La tenosinovitis estenosante, conocida clínicamente como dedo en resorte o trigger finger, es una patología de la mano caracterizada por la desproporción entre el diámetro del tendón flexor y el primer anillo anular (polea A1), que genera un atrapamiento mecánico con dolor y bloqueo durante los movimientos de flexoextensión digital [3].
Desde el punto de vista fisiopatológico, la degeneración y el engrosamiento del fibrocartílago de la polea A1, combinados con la hipertrofia de la vaina sinovial del tendón flexor, reducen el espacio disponible para el deslizamiento tendinoso. El resultado es una fricción aumentada que provoca inflamación local, edema de la vaina y, con el tiempo, formación de nódulos en la unión miotendinosa o en el cuerpo tendinoso [2]. Esta alteración mecánica explica tanto el chasquido palpable y audible (resorte) como el bloqueo en flexión en fases avanzadas.
Se clasifica habitualmente según la escala de Green/Quinnell:
Existe una asociación relevante con síndrome del túnel carpiano (STC): la incidencia de dedo en resorte tras liberación quirúrgica del STC oscila entre el 5,2% y el 31,7%, siendo el pulgar y el dedo anular los más frecuentemente afectados, con presentación aproximada a los 6 meses postoperatorios [14].
Síntomas cardinales:
Evolución clínica:
El proceso sigue habitualmente un curso gradual. En fases iniciales predomina el dolor sin bloqueo. La progresión hacia grados 3 o 4 implica mayor incapacidad funcional y peor respuesta al tratamiento conservador [7]. Los dedos más frecuentemente afectados son el pulgar, el dedo anular y el dedo medio.
Perfil epidemiológico: Predomina en mujeres (aproximadamente 60-70%) con edad media en torno a 58 años [2][3]. Se asocia a diabetes mellitus, artritis reumatoide y actividades de agarre repetitivo.
Impacto funcional: El dedo en resorte grado 3 tiene una tasa de fracaso del tratamiento conservador significativamente mayor y mayor necesidad de liberación quirúrgica que los grados 1 y 2 [7].
| Patología | Características diferenciales clave |
|---|---|
| Patología:Tenosinovitis flexora piógena (PFT) | Características diferenciales clave:Signos de Kanavel (Sn: 91.4%-97,1%, Sp: 51.3%-69,2%) [12]; fiebre, leucocitosis, evolución rápida (<5 días) [12]; urgencia quirúrgica |
| Patología:Artritis reumatoide / Artritis psoriásica con dactilitis | Características diferenciales clave:Afectación poliarticular, tenosinovitis ecográfica difusa, marcadores inflamatorios elevados, dactilitis típica en artritis psoriásica [5] |
| Patología:Contractura de Dupuytren | Características diferenciales clave:Bandas fibróticas palpables en la aponeurosis palmar, limitación progresiva de extensión sin chasquido, no hay dolor mecánico a la palpación de A1 [4] |
| Patología:Quiste sinovial intravainal | Características diferenciales clave:Masa palpable de consistencia quística, ecografía diagnóstica, sin fenómeno de resorte clásico |
| Patología:Enfermedad de De Quervain | Características diferenciales clave:Afecta al primer compartimento extensor (APL y EPB), dolor en tabaquera anatómica, test de Finkelstein positivo; no hay bloqueo en flexoextensión digital [4][6] |
| Patología:Osteoartritis de articulación metacarpofalángica o interfalángica proximal | Características diferenciales clave:Dolor articular difuso, osteofitos palpables, rigidez sin chasquido localizado en A1, cambios radiológicos |
| Patología:Síndrome del túnel carpiano con dedos en resorte post-liberación | Características diferenciales clave:Contexto quirúrgico previo; los dedos en resorte post-CTR aparecen a los ~6 meses; pulgar y anular los más afectados [14] |
| Patología:Neuropatía periférica (compresión del nervio digital) | Características diferenciales clave:Síntomas sensitivos predominantes (hipoestesia, alodinia), sin bloqueo mecánico |
| Patología:Tumor de vaina tendinosa (tenosinovitis villonodular) | Características diferenciales clave:Masa de crecimiento lento, engrosamiento ecográfico heterogéneo de la vaina, biopsia diagnóstica |
El diagnóstico del dedo en resorte es esencialmente clínico, basado en la anamnesis y la exploración física directa. Los abstracts de la evidencia disponible no proporcionan cifras de sensibilidad/especificidad para los tests de valoración específicos del trigger finger, por lo que se describen cualitativamente.
1. Palpación de la polea A1
Palpación directa en la cara palmar a nivel de la cabeza metacarpiana. Dolor localizado a la presión sobre A1 es el hallazgo más constante. La presencia de nódulo palpable en el tendón flexor es frecuente en grados 2-3.
2. Test de bloqueo activo en flexoextensión (Clasificación de Green/Quinnell)
Se pide al paciente que realice 10 repeticiones de flexoextensión completa del dedo afecto. Se evalúa la presencia y características del chasquido, el bloqueo y la necesidad de asistencia manual para reducirlo. Este es el test funcional central para la clasificación clínica y determinación del grado de severidad, con implicaciones directas en el pronóstico del tratamiento conservador [7].
3. Escala de Green (severidad):
Los grados 3 tienen significativamente mayor tasa de cirugía que los grados 1-2 (39,1% vs. 22,4%) [7].
4. Signos de Kanavel (para descartar PFT, diagnóstico diferencial crítico)
Sensibilidad individual de cada signo: 91,4%-97,1%. Especificidad individual: 51,3%-69,2% [12]. La combinación de dolor a lo largo de la vaina, dolor a la extensión pasiva y duración de síntomas <5 días tiene un área bajo la curva ROC de 0,91 para el diagnóstico de PFT [12].
5. Ecografía musculoesquelética
No es diagnóstica de primera línea para el trigger finger idiopático (diagnóstico clínico), pero resulta útil para:
6. Evaluación funcional complementaria
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Reducir dolor EVA < 4/10 en reposo. Reducir la frecuencia de bloqueos. Educar al paciente en manejo de la carga y modificación de actividad. | Intervenciones clave Modificación de actividad: reducir agarres repetitivos y actividades que provocan el bloqueo. Ortesis de extensión nocturna en casos grados 1-2 (evidencia moderada de resolución de síntomas, aunque sin beneficio adicional frente a infiltración sola) [7]. Educación sobre mecanismo de la patología y automanejo. Crioterapia local en fase sintomática aguda. Movilización suave activo-asistida del dedo dentro del rango libre de dolor. | Criterios para avanzar EVA en actividad < 4/10. Reducción objetiva de la frecuencia de bloqueos. Tolerancia a la movilización activa sin bloqueo en grado 1-2. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Resolver o minimizar la sinovitis peritendinosa. Restaurar deslizamiento libre del tendón por la polea A1. Recuperar movilidad activa completa sin chasquido. | Intervenciones clave Infiltración corticoidea ecoguiada intravainal (triamcinolona; primera línea, evidencia moderada en el corto-medio plazo [1][4]). Ondas de choque extracorpóreas focalizadas en A1 como alternativa si hay contraindicación o preferencia del paciente (grado II de Quinnell) [8]. Técnicas de tejido blando en la vaina tendinosa y músculos intrínsecos. Ejercicios de deslizamiento tendinoso activo (tendon gliding exercises). | Criterios para avanzar EVA < 3/10 en actividad. Ausencia de bloqueo en 10 agarres repetidos. ROM activo completo sin chasquido. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Restaurar fuerza y resistencia del agarre. Reintroducir actividades funcionales de la vida diaria y laboral/deportiva. Prevenir recurrencia. | Intervenciones clave Ejercicios de fortalecimiento progresivo de la musculatura flexora y extensora digital (desde isométrico →contra resistencia manual →pinzas y agarres con thera-band o plastilina terapéutica) Ejercicios excéntricos de tendón flexor si persiste componente tendinopático. Reeducación de patrones de agarre. Reintroducción gradual de actividades de la vida diaria y laboral. | Criterios para avanzar Fuerza de agarre > 80% del lado contralateral. EVA < 2/10 durante actividades funcionales. Ausencia de bloqueo en actividad real. |
| Objetivos | Intervenciones clave | Criterios para avanzar |
|---|---|---|
| Objetivos Consolidar los resultados funcionales. Evaluar indicación quirúrgica en no respondedores. Prevenir recurrencia. | Intervenciones clave Continuación del programa de ejercicio domiciliario. Segunda infiltración corticoidea si recurrencia (la eficacia de la inyección se reduce significativamente a los 4 meses [1]). Evaluación para liberación quirúrgica (abierta o percutánea) en grados 3-4 refractarios o recidivantes: la cirugía tiene la mejor tasa de éxito entre todos los tratamientos estudiados [1][3]. No hay diferencia significativa entre liberación abierta y percutánea en tasa de resolución [1][3]. Consejo preoperatorio: informar del riesgo de dedo en resorte post-liberación de túnel carpiano (5,2%-31,7%) si procede [14]. | Criterios para avanzar Resolución completa de síntomas sin tratamiento activo. O bien: indicación quirúrgica confirmada por criterios clínicos (grado 3-4, fracaso de 2+ infiltraciones, grado 3 con >39% probabilidad de cirugía [7]). |
Indicada principalmente en los grados 1 y 2 de Green como tratamiento conservador de primera línea o como complemento a la infiltración. La ortesis nocturna mantiene el dedo afecto en extensión completa durante el reposo, reduciendo la presión sobre la polea A1 y disminuyendo el edema intravainal. El mecanismo es la reducción de la carga de fricción sobre el tendón durante las horas de inactividad, momento en que la rigidez matutina suele ser más pronunciada.
En un RCT de 226 pacientes con trigger finger grados 1-3, la ortesis nocturna, la infiltración corticoidea y la combinación de ambas mostraron tasas de éxito similares (~75% en grados 1-2) [7]. La adición de ortesis a la infiltración no aportó beneficio adicional estadísticamente significativo en ningún momento del seguimiento (6 semanas, 3, 6 y 12 meses) [7]. Por tanto, la ortesis aislada puede constituir una alternativa razonable para el paciente que rechaza la infiltración, especialmente en grados 1-2, pero no se debe esperar una mejora adicional al combinarla con el corticoide.
Protocolo: Ortesis termoplástica o prefabricada en extensión neutra (0°) o ligera extensión del dedo afecto, uso nocturno durante 4-6 semanas mínimo. Revisar tolerancia y cumplimiento en la primera semana.
Indicados desde la fase inicial (fase 1-2) como base del programa domiciliario. Los ejercicios de deslizamiento tendinoso buscan optimizar el movimiento independiente de los tendones flexores superficial y profundo a través de la polea A1, favoreciendo la nutrición tendinosa por mecanotransducción y reduciendo la adhesión peritendinosa.
Se realizan en 5 posiciones secuenciales: mano abierta → posición de gancho (hook fist) → puño completo → puño recto (straight fist) → puño tabletop. 3 series de 10 repeticiones lentas y controladas, 2-3 veces al día. La ejecución debe ser dentro del rango libre de dolor: si se provoca bloqueo, reducir el rango de movimiento. Aunque la evidencia disponible no reporta datos de eficacia aislada de este ejercicio para el trigger finger, su uso clínico está integrado en todos los protocolos conservadores revisados [4].
Alternativa instrumental con evidencia directa para el trigger finger grado II (Quinnell). Un RCT doble ciego con 60 pacientes comparó ESWT de alta energía, baja energía y sham [8]. El grupo de alta energía (densidad de flujo energético 0,01 mJ/mm², 5,8 bar, 1500 impulsos, 1 sesión/semana durante 4 semanas) mostró mejoras significativamente mayores en dolor y quick-DASH frente al grupo sham a los 6 meses de seguimiento, con ausencia de efectos adversos [8]. El grupo de baja energía (0,006 mJ/mm², 3 bar, 1500 impulsos) no alcanzó diferencias significativas frente al sham en los mismos parámetros [8].
Protocolo operativo (basado en [8]):
El metaanálisis de Shen et al. [1] no encontró diferencias significativas en tasa de éxito entre ESWT e infiltración corticoidea, lo que posiciona a las ondas de choque como una alternativa equiparable en el corto-medio plazo para los grados leves-moderados.
Indicadas en fase 2 como complemento al programa de ejercicio. Se aplican técnicas de liberación miofascial y transfrición sobre la polea A1 y el tendón flexor proximal a la zona de atrapamiento, así como masoterapia de los músculos lumbricales e interóseos del dedo afecto. El objetivo es reducir la hipertonía de los músculos intrínsecos que incrementan la compresión sobre la vaina tendinosa durante el agarre.
Técnica de movilización tendinosa manual: Con el dedo en posición neutra, el terapeuta aplica deslizamiento longitudinal suave sobre el tendón flexor en sentido proximal-distal, con presión controlada sobre la vaina, a razón de 2-3 minutos por sesión. No existe evidencia específica en los abstracts disponibles para cuantificar su eficacia aislada, pero se integra como técnica preparatoria antes del ejercicio activo.
Indicada en la fase aguda sintomática (fase 1) para el control del dolor e inflamación local. Aplicación de hielo o paquete frío durante 10-15 minutos, 2-3 veces al día, protegiendo la piel. Uso como analgésico complementario que facilita la tolerancia a los ejercicios de movilización. No existe respaldo directo en la evidencia disponible para el trigger finger específicamente, pero se menciona en el contexto del manejo no invasivo de la patología tendinosa [2].
| Parámetro | Valor/Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor/Especificación:Vaina del tendón flexor a nivel de la polea A1, cara palmar proximal a la articulación metacarpofalángica del dedo afecto |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor/Especificación:Recomendado para confirmar depósito intravainal y no intratendinoso; válido también a ciegas con referencia anatómica |
| Parámetro:Corticoide habitual | Valor/Especificación:Triamcinolona acetonido 10-20 mg (según estudios incluidos en la evidencia) [2][3] |
| Parámetro:Volumen de inyección | Valor/Especificación:0,5-1 mL (corticoide + anestésico local diluido) |
| Parámetro:Frecuencia | Valor/Especificación:Máximo 2-3 infiltraciones por episodio; la eficacia disminuye significativamente a partir del cuarto mes [1] |
| Parámetro:Primera línea | Valor/Especificación:Sí, tratamiento no quirúrgico de mayor respaldo en evidencia [1][4] |
| Parámetro:Contraindicaciones | Valor/Especificación:Infección local, alergia al corticoide, administración intratendinosa (riesgo de rotura), más de 3 infiltraciones previas |
La infiltración corticoidea es el tratamiento conservador con mayor respaldo en evidencia para el dedo en resorte. El metaanálisis de Shen et al. [1] muestra eficacia significativamente superior al placebo en el corto plazo (1 semana y 1 mes), que se pierde a los 4 meses. Solo el tratamiento quirúrgico supera de forma estadísticamente significativa a la infiltración en todos los periodos de seguimiento (1, 3, 6 y 12 meses) [1]. No hay diferencias entre corticoide e inyección de AINEs [1][2], ni entre liberación abierta y percutánea [1][3].
La revisión de Fiorini et al. [3] confirma que, comparada con la cirugía abierta, la infiltración tiene mayor tasa de recurrencia (385 vs. 65 por 1000 a los 6-12 meses) pero con menos dolor postprocedimiento inmediato [3]. La tasa de resolución conservadora global es del 68,9%, con ~75% en grados 1-2 y ~60% en grado 3 [7].
Integración clínica: La infiltración se indica en fase 2, como primera línea invasiva en grados 1-3. En grado 4 y en no respondedores tras 2-3 infiltraciones, la derivación quirúrgica es la conducta recomendada [1][3][7].
Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en patologías de tendón y vaina tendinosa, pero los protocolos óptimos específicos para el dedo en resorte no están plenamente consolidados.
| Parámetro | Valor/Especificación |
|---|---|
| Parámetro:Diana anatómica | Valor/Especificación:Zona degenerada/engrosada de la polea A1 y porción proximal de la vaina tendinosa del flexor; nódulo tendinoso si está presente |
| Parámetro:Abordaje ecoguiado | Valor/Especificación:Sí; obligatorio para diferenciar la interfaz tendón-polea y evitar punción intratendinosa directa |
| Parámetro:Calibre de aguja | Valor/Especificación:0,30-0,33 mm en estructuras superficiales de mano (tendones digitales y poleas) [18] |
| Parámetro:Intensidad (EPI) | Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA; variantes de baja intensidad: 0,5-1,5 mA sobre tejido de vaina fina |
| Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsos | Valor/Especificación:3-5 impulsos de 2-4 s por sesión, en patrón rastrillo sobre la zona engrosada de A1 y el nódulo tendinoso |
| Parámetro:Frecuencia de sesiones | Valor/Especificación:Semanal o bisemanal, 4-6 sesiones por ciclo |
| Parámetro:Integración con ejercicio | Valor/Especificación:Complementa, no sustituye, los ejercicios de deslizamiento tendinoso y el programa de carga progresiva; iniciar la movilización activa 24-48 h post-sesión |
| Parámetro:Contraindicaciones / precauciones | Valor/Especificación:Gestación, marcapasos, alteraciones de la coagulación, infección local activa (descartar PFT antes de cualquier técnica percutánea), alergia a metales, piel comprometida en el área de abordaje |
Justificación de la diana: La polea A1 engrosada y la vaina tendinosa fibrosada constituyen el tejido diana mecánicamente responsable de la estenosis. La EPI genera electrólisis galvánica localizada que produce ablación electroquímica del tejido fibrótico degenerado sin afectar directamente al tendón [18], análogamente al mecanismo descrito en tendinopatía por atrapamiento nervioso (PHTrSNE) [18].
Abordaje ecoguiado paso a paso: Con el paciente en decúbito supino y la mano en pronación, identificar ecográficamente la polea A1 en corte longitudinal (hiperecoica, superficial al tendón). Introducir la aguja de 0,30-0,33 mm en plano, con dirección proximodistal, posicionando la punta en la interfaz superficial de la polea o en el nódulo tendinoso hipoecogénico. Confirmar la ausencia de posición intratendinosa antes de aplicar la corriente galvánica. Aplicar en patrón de rastrillo 3-5 impulsos sobre el tejido diana.
Integración con fases de tratamiento: Se recomienda iniciar en fase 2 (semanas 2-8) como complemento a la infiltración o como alternativa en pacientes que la rechacen, manteniendo el programa de deslizamiento tendinoso en todos los casos. La evidencia disponible no incluye ensayos EPI específicos para trigger finger; los parámetros técnicos se basan en el consenso clínico de la técnica para tejido tendinoso y vaina peritendinosa [18]. La neuromodulación percutánea ecoguiada no tiene indicación primaria en esta patología dado que el componente predominante es tendinoso-vainal y no de atrapamiento nervioso periférico.
Metaanálisis 1. Shen PC, et al. Comparative effectiveness of various treatment strategies for trigger finger by pairwise meta-analysis. Clin Rehabil. 2020. PMID: 32539454 doi:10.1177/0269215520932619
Metaanálisis 2. Leow MQH, et al. Non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs) for trigger finger. Cochrane Database Syst Rev. 2021. PMID: 33849080 doi:10.1002/14651858.CD012789.pub2
Metaanálisis 3. Fiorini HJ, et al. Surgery for trigger finger. Cochrane Database Syst Rev. 2018. PMID: 29460276 doi:10.1002/14651858.CD009860.pub2
Revisión sistemática 4. Huisstede BM, et al. Effectiveness of Conservative, Surgical, and Postsurgical Interventions for Trigger Finger, Dupuytren Disease, and De Quervain Disease: A Systematic Review. Arch Phys Med Rehabil. 2018. PMID: 28860097 doi:10.1016/j.apmr.2017.07.014
Revisión sistemática 5. Zabotti A, et al. Novel and reliable DACTylitis glObal Sonographic (DACTOS) score in psoriatic arthritis. Ann Rheum Dis. 2020. PMID: 32430315 doi:10.1136/annrheumdis-2020-217191
Revisión sistemática 6. McBain B, et al. Diagnostic accuracy of imaging modalities in the detection of clinically diagnosed de Quervain's syndrome: a systematic review. Skeletal Radiol. 2019. PMID: 30888457 doi:10.1007/s00256-019-03195-z
RCT 7. Minkhorst K, et al. Does Orthosis Improve Outcomes of Conservative Treatment in Trigger Fingers? A 3-Arm Prospective Randomized Controlled Trial. Arch Phys Med Rehabil. 2025. PMID: 40449569 doi:10.1016/j.apmr.2025.05.015
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Estudio observacional 13. Myers DM, et al. Contrast Enhanced Computed Tomography in the Diagnosis of Acute Pyogenic Flexor Tenosynovitis. Hand (N Y). 2023. PMID: 35611491 doi:10.1177/15589447221092058
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Estudio observacional 19. Saavedra-Hernández M, et al. Ultrasound-guided percutaneous electrolysis versus dry needling in patients with chronic low back pain a double-blind randomized clinical trial. Sci Rep. 2026. PMID: 41912736 doi:10.1038/s41598-026-45876-5
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