El síndrome de edema de médula ósea (BMES) es una entidad clinicorradiológica caracterizada por la acumulación de líquido intersticial en el tejido esponjoso medular, visible en resonancia magnética (RM) como hipointensidad en secuencias T1 e hiperintensidad en secuencias sensibles al fluido (STIR, DP, T2 con supresión grasa). Puede presentarse de forma primaria (idiopática) o secundaria a múltiples procesos: traumatismos agudos, sobrecarga mecánica, artritis inflamatoria, osteoartritis, osteonecrosis incipiente, sacroilitis, infección ósea contigua o patología subcondral [3].
Desde el punto de vista biomecánico, el edema óseo refleja una respuesta de la médula al estrés mecánico o inflamatorio: la mecanotransducción alterada, la microvasculatura ósea comprometida y la respuesta inflamatoria local conducen a un aumento de la permeabilidad vascular y extravasación de fluido al espacio intersticial medular. En el contexto de lesiones ligamentosas agudas de rodilla, el BMES aparece como marcador de carga impacto subcondral [1]. En artritis inflamatoria como AR y espondiloartritis axial no radiográfica (nr-axSpA), el BME sobre las articulaciones sacroilíacas y las articulaciones de manos y pies representa un marcador de actividad inflamatoria activa y predictor de daño estructural [9][11][12]. En osteoartritis, el BME se correlaciona con deterioro del cartílago y constituye un biomarcador de progresión estructural [3][10].
La presentación clínica del BMES varía en función de la causa subyacente y la localización anatómica:
¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?