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Costocondritis / Síndrome de Tietze

Raquis Torácico-Lumbar·Actualizado 14 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La costocondritis es una condición inflamatoria no supurativa de las uniones costocondrales o costoesternales, que cursa con dolor torácico anterior de origen musculoesquelético. El síndrome de Tietze representa una variante específica caracterizada por la presencia de tumefacción localizada y palpable en la unión condrocostal o condroesternal, además del dolor, afectando con mayor frecuencia a las articulaciones del segundo y tercer cartílago costal [4].

Desde el punto de vista biomecánico, la caja torácica está sometida a cargas cíclicas repetitivas durante la respiración, la tos, el estornudo y los movimientos del tronco. La interfaz ostrocartilaginosa costoesternal carece de sinovial verdadera en la mayoría de los casos, lo que condiciona una menor capacidad de absorción de impacto. Microtraumatismos repetidos, sobrecargas mecánicas o procesos inflamatorios sistémicos pueden desencadenar la cascada inflamatoria local. La tumefacción característica del síndrome de Tietze refleja un proceso inflamatorio activo con edema pericondral, diferenciándolo de la costocondritis simple en la que la tumefacción está ausente [4].

La entidad se engloba dentro del síndrome de la pared torácica (chest wall syndrome), término que agrupa diversas condiciones musculoesqueléticas generadoras de dolor torácico no traumático [2].

Cuadro Clínico y Síntomas

  • Dolor torácico anterior de carácter sordo, punzante o urente, localizado sobre las uniones costocondrales o costoesternales (más frecuente en 2.º-3.er cartílagos en el síndrome de Tietze) [4].
  • Reproducción del dolor a la palpación directa sobre el cartílago afectado: signo cardinal diagnóstico [4].
  • Tumefacción palpable y visible en la unión condrocostal afectada, exclusiva del síndrome de Tietze; ausente en la costocondritis simple [4].
  • Exacerbación con movimientos respiratorios (inspiración profunda, tos, estornudo), actividad física que implique contracción de la musculatura torácica o movimientos del tronco.
  • Irradiación ocasional hacia el hombro, brazo o epigastrio, lo que puede generar confusión diagnóstica con patología cardíaca, pleural o gastrointestinal.
  • Impacto en actividades de la vida diaria (AVD) con deterioro medible de la calidad de vida, objetivado mediante el instrumento EQ-5D-5L [4].
  • Curso habitualmente autolimitado, aunque puede cronificarse o recidivar [4].
  • Escala NRS de dolor frecuentemente elevada en fase aguda (valores medios superiores a 6/10 antes del tratamiento en la muestra estudiada) [4].

Banderas Rojas

La presencia de cualquiera de los siguientes signos/síntomas debe orientar hacia diagnósticos alternativos potencialmente graves y requiere derivación urgente o evaluación complementaria prioritaria:

  • Dolor torácico con irradiación al brazo izquierdo, mandíbula o diaforesis: descartar síndrome coronario agudo.
  • Disnea asociada, taquicardia o desaturación: descartar tromboembolismo pulmonar, neumotórax o derrame pleural.
  • Fiebre, leucocitosis o signos de sepsis: descartar infección profunda de la pared torácica (mediastinitis, osteomielitis esternal, costocondrítis séptica post-quirúrgica) [5].
  • Antecedente de cirugía cardíaca o esternotomía reciente con dolor y cambios en la herida: alta sospecha de infección esternal profunda (deep sternal wound infection, DSWI); en este contexto el PET/CT-18F-FDG ha demostrado ser de utilidad diagnóstica [5].
  • Pérdida de peso inexplicada, sudoración nocturna o adenopatías: descartar neoplasia (linfoma, metástasis costales, mieloma múltiple).
  • Masa de crecimiento rápido o consistencia pétrea en la pared torácica: descartar tumor condral primario o metastásico.
  • Dolor que no se reproduce con la palpación costal: orientar hacia origen visceral (cardíaco, pulmonar, gástrico).
  • Respuesta nula a AINE o esteroides tras un ciclo terapéutico adecuado: reevaluar diagnóstico [4].
  • Inmunosupresión, diabetes mellitus o uso de corticoides crónicos con inflamación local progresiva: descartar etiología infecciosa.

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