SaudeVSaudeV
TestsDiagnósticoIniciar sesión

© 2026 SaudeV. Herramienta de apoyo al razonamiento clínico.

Aviso legalTérminos de usoPrivacidad
InicioTestsDiagnósticoEntrar
Volver/

Bursitis Anserina (Pata de Ganso)

Rodilla·Actualizado 24 de mayo de 2026

Definición y Biomecánica

La bursitis anserina (pes anserine tendinobursitis, PATB) es la inflamación de la bursa localizada en la cara anteromedial proximal de la tibia, entre la inserción conjunta de los tendones del sartorio, gracilis y semitendinoso —la denominada «pata de ganso»— y el ligamento colateral medial de la rodilla [3]. Es considerada la causa más frecuente de dolor periarticular de rodilla en la población adulta con comorbilidades metabólicas y osteoartrosis [3].

Mecanismo biomecánico: La bursa actúa como elemento reductor de fricción entre los tendones flexores-rotadores internos y el platillo tibial medial. La sobrecarga repetida por cizallamiento en valgo forzado (pie plano, genu valgo), el roce continuo en actividades como subir escaleras, la compresión directa en posición sedente prolongada y el aumento de carga axial asociado a obesidad generan irritación mecánica crónica de la bursa. La coexistencia frecuente con osteoartrosis femorrotuliana y tibiofemoral medial altera la cinemática de rodilla, agravando el estrés en tejidos periarticulares mediales. La acumulación de líquido bursal inflamatorio produce el cuadro clínico típico de dolor e hipersensibilidad en el compartimento medial proximal tibial.

Cuadro Clínico y Síntomas

  • Dolor medial de rodilla localizado en la cara anteromedial de la tibia proximal, aproximadamente 2-3 cm por debajo de la interlínea articular, de características mecánicas e inflamatorias mixtas [3].
  • Dolor nocturno y al inicio de la marcha, especialmente al subir o bajar escaleras y al levantarse de una silla [3].
  • Hipersensibilidad palpatoria puntual sobre la inserción de la pata de ganso.
  • Tumefacción local de partes blandas, objetivable ecográficamente como engrosamiento bursal o colección líquida [4].
  • Rigidez matutina de corta duración (< 30 min).
  • Población característica: prevalencia elevada en mujeres, edad media 61 años, alta asociación con obesidad, osteoartrosis de rodilla y diabetes mellitus [3].
  • La ecografía puede revelar distensión bursal con líquido anecoico o hipoanecoico entre los tendones y el hueso tibial [2].

Banderas Rojas

  • Fiebre, calor local intenso y eritema cutáneo: descartar bursitis séptica; requiere derivación urgente para aspiración y cultivo.
  • Traumatismo de alta energía o antecedente de caída: descartar fractura de meseta tibial o lesión ligamentaria compleja.
  • Masa de partes blandas de crecimiento progresivo: posibilidad de tumor sinovial, quiste o patología neoplásica periarticular.
  • Pérdida de peso involuntaria, astenia severa o adenopatías: descartar proceso oncológico sistémico con afectación musculoesquelética.
  • Historia de inmunosupresión, uso de corticoides sistémicos crónicos o artritis reumatoide activa: mayor riesgo de bursitis séptica o erosiva.
  • Dolor en reposo absoluto sin alivio postural ni respuesta a analgesia convencional: descartar causa intraarticular o patología ósea subyacente (necrosis avascular, metástasis ósea).
  • Déficit neurológico (hipoestesia medial, debilidad de flexores de rodilla): descartar neuropatía del nervio safeno o lesión del plexo lumbar.

Diagnóstico Diferencial

PatologíaLocalización del dolorHallazgos clave diferenciales
Patología:Osteoartrosis tibiofemoral medialLocalización del dolor:Interlínea articular medialHallazgos clave diferenciales:Crepitación, disminución del espacio articular en Rx, dolor en carga con varo funcional
Patología:Lesión del menisco medialLocalización del dolor:Interlínea articular medialHallazgos clave diferenciales:McMurray positivo, Thessaly, historial de mecanismo de torsión
Patología:Síndrome del ligamento colateral medial (LCM)Localización del dolor:Ligamento colateral medial, proximal y distalHallazgos clave diferenciales:Dolor en valgo forzado, valgus stress test positivo
Patología:Quiste de BakerLocalización del dolor:Fosa poplítea, puede migrar medialmenteHallazgos clave diferenciales:Masa posterior palpable, confirmación ecográfica
Patología:Tendinopatía del semitendinoso/gracilisLocalización del dolor:Inserción posterior-medialHallazgos clave diferenciales:Dolor más posterior, agravado por flexión resistida
Patología:Neuropatía del nervio safenoLocalización del dolor:Cara medial de rodilla y piernaHallazgos clave diferenciales:Disestesias, signo de Tinel positivo en canal de Hunter, sin tumefacción bursal
Patología:Artritis séptica de rodillaLocalización del dolor:Difusa intraarticularHallazgos clave diferenciales:Fiebre, derrame articular masivo, PCR y VSG elevadas, leucocitosis
Patología:Síndrome de plica medialLocalización del dolor:Medial parapatelarHallazgos clave diferenciales:Dolor en flexión-extensión repetida, plica palpable, ecografía/artroscopia

La ecografía musculoesquelética es la prueba de imagen de primera elección para confirmar la distensión bursal y guiar el diagnóstico diferencial [2].

Tests Ortopédicos

No existen en la evidencia disponible cifras de sensibilidad, especificidad o razones de verosimilitud publicadas para tests ortopédicos específicos de la bursitis anserina. La exploración se apoya en hallazgos clínicos combinados:

Palpación directa de la bursa anserina:
El test de referencia clínica más utilizado. Se realiza con la rodilla en extensión o leve flexión (20-30°), palpando la cara anteromedial tibial proximal a 2-3 cm de la interlínea. La reproducción del dolor en ese punto exacto, en ausencia de dolor en la interlínea articular, orienta al diagnóstico. Su precisión diagnóstica no está cuantificada en la evidencia disponible.

Valoración del dolor con EVA/VAS:
Usada como medida de desenlace primaria en los estudios incluidos, la escala EVA permite monitorizar la respuesta al tratamiento y estratificar la gravedad inicial [2][3][4].

WOMAC (Western Ontario and McMaster Universities Osteoarthritis Index):
Empleado como medida de función y discapacidad, especialmente relevante en pacientes con osteoartrosis concomitante [3]. Valora dolor, rigidez y función física.

Ecografía diagnóstica:
Permite visualizar la distensión de la bursa anserina (colección líquida anecoica o hipoanecoica), engrosamiento de paredes, y diferenciarlo de patología intraarticular. Imprescindible antes de cualquier infiltración guiada [2]. En el estudio de Lee et al., la ecografía fue el gold estándar para confirmar la localización exacta del injectado [2].

Exploración complementaria:

  • Medición ecográfica de la profundidad de la tumefacción bursal (usada como variable objetiva en estudios clínicos) [4].
  • Tests de descarga de compartimento medial (step-down, subida de escaleras) para reproducir el dolor funcionalmente.
  • Valgus stress test y McMurray para descartar patología intraarticular concurrente.

Fases de Tratamiento

Fase 1: Control del Dolor e Inflamación Aguda (0-2 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Reducir dolor EVA ≤ 4/10.

Disminuir la tumefacción bursal.

Identificar y corregir factores de carga.

Intervenciones clave

Educación en gestión de carga: evitar actividades que reproduzcan el dolor (subir escaleras repetidamente, sedestación prolongada con rodilla en flexión).

Aplicación de vendaje neuromuscular tipo space-correction (lifting) sobre la zona anserina [4].

Descarga transitoria con ayuda técnica si el dolor impide la marcha normal.

Derivación para infiltración guiada por ecografía si el dolor es severo (EVA ≥ 7/10) y no responde a medidas conservadoras [2][3].

Crioterapia local 10-15 min, 3-4 veces/día.

Criterios para avanzar

EVA ≤ 4/10 en marcha en llano.

Tumefacción perceptiblemente reducida (clínica o ecográficamente).

Tolerancia a bipedestación y marcha sin ayuda técnica.

Fase 2: Recuperación de la Movilidad y Control Neuromuscular (2-4 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Restaurar el rango de movimiento de rodilla completo.

Activar musculatura estabilizadora medial y glútea.

Corregir el valgo dinámico.

Intervenciones clave

Movilización pasiva y activo-asistida de rodilla en rangos sin dolor.

Ejercicio de fortalecimiento de cadera: abducción isométrica, extensión de cadera en cadena cerrada, puente glúteo.

Fortalecimiento excéntrico-concéntrico controlado de isquiotibiales y cuádriceps.

Propiocepción en bipedestación monopodal sobre superficie estable.

Continuación del kinesiotaping [4] si persiste dolor o edema.

Criterios para avanzar

ROM de rodilla > 120° en flexión activa.

EVA ≤ 3/10 en actividades de la vida diaria.

Puente glúteo bilateral sin dolor durante ≥ 3 series de 15 repeticiones.

Fase 3: Fortalecimiento Progresivo y Corrección Biomecánica (4-8 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Aumentar la capacidad de carga de los tendones de la pata de ganso.

Corregir patrones de movimiento (valgo dinámico, pie plano).

Mejorar la función global de la rodilla (WOMAC) [3].

Intervenciones clave

Sentadilla parcial

→sentadilla completa

→sentadilla monopodal

Subida y bajada de escaleras controlada con progresión de carga.

Fortalecimiento excéntrico de isquiotibiales (Nordic curl).

Trabajo de core y estabilidad lumbopélvica.

Valoración e indicación de plantillas ortopédicas o calzado correctivo si existe pie plano o hiperpronación asociada.

Revisión del peso corporal y actividad física global.

Criterios para avanzar

EVA ≤ 2/10 durante y tras el ejercicio.

WOMAC mejorado ≥ 30% respecto al inicio.

Equilibrio monopodal ≥ 20 s en superficie inestable.

Descenso de escaleras sin dolor.

Fase 4: Retorno a la Actividad y Prevención de Recaídas (8-12 semanas)

ObjetivosIntervenciones claveCriterios para avanzar
Objetivos

Retorno completo a actividades funcionales y deportivas (si aplica).

Prevenir recidiva.

Autogestión a largo plazo.

Intervenciones clave

Caminata progresiva

→marcha en terreno irregular

→trote suave (si aplica)

→actividad deportiva específica

Mantenimiento del programa de fortalecimiento de cadera e isquiotibiales 2-3 veces/semana.

Educación en autogestión: reconocimiento de señales de alarma, ajuste de carga.

Revisión de ortesis/plantillas a largo plazo.

Alta con programa domiciliario supervisado.

Criterios para avanzar

EVA = 0/10 en todas las actividades habituales.

Simetría de fuerza isquiotibial ≥ 90% respecto al lado sano (si unilateral).

Función autovalorada ≥ 85% en escala de actividad de referencia.

Terapia Manual y Modalidades

Vendaje Neuromuscular (Kinesiotaping)

Indicado desde la fase 1 y mantenido durante la fase 2, especialmente en pacientes con tumefacción bursal evidente y dolor EVA ≥ 4/10. La técnica de space-correction o «lifting» consiste en aplicar tiras en «Y» o «I» sobre la zona anteromedial tibial proximal sin tensión de anclaje, con el objetivo de generar elevación dérmica que descomprime la bursa, mejora el drenaje local y reduce la presión nociceptiva. Se aplica cada 7 días, repitiéndose hasta 3 aplicaciones consecutivas [4]. En el RCT de Homayouni et al. [4], el kinesiotaping demostró reducción estadísticamente significativa del dolor (EVA) y de la profundidad de tumefacción medida por ecografía respecto a naproxeno + fisioterapia convencional, con buen perfil de seguridad. Complementa el manejo de carga sin sustituir el ejercicio terapéutico.

Terapia Manual: Movilización Articular y Tejido Blando

Indicada en las fases 2 y 3 cuando existe restricción de movilidad de rodilla o biomecánica alterada de cadera y tobillo que contribuye al valgo dinámico. Las técnicas incluyen: movilización tibiofemoral en deslizamiento anteroposterior grado III-IV para recuperar la flexo-extensión completa; movilización patelofemoral mediolateral si existe restricción retinacular lateral que modifica la distribución de cargas mediales; técnicas de inhibición miofascial en tendones del gracilis y semitendinoso (masaje transverso profundo o técnica de Cyriax) para reducir la tensión mecánica sobre la inserción bursal; y movilización/manipulación de cadera si existe déficit de rotación interna que favorece el valgo funcional. La evidencia disponible no cuantifica la eficacia aislada de la terapia manual para esta patología, pero su uso es habitual en la práctica clínica como complemento del ejercicio terapéutico.

Electroterapia y Agentes Físicos (Fisioterapia Convencional)

Usados en el contexto del grupo control del RCT de Homayouni et al. [4] como parte del protocolo de «fisioterapia más naproxeno», aunque sin especificar los parámetros concretos de cada modalidad. En la práctica clínica habitual se emplean: ultrasonidos terapéuticos sobre la bursa (parámetros habituales: 1 MHz, modo pulsado 1:4, 0,5-1 W/cm², 5-8 min, fase aguda) para efecto antiinflamatorio y analgésico; TENS (corrientes de baja frecuencia 2-4 Hz o alta frecuencia 80-100 Hz) para control del dolor en fase 1; iontoforesis con antiinflamatorio local como alternativa a la infiltración sistémica. La evidencia disponible no permite hacer afirmaciones sobre la magnitud del beneficio de estas modalidades de forma aislada [4]; se emplean como apoyo sintomático a corto plazo, sin reemplazar el ejercicio progresivo.

Diatermia / Radiofrecuencia (Tecarterapia)

Modalidad de uso clínico habitual en bursitis como complemento a las fases 1-2, con objetivo de aumentar la vascularización local, reducir la congestión bursal y facilitar la recuperación tisular. Se aplica en modo resistivo sobre la región anteromedial de rodilla con cabezal de 60-90 mm, potencia media (30-50% según tolerancia), 10-15 min por zona, 3-5 sesiones en fase aguda-subaguda. La evidencia disponible no incluye estudios específicos de diatermia para bursitis anserina; su uso se basa en el consenso clínico para patología inflamatoria periarticular. No sustituir el ejercicio progresivo.

Ortesis y Plantillas Correctivas

Indicadas en la fase 3-4 cuando se objetiva hiperpronación del pie, pie plano o genu valgo estructural que mantiene el estrés mecánico crónico sobre la bursa. Las plantillas con cuña supinadora (pronación) o con soporte de arco medial reducen el valgo tibial funcional, disminuyendo la fricción sobre la bursa durante la marcha. Las ortesis de rodilla (rodillera con refuerzo medial o con soporte valgo-varo) pueden ayudar en fases de retorno a la actividad. La corrección del calzado (calzado de control de la pronación) debe valorarse de forma individualizada. La evidencia disponible no cuantifica su eficacia aislada para esta patología, pero constituyen una intervención de bajo riesgo y alta racionalidad biomecánica cuando existe hiperpronación asociada.

Técnicas Invasivas

Infiltración Guiada por Ecografía de la Bursa Anserina

La infiltración ecoguiada está respaldada por evidencia moderada-alta para el control del dolor a corto plazo en bursitis anserina refractaria al tratamiento conservador [2][3].

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Bursa anserina: espacio entre la inserción conjunta de los tendones del sartorio, gracilis y semitendinoso y el ligamento colateral medial de la tibia proximal
Parámetro:Guía de imagenValor/Especificación:Ecografía en tiempo real obligatoria: mayor precisión y eficacia que la técnica ciega [2]
Parámetro:AbordajeValor/Especificación:Plano corto o largo sobre la cara anteromedial tibial proximal, aguja en plane
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:22-25 G según disponibilidad y profundidad de la bursa
Parámetro:Sustancia inyectadaValor/Especificación:Corticosteroide (betametasona o triamcinolona) + anestésico local (primera opción, eficacia a corto plazo); ozono-oxígeno (segunda opción, eficacia sostenida a 8 semanas); proloterapia con dextrosa al 20% (eficacia mantenida a largo plazo) [3]
Parámetro:VolumenValor/Especificación:Según protocolo del centro (habitualmente 1-3 mL de mezcla, ajustando al tamaño de la bursa)
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Sesión única como primer abordaje; repetición valorable a las 8 semanas si respuesta incompleta [3]
Parámetro:ContraindicacionesValor/Especificación:Infección local o sistémica activa, alergia a los fármacos, trastorno grave de la coagulación, marcapasos (si se asocia a electroterapia), gestación

El RCT de Lee et al. [2] demostró que la infiltración ecoguiada logra localización intrabural del injectado en el 100% de los casos frente al 18% de la técnica ciega, con mejoría significativa del VAS a 1 y 4 semanas respecto al grupo ciego (p < 0,05). La ecografía no solo guía el abordaje sino que permite confirmar la distribución del material inyectado en tiempo real.

El RCT multicéntrico de Babaei-Ghazani et al. [3] comparó tres opciones de infiltración ecoguiada en 72 pacientes. Los corticoides mostraron mayor alivio inmediato (1 semana), mientras que el ozono-oxígeno y la proloterapia con dextrosa al 20% ofrecieron eficacia más duradera a las 8 semanas. La elección de sustancia debe individualizarse según el perfil del paciente (comorbilidades metabólicas, historial de infiltraciones previas, duración deseada del efecto).

PDRN (polidesoxirribonucleótido) constituye una opción emergente con propiedades reparadoras y antiinflamatorias; la revisión sistemática de Bizzoca et al. [1] incluye pacientes con bursitis anserina y reporta mejoría clínica sin efectos adversos, aunque la evidencia es aún insuficiente para establecer protocolos definitivos.

La infiltración es un complemento del tratamiento fisioterapéutico, no un sustituto. Debe integrarse en la fase 1 cuando el dolor impide el inicio del ejercicio terapéutico, y siempre acompañarse del programa de ejercicio progresivo de fases 2-4.


EPI y Neuromodulación Percutánea Ecoguiada

Técnica con evidencia emergente, en continuo estudio. Su uso clínico es habitual en este cuadro pero los protocolos óptimos no están plenamente consolidados.

ParámetroValor/Especificación
Parámetro:Diana anatómicaValor/Especificación:Porción degenerada o fibrótica de los tendones del sartorio, gracilis y semitendinoso en su inserción tibial proximal; pared bursal engrosada con tejido peribursal fibrótico cuando existe cronicidad
Parámetro:Abordaje ecoguiadoValor/Especificación:Sí, obligatorio. Transductor lineal de alta frecuencia (10-18 MHz). Plano longitudinal sobre el tendón diana o la bursa, aguja in-plane desde distal a proximal
Parámetro:Calibre de agujaValor/Especificación:0,30-0,33 mm (calibre 27-28 G) para tendones superficiales y zona peribursal; 0,25-0,30 mm para trabajo sobre nervio safeno si existe componente neuropático asociado
Parámetro:Intensidad (EPI)Valor/Especificación:EPI clásica: 3-6 mA, impulsos de 3-5 s; variantes de baja intensidad para tejidos más finos o zonas próximas a nervio: 0,5-1,5 mA
Parámetro:Duración del impulso / nº de impulsosValor/Especificación:3-5 impulsos de 3-5 s por diana en patrón rastrillo sobre la zona de mayor señal Doppler o degeneración ecográfica; total 15-25 s de galvánico por sesión
Parámetro:Frecuencia de sesionesValor/Especificación:Semanal o bisemanal, 4-6 sesiones por ciclo terapéutico
Parámetro:Integración con ejercicioValor/Especificación:Complementa, no sustituye, el programa de fortalecimiento excéntrico-concéntrico de isquiotibiales y el ejercicio de carga progresiva de la pata de ganso. Ejercicio excéntrico controlado en las 24-48 h postpunción
Parámetro:Contraindicaciones / precaucionesValor/Especificación:Gestación, marcapasos, trastornos graves de la coagulación, infección local activa, alergia a metales (aguja de acero inoxidable), bursitis séptica confirmada

La diana prioritaria de la EPI en la bursitis anserina crónica es el tejido tendinoso de la inserción de la pata de ganso cuando la ecografía muestra degeneración fibrótica, hipoecogenicidad o señal Doppler patológica en los tendones. La corriente galvánica de baja intensidad genera una reacción electroquímica que destruye el tejido degenerado, estimula la respuesta inflamatoria controlada y activa los mecanismos de reparación tisular por mecanotransducción. En casos de bursitis con pared bursal engrosada y fibrosis peribursal, la EPI puede dirigirse también a la pared de la bursa bajo control ecográfico en tiempo real.

La neuromodulación percutánea (NMP) ecoguiada está especialmente indicada cuando existe componente neuropático asociado (irritación del nervio safeno o sus ramas en el canal de Hunter), con parestesias o disestesias mediales. En ese caso, la aguja se posiciona perineural bajo guía ecográfica con corriente de baja intensidad (0,5-1 mA) o estimulación eléctrica de alta frecuencia, sin destrucción tisular.

La integración óptima con el plan de tratamiento sitúa la EPI en las fases 2-3, una vez superada la inflamación aguda y cuando el estudio ecográfico confirma degeneración tendinosa. Cada sesión de EPI debe ir seguida de ejercicio excéntrico controlado dentro de las 24-48 h para aprovechar la ventana de reparación tisular inducida. La evidencia disponible no incluye estudios específicos de EPI o NMP para esta patología; la presente guía describe el consenso de uso clínico habitual en tendinopatías insercionales periarticulares de rodilla.

Referencias Bibliográficas

Revisión sistemática 1. Bizzoca D, et al. Polydeoxyribonucleotide in the Treatment of Tendon Disorders, from Basic Science to Clinical Practice: A Systematic Review. Int J Mol Sci. 2023. PMID: 36902012 doi:10.3390/ijms24054582

RCT 2. Lee JH, et al. Accuracy and efficacy of ultrasound-guided pes anserinus bursa injection. J Clin Ultrasound. 2019. PMID: 30378129 doi:10.1002/jcu.22661

RCT 3. Babaei-Ghazani A, et al. Ultrasound-Guided Pes Anserine Bursitis Injection Choices: Prolotherapy or Oxygen-Ozone or Corticosteroid: A Randomized Multicenter Clinical Trial. Am J Phys Med Rehabil. 2024. PMID: 37752656 doi:10.1097/PHM.0000000000002343

RCT 4. Homayouni K, et al. Effects of kinesiotaping versus non-steroidal anti-inflammatory drugs and physical therapy for treatment of pes anserinus tendino-bursitis: A randomized comparative clinical trial. Phys Sportsmed. 2016. PMID: 27276165 doi:10.1080/00913847.2016.1199251

¿Has detectado un error clínico o una referencia obsoleta?