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Esclerosis Múltiple

Neurología·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica, autoinmune y desmielinizante del sistema nervioso central (SNC), caracterizada por inflamación, desmielinización y pérdida axonal. La disfunción inmunológica implica la participación de linfocitos T, linfocitos B y células mieloides (incluyendo microglía), generando lesiones focales multifocales en sustancia blanca y gris, así como neurodegeneración difusa [7].

Desde el punto de vista clínico-fisiopatológico existen fenotipos principales:

  • Esclerosis Múltiple Remitente-Recurrente (EMRR): brotes de disfunción neurológica con recuperación parcial o total entre episodios.
  • Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva (EMSP): progresión acumulada de discapacidad independiente de brotes, relacionada con neuroinflamación crónica no resolutiva dentro del SNC [10].
  • Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva (EMPP): progresión de discapacidad desde el inicio sin brotes definidos, con acumulación de daño estructural medible por RM [12].

La acumulación de discapacidad se cuantifica con la Expanded Disability Status Scale (EDSS). El fenotipo 'agresivo' se define como EDSS ≥ 6 alcanzado en menos de 10 años desde el inicio sintomático [23]. La inflamación crónica intraparenquimatosa, mediada en parte por microglía y células B residentes, es el sustrato fisiopatológico de la progresión independiente de recaídas [10].

Cuadro Clínico y Síntomas

La presentación clínica es heterogénea en función del fenotipo, la localización lesional y la fase evolutiva [7]:

  • Síntomas motores: debilidad o paresia de predominio piramidal, espasticidad, marcha atáxica o espástica. Los signos piramidales en el primer año de evolución son marcadores tempranos de formas agresivas [23].
  • Síntomas sensitivos: parestesias, hipoestesia, disestesias, signo de Lhermitte (sensación eléctrica descendente al flexionar el cuello, indicativo de lesión cervical posterior).
  • Síntomas cerebelosos y vestibulares: ataxia, dismetría, temblor de intención, disartria escandente, nistagmo.
  • Disfunción autonómica: incontinencia urinaria, urgencia miccional, disfunción sexual, estreñimiento o urgencia fecal; la presencia de síntomas esfinterianos en el primer año constituye un predictor de enfermedad agresiva [23].
  • Fatiga: uno de los síntomas más prevalentes e incapacitantes, con impacto directo sobre la participación y calidad de vida [7].
  • Deterioro cognitivo: enlentecimiento del procesamiento de información, déficit de memoria de trabajo y atención.
  • Disfunción visual: neuritis óptica (visión borrosa, escotoma central, dolor periocular con los movimientos oculares), manifestada con asimetría retiniana objetivable por OCT [21].
  • Disfunción del tronco del encéfalo: diplopía, disfagia, vértigo central.
  • Dolor: neuropático, musculoesquelético secundario o espasmos dolorosos.
  • Síntoma de Uhthoff: empeoramiento transitorio de síntomas con el calor corporal.

En el síndrome clínico aislado (SCA/CIS), el primer episodio desmielinizante precede frecuentemente a la conversión a EM definida, con actividad lesional detectable precozmente en RM [15].

Banderas Rojas

Las siguientes situaciones requieren derivación urgente o modificación inmediata del abordaje rehabilitador:

  • Brote/recaída activa: deterioro neurológico subagudo (≥ 24 horas) en ausencia de infección o fiebre — contraindicación relativa para ejercicio de alta intensidad; requiere evaluación neurológica [7].
  • Síntoma de Uhthoff severo: empeoramiento pronunciado con el ejercicio que no cede al enfriamiento; vigilancia y adaptación de la sesión.
  • Deterioro rápido de la deambulación: especialmente EDSS ≥ 6 en < 10 años desde el inicio, con signos piramidales y edad > 35 años — indicador de EM agresiva con necesidad de revisión del tratamiento modificador [23].
  • Disfunción vesical severa: retención urinaria aguda o infecciones urinarias de repetición con fiebre — derivación urológica/neurourológica prioritaria [7].
  • Disfagia progresiva: riesgo de broncoaspiración — derivación a logopedia y equipo multidisciplinar [7].
  • Deterioro cognitivo rápido o cambios de personalidad abruptos: posible encefalitis, lesión tumefactiva u otras patologías solapadas — derivación neurológica urgente.
  • Caídas de repetición con traumatismo: evaluación del riesgo y adaptación del entorno; valorar ayudas técnicas.
  • Aparición de nuevos síntomas neurológicos no explicados por lesiones previas conocidas: posible nueva actividad inflamatoria — RM urgente.
  • Neoplasia en tratamiento inmunosupresor: los tratamientos anti-CD20 (ocrelizumab, ofatumumab, ublituximab) se asocian a tasas ligeramente incrementadas de neoplasias; cualquier signo sospechoso requiere valoración oncológica [12] [13] [14].

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