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Dolor Miofascial Masticatorio (Bruxismo)

ATM y Dolor Orofacial·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

El dolor miofascial masticatorio (DMM) es una subentidad de los trastornos temporomandibulares (TTM) caracterizada por dolor regional referido de origen muscular, provocado o perpetuado por parafunciones oclusales —entre ellas el bruxismo— y asociado a puntos gatillo miofasciales en la musculatura masticatoria (masetero, temporal, pterigoideos medial y lateral). El diagnóstico se establece según los criterios del DC/TMD (Diagnostic Criteria for Temporomandibular Disorders) [3].

Desde el punto de vista biomecánico, el bruxismo —tanto diurno (awake bruxism, AB) como nocturno (sleep bruxism, SB)— genera episodios de apretamiento o rechinamiento dentario que imponen cargas de compresión repetidas y sostenidas sobre la articulación temporomandibular y la musculatura adyacente. Esta sobrecarga mecánica produce isquemia muscular local, acumulación de metabolitos algogénicos y sensibilización periférica y central, que se manifiestan clínicamente como dolor miofascial y limitación de la apertura mandibular [2][3].

La etiología es multifactorial: factores psicológicos (estrés, ansiedad, depresión), alteraciones del sistema nervioso central, parafunciones, maloclusión y posiblemente déficit de vitamina D han sido implicados en su patogénesis [3]. La relación entre trastornos de la conducta alimentaria y DMM también ha sido documentada, con mayor prevalencia de dolor miofascial en estos pacientes [1].

Cuadro Clínico y Síntomas

  • Dolor muscular masticatorio: dolor sordo, difuso o referido en masetero, temporal y región preauricular, frecuentemente de predominio matutino (SB) o vespertino (AB) [2][3].
  • Limitación de la apertura mandibular: reducción del rango de movimiento mandibular activo y pasivo como consecuencia del espasmo y la contractura muscular [3][4].
  • Cefalea tensional asociada: referida a región temporal y frontal, secundaria a la hiperactividad del músculo temporal [2].
  • Desgaste dental: facetas de desgaste oclusales patológicas, signo indirecto de actividad bruxista [1].
  • Sensibilidad dentaria: hipersensibilidad dentinaria secundaria al desgaste del esmalte [1].
  • Parafunciones diurnas identificables: apretamiento sostenido de dientes, contacto dental mantenido fuera de la función masticatoria, evaluables mediante Oral Behavior Checklist (OBC) y Ecological Momentary Assessment (EMA) [2].
  • Hipertrofia masetérica: signo clínico habitual en bruxistas crónicos por hiperactividad muscular mantenida [5].
  • Distress psicosocial: ansiedad (GAD-7), depresión (PHQ-9) y síntomas somáticos (PHQ-15) frecuentemente presentes como comorbilidades [2].

Banderas Rojas

  • Dolor progresivo y nocturno no relacionado con la función que no responde al manejo conservador habitual: descartar patología articular estructural, neoplasia o proceso infeccioso de origen odontogénico.
  • Trismus severo de instauración aguda (apertura < 15 mm): descartar absceso de espacios profundos, fractura condílea, anquilosis o proceso infeccioso bucofaríngeo.
  • Parestesias, anestesia o debilidad orofacial: sugieren compromiso neurológico central o periférico que escapa al abordaje fisioterapéutico aislado.
  • Pérdida de peso involuntaria, linfadenopatías cervicales o síntomas sistémicos acompañantes: descartar origen neoplásico o sistémico [1].
  • Trastorno de la conducta alimentaria activo no diagnosticado: la mayor prevalencia de dolor miofascial, erosión dental y lesiones orales en estos pacientes exige derivación interdisciplinar prioritaria [1].
  • Signos de abuso de sustancias o medicamentos dopaminérgicos/serotoninérgicos como causa primaria del bruxismo: requieren manejo médico especializado antes de iniciar abordaje fisioterapéutico.

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