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Diástasis de los Rectos Abdominales (DRA)

Suelo Pélvico·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La diástasis de los rectos abdominales (DRA) se define como la separación anormal de los vientres musculares del recto abdominal a nivel de la línea alba, cuantificada mediante la distancia interrectos (IRD). El umbral diagnóstico más utilizado en la evidencia actual es una IRD > 28 mm en reposo o > 25 mm durante un curl-up medida con ecografía, aunque también se emplea el criterio de ≥ 2 anchos de dedo a nivel umbilical [4][5].

Biomecánicamente, el ensanchamiento de la línea alba compromete la transmisión de fuerzas entre los músculos abdominales anterolaterales y el recto abdominal, alterando la estabilidad de la unidad lumbopélvica. Se trata de una condición prevalente en el período perinatal: la prevalencia en mujeres a las 6 semanas postparto alcanza aproximadamente el 55% [5]. La IRD varía en función de la localización anatómica (supraumbilical, umbilical, infraumbilical), el estado contráctil del músculo (reposo vs. carga) y las características individuales. La ausencia de correlación estadísticamente significativa entre la IRD y el dolor lumbar postparto sugiere que la separación per se no es el único determinante funcional; el grosor y la elasticidad del recto abdominal también son factores relevantes [9]. El ejercicio físico durante el embarazo no incrementa la IRD de forma significativa respecto al no ejercicio [7], y el ejercicio de curl-up postparto no empeora la IRD existente [4].

Cuadro Clínico y Síntomas

La DRA puede ser asintomática o asociarse a un espectro de manifestaciones funcionales y estéticas:

  • Protrusion o "doming" abdominal: visualización de una protuberancia central en la línea alba durante el aumento de presión intraabdominal (incorporación, tos, esfuerzo) [4].
  • Debilidad de la musculatura abdominal: reducción de la fuerza y endurance del recto abdominal, objetivable mediante dinamometría [4].
  • Disfunciones del suelo pélvico asociadas: incontinencia urinaria, incontinencia anal y prolapso de órganos pélvicos son comorbilidades frecuentes en el período postparto, aunque la relación causal con la DRA per se no está completamente establecida [1].
  • Dolor lumbopélvico: la presencia de dolor lumbar, pélvico y abdominal puede coexistir con la DRA, si bien la evidencia no establece una correlación directa entre la magnitud de la IRD y la intensidad del dolor [4][9].
  • Impacto en la calidad de vida: la DRA no es únicamente una cuestión estética; se asocia a deterioro funcional y limitación de actividades de la vida diaria [2].
  • Reducción del grosor del recto abdominal: evidenciable mediante ecografía de alta frecuencia [4][9].

Banderas Rojas

  • Dolor abdominal severo e inexplicable no relacionado con el esfuerzo físico: obliga a descartar patología abdominal interna (hernia incarcerada, eventración complicada) antes de iniciar tratamiento fisioterapéutico [4].
  • Hernia abdominal franca con signos de obstrucción o incarceración (dolor agudo, náuseas, vómitos, masa no reductible): derivación quirúrgica urgente [2].
  • Signos de infección o dehiscencia de herida quirúrgica en cesáreas o cirugía abdominal previa: requiere valoración médica antes de cualquier intervención [6].
  • Síntomas neurológicos asociados (déficits motores o sensitivos de miembros inferiores, alteraciones esfinterianas de inicio agudo): requieren descarte de patología neurológica central o radicular [9].
  • Hemorragia postparto activa o loquios patológicos: contraindica el inicio del programa de ejercicio físico hasta estabilización médica [1].
  • Ausencia de mejoría clínica tras un programa de ejercicio supervisado de 12-16 semanas en casos con importante compromiso funcional: valorar derivación para evaluación quirúrgica [2].

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