El dolor miofascial masticatorio (DMM) es una subentidad de los trastornos temporomandibulares (TTM) caracterizada por dolor regional referido de origen muscular, provocado o perpetuado por parafunciones oclusales —entre ellas el bruxismo— y asociado a puntos gatillo miofasciales en la musculatura masticatoria (masetero, temporal, pterigoideos medial y lateral). El diagnóstico se establece según los criterios del DC/TMD (Diagnostic Criteria for Temporomandibular Disorders) [3].
Desde el punto de vista biomecánico, el bruxismo —tanto diurno (awake bruxism, AB) como nocturno (sleep bruxism, SB)— genera episodios de apretamiento o rechinamiento dentario que imponen cargas de compresión repetidas y sostenidas sobre la articulación temporomandibular y la musculatura adyacente. Esta sobrecarga mecánica produce isquemia muscular local, acumulación de metabolitos algogénicos y sensibilización periférica y central, que se manifiestan clínicamente como dolor miofascial y limitación de la apertura mandibular [2][3].
La etiología es multifactorial: factores psicológicos (estrés, ansiedad, depresión), alteraciones del sistema nervioso central, parafunciones, maloclusión y posiblemente déficit de vitamina D han sido implicados en su patogénesis [3]. La relación entre trastornos de la conducta alimentaria y DMM también ha sido documentada, con mayor prevalencia de dolor miofascial en estos pacientes [1].
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