La articulación acromioclavicular (AC) es una diartrosis plana que conecta el extremo lateral de la clavícula con el acromion escapular. Su estabilidad depende de dos sistemas ligamentosos complementarios: los ligamentos AC (cápsula articular reforzada por haces superior e inferior), responsables de la estabilidad horizontal, y los ligamentos coracoclaviculares (CC) —ligamento conoide y ligamento trapezoide—, responsables de la estabilidad vertical [16]. El ligamento trapezoide se inserta a una distancia media de 21,7 ± 1,1 mm del extremo lateral de la clavícula con un ángulo valgo de 39,3°, mientras que el ligamento conoide lo hace a 36,6 ± 0,9 mm con un ángulo valgo de 6,6° [16]. La inestabilidad horizontal —frecuentemente infradiagnosticada— resulta de la lesión de los ligamentos AC, mientras que la inestabilidad vertical es consecuencia de la rotura del complejo CC [7]. El mecanismo lesional más habitual es la caída directa sobre el hombro con el brazo en aducción, transmitiendo una fuerza en dirección inferior sobre el acromion. La clasificación de Rockwood (modificada por el consenso ISAKOS) estratifica la lesión en grados I a VI según el grado de rotura ligamentosa y el desplazamiento radiológico, siendo los grados III los de manejo más controvertido [10][13].
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