & L.O.V.E. (ver desglose).

Ortesis semirrígida o bota de descarga según grado de lesión.

Carga parcial protegida con ayuda técnica si grado I-II; descarga si diástasis confirmada o sospecha grado III.

AINE de corta duración si el dolor lo justifica, con precaución (pueden interferir con la cicatrización) [9].

Ejercicios isométricos de cuádriceps, glúteos y musculatura intrínseca del pie en descarga.

Elevación del miembro.

Criterios para avanzar

EVA ≤ 4/10 en reposo.

Sin diástasis confirmada en imagen.

Tolerancia a la carga parcial sin incremento de dolor.

Protocolo P.E.A.C.E. & L.O.V.E. aplicado al esguince sindesmótico [1, 9]:

  • P — Protection (Protección): Inmovilización relativa con ortesis semirrígida o bota de descarga durante 1-2 semanas. Carga según tolerancia y grado lesional.
  • E — Elevation (Elevación): Mantener el miembro elevado por encima del nivel del corazón para reducir el edema en fase aguda.
  • A — Avoid anti-inflammatory modalities (Evitar antiinflamatorios): Limitar el uso de AINE a lo estrictamente necesario, dado que pueden suprimir el proceso natural de cicatrización ligamentosa [9].
  • C — Compression (Compresión): Vendaje compresivo funcional o media elástica para control del edema.
  • E — Education (Educación): Informar al paciente sobre el proceso de cicatrización sindesmótica, el tiempo de recuperación esperado (superior al esguince lateral clásico) y la importancia de la adherencia al programa de ejercicio activo [9].
  • L — Load (Carga): Introducir carga progresiva y controlada tan pronto como el dolor lo permita, favoreciendo la mecanotransducción y la reorganización del colágeno ligamentoso [9].
  • O — Optimism (Optimismo): Gestionar expectativas realistas; el pronóstico funcional es favorable con tratamiento adecuado pero el tiempo de recuperación es mayor.
  • V — Vascularisation (Vascularización): Ejercicio cardiovascular sin dolor (cicloergómetro en sedestación, natación con protección) desde las fases iniciales para mantener condición física.
  • E — Exercise (Ejercicio): Ejercicio terapéutico progresivo como eje del tratamiento; iniciar con movilización activa libre de dolor y progresar según criterios funcionales [1, 9].

Fase 2: Movilidad y carga progresiva (semanas 2-6)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar el rango de dorsiflexión y plantiflexión.

Progresar la carga axial.

Iniciar propiocepción básica.

Intervenciones clave

Movilización activa y activo-asistida del tobillo (dorsiflexión, plantiflexión, inversión y eversión en rangos libres de dolor).

Ejercicios de carga progresiva en bipedestación: sentadilla bilateral → unilateral con apoyo.

Movilización articular manual de la sindesmosis y subtalar si hay restricción (ver terapia manual).

Ejercicios propioceptivos en superficie estable → inestable.

Electroestimulación muscular como coadyuvante si atrofia muscular pronunciada [1].

Transición gradual de ortesis rígida a semirrrígida.

Criterios para avanzar

ROM dorsiflexión ≥ 10° en carga (Knee to Wall test).

EVA ≤ 3/10 con carga monopodal.

Marcha sin cojera en plano.

Fase 3: Fortalecimiento y control neuromuscular (semanas 6-12)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Recuperar fuerza de flexores plantares y eversores.

Mejorar el control dinámico del tobillo.

Reentrenar la estrategia sensoriomotora.

Intervenciones clave

Ejercicio de carga tendinosa progresiva

→elevaciones de talón bilaterales

→unilaterales (plano

→en declive)

Ejercicios de eversión con banda elástica.

Ejercicios de equilibrio en superficies inestables (BOSU, disco de inestabilidad).

Star Excursion Balance Test como herramienta de monitorización funcional [5, 16].

Marcha en terreno irregular.

Inicio de trote en línea recta si EVA ≤ 2/10.

Criterios para avanzar

Single-leg hop test ≥ 85% vs. lado sano (LSI).

SEBT ≥ 90% vs. lado sano.

EVA ≤ 2/10 durante el trote.

Fase 4: Retorno al deporte y prevención de recidiva (semanas 12 en adelante)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Retorno progresivo a la actividad deportiva.

Consolidar el control neuromuscular en situaciones de alta demanda.

Prevenir la recidiva.

Intervenciones clave

Progresión de carrera

→trote suave

→carrera continua

→cambios de dirección

→sprint al 80%

→sprint máximo y gestos deportivos específicos

Entrenamiento pliométrico progresivo (saltos bilaterales → unilaterales).

Bracing funcional durante el retorno al deporte [1, 9].

Programa de calentamiento neuromuscular preventivo integrado en el entrenamiento habitual del deportista [5, 12].

Educación sobre superficies de juego (mayor riesgo en césped artificial) [8].

Criterios para avanzar

LSI ≥ 90% en todos los tests de salto.

FAAM-Sport ≥ 90%.

Ausencia de apreensión en gestos deportivos específicos.

Terapia Manual y Modalidades

Indicada desde la fase 2, cuando el dolor agudo está controlado (EVA ≤ 4/10 en reposo) y existe restricción de la dorsiflexión o de la movilidad tibiofibular distal. La evidencia disponible apoya las técnicas de terapia manual con evidencia moderada para la reducción del dolor y la mejora funcional en esguinces de tobillo [1].

Técnicas aplicables:

  • Movilización tibiofibular distal: Deslizamiento anteroposterior del peroné distal sobre la tibia (grado III-IV de Maitland) para restaurar la mecánica de la sindesmosis y favorecer la dorsiflexión. El paciente en decúbito supino con tobillo en posición neutra; el terapeuta aplica presión anteroposterior sobre la cabeza del peroné distal mientras estabiliza la tibia.
  • Movilización tibioperoneoastragalina (TPTA): Deslizamiento posterior del astrágalo sobre la mortaja en carga (técnica de Mulligan en weight-bearing lunge) para recuperar la dorsiflexión funcional. Especialmente útil cuando el Knee to Wall test muestra déficit asimétrico. Respaldada con evidencia moderada [1, 9].
  • Movilización subastragalina: Deslizamiento lateral del calcáneo para recuperar la pronación fisiológica necesaria en la fase de apoyo.
  • Masaje transverso profundo (Cyriax): Sobre las fibras del AITFL en fase subaguda para favorecer la remodelación del tejido cicatricial, aplicando fricción transversa profunda durante 5-10 minutos por sesión.

NO sustituyen el ejercicio terapéutico; se usan como complemento previo o durante las sesiones de carga progresiva [1, 9].

Ortesis y vendaje funcional

El uso de ortesis semirrígida y el vendaje funcional constituyen la intervención de soporte externo con mayor respaldo en esguinces de tobillo [1, 9].

Fase aguda (semanas 0-2): Bota de descarga o ortesis rígida tipo walker en lesiones de grado II-III o cuando exista sospecha de diástasis. La inmovilización breve es útil para el control del dolor sin comprometer la cicatrización posterior [9].

Fase de transición y retorno (semanas 2 en adelante): Ortesis semirrígida (tipo Aircast o similar) durante la carga y la actividad deportiva. Existe evidencia fuerte de que el bracing previene la recurrencia del esguince de tobillo [1, 9]. En el retorno al deporte, el bracing combinado con el programa neuromuscular es la estrategia preventiva con mayor respaldo [5, 9].

Vendaje neuromuscular (kinesiotaping): Su uso es habitual como coadyuvante para el control del edema y la propiocepción, aunque la evidencia disponible en los abstracts entregados no proporciona datos de eficacia específica para la sindesmosis. Puede usarse en combinación con el programa de ejercicio sin sustituir la ortesis en las fases de mayor demanda.

Ejercicio terapéutico y entrenamiento propioceptivo

El ejercicio terapéutico es el eje central del tratamiento, con evidencia moderada a fuerte para la recuperación funcional [1, 9]. El entrenamiento propioceptivo/de equilibrio reduce la incidencia de esguinces de tobillo en un 38% en atletas [5], lo que lo convierte en el pilar de la prevención secundaria tras el esguince sindesmótico.

Progresión operativa recomendada: movilización activa libre de dolor → ejercicios de carga bilateral → equilibrio en superficie estable → SEBT/Y-Balance → superficies inestables → pliometría → gestos deportivos específicos [5, 9, 16].

El programa de calentamiento neuromuscular estructurado (tipo SHRed, FIFA 11+ adaptado) reduce la tasa de lesiones de tobillo y rodilla hasta un 36% en deportistas jóvenes [12] y hasta un 27% en fútbol femenino [3], por lo que su integración en el retorno al deporte es clínicamente justificada.

Ondas de choque extracorpóreas (ESWT)

Las ondas de choque pueden considerarse en esta patología si existe componente de cicatrización aberrante ligamentosa o tendinopatía asociada (peroneos, tibial posterior) que no responda al ejercicio. La evidencia disponible señala que la ESWT puede ser eficaz como adyuvante al ejercicio terapéutico en lesiones musculoesqueléticas deportivas, con buena tolerabilidad y mínimos efectos adversos [6]. No obstante, la evidencia directa sobre esguince sindesmótico es limitada en los abstracts disponibles, por lo que su indicación en este cuadro concreto se considera uso clínico de segunda línea, reservado a casos subagudos o crónicos con recuperación incompleta. Parámetros habituales según consenso clínico: 3-5 sesiones semanales o bisema­nales, 2000-3000 impulsos a 0,12-0,20 mJ/mm², intensidad según tolerancia.

Electroterapia

El ultrasonido terapéutico no dispone de evidencia suficiente que justifique su uso de forma aislada en el esguince de tobillo [1]. La electroestimulación muscular puede usarse como coadyuvante al ejercicio para el mantenimiento del trofismo muscular en fases de descarga, sin constituir la base del tratamiento [1]. La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS) puede emplearse para el control del dolor en fase aguda como modalidad complementaria, sin evidencia específica en la evidencia entregada para la sindesmosis.

Técnicas Invasivas

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Ligamento tibiofibular anteroinferior (AITFL) en su porción degenerada o con cicatrización aberrante; ligamento interóseo tibiofibular (ILTFL) si está accesible; estructuras tendinosas peroneas o tibial posterior si existe tendinopatía asociada
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí. Ecografía en modo B con transductor lineal de alta frecuencia (10-18 MHz) para identificar la banda hipoecoica del AITFL en plano axial y longitudinal, y guiar la aguja al tejido diana evitando estructuras neurovasculares adyacentes
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0,30-0,40 mm (25-27 G) para el AITFL superficial; 0,25-0,30 mm (28-30 G) para estructuras más finas o abordaje cercano a nervios
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA; variantes de baja intensidad: 0,5-2 mA. Se recomienda comenzar con intensidades bajas (1-2 mA) para estructuras ligamentosas periarticulares y ajustar según tolerancia
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 3-5 s por sesión, patrón rastrillo sobre la zona de mayor hipoecogenicidad del AITFL
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal o bisemanal; ciclo de 4-6 sesiones. Reevaluar respuesta clínica y ecográfica tras 3 sesiones
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, no sustituye, el ejercicio de carga progresiva y el entrenamiento propioceptivo. Aplicar la EPI al inicio o al final de la sesión de fisioterapia; combinar con movilización activa post-aplicación en rango libre de dolor
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos o dispositivos electrónicos implantables, alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante, infección activa local, alergia a metales, diástasis sindesmótica no reducida con indicación quirúrgica pendiente

Diana y abordaje ecoguiado:
La diana principal es el AITFL, accesible en su porción anterolateral del tobillo. Con el paciente en decúbito supino y el tobillo en posición neutra ligera de plantiflexión, se coloca el transductor en plano axial entre el maléolo peroneal y la tibia distal anterior para identificar el AITFL como una estructura ecogénica con patrón fibrilar. Las zonas hipoecogénicas o con pérdida del patrón fibrilar son la diana de la EPI. La aguja se introduce en plano (in-plane) desde la cara anterior en dirección posterolateral, controlando en todo momento la punta para evitar el nervio peroneo superficial.

Si existe tendinopatía peronea asociada (hallazgo frecuente en el esguince sindesmótico crónico o recidivante), puede abordarse la unión miotendinosa o la vaina con el mismo procedimiento, adaptando la profundidad y el calibre de la aguja.

Integración con las fases de tratamiento:
La EPI está indicada principalmente en la fase subaguda-crónica (a partir de la semana 3-4) cuando la cicatrización del AITFL muestra signos ecográficos de desorganización fibrilar, engrosamiento irregular o hipoecogenicidad persistente. Se integra en la Fase 2-3 del plan como coadyuvante a la movilización articular y al ejercicio de carga progresiva. No está indicada en la fase aguda inmediata (primeras 72 horas) ni en presencia de diástasis con indicación quirúrgica.

Evidencia disponible:
La evidencia específica de EPI sobre el complejo sindesmótico es limitada en la literatura entregada. Un RCT reciente sobre electrólisis percutánea en lesiones musculares de gastrocnemio demostró reducción significativa del dolor en marcha y contracción con EPI de alta intensidad frente a sham (p < 0,05), lo que apoya el mecanismo de acción en tejido conectivo musculoesquelético [24]. La descripción del protocolo técnico anterior corresponde al consenso de uso clínico de la técnica (método Sánchez-Ibáñez y protocolos de electrólisis percutánea ecoguiada), no a estudios RCT específicos sobre sindesmosis.

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