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Dedo en Resorte (Tenosinovitis Estenosante)

Muñeca y Mano·Actualizado 25 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La tenosinovitis estenosante, conocida clínicamente como dedo en resorte o trigger finger, es una patología de la mano caracterizada por la desproporción entre el diámetro del tendón flexor y el primer anillo anular (polea A1), que genera un atrapamiento mecánico con dolor y bloqueo durante los movimientos de flexoextensión digital [3].

Desde el punto de vista fisiopatológico, la degeneración y el engrosamiento del fibrocartílago de la polea A1, combinados con la hipertrofia de la vaina sinovial del tendón flexor, reducen el espacio disponible para el deslizamiento tendinoso. El resultado es una fricción aumentada que provoca inflamación local, edema de la vaina y, con el tiempo, formación de nódulos en la unión miotendinosa o en el cuerpo tendinoso [2]. Esta alteración mecánica explica tanto el chasquido palpable y audible (resorte) como el bloqueo en flexión en fases avanzadas.

Se clasifica habitualmente según la escala de Green/Quinnell:

  • Grado 1: Dolor localizado sin bloqueo.
  • Grado 2: Bloqueo activo reductible de forma activa.
  • Grado 3: Bloqueo pasivo, requiere liberación pasiva manual.
  • Grado 4: Bloqueo fijo e irreductible.

Existe una asociación relevante con síndrome del túnel carpiano (STC): la incidencia de dedo en resorte tras liberación quirúrgica del STC oscila entre el 5,2% y el 31,7%, siendo el pulgar y el dedo anular los más frecuentemente afectados, con presentación aproximada a los 6 meses postoperatorios [14].

Cuadro Clínico y Síntomas

Síntomas cardinales:

  • Dolor en la cara palmar de la mano a nivel de la polea A1 (proximal a la articulación metacarpofalángica), que se exacerba con la presión y los movimientos repetitivos de agarre.
  • Chasquido o fenómeno de resorte durante la flexoextensión del dedo.
  • Bloqueo del dedo en flexión, con dificultad o incapacidad para la extensión activa (grados 3-4).
  • Rigidez matutina y dolor tras periodos de reposo prolongado.
  • Sensación de nódulo palpable en la cara palmar, a nivel de la cabeza metacarpiana.

Evolución clínica:
El proceso sigue habitualmente un curso gradual. En fases iniciales predomina el dolor sin bloqueo. La progresión hacia grados 3 o 4 implica mayor incapacidad funcional y peor respuesta al tratamiento conservador [7]. Los dedos más frecuentemente afectados son el pulgar, el dedo anular y el dedo medio.

Perfil epidemiológico: Predomina en mujeres (aproximadamente 60-70%) con edad media en torno a 58 años [2][3]. Se asocia a diabetes mellitus, artritis reumatoide y actividades de agarre repetitivo.

Impacto funcional: El dedo en resorte grado 3 tiene una tasa de fracaso del tratamiento conservador significativamente mayor y mayor necesidad de liberación quirúrgica que los grados 1 y 2 [7].

Banderas Rojas

  • Fiebre, eritema difuso y tumefacción fusiforme con calor local: Descartar tenosinovitis flexora piógena (PFT). Los signos de Kanavel (tumefacción fusiforme del dedo, postura en semiflexión, dolor a la extensión pasiva, dolor a la palpación a lo largo de la vaina flexora) tienen alta sensibilidad para PFT [12]. La PFT es una urgencia quirúrgica que requiere derivación inmediata.
  • Inicio agudo tras herida penetrante o mordedura: Elevar la sospecha de infección de la vaina tendinosa [12][13].
  • Bloqueo irreductible (Grado 4): Indicación de valoración quirúrgica sin demora. El tratamiento conservador o las infiltraciones tienen escasa eficacia en este estadio [3][7].
  • No respuesta tras 2-3 ciclos de infiltración corticoidea: Reevaluar indicación quirúrgica. Los datos de seguimiento muestran que la eficacia del corticoide se pierde de forma significativa a partir del cuarto mes [1].
  • Artritis inflamatoria subyacente (artritis reumatoide, artritis psoriásica con dactilitis): La presencia de tenosinovitis flexora difusa en contexto de artropatía inflamatoria requiere derivación reumatológica y no debe manejarse como trigger finger idiopático [5].
  • Antecedente de liberación del túnel carpiano: Alta prevalencia de dedo en resorte postoperatorio (5,2%-31,7%), especialmente a los 6 meses, que debe ser anticipada en la consulta preoperatoria [14].
  • Déficits neurológicos asociados (hipoestesia, debilidad intrínseca): Descartar compresión nerviosa periférica concomitante o patología de origen central.

Diagnóstico Diferencial

PatologíaCaracterísticas diferenciales clave
Patología:Tenosinovitis flexora piógena (PFT)Características diferenciales clave:Signos de Kanavel (Sn: 91.4%-97,1%, Sp: 51.3%-69,2%) [12]; fiebre, leucocitosis, evolución rápida (<5 días) [12]; urgencia quirúrgica
Patología:Artritis reumatoide / Artritis psoriásica con dactilitisCaracterísticas diferenciales clave:Afectación poliarticular, tenosinovitis ecográfica difusa, marcadores inflamatorios elevados, dactilitis típica en artritis psoriásica [5]
Patología:Contractura de DupuytrenCaracterísticas diferenciales clave:Bandas fibróticas palpables en la aponeurosis palmar, limitación progresiva de extensión sin chasquido, no hay dolor mecánico a la palpación de A1 [4]
Patología:Quiste sinovial intravainalCaracterísticas diferenciales clave:Masa palpable de consistencia quística, ecografía diagnóstica, sin fenómeno de resorte clásico
Patología:Enfermedad de De QuervainCaracterísticas diferenciales clave:Afecta al primer compartimento extensor (APL y EPB), dolor en tabaquera anatómica, test de Finkelstein positivo; no hay bloqueo en flexoextensión digital [4][6]
Patología:Osteoartritis de articulación metacarpofalángica o interfalángica proximalCaracterísticas diferenciales clave:Dolor articular difuso, osteofitos palpables, rigidez sin chasquido localizado en A1, cambios radiológicos
Patología:Síndrome del túnel carpiano con dedos en resorte post-liberaciónCaracterísticas diferenciales clave:Contexto quirúrgico previo; los dedos en resorte post-CTR aparecen a los ~6 meses; pulgar y anular los más afectados [14]
Patología:Neuropatía periférica (compresión del nervio digital)Características diferenciales clave:Síntomas sensitivos predominantes (hipoestesia, alodinia), sin bloqueo mecánico
Patología:Tumor de vaina tendinosa (tenosinovitis villonodular)Características diferenciales clave:Masa de crecimiento lento, engrosamiento ecográfico heterogéneo de la vaina, biopsia diagnóstica

Tests Ortopédicos

El diagnóstico del dedo en resorte es esencialmente clínico, basado en la anamnesis y la exploración física directa. Los abstracts de la evidencia disponible no proporcionan cifras de sensibilidad/especificidad para los tests de valoración específicos del trigger finger, por lo que se describen cualitativamente.

Tests y maniobras de valoración clínica

1. Palpación de la polea A1
Palpación directa en la cara palmar a nivel de la cabeza metacarpiana. Dolor localizado a la presión sobre A1 es el hallazgo más constante. La presencia de nódulo palpable en el tendón flexor es frecuente en grados 2-3.

2. Test de bloqueo activo en flexoextensión (Clasificación de Green/Quinnell)
Se pide al paciente que realice 10 repeticiones de flexoextensión completa del dedo afecto. Se evalúa la presencia y características del chasquido, el bloqueo y la necesidad de asistencia manual para reducirlo. Este es el test funcional central para la clasificación clínica y determinación del grado de severidad, con implicaciones directas en el pronóstico del tratamiento conservador [7].

3. Escala de Green (severidad):

  • Grado 1: Dolor y sensibilidad en A1, sin chasquido objetivable.
  • Grado 2: Chasquido activo con extensión activa.
  • Grado 3: Bloqueo requiere extensión pasiva manual.
  • Grado 4: Bloqueo fijo irreductible.

Los grados 3 tienen significativamente mayor tasa de cirugía que los grados 1-2 (39,1% vs. 22,4%) [7].

4. Signos de Kanavel (para descartar PFT, diagnóstico diferencial crítico)

  • Tumefacción fusiforme del dedo.
  • Postura en semiflexión.
  • Dolor a la extensión pasiva del dedo.
  • Dolor a la palpación a lo largo de la vaina flexora.

Sensibilidad individual de cada signo: 91,4%-97,1%. Especificidad individual: 51,3%-69,2% [12]. La combinación de dolor a lo largo de la vaina, dolor a la extensión pasiva y duración de síntomas <5 días tiene un área bajo la curva ROC de 0,91 para el diagnóstico de PFT [12].

5. Ecografía musculoesquelética
No es diagnóstica de primera línea para el trigger finger idiopático (diagnóstico clínico), pero resulta útil para:

  • Confirmar engrosamiento de la polea A1.
  • Descartar quiste sinovial intravainal o tumor de vaina.
  • Guiar infiltraciones o técnicas percutáneas.
  • Diferenciar de tenosinovitis inflamatoria sistémica [5][17].

6. Evaluación funcional complementaria

  • Quick DASH: Cuestionario validado para cuantificar el impacto funcional del miembro superior. Utilizado como outcome en ensayos clínicos [8].
  • Patient-Reported Wrist and Hand Evaluation (PRWHE): Recoge síntomas y función percibida; empleado en RCTs de trigger finger [7].
  • Frecuencia de bloqueos con 10 agarres repetidos: Métrica objetiva de seguimiento [7].

Fases de Tratamiento

Fase 1: Control del dolor y educación (semanas 0-4)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor EVA < 4/10 en reposo.

Reducir la frecuencia de bloqueos.

Educar al paciente en manejo de la carga y modificación de actividad.

Intervenciones clave

Modificación de actividad: reducir agarres repetitivos y actividades que provocan el bloqueo.

Ortesis de extensión nocturna en casos grados 1-2 (evidencia moderada de resolución de síntomas, aunque sin beneficio adicional frente a infiltración sola) [7].

Educación sobre mecanismo de la patología y automanejo.

Crioterapia local en fase sintomática aguda.

Movilización suave activo-asistida del dedo dentro del rango libre de dolor.

Criterios para avanzar

EVA en actividad < 4/10.

Reducción objetiva de la frecuencia de bloqueos.

Tolerancia a la movilización activa sin bloqueo en grado 1-2.

Fase 2: Reducción de la inflamación y restauración del deslizamiento tendinoso (semanas 2-8)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Resolver o minimizar la sinovitis peritendinosa.

Restaurar deslizamiento libre del tendón por la polea A1.

Recuperar movilidad activa completa sin chasquido.

Intervenciones clave

Infiltración corticoidea ecoguiada intravainal (triamcinolona; primera línea, evidencia moderada en el corto-medio plazo [1][4]).

Ondas de choque extracorpóreas focalizadas en A1 como alternativa si hay contraindicación o preferencia del paciente (grado II de Quinnell) [8].

Técnicas de tejido blando en la vaina tendinosa y músculos intrínsecos.

Ejercicios de deslizamiento tendinoso activo (tendon gliding exercises).

Criterios para avanzar

EVA < 3/10 en actividad.

Ausencia de bloqueo en 10 agarres repetidos.

ROM activo completo sin chasquido.

Fase 3: Recuperación funcional y ejercicio terapéutico (semanas 6-12)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Restaurar fuerza y resistencia del agarre.

Reintroducir actividades funcionales de la vida diaria y laboral/deportiva.

Prevenir recurrencia.

Intervenciones clave

Ejercicios de fortalecimiento progresivo de la musculatura flexora y extensora digital (desde isométrico

→contra resistencia manual

→pinzas y agarres con thera-band o plastilina terapéutica)

Ejercicios excéntricos de tendón flexor si persiste componente tendinopático.

Reeducación de patrones de agarre.

Reintroducción gradual de actividades de la vida diaria y laboral.

Criterios para avanzar

Fuerza de agarre > 80% del lado contralateral.

EVA < 2/10 durante actividades funcionales.

Ausencia de bloqueo en actividad real.

Fase 4: Mantenimiento y prevención de recidiva / Toma de decisión quirúrgica (> 3-6 meses)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Consolidar los resultados funcionales.

Evaluar indicación quirúrgica en no respondedores.

Prevenir recurrencia.

Intervenciones clave

Continuación del programa de ejercicio domiciliario.

Segunda infiltración corticoidea si recurrencia (la eficacia de la inyección se reduce significativamente a los 4 meses [1]).

Evaluación para liberación quirúrgica (abierta o percutánea) en grados 3-4 refractarios o recidivantes: la cirugía tiene la mejor tasa de éxito entre todos los tratamientos estudiados [1][3].

No hay diferencia significativa entre liberación abierta y percutánea en tasa de resolución [1][3].

Consejo preoperatorio: informar del riesgo de dedo en resorte post-liberación de túnel carpiano (5,2%-31,7%) si procede [14].

Criterios para avanzar

Resolución completa de síntomas sin tratamiento activo.

O bien: indicación quirúrgica confirmada por criterios clínicos (grado 3-4, fracaso de 2+ infiltraciones, grado 3 con >39% probabilidad de cirugía [7]).

Terapia Manual y Modalidades

Ortesis de extensión nocturna

Indicada principalmente en los grados 1 y 2 de Green como tratamiento conservador de primera línea o como complemento a la infiltración. La ortesis nocturna mantiene el dedo afecto en extensión completa durante el reposo, reduciendo la presión sobre la polea A1 y disminuyendo el edema intravainal. El mecanismo es la reducción de la carga de fricción sobre el tendón durante las horas de inactividad, momento en que la rigidez matutina suele ser más pronunciada.

En un RCT de 226 pacientes con trigger finger grados 1-3, la ortesis nocturna, la infiltración corticoidea y la combinación de ambas mostraron tasas de éxito similares (~75% en grados 1-2) [7]. La adición de ortesis a la infiltración no aportó beneficio adicional estadísticamente significativo en ningún momento del seguimiento (6 semanas, 3, 6 y 12 meses) [7]. Por tanto, la ortesis aislada puede constituir una alternativa razonable para el paciente que rechaza la infiltración, especialmente en grados 1-2, pero no se debe esperar una mejora adicional al combinarla con el corticoide.

Protocolo: Ortesis termoplástica o prefabricada en extensión neutra (0°) o ligera extensión del dedo afecto, uso nocturno durante 4-6 semanas mínimo. Revisar tolerancia y cumplimiento en la primera semana.

Ejercicios de deslizamiento tendinoso (Tendon Gliding Exercises)

Indicados desde la fase inicial (fase 1-2) como base del programa domiciliario. Los ejercicios de deslizamiento tendinoso buscan optimizar el movimiento independiente de los tendones flexores superficial y profundo a través de la polea A1, favoreciendo la nutrición tendinosa por mecanotransducción y reduciendo la adhesión peritendinosa.

Se realizan en 5 posiciones secuenciales: mano abierta → posición de gancho (hook fist) → puño completo → puño recto (straight fist) → puño tabletop. 3 series de 10 repeticiones lentas y controladas, 2-3 veces al día. La ejecución debe ser dentro del rango libre de dolor: si se provoca bloqueo, reducir el rango de movimiento. Aunque la evidencia disponible no reporta datos de eficacia aislada de este ejercicio para el trigger finger, su uso clínico está integrado en todos los protocolos conservadores revisados [4].

Ondas de Choque Extracorpóreas (ESWT)

Alternativa instrumental con evidencia directa para el trigger finger grado II (Quinnell). Un RCT doble ciego con 60 pacientes comparó ESWT de alta energía, baja energía y sham [8]. El grupo de alta energía (densidad de flujo energético 0,01 mJ/mm², 5,8 bar, 1500 impulsos, 1 sesión/semana durante 4 semanas) mostró mejoras significativamente mayores en dolor y quick-DASH frente al grupo sham a los 6 meses de seguimiento, con ausencia de efectos adversos [8]. El grupo de baja energía (0,006 mJ/mm², 3 bar, 1500 impulsos) no alcanzó diferencias significativas frente al sham en los mismos parámetros [8].

Protocolo operativo (basado en [8]):

  • Modalidad: ESWT focalizada de campo amplio (wide-focused).
  • Diana: polea A1, cara palmar a nivel de la cabeza metacarpiana del dedo afecto.
  • Energía: alta (densidad de flujo ≥ 0,01 mJ/mm², 5,8 bar).
  • Impulsos: 1500 por sesión.
  • Frecuencia: 1 sesión/semana × 4 semanas.
  • Indicación: alternativa a infiltración en grado II, o en pacientes que rechacen o no sean candidatos a infiltración. No hay datos para grados 3-4.
  • Integrar con ejercicios de deslizamiento tendinoso entre sesiones.

El metaanálisis de Shen et al. [1] no encontró diferencias significativas en tasa de éxito entre ESWT e infiltración corticoidea, lo que posiciona a las ondas de choque como una alternativa equiparable en el corto-medio plazo para los grados leves-moderados.

Técnicas de Tejido Blando y Movilización del Tendón

Indicadas en fase 2 como complemento al programa de ejercicio. Se aplican técnicas de liberación miofascial y transfrición sobre la polea A1 y el tendón flexor proximal a la zona de atrapamiento, así como masoterapia de los músculos lumbricales e interóseos del dedo afecto. El objetivo es reducir la hipertonía de los músculos intrínsecos que incrementan la compresión sobre la vaina tendinosa durante el agarre.

Técnica de movilización tendinosa manual: Con el dedo en posición neutra, el terapeuta aplica deslizamiento longitudinal suave sobre el tendón flexor en sentido proximal-distal, con presión controlada sobre la vaina, a razón de 2-3 minutos por sesión. No existe evidencia específica en los abstracts disponibles para cuantificar su eficacia aislada, pero se integra como técnica preparatoria antes del ejercicio activo.

Crioterapia

Indicada en la fase aguda sintomática (fase 1) para el control del dolor e inflamación local. Aplicación de hielo o paquete frío durante 10-15 minutos, 2-3 veces al día, protegiendo la piel. Uso como analgésico complementario que facilita la tolerancia a los ejercicios de movilización. No existe respaldo directo en la evidencia disponible para el trigger finger específicamente, pero se menciona en el contexto del manejo no invasivo de la patología tendinosa [2].

Técnicas Invasivas

Infiltración Corticoidea Intravainal

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Vaina del tendón flexor a nivel de la polea A1, cara palmar proximal a la articulación metacarpofalángica del dedo afecto
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Recomendado para confirmar depósito intravainal y no intratendinoso; válido también a ciegas con referencia anatómica
Parámetro:Corticoide habitualValor/Especificación:Triamcinolona acetonido 10-20 mg (según estudios incluidos en la evidencia) [2][3]
Parámetro:Volumen de inyecciónValor/Especificación:0,5-1 mL (corticoide + anestésico local diluido)
Parámetro:FrecuenciaValor/Especificación:Máximo 2-3 infiltraciones por episodio; la eficacia disminuye significativamente a partir del cuarto mes [1]
Parámetro:Primera líneaValor/Especificación:Sí, tratamiento no quirúrgico de mayor respaldo en evidencia [1][4]
Parámetro:ContraindicacionesValor/Especificación:Infección local, alergia al corticoide, administración intratendinosa (riesgo de rotura), más de 3 infiltraciones previas

La infiltración corticoidea es el tratamiento conservador con mayor respaldo en evidencia para el dedo en resorte. El metaanálisis de Shen et al. [1] muestra eficacia significativamente superior al placebo en el corto plazo (1 semana y 1 mes), que se pierde a los 4 meses. Solo el tratamiento quirúrgico supera de forma estadísticamente significativa a la infiltración en todos los periodos de seguimiento (1, 3, 6 y 12 meses) [1]. No hay diferencias entre corticoide e inyección de AINEs [1][2], ni entre liberación abierta y percutánea [1][3].

La revisión de Fiorini et al. [3] confirma que, comparada con la cirugía abierta, la infiltración tiene mayor tasa de recurrencia (385 vs. 65 por 1000 a los 6-12 meses) pero con menos dolor postprocedimiento inmediato [3]. La tasa de resolución conservadora global es del 68,9%, con ~75% en grados 1-2 y ~60% en grado 3 [7].

Integración clínica: La infiltración se indica en fase 2, como primera línea invasiva en grados 1-3. En grado 4 y en no respondedores tras 2-3 infiltraciones, la derivación quirúrgica es la conducta recomendada [1][3][7].


EPI y Neuromodulación Percutánea

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en patologías de tendón y vaina tendinosa, pero los protocolos óptimos específicos para el dedo en resorte no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Zona degenerada/engrosada de la polea A1 y porción proximal de la vaina tendinosa del flexor; nódulo tendinoso si está presente
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí; obligatorio para diferenciar la interfaz tendón-polea y evitar punción intratendinosa directa
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0,30-0,33 mm en estructuras superficiales de mano (tendones digitales y poleas) [18]
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA; variantes de baja intensidad: 0,5-1,5 mA sobre tejido de vaina fina
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 2-4 s por sesión, en patrón rastrillo sobre la zona engrosada de A1 y el nódulo tendinoso
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal o bisemanal, 4-6 sesiones por ciclo
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, no sustituye, los ejercicios de deslizamiento tendinoso y el programa de carga progresiva; iniciar la movilización activa 24-48 h post-sesión
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos, alteraciones de la coagulación, infección local activa (descartar PFT antes de cualquier técnica percutánea), alergia a metales, piel comprometida en el área de abordaje

Justificación de la diana: La polea A1 engrosada y la vaina tendinosa fibrosada constituyen el tejido diana mecánicamente responsable de la estenosis. La EPI genera electrólisis galvánica localizada que produce ablación electroquímica del tejido fibrótico degenerado sin afectar directamente al tendón [18], análogamente al mecanismo descrito en tendinopatía por atrapamiento nervioso (PHTrSNE) [18].

Abordaje ecoguiado paso a paso: Con el paciente en decúbito supino y la mano en pronación, identificar ecográficamente la polea A1 en corte longitudinal (hiperecoica, superficial al tendón). Introducir la aguja de 0,30-0,33 mm en plano, con dirección proximodistal, posicionando la punta en la interfaz superficial de la polea o en el nódulo tendinoso hipoecogénico. Confirmar la ausencia de posición intratendinosa antes de aplicar la corriente galvánica. Aplicar en patrón de rastrillo 3-5 impulsos sobre el tejido diana.

Integración con fases de tratamiento: Se recomienda iniciar en fase 2 (semanas 2-8) como complemento a la infiltración o como alternativa en pacientes que la rechacen, manteniendo el programa de deslizamiento tendinoso en todos los casos. La evidencia disponible no incluye ensayos EPI específicos para trigger finger; los parámetros técnicos se basan en el consenso clínico de la técnica para tejido tendinoso y vaina peritendinosa [18]. La neuromodulación percutánea ecoguiada no tiene indicación primaria en esta patología dado que el componente predominante es tendinoso-vainal y no de atrapamiento nervioso periférico.

Referencias Bibliográficas

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Metaanálisis 2. Leow MQH, et al. Non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs) for trigger finger. Cochrane Database Syst Rev. 2021. PMID: 33849080 doi:10.1002/14651858.CD012789.pub2

Metaanálisis 3. Fiorini HJ, et al. Surgery for trigger finger. Cochrane Database Syst Rev. 2018. PMID: 29460276 doi:10.1002/14651858.CD009860.pub2

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