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Esguince Cervical (Whiplash / Latigazo Cervical) — Trastorno Asociado al Latigazo Cervical (WAD)

Raquis Cervical·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

El trastorno asociado al latigazo cervical (WAD, Whiplash-Associated Disorder) se produce por un mecanismo de aceleración-deceleración brusca que transfiere energía cinética al raquis cervical, habitualmente en colisiones de vehículos a motor. La secuencia biomecánica implica una hiperextensión inicial seguida de hiperflexión (o viceversa), con cizallamiento de los segmentos cervicales medios e inferiores que puede comprometer cápsulas articulares de las facetas cigapofisarias, ligamentos, musculatura cervical profunda y, en una proporción relevante de casos, estructuras neurales.

La clasificación de Quebec Task Force (QTF) estratifica los WAD en grados I–IV según la presencia de síntomas, signos neurológicos y fracturas. Sin embargo, existe evidencia de que el grado II, considerado clásicamente sin afectación nerviosa, puede presentar disfunción neural significativa [7].

Desde una perspectiva neurosensorial, los pacientes con WAD demuestran umbrales de detección sensorial alterados —mecánicos, térmicos y eléctricos— en comparación con controles sanos, junto con hipersensibilidad a la presión del nervio mediano y mayor reactividad en pruebas neurodinámicas [7]. Esto sugiere que los mecanismos de sensibilización central y periférica son prevalentes ya en fases tempranas, y que una parte sustancial de los pacientes con WAD presenta componentes neuropáticos que no deben infravalorarse [20].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica del WAD es heterogénea y multidimensional:

  • Dolor cervical: síntoma cardinal. La frecuencia de dolor cervical en los primeros 7 días postaccidente alcanza el 84% (IC 95%: 68–95%) [6]. A los 12 meses, el 38% (IC 95%: 32–45%) de los pacientes sigue refiriendo dolor cervical, lo que evidencia la tendencia a la cronicidad [6].
  • Cefalea: segunda manifestación más frecuente; prevalencia del 60% (IC 95%: 46–73%) en la primera semana y 38% (IC 95%: 18–60%) al año [6]. La cefalea puede tener origen cervicogénico por disfunción de las articulaciones cigapofisarias C0-C1, C1-C2 o C2-C3.
  • Componente neuropático: aproximadamente el 34% de los pacientes con WAD presenta síntomas de carácter predominantemente neuropático según cuestionarios clínicos; el 13% muestra patología nerviosa en la exploración neurológica y el 32% en pruebas electrodiagnósticas [7]. Se detectan alteraciones de la mecanosensibilidad neural con incremento estadísticamente significativo en pruebas neurodinámicas (SMD 1.68 [0.92; 2.44], p < 0.0001) [7].
  • Síntomas vegetativos y cognitivos: mareos, acúfenos, trastornos de la concentración y del sueño, que configuran el síndrome post-whiplash.
  • Puntos gatillo miofasciales (PGM): los PGM activos están presentes en músculos cervicales de pacientes con WAD, aunque la evidencia sobre su prevalencia exacta en esta población es de baja calidad metodológica [10].
  • Factores pronósticos: la mayoría de los factores pronósticos negativos identificados pertenecen a los dominios cognitivo-emocional (catastrofización, kinesiofobia), socioambiental y características propias de la lesión (intensidad inicial del dolor, presencia de síntomas neurológicos) [12].

Banderas Rojas

  • Fractura o inestabilidad cervical: déficit neurológico progresivo, parestesias en cuatro extremidades, incontinencia esfinteriana o clínica de mielopatía (signo de Lhermitte, hiperreflexia, clonus) → derivación urgente a urgencias/neurocirugía.
  • Lesión vascular (disección vertebrobasilar o carotídea): 5D + 3N (diplopia, disfagia, disartria, dizziness, drop-attacks, náuseas, nistagmo, entumecimiento facial) de aparición aguda tras traumatismo → derivación urgente.
  • Inestabilidad atlantoaxoidea: sospecha en trauma de alta energía, artritis reumatoide o síndromes genéticos (Down, Marfan); signos de compresión medular alta.
  • Signos neurológicos progresivos: debilidad muscular de nueva aparición, pérdida de reflejos o alteración sensitiva en dermatomal que empeoran en el tiempo; exige estudio de imagen urgente.
  • Videofluoroscopia con ≥2 hallazgos anómalos: en contexto de dolor crónico postwhiplash, la videofluoroscopia muestra alta precisión diagnóstica para inestabilidad intervertebral (Sn: 93%, Sp: 79% para ≥2 hallazgos anómalos; ROC 0.88) [17]; su uso está indicado ante sospecha de inestabilidad no objetivada en radiografía estática.
  • Tumor/infección: fiebre, pérdida de peso inexplicada, antecedente neoplásico, inmunodepresión, dolor nocturno no mecánico.
  • Fractura osteoporótica: en pacientes de edad avanzada con traumatismo de baja energía y dolor desproporcionado.

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