La artrosis glenohumeral (GHOA) es una patología degenerativa de la articulación glenohumeral caracterizada por pérdida progresiva del cartílago articular, esclerosis subcondral, formación de osteofitos y alteración de la biomecánica articular. Afecta predominantemente a adultos mayores, con mayor prevalencia en mujeres [10].
Desde el punto de vista biomecánico, la GHOA se asocia con un ángulo crítico del hombro (CSA) reducido en comparación con las roturas masivas del manguito rotador. Sin embargo, cuando la GHOA coexiste con una rotura de espesor completo del manguito, el CSA promedio asciende a 35° frente a los 30° observados en GHOA con manguito íntegro [17]. Esto sugiere que un CSA elevado (>35°) actúa como indicador radiológico de posible rotura del manguito rotador concomitante en el paciente artrósico, con una Sp: 90% y Sn: 52% para detectar rotura de espesor completo en el contexto de OA (AUC = 0.84) [17].
La evaluación de la morfología glenoidal y la calidad ósea subcondral son parámetros biomecánicos relevantes en la planificación del tratamiento. La calidad ósea preoperatoria medida en unidades Hounsfield (HU) se correlaciona inversamente con el estrés en el cemento y en la interfaz hueso-cemento en modelos de prótesis anatómica total, siendo los volúmenes de hueso trabecular subcondral los más determinantes para la estabilidad del implante [22].
La evaluación de la integridad del manguito rotador es crítica: la TC convencional infraestima la presencia de roturas de espesor completo (Sn: 20%, Sp: 95.5%) y subestima el grado de infiltración grasa y atrofia muscular en comparación con la RM [18]. La RM se considera el estándar de referencia para la evaluación del manguito en el contexto de GHOA previa a artroplastia [18].
La presentación clínica de la GHOA se caracteriza por:
La GHOA en estadio terminal no respondedora al tratamiento conservador es indicación establecida para artroplastia de hombro [1].
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