La diástasis de los rectos abdominales (DRA) se define como la separación anormal de los vientres musculares del recto abdominal a nivel de la línea alba, cuantificada mediante la distancia interrectos (IRD). El umbral diagnóstico más utilizado en la evidencia actual es una IRD > 28 mm en reposo o > 25 mm durante un curl-up medida con ecografía, aunque también se emplea el criterio de ≥ 2 anchos de dedo a nivel umbilical [4][5].
Biomecánicamente, el ensanchamiento de la línea alba compromete la transmisión de fuerzas entre los músculos abdominales anterolaterales y el recto abdominal, alterando la estabilidad de la unidad lumbopélvica. Se trata de una condición prevalente en el período perinatal: la prevalencia en mujeres a las 6 semanas postparto alcanza aproximadamente el 55% [5]. La IRD varía en función de la localización anatómica (supraumbilical, umbilical, infraumbilical), el estado contráctil del músculo (reposo vs. carga) y las características individuales. La ausencia de correlación estadísticamente significativa entre la IRD y el dolor lumbar postparto sugiere que la separación per se no es el único determinante funcional; el grosor y la elasticidad del recto abdominal también son factores relevantes [9]. El ejercicio físico durante el embarazo no incrementa la IRD de forma significativa respecto al no ejercicio [7], y el ejercicio de curl-up postparto no empeora la IRD existente [4].
La DRA puede ser asintomática o asociarse a un espectro de manifestaciones funcionales y estéticas:
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