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Esguince del Ligamento Colateral Medial (LCM) de Rodilla

Rodilla·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

El esguince del ligamento colateral medial (LCM) de rodilla es una lesión traumática del complejo estabilizador medial, que incluye el ligamento colateral medial superficial (LCMs), el ligamento colateral medial profundo (LCMp) y la cápsula posteromedial. El mecanismo lesional predominante es una fuerza en valgo aplicada sobre la rodilla —a menudo combinada con rotación externa de la tibia—, habitualmente en contextos deportivos de contacto o cambio de dirección brusco.

Desde el punto de vista biomecánico, el LCM actúa como el principal restrictor estático del estrés en valgo y contribuye a controlar la rotación tibial externa y la traslación anterior de la tibia. Lesiones combinadas de LCM con ligamento cruzado anterior (LCA) representan aproximadamente el 20% de todas las lesiones ligamentosas de rodilla [3]. La presencia de lesión concomitante LCA-LCM incrementa el riesgo de revisión o re-ruptura tras reconstrucción del LCA (OR = 1,62; IC 95% 1,31–2,00) [2].

Las lesiones del LCM se clasifican clásicamente en tres grados: grado I (microdesgarros sin inestabilidad), grado II (desgarro parcial con inestabilidad leve a moderada en valgo) y grado III (rotura completa con inestabilidad franca en valgo). Las lesiones de tipo avulsión y las lesiones tipo Stener —interposición del LCMs superficial por encima del tendón del músculo semimembranoso— constituyen un subgrupo con menor capacidad de cicatrización espontánea [3].

Existe evidencia de que los cambios hormonales (estrógenos, relaxina) pueden afectar las propiedades mecánicas y celulares del LCM, modificando la producción de colágeno y la rigidez ligamentosa, aunque el impacto clínico de estos cambios no está completamente cuantificado [4]. La lesión de estructuras mediales de rodilla se asocia a un incremento moderado en la probabilidad de desarrollar osteoartritis sintomática a largo plazo [1].

Cuadro Clínico y Síntomas

El cuadro clínico varía en función del grado de lesión:

  • Dolor medial de rodilla: localizado sobre el trayecto del LCM, desde el epicóndilo medial femoral hasta la inserción tibial. En grados I-II el dolor es selectivo; en grado III puede ser difuso por compromiso capsular.
  • Edema local: hematoma y tumefacción en el compartimento medial; el hemartros masivo es menos frecuente que en lesiones del LCA aislado, aunque la lesión combinada LCA-LCM puede generar derrame importante.
  • Inestabilidad en valgo: característica del grado II (leve-moderada) y grado III (franca). El paciente refiere sensación de «ceder» en la rodilla especialmente durante la marcha o los cambios de dirección.
  • Limitación del rango de movimiento (ROM): por dolor y/o edema; particularmente en los últimos grados de extensión completa y en flexión profunda.
  • Dificultad para la carga: en lesiones grado III, la deambulación puede estar comprometida.
  • Sensibilidad a la palpación: punto doloroso máximo sobre el ligamento en su trayecto medial.

En lesiones combinadas LCA-LCM, los síntomas de inestabilidad rotatoria anterolateral se superponen a los del compartimento medial [3]. La evaluación de la laxitud rotatoria anteromedial (AMRL) resulta clínicamente compleja y los métodos disponibles presentan limitaciones importantes en cuanto a equipamiento y tiempo clínico [8].

Banderas Rojas

  • Inestabilidad multidireccional grave o luxación de rodilla: sugiere afectación multiligamentosa (LCM + LCA + LCP o LCL); requiere derivación urgente y descartar lesión neurovascular (arteria poplítea, nervio peroneo común).
  • Déficit neurovascular distal (parestesias, ausencia de pulso pedio o tibial posterior, palidez, frialdad): posible lesión vascular asociada; emergencia médica.
  • Fractura por avulsión del epicóndilo medial o del platillo tibial medial: debe descartarse mediante radiología simple antes de iniciar tratamiento físico. La imposibilidad de carga con dolor óseo a la palpación directa obliga a descartar fractura.
  • Lesión tipo Stener o avulsión completa del LCM: la interposición del LCMs puede impedir la cicatrización espontánea y requerir reparación quirúrgica precoz [3].
  • Signos de síndrome compartimental: aumento de presión, dolor desproporcionado, tensión tisular marcada; requiere valoración urgente.
  • Historia de lesión de alta energía (accidente de tráfico, caída de altura): mayor probabilidad de lesión multiligamentosa, fractura o lesión neurovascular asociada.
  • Antecedente de lesión medial de rodilla de repetición sin adecuada recuperación previa: incrementa el riesgo de artrosis postraumática sintomática a largo plazo [1].

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