La tendinopatía calcificante del manguito rotador (TCMR) es una entidad caracterizada por la formación de depósitos de hidroxiapatita cálcica en el seno del tendón, con mayor prevalencia en el supraespinoso, aunque el infraespinoso también se ve frecuentemente afectado [19]. La prevalencia de depósitos calcificantes en población general femenina de edad laboral alcanza el 17,8% de los hombros estudiados por ecografía, siendo el 67% de los casos asintomáticos [19]. Esto indica que la mera presencia radiológica del depósito no es suficiente para justificar el cuadro clínico, y que los hallazgos de imagen deben contextualizarse siempre con la clínica [6].
Desde el punto de vista fisiopatológico, el proceso se describe clásicamente en fases: una fase formativa (calcificación activa con dolor variable), una fase de reposo y una fase reabsortiva (habitualmente la más dolorosa, asociada a transformación del depósito en material pastoso o fluido). La localización en el supraespinoso y la afectación de múltiples tendones se han correlacionado de forma significativa con la presencia de dolor (p = 0,043 y p = 0,023, respectivamente), al igual que la edad avanzada y un IMC elevado [19]. La mayoría de los depósitos son de diámetro entre 2 y 5 mm (77,9%) y de morfología lineal (69,9%) [19].
Las guías clínicas de práctica basada en evidencia incluyen la TCMR dentro del espectro de la tendinopatía del manguito rotador y recomiendan un abordaje progresivo con tratamiento conservador como primera línea [8]. La patología puede coexistir con bursitis subacromial reactiva secundaria al depósito, lo que amplifica el dolor subacromial por compromiso mecánico del espacio [2].
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